Tesis doctoral self y modernidad. La poesia de david herbert lawrence



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No obstante, sí es cierto que —como ya había sucedido con LWHT, según un sector de la crítica — el referido carácter altamente confesional de muchos de estos “pansies” parece haber perjudicado, como venimos indicando, al conjunto de los demás poemas. Por otro lado, el hecho de que el poeta, en un supuesto alarde de impudicia, no oculte sus miedos y fobias ha sido considerado como defecto en no pocos poetas del siglo XX; quizas el caso más significativo en este sentido haya sido el de Sylvia Plath (véase Viorica Patea, 1989: 269-270). Como Aldington observó en 1932, en la “Introduction” a LP (594), si estos “pansies” son el producto de un individidualismo que se nos presenta en ocasiones “so assertive, so arrogant, so disconcerting”, ello es así por formar parte de una inmensa autobiografía que no pretende ocultar ningún mood o estado de ánimo del yo o self del poeta.


5.3. NETTLES: ¿VERSO DE CONTENIDO SATÍRICO-EPIGRAMÁTICO, O DOGGEREL?



En julio de 1929, Lawrence — hastiado de la crítica negativa que, como ya se mencionó, sus cuadros habían desatado en Londres, donde fueron expuestos y confiscados por las autoridades, y tras haber sufrido otras batallas legales que concernían a sus “ pansies”, los cuales, como acabamos de ver, tuvieron que ser censurados al ser publicados en una segunda edición—, en un estado de total irritación, decide componer un nuevo volúmen de versos totalmente punzantes y satíricos, tal como podemos constatar en una carta escrita ese mes: “I feel too bored and irritated by this last business to write anything serious…I can only let off a few Pansies, Nettles rather, against them (sus críticos)” (Sagar, 1979: 185). De hecho, el poeta se va a dedicar intensamente a esta labor, ya que apenas escribe nada más durante esas semanas, si se execeptúan el primer boceto de la introducción a su traducciones de las obras italianas The Story of Doctor Manente, y la Terza Cena de Lasca publicadas por G. Orioli en 1929 (Roberts y Poplaski, 2001: 161). Hasta diciembre de ese año (cuando prepara los poemas para su publicación, la cual, como se especificó en el capítulo anterior, no tendría lugar hasta finales de marzo del año siguiente, de forma póstuma), el estado de ánimo del autor continúa siendo el mismo con el que fue redactada la carta arriba citada. Así, en agosto de ese año de 1929 escribe desde Baden-Baden: “All this persecution and insult, and most of all, the white-livered poltroonery of the so called ‘free’ young people in England puts me off work. Why should one produce things, in such a dirty world?” (Sagar, ibid., 186). No parece, por tanto, casual el hecho de que sea precisamente durante ese mes (Sagar, ibid.) cuando el poeta compone sus últimas “ortigas”. No obstante, Lawrence no deja de escribir “pansies” y los poemas que van a formar el volumen LP propiamente dicho, además de reseñas y ensayos, algunos de los cuales constituyen obras teóricas tan importantes como el varias veces citado AP, o las introducciones místico-simbólicas a las secuencias de BBF. A todo ello habría que añadir la continua labor pictórica que el poeta sigue llevando a cabo, aunque en menor medida que en los meses anteriores y a pesar de su cada vez más deteriorada salud (J. Russell, 1973: 234-243; R. W. Millet, 1983: 15-20).

Es, por lo tanto, en este contexto de reacción biliar y agotador vivir donde habría que situar el significado y objetivo de los poemas que componen N. Farsa y sátira se unen en composiciones generalmente rimadas cuya intención, repetimos, es atacar —en grupos similares a los vistos en P y MP, tal como se puede constatar en la tabla de contenidos extraída del manuscrito original que Laird reproduce (ibid., 15)— el puritanismo y provincianismo de la sociedad inglesa en general y de los críticos literarios y artísticos en particular, ataques sintomáticos de una crítica más profunda a las construcciones racionalistas y mentalistas del hombre occidental. Títulos incluidos por Aldington en MP, como “13 Pictures” (632-633), “Auto-Da-Fé” (633-634) y “Shows” (634 635), “13.000 People” (577-579) y “Give Me a Sponge” (580-161), en N —escritos, según Sagar (1979: 185), en julio de 1929—, vienen motivados directamente por la clausurada exposición de pintura a la que nos hemos referido en varias ocasiones. El resto de las veinticinco “nettles” que componen el pequeño poemario fue publicado en las dos ediciones de marzo de 1930 (Roberts y Poplaski, 2001: 184-185). Todos los poemas tienen como primer objetivo la mencionada estrechez de miras de la sociedad británica del momento en su conjunto, desde un punto de vista político, social y cultural. Tanto las clases medias como las masas industriales, además de los críticos arriba mencionados, serán las dianas contra las que se van a dirigir los dardos arrojados por Lawrence. No obstante, como hemos señalado y recuerda Laird (ibid., 214), el contenido del poemario va más allá de un mero despliegue de sarcasmo y farsa social más o menos atrabiliaria. Observamos, en este sentido, cómo el poema que abre el libro, el titulado “A Rose is not a Cabbage” (569), plantea un tema profundo, cual es el fracaso de la relación que se pretende establecer entre la imaginación creadora del poeta y la mente manipulada de las masas:

(de “A ROSE IS NOT A CABBAGE”)

…Oh the cabbages of England leave cold

even though they grow on genuine English mould

with their caterpillars and the care with which they fold

nothingness, pale nothingness in their hearts (569).


Durante la primavera de 1929, el poeta (Sagar, 1979: 183) redacta su conocido ensayo “Pornography and Obscenity” (en Beal, 1966: 34). Podemos leer allí:

Business is discovering the individual, dynamic meaning of words, and poetry is losing it. Poetry more and more tends to far-fetch its word-meaning, which arouse only a mob-reaction in the individual. For every man has a mob-self and an individual self, in varying proportios. Some men are almost all mob-self, incapable of imaginative individual responses (ibid.).
Como producto de esa crítica a las masas y sus gregarias construcciones políticas, Lawrence compone “nettles” del tipo: “The Man in the Street” (569-570), “Britannia´s Baby” (570-571), “Change of Government” (571-572), “The British Workman and the Government” (572-573), “Cry of the Masses” (584-585), “What Have they Done to You?” (585), o “The People” (585-586). En esos versos, el hombre medio manipulado u hombre masa, el “ordinary Tom”, aparece, como ya indicamos, castrado (“fixed”) por sus “titas” (“aunties”), tal como deja escrito en el venenoso “My Little Critics” (561). Las masas de individuos — víctimas de lo que Lawrence considera una moral hipócrita impuesta a éstos por la clase dominante, mediante un sistema educativo que el autor considera manipulador; véase el caso de “Songs I Have Learnt in School” (574-576)— son convertidas en “corpse-anatomies that can work” y transformadas en amenazantes “slithering millions of fish / whistling and seething and pulling the angler down into boilig black death“, como puede leerse en “The Factory Cities” (584). Dichos individuos se creen miembros orgullosos de una “magnificent democracy”, tal como el autor declara en el “nettle” del mismo título (587), una grey que, en el “nettle” titulado “Moden Prayer” (584), entona su plegaria bastarda al “Almighty Mammon”, antípoda espiritual del ya reproducido pansy “Prayer” (684), el poema-oración con el que Lawrence concluía MP. Si en esta última composición el poeta construía una plegaria espiritual y mística en la que se expresaba la intención de hallar su lugar en el cosmos, en el breve “Modern Prayer” (“Almighty Mammon, make me rich / Make me rich quickly, with never a hitch / in my fine prosperity! Kick those in the ditch / who hinder me, Mammon, great son of a bitch !”) el hablante ya no es el poeta, sino el hombre moderno, industrial y materialista al que nos venimos refiriendo, al cual el autor pretende satirizar por su alicorta visión de un mundo cuya meta y dios no son otros que el dinero y la posesión de bienes materiales. En este sentido, los “nettles” supondrían una especie de purificación de los sentimientos más agrios o atrabiliarios del poeta, lo cual permitiría, de algún modo, la calidad profunda y serena de los poemas que componen el siguiente libro, LP, donde la reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte supera a la anécdota efímera o al enojo cicunstancial. Es entonces cuando el lector atento o el crítico de la poesía de Lawrence descubre el vínculo directo con los temas más universales de este autor.

Una breve comparación entre los dos poemas que acabamos de citar en el párrafo anterior puede ayudar a aclarar este punto. No obstante, queda fuera de toda duda que, en el “nettle” arriba reproducido, lo convencional y monótono de la rima, unido al registro coloquial, incluso vulgar, utilizado en la expresión, no puede ser más que el resultado de una intención consciente de convulsionar al lector con el objeto de que éste se percate de la banalidad y vulgaridad del contenido de esa plegaria moderna. Con este lenguaje, propio del “doggerel”, Lawrence quizás pretende alcanzar, tal como observa Laird (1988: 220), un triple objetivo: expresar un estado de irritabilidad y ansiedad, satirizar los males sociales que causan tal estado en el poeta, y por último, atacar desde dentro a la sociedad occidental, en general, y a la británica en particular, a la que el autor considera puritana y egocéntrica, utilizando para ello los recursos típicos de la sátira clásica de los autores griegos y latinos así como otros provenientes de la tradición en lengua inglesa, tales como el mock heroic, el estilo mordaz de Swift, el limerick y el nonsense verse . D. Schneider (1986: 190) escribe, perceptivamente, al respecto: “He did bite hard… In Pansies and Nettles, the crimes against life are recorded with a Juvenalian anger, a Swiftian saeva indignatio”. Es comprensible, tal como hemos indicado en otros momentos, que la crítica haya sido casi unánime en la valoración negativa de muchas de estas “ortigas”, ya que han sido normalmente comparadas con las composiciones de los otros libros publicados durante esta última fructífera década de la vida del autor. El mismo Aldington, en la “Introduction” de 1932 (595) a la edición primera de LP, consideró estos “nettles”, junto con muchos otros “pansies” como: the worst and most trivial thing he ever published…They came out of Lawrence´s nerves, and not out of his real self… they are the utterances of a little Whitman… they are like a little Blake raving”, aunque aclara: “I don´t say this of all the Pansies but of a good many, and certainly of all the Nettles” (ibid.). Sin embargo, Pinto (15) afirma: “nettles are written in a mood of exasperation, but many of them are brilliant and incisive satiric commentaries on Western civilization”. De algún modo, se puede justificar el que N haya sido considerado un libro de poesía prescindible en la trayectoria poética de Lawrence, si no se toma dicha trayectoria poética (como parece ser el caso de Aldington) como nexo de un mismo self creador que articula múltiples registros. Obviamente, según lo hasta ahora expuesto, no es esa nuestra posición. Es decir, algunos de los poemas que, siguiendo a Mason (1982: 134), hemos denominado “negative pansies”, forman un modelo de expresión directa y no siempre prescindible de, lo que a falta de otro calificativo, podríamos denominar poesía menor —véase lo expresado por el poeta norteamericano John Ashberry (en C. Simic, 2000: 8) acerca de este altamente subjetivo y ambiguo término— dentro del corpus poético lawrenciano, algo que debe ser abordado como un producto no sólo de la difícil etapa biográfica por la que el poeta estaba pasando en estos últimos meses de su existencia, sino también como un elemento intermedio y necesario en la trayectoria estética del poeta, la cual, como reconocen desde Alvarez (1959: 343) a Murfin (1983: 232-233), comprende, en esos momentos, desde “the staccato outburst of temper” a la apreciable serie de “sustained lyrics of great profundity” en la que se incluyen poemas como “Bavarian Gentians” (697) o “The Ship of Death” (716). En realidad, este intento de apreciación crítica sobre Pansies y Nettles podría reducirse a lo expresado lacónicamente por John Worthen (2005: 409) cuando afirma, refiriéndose a los días en Bandol en los que Lawrence se halla corrigiendo las pruebas del último de esos libros: “His writing had alternated between poems of death, and the characteristic flashes of spiky wit and anger which makes his various Pansies and Nettles so attractive when you like them and so irritating when you don´t.”

CAPÍTULO 6. POESÍA RELIGIOSA. POESIA DEL CONOCIMIENTO. PLENITUD

FORMAL EN EL POEMARIO LAST POEMS (LP) (1932)
Hemos visto cómo en el otoño de 1929, a pesar de estar ya muy agudizada la definitiva y útima crisis pulmonar (Worthen, 2005: 408), Lawrence —quien, según Frieda (en Aldington, 1950: 409), “never…let the days sink to a dreary or dull or sordid level”—, sigue escribiendo sus invectivas poéticas contra una sociedad a la que considera egocéntrica y puritana, enlazando la denominadas “ortigas” (“nettles”) con otros poemas que Aldington recogería en el último libro póstumo propiamente dicho: Last Poems (LP). Tal como Laird apunta (1988: 220-221), el autor hace uso en esos poemas, a pesar de la disparidad aparente en contenido y forma, de ciertos “powers of the mind” que ya habían sido utilizados en sus “pansies”, tanto los que formaban parte de P, como los que integran la sección MP de LP, según el ordenamiento hecho por el citado Aldington (Roberts y Poplaski, 2001: 203-205). Ya hemos explicado cómo esta subjetiva distribución fue realizada por el poeta norteamericano cuando clasificó los poemas escritos en el cuaderno que su amigo Lawrence dejó poco antes de su muerte, ocurrida el 2 de marzo de 1930, en poemas que formarian MP (extraídos de Ms B), por oposición a los que integrarian el cuaderno o manuscrito A. Unos y otros iban a ser publicados como Last Poems (LP) por Aldington y por Pino Orioli, el editor florentino. El volumen contenía una sección titulada More Pansies (MP) y un Apéndice que incluía los poemas “Ship of Death”, “The Ship of Death”, “Song of Death”, “Glory of Darkness” y “Bavarian Gentians” y fue impreso en Florencia en octubre de 1932 (Robert y Poplaski, ibid, 203). Ambas secuencias, poseen, como observa Gilbert (1973: 265) “a good deal in common”. Ciertamente, los poemas de este libro póstumo tienden a ser relativamente breves, frecuentemente confesionales, y a estar constituidos por unos patrones métricos alejados del ideal de “la línea armónica” que propugnaba Conrad Aiken en 1919 (2000 4-7). Existe en estos versos una preocupación continua sobre asuntos de carácter teológico y moral. Laird (ibid.) los califica de “poetic apocalypse”, emparentándolos, como ya había hecho C. Hassal (1959: 370-377) con el inacabado “travelogue” ET y con AP, el último ensayo metafísico escrito por Lawrence entre diciembre 1929 y 1930 enero de (Sagar, 1979: 189:190).

Resulta evidente que cuando Lawrence redacta las versiones definitivas de estos poemas, él es ya consciente de su situación de hombre que se está enfrentando al comienzo de su propia muerte. Algunos autores, cual es el caso de Draper (1987: 30), ven, junto a la conciencia de esa dolorosa realidad individual, la reflexión de un poeta-pensador que anuncia el fin de la civilización europea y su “excesive emphasis on mental consciousness”, y que ha elegido vivir, como Dionisos, en un mundo de continuo dinamismo metamórfico en el que, en palabras de Gilbert (1973: 274), el “kosmokrator” se transforma en “kosmodynamos”. Y todo ello, lejos ya la experiencia americana, en un entorno físico y geográfico que vuelve a conectar con el Mediterráneo y sus mitos, los cuales, ya desde 1913, pero sobre todo desde 1920, constituían, para Lawrence, la constatación simbólica de una realidad pre-lógica en la que el autor, por encima de los símbolos y mitos no europeos (mayormente precolombinos), va a situar un proyecto poético que intenta reflejar el significado último de la vida y la muerte. No obstante, como opina Laird (1988: 223), LP no debe ser considerada una secuencia meramente de carácter teológico y filosófico. En cualquier caso, queda patente el significado altamente simbólico del poemario en cuanto que representa las últimas palabras del poeta sobre el gran tropo del tránsito definitivo, del último viaje real y metafórico de su self , así como el de cualquier ser viviente sobre la tierra. El misterio de los misterios es analizado aquí en versos de factura libre bajo el ya conocido prisma de la reinterpretación del pensamiento mítico cristiano y precristiano, o mejor dicho, de la reevaluación del corpus teórico cristiano desde los presupuestos (fundamentalmente presocráticos) del paganismo clásico.

6.1 REVALORIZACIÓN DEL MITO EN LA SECCIÓN MORE PANSIES (MP)


Existe en estos poemas, junto al uso de unos paradigmas míticos de renovación, un profundo sentido religioso que los hacen conectar, a pesar de su modernidad formal, tal como señala Gilbert (1973: 267), con la tradición literaria en lengua inglesa, desde los poemas religiosos de John Donne y George Herbert, hasta el Whitman de “Whispers of Heavenly Death” y el Eliot de Ash Wednesday. De esta forma, la idea del viaje místico a la que nos referíamos en BBF va a ser perfilada y completada ahora en LP. Curiosamente y de forma paralela, será el Cristo vencedor de la muerte quien protagonice el relato varias veces mencionado The Man Who Died — narración increíblemente moderna, a pesar de ser anterior, como ya hemos observado en otro momento de nuestro estudio, a similares interpretaciones heterodoxas del discurso evangélico realizadas en la segunda mitad del siglo XX por creadores tan dispares como Nikos Kazantzakis, Martin Scorsese o José Saramago—, donde, basándose tanto en los escritos ortodoxos como en los textos no canónicos del cristianismo, Lawrence ensalza el componente terrenal, frágil y humano de Jesus de Nazaret, el personaje místico por excelencia de la cultura de Occidente, heredero histórico de la tradición y de los dioses paganos que conformaban los mitos de regeneración del mundo pre-cristiano. No obstante, en AP, el ensayo escrito, como se ha afirmado más arriba, en esos últimos meses de vida (Sagar, 1979: 189:190), el autor equipara explícitamente al Cristo de San Juan con el Hermes de la tradición clásica griega, tanto en su condición de guía de las almas y maestro del futuro, como en la de vencedor de la muerte. La preocupación por las posibilidades de trascendencia en el mundo físico que ya eran patentes en toda su obra, aparecen en estos últimos momentos analizadas en textos como el referido AP, EP, en algunos de sus “pansies”, y sobre todo en los poemas de LP. Laird (1988: 222) subraya —como ya lo hicieran Panichas (1964, 1971) y Cannizaro (1977)— la importancia en Lawrence de la mirada religiosa y humanista sobre el arte y la vida en los siguientes términos :

In these last works Lawrence was preoccupied with his own religious preparation for death. Little separates this religion from humanismn, concieved in the Lawrencian style as a belief in a noble and fleshy humanity or from a modern religion of the imagination. One finds in Last Poems a final poetics,… Lawrence’s most complete verse discussion of poetic creativity (Laird, ibid.)
En los momentos finales de su vida, el poeta acude de nuevo a los viejos mitos del Mediterráneo anteriores al logos, con la intención de defender su visión cosmológica y poética. No es casual que en los poemas que tienen como tema central a la muerte y en los otros que abordan temas periféricos —como son las aberraciones del yo mentalista y el consiguiente mal que tal egocentrismo produce—, Lawrence utilice los citados referentes mitológicos y pre-lógicos. Es este el caso de poemas como “The Greeks Are Coming” (687), “The Argonauts” (687), “Middle of the World” (688), o “For the Heroes Are Dipped in Scarlet” (688), en donde, en un tono de meditación filosófica, el poeta reivindica lo que Mason (1982: 171) denomina “glorification of the perceptual”. El propio autor va a exponer en prosa estos mismos planteamietnos durante esos meses de finales de 1929. Así, en AP (1976: 48), aquél reflexiona sobre el sensualismo implicito en la visión de las civilizaciones que produjeron los mencionados mitos, tomando dicho sensualismo como característica antagónica al mentalismo moderno occidental de corte aristotélico y racionalista:

We have lost almost entirely the great and intricately developed sensual awareness and sense-knowledge of the ancients. It was knowledge based not on words but on images. The abstraction was not into generalisations or into qualities but into symbols. And the connection was not logical but emotional (ibid.).


En este sentido, Lawrence no hace sino focalizar y recapitular lo que han sido dos de sus constantes temáticas a lo largo de toda su obra poética: la ruptura de la visión tradicional del self y la ruptura de la concepción epistemológica del racionalismo. Paralelamente, desde un punto de vista estilístico, en LP el autor alcanza, como hemos venido diciendo, unos logros formales productos de la labor de un poeta moderno que construye sus versos con un dominio mayor de los recursos técnicos. El verso libre en esta etapa ya de madurez última adquiere, por tanto, una máxima capacidad de expresión a la hora de tratar tanto lo que arriba hemos dado en llamar temas periféricos como el más importante de todos los temas: el que tiene que ver con el viaje último y la comprensión del yo, o self trascendente en ese momento final. Mason (1982: 171) enfatiza el hecho de que tal logro sería el resultado de la evolución de las capacidades perceptivas —el ”sense awareness” (ibid.)— del poeta. Citando las palabras de Keith Alldritt (1971) en su estudio sobre la imaginación visual en la obra de ficción del escritor de Eastwood, la mencionada autora subraya el hecho de que “a very important part of Lawrence´s maturing as a writer is the development of his ability to make his unusual powers of perception focus upon a wider area of reality” (ibid.). Las ideas del autor, formuladas ahora en poemas como “Demiurge” (689), “Bodiless God” (691), o “The Body of God” (691), enfatizan, ciertamente, la supremacía de la percepción sensorial y física de la realidad sobre el mentalismo racionalista, en cuanto que dicha supremacía constituye uno de los pilares fundamentales sobre los que se construye la creación artística. No obstante, en todos los poemas que componen este poemario, el poeta —como reconoce Marshall (1970: 194), incluso cuando parece limitarse a lanzar invectivas en contra de “the modern-machine civilization”— está llevando a cabo un ejercicio de preparación serena para la muerte en versos que la crítica considera de forma casi unánime (a excepción de formalistas como Eliot, Untermeyer, o Blackmur) como auténticos logros poéticos de su autor.

Los temas se suceden, en orden de importancia y aparición en el poemario, en estrecha conexión con los tratados anteriormente en P, abarcando desde la potencialidad creativa del ser humano y la presencia de la divinidad en la fisicalidad inherente a los seres vivos y las cosas, hasta la egocentricidad del yo mentalista e individualista —causante, según Lawrence, de todo el mal que existe en el mundo moderno— y la aceptación de la muerte como ”the last and deepest consummation of the marriage with the cosmos” (Marshall, ibid., 195). Esta visión mágica y simbólica de la realidad y del devenir, es decir, de la vida y de la muerte, se halla claramente presente en todos los poemas de LP. De nuevo recurrimos a Marshall cuando afirma que el lector, al leer estos poemas, “feels that the poet has gone farther than ever before into a world of pure vision” (ibid., 196). Este autor, al intentar analizar la carga de serenidad que todo el poemario posee, observa cómo este nuevo discurso “is not the excited expression of the heaving flux of elemental energies as in a Van Gogh landscape, that was tempted at times in Look We Have Come Through and Birds,Beasts and Flowers, but it is still a world found within the known world”.

Es decir, el poeta nos habla ahora de una visión menos agitada mediante una simbología mítica que, aunque de forma agónica (“wrestling for vision”, en palabras de Laird, 1978: 223), pretende comunicar una última y más serena intuición sobre la gran verdad. Ciertamente, al leer detenidamente y de forma contextual este último y definitivo poemario, el lector o crítico percibe cómo, de forma quizás no tan sistemática como el pensador o el filósofo, el poeta en sus últimas construcciones visionarias entiende a la perfección el ideario clásico que Gadamer (1997: 132) califica como “la superior libertad, vigilia y apertura que presta al sentimiento griego del ser una mayor y perfecta vigilia, claridad y ligereza de la existencia”. Ciertamente, y como ya hemos afirmado en varias ocasiones, al igual que en FU, PU, BBF y en los versos-himnos que formaban los poemas de Quetzalcoatl, en LP la imaginación del poeta asocia el hombre oscuro del viejo mediterráneo con esa libertad y claridad de visión a la que se refiere el citado autor, por oposición al unidimensional hombre blanco moderno, asociación que ahora, durante los tres últimos años de la vida del autor, va a ser una de las constantes en las reflexiones en prosas de libros como MM, EP y AP. Efectivamente, la visión mecanicista y racionalista de occidente impide, según Lawrence, una auténtica comprensión del mundo desde los presupuestos del “blood knowledge”, pilar fundamental de la epistemología del autor, según hemos venido refiriendo a lo largo de este trabajo. Tal conocimiento incluye una concepción de la divinidad que, como afirma el propio poeta en el poema “The Work of Creation” (690) “knows nothing before hand”, es decir, la divinidad no se manifiesta en un orden preestablecido, sino en el devenir real de la existencia, por oposición a la concepción de lo que Gilbert (1973: 274) denomina “the Aristotelian artist-god” del Stephen Dedalus de J. Joyce.

En la gran mayoría los versos que componen los sesenta y tres poemas incluidos en la primera edición del libro publicada por Orioli y Aldington en octubre de 1932 (Roberts y Poplaski, 2001: 202) —cuyo contenido sería respetado en TCP por Pinto y Roberts en 1964 (687-728)—, Lawrence aborda de forma recurrente los temas arriba esbozados. Veamos algunas muestras de ello en los siguientes poemas, unas veces citados en su totalidad y otras parcialmente:



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