Teoria y práctica narrativa I



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TEORIA Y PRÁCTICA NARRATIVA I

TURNO NOCHE

PROF. LIC. NELSON ROUCO y LIC. SABRINA GÓMEZ
EL CUENTO Y SU ESTRUCTURA

1.2 El cuento
Si sabemos que el análisis literario consiste en identificar en una obra literaria unos elementos y estudiarlos sobre la base de unos conocimientos, me imagino que te estarás preguntando, ¿qué obra?, ¿cuáles elementos?, ¿qué clase de conocimiento? Pues existen tantos elementos y conocimientos como clases de obras y personas en el mundo. Las posibilidades son muchas, muchísimas, pero lo importante es seleccionar.

En primer lugar, seleccionemos un género literario y en la próxima sección trabajemos con los elementos y los conocimientos.

La clasificación de la obra de acuerdo con su género literario nos puede ayudar luego a identificar los elementos. Recuerda que los géneros son organizaciones de las obras literarias de acuerdo con unos rasgos comunes.

Para efectos de este módulo hemos seleccionado el género del cuento porque es uno muy conocido y breve.

¿Recuerdas qué es un cuento? Demos un vistazo breve antes de continuar con la próxima actividad.

Para Seymour Menton un cuento es “Una narración fingida en todo o en parte, creada por un autor, que se puede leer en menos de una hora y cuyos elementos contribuyen a producir un solo efecto” (Fournier Marcos y González Robles 66).


El “solo efecto” al que se refiere Menton se logra en el cuento contemporáneo a través de la economía de sus elementos: una acción sencilla, limitación de personajes, ambiente, descripciones, etc. y a través de la intensidad. Contrario al género de la novela en el que encontramos complicación de elementos: distintas acciones, múltiples personajes, varios ambientes, etc.

Trata de observar las características que te hemos señalado en este cuento:


Paula-Mamá

Desde allí, recostada de la baranda del balcón, podía observarla. Se

encontraba metida en el río, justo en el centro y el agua le llegaba hasta la

cintura. Sin embargo, a pesar de la distancia, podía ver sus zapatos

inmensos a través del agua cristalina. Aquellos zapatos de cuero negro

que habían perdido su forma natural, porque ahora se ajustaban

maravillosamente a la fisonomía de los pies de Mamá: anchos,

anchísimos, reveladores de callos y juanetes de toda una vida.

También desde allí podía observar sus ropas, tan secas como sus

pies. El sol hacía resaltar el vestido de medio luto con sus mangas hasta

los codos, abierto al frente, con grandes botones nacarados y ajustado por

el cinturón, que nunca faltaba. Se trataba del mismo vestido de siempre,

que si se alteraba era para alargar o acortar una pulgada las mangas,

hacer más fino o más ancho el cuello, o añadir algún detalle como una

puntilla de algodón, un bolsillo, o un clavel prendido al pecho.

Así, recostada de la baranda, mientras la miraba extasiada, podía

escuchar a mi madre que observándola a mi lado, recitaba su plegaria habitual: -¡Dios mío, dame serenidad para enfrentarme al momento cuando Tú decidas llevártela! ¡Dame tranquilidad, Padre Santo!- Entonces, Mamá levantó su brazo en alto para saludarme y comenzó a moverse. Yo corrí desesperada. Bajé rápidamente las escaleras semicirculares como tratando de acortar mis pasos para acelerar el tiempo. Sin embargo, podía verme a mí misma detenida, fija la mano derecha en el pasamanos y la izquierda contorsionándose en un saludo, en un gesto casi infantil: de lado a lado, de lado a lado.

Ella continuaba saliendo del río. ¡Sus pies de roca, su cuerpo de ébano y algodón! Yo le gritaba- ¡Mamá! ¡Mamá! , y ella me respondía- ¡Nena!

Desde entonces, no recurrí más a los recuerdos. (Amalia Rivera 26-27)
Como habrás observado, Paula-Mamá es un cuento sumamente corto en el que participan tres personajes. Se desarrolla en un ambiente específico: el campo, y todo el relato gira en torno a una acción sencilla: el sueño que tiene la narradora en el que observa a su abuela mientras sale de un río. La intensidad del relato radica en la economía de estos elementos y la sensibilidad con que la narradora los presenta al lector.
2. Presentación y explicación del modelo de análisis
Como ya habíamos señalado, los elementos pueden estudiarse desde el punto de vista de los conocimientos y el bagaje cultural del que analiza. Los “conocimientos” responden a distintas teorías o marcos teóricos que se han creado para estudiar la literatura. Por ejemplo, existen teorías literarias pertenecientes al campo de la sociología, la psicología, la lingüística, etc., etc. También puede tomarse en consideración las circunstancias históricas en que se escribe la obra, las experiencias biográficas del autor y los movimientos literarios o artísticos en que se inserte el texto.

¿Crees que es mucho? Sí, de primera intención parece una tarea ardua, sumamente difícil, pero no es imposible. Ningún análisis literario es un análisis completo. ¿Por qué?

Porque estudia distintos elementos desde distintos marcos teóricos.

Recuerda, lo importante es seleccionar. Debes hacer una selección del marco teórico y los elementos que estudiarás.

El modelo de análisis literario que he seleccionado para ti reúne algunos planteamientos teóricos del estructuralismo y de la narratología contemporánea, unidos a los métodos tradicionales de análisis.

El estructuralismo es una corriente teórica que se origina en el campo de la lingüística aplicada a la literatura en las primeras décadas del Siglo XX. Su sistema de análisis y su metodología se remonta al Círculo de Praga (grupo de teóricos rusos) y se extiende a los

estructuralistas franceses. El estructuralismo ve la obra literaria como un sistema de estructuras que interactúan entre sí. Por eso le interesa la descripción estructural de los elementos del texto.

Se conoce como narratología a la reunión de los conceptos teóricos y las metodologías estructuralistas que se utilizan en la actualidad para el estudio de todas las obras en las que se describe un hecho, no importa el género, ya sea una fábula, un mito, un poema épico, una novela corta, etc. (Marchese y Forradellas 280-282)

Los métodos tradicionales recogen formas de aproximación al

texto que son más liberales, no reconocidas como teorías o metodologías formales o rígidas, aunque en el fondo sí sabemos que responden a un método de análisis.


2.1 El nivel de la historia narrada (concepto)
Un cuento (o cualquier relato narrado) posee dos niveles básicos: el nivel de la historia y el nivel del discurso. Trabajemos primeramente con el nivel de la historia.

El teórico Tzvetan Todorov identifica el nivel de la historia con el conjunto de los acontecimientos relatados o los hechos que constituyen la historia. Cuando trabajamos con el nivel de la historia nos preguntamos: ¿qué ocurrió?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quiénes

participaron?, ¿cómo ocurrió?, etc.

El nivel de la historia puede llamarse también el nivel del contenido o de la “fábula”, en el sentido de la teoría narratológica.

Los elementos constitutivos de un cuento que pueden tomarse en consideración al momento de analizarlo desde la perspectiva de la historia narrada son el asunto, la morfología de las acciones, los personajes, los actuantes, el ambiente (especialización, temporalización), el tiempo de la historia, el tema, el título, etc.
2.2 El nivel del discurso (concepto)
En segundo lugar tenemos el nivel del discurso. El nivel del discurso se refiere a la manera, la forma, en que se narra o presenta la historia. El análisis bajo este nivel incluye las técnicas narrativas y todos los recursos propios del arte de narrar. Entre las múltiples preguntas que podríamos hacernos se encuentran: ¿quién narra la historia?, ¿cómo la relata?, ¿utiliza la descripción?, ¿emplea el diálogo?, ¿emplea el lenguaje poético?, ¿describe hechos reales, idealizados, fantásticos, real maravillosos?, etc.

El nivel del discurso puede llamarse también como el nivel de la forma. Al analizar un cuento desde la perspectiva del discurso podemos estudiar elementos como el narrador (clasificación, grado de conocimiento, punto de vista y focalización), discurso directo o indirecto (estilo escénico o panorámico, monólogo interior), analepsis o prolepsis (“flash back, “ralentí”), tiempo del discurso, figuras de retórica y de construcción, estilo cinematográfico, “collage”, final abierto, realismo versus idealismo, futurismo, realismo mágico y otros.


3. Análisis del narrador
Un relato, si lo analizamos desde la perspectiva de la comunicación, implica un dador (emisor) y un destinatario (receptor).

El dador del relato es el narrador, quien hace accesible o presenta al receptor el suceso o la historia, lo que acontece (Barthes 32-33). Por lo tanto, el narrador es un ente de ficción, un “ser de papel” que forma parte del universo creado por el autor. Para el teórico Félix Martínez Bonati, entre el autor y su obra, media el abismo que separa lo real de lo imaginario (136).

Existen diversos marcos teóricos sobre el estudio del narrador.

Al aplicarlos, éstos nos ofrecen información muy importante sobre la perspectiva desde la cual se presentan los hechos. En esta ocasión trabajaremos con la clasificación del narrador, el punto de vista gramatical (conocido como índice de persona o modalización en otros marcos teóricos) el grado de omnisciencia y la focalización.


3.1 Clasificación – podemos clasificar el narrador desde dos ángulos distintos:
a. Narrador observador – Es el narrador que no participa de los hechos que narra, no es un personaje de la historia que presenta, sin embargo, aunque mantiene cierta distancia de los hechos que cuenta, los conoce y los puede presentar con lujo de detalles. Otro nombre para este narrador en la teoría de la narratología es narrador extradiegético (fuera de la historia).
Ejemplo:

El nacimiento de Arunret fue el acontecimiento que

todos esperaban. Al reunirse para determinar la forma de

preservar en un solo ser todo el poder aprendido por siglos,

hubo disputas, gritos, maldiciones. Hubieran preferido un ser

andrógino que de alguna manera fuese la suma de los

poderes tanto femeninos como masculinos y que careciera de

las debilidades de unos y otros. Éste tendría la capacidad de

auto engendrar seres similares a él con sólo desearlo, con sólo

observar detenidamente una gota de sus fluidos corporales.

Así se iría poblando el cosmos nuevamente y los antiguos

dioses, cansados de peripecias ancestrales, tomarían el

descanso deseado sin el sobresalto continuo de determinar el

destino de todo ser viviente. (“Arunret” Carmen Zeta Pérez

39)
b. Narrador agente- Es el narrador que sí participa de los hechos que narra. En ocasiones es un testigo, en otras, uno de los protagonistas. Es un narrador que está muy

cerca de los hechos que narra por su participación como personaje. Pero por esta misma razón, puede que no conozca todos los ángulos de la historia, porque narra desde su perspectiva personal, sin incluir la de los otros. Otro nombre para este narrador es narrador intradiegético (dentro de la historia).


Ejemplos:

1. La primera vez que los vi fue en el Paseo Marítimo.



No diré que parecían dos tortolitos, porque él tendría unos

treinta y cinco y ella un poco menos, pero sí que eran laimagen viva de la pareja que se lleva bien y para eso no era

preciso que caminaran abrazados o se detuvieran cada veinte

metros para besarse. Ramírez me preguntó si los conocía, y

ante mi negativa por sobre el bocadillo de jamón, qué raro

che, son compatriotas tuyos, como si yo estuviera obligado a

conocer todo el espinel del exilio, y en vista de mi ignorancia

completó el informe, él era arquitecto y se llamaba Matías

Falcón, ella diseñaba, Patricia Arce. (“Balada” Mario

Benedetti 95)
2. Mi madre era una mujer que tenía grandes los ojos y

hacía llorar a los hombres. A veces se quedaba callada por

largos ratos y andaba siempre de frente al mundo; pero

aunque está en contra de la vida, a mí que nací de ella, nunca

me echó de su lado. Cuando me veían con ella, toda la gente

quería quedarse conmigo: “Te voy a robar, ojos lindos”, me

decían los dependientes de las tiendas. “Déjela unos meses al

año acá, en el verano, no es bueno que esa niña viaje tanto”,

le habían pedido por carta unas tías. Pero mi madre nunca

me dejaba. (“Una semana de siete días” Magali García Ramis

111)
3.2 Grado de conocimiento de la historia
a. Total – Es aquel narrador que conoce todo con respecto a los acontecimientos y los personajes sobre los cuales narra y lo presenta con lujo de detalles. Es decir, posee todo el conocimiento (omnisciencia), inclusive puede narrar los pensamientos de los personajes. Este narrador es el tipo de narrador “tradicional”, el más antiguo. Generalmente los narradores clasificados como observadores poseen un grado de conocimiento total de la historia.

Puedes observar como ejemplo el cuento “Arunret” de la autora Carmen Z. Pérez, que ya leímos. Se trata de un narrador observador (no es un personaje de la historia), que aunque mantiene cierta distancia con el lector, sabemos que su conocimiento es total porque conoce todos los detalles en torno a la creación, la vida de Arunret y el comportamiento de los dioses.


b. Parcial –Es cuando el narrador presenta una perspectiva limitada de los acontecimientos. Esto ocurre generalmente cuando los hechos los cuenta un personaje. El grado parcializado del conocimiento de la historia también puede ser una combinación de testimonios o relatos de narradores agentes (en un mismo relato), que unidos constituyan o creen una historia ambigua puesto que presenta distintas perspectivas de la realidad. La ambigüedad es una característica de los relatos modernos. Los narradores agentes poseen generalmente un grado de conocimiento parcial de la historia, porque son personajes que sólo conocen su situación y su mundo particular. Un narrador observador también puede poseer un grado de conocimiento parcializado cuando no ofrece detalles ni aclara dudas sobre acciones determinantes en el cuento.

Por ejemplo, la niña narradora del cuento “Una semana de siete días” de Magali García Ramis posee un conocimiento parcializado de los hechos que narra puesto que se trata de una niña de unos cinco o seis años de edad que presenta los hechos desde su perspectiva infantil y no puede explicarlos como lo haría un adulto.


3.3 Punto de vista gramatical

a. Primera persona – Es cuando el narrador utiliza el índice de la primera persona gramatical (yo, nosotros -as). El empleo de este índice supone mayor cercanía al lector y le ofrece al texto un matiz escénico. En muchas ocasiones nos encontramos frente a un personaje que nos presenta una historia de la que fue protagonista. El empleo de la primera persona viene acompañado del uso de la tercera y la segunda. Es decir, el personaje habla acerca de sí mismo y de los demás.


Ejemplo

Me he casado con un descuartizador de aguacates. Ya



comprenderán que mi matrimonio es un fracaso. Cuando

conocí a mi marido yo tenía diecinueve años. Por

entonces estaba convencida de que el día más hermoso en la vida de una muchacha era el día de su boda, y cada vez que veía una novia me ponía a moquear de emoción como una tonta. Ahora tengo cuarenta y tres años y no me divorcio porque me da miedo vivir sola. (“Mi hombre”

Rosa Montero 304)
b. Segunda persona – Es cuando el narrador emplea el punto de vista gramatical de la segunda persona (tú, ustedes). Si el narrador se dirige a una persona en particular y conversa con ella, está empleando esta segunda persona. Es el índice del interlocutor. Este índice personal no es común en la literatura en general, pero sí lo podemos encontrar en cuentos y novelas contemporáneas.

Ejemplo:


¿Que si me acuerdo? Se acuerda el Barrio entero si quieres que te diga la verdad, porque eso no se le va a olvidar ni a Trompoloco, que ya no es capaz de decir ni dónde enterraron a su mamá hace quince días. Lo que

pasa es que yo te lo puedo contar mejor que nadie por esa casualidad que tú todavía no sabes. Pero antes vamos a pedir unas cervezas bien frías porque con esta calor del diablo quién quita que hasta me falle la memoria. (“La noche que volvimos a ser gente” José Luis González 24)
c. Tercera persona – Corresponde al uso de la tercera persona gramatical (él o ella, ellos o ellas). Es el índice más utilizado en la literatura y el más tradicional. Es cuando hablamos acerca de los demás.
Ejemplo:

A las siete el dindón. Las tres beatísimas, con unos cuantos pecados a cuestas, marcharon a la iglesia a rezongar el ave nocturnal. Iban de prisita, todavía el séptimo dindón agobiando, con la sana esperanza de acabar de prisita el rosario para regresar al beaterío y echar, ¡ya libres de pecados! el ojo por las rendijas y saber quién alquilaba esa noche el colchón de la Gurdelia ¡La Gurdelia Grifitos nombrada! ¡La vergüenza de los vergonzosos, el pecado del pueblo todo! (“Tiene la noche una raíz” Luis Rafael Sánchez 21)
3.4 Focalización – Es el estudio del narrador como ojo focalizador que ve y percibe las cosas que narra de una manera en particular. El término “focalización” proviene de los campos de la fotografía y el cine. Es un término técnico y se refiere a la relación entre la “visión”, el que ve y lo que ve. Cualquier “visión” que se presente en un texto narrativo tiene un fuerte efecto manipulador. La focalización permite el estudio de ese efecto (Bal 109). Entre todos los aspectos que pueden estudiarse de la focalización, sólo trabajaremos con ¿Quién ve? (La caracterización del narrador) y ¿Qué ve? (El foco de atención del narrador, de lo que nos habla constantemente).
Ejemplo:

Vine para el patio con mi sombrero a escoger el lugar donde

esperar a papá. ¡Eh! ¿Adónde va ese tan emperifollado? ¿Se

creerá que es un Mundito Gutiérrez?”. Dijeron las gallinas

en cuanto me vieron salir. Pero yo no les hice caso y le dije a

los claveles de las diez que abrieran hoy a las nueve, y al

galán de la noche que echara perfume de día, y a las

mariposas que estuvieran vigilando para volar en cuanto

aparezca papá, y a los gatos que casara cada uno un ratón y

lo recibieran con él en la boca para que vea qué buenos cazadores son.



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