Tesis doctoral self y modernidad. La poesia de david herbert lawrence


“THEY SAY THE SEA IS LOVELESS” (693)



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THEY SAY THE SEA IS LOVELESS” (693)


They say the sea is loveles, that in the sea

love cannot live, but only bare, salt splinters

of loveless life.
But from the sea

the dolphins leap round Dionysos´ship

whose masts hav purlole vines,

and up they come with the purple dark of rainbows

and flip! The go! With the nose-dive of sheer delight:

and the sea is making love to Dionysos

int the bouncing of these small and happy whales.
(de “WHALES WEEP NOT”)
They say the sea is cold, but it contains

the hottest blood of all, and the wildest, the most urgent.


All the whales in the wider deeps, hot are they, as they urg

on and on, and dive beneath the icebergs:

The right whales, the sperm whales, the hammer-heads, the killers

there they blow., thre thy blow, hot wild whit breath out of the sea!


And they rock, and they erock, through the sensual ageless ages

on the depths of the seven seas,

and through the salt they reel with drunk delight

and in the tropics tremble with love

and roll with massive, strong desire, like gods.

Then the great bull lies up against his bride

in the blue deep bed of the sea,

as mountain pressing on mountain, in the zest of life…….


And all this happens in the sea, in the salt

where God is also love, but without words:

and Aphrodite is the wife of whales…(694-695)

(de “INVOCATION TO THE MOON”)


You beauty, O you beauty

you glistening garmentless beauty!

great lady, great glorious lady…

…more wonderful than anything we can stroke.


Be good to me, great lady of the nearest

heavenly mansion,..

Now I am at your gate..

Now I must enter your mansion, and beg your gift (693).



En estos versos, una serie de tropos (como la luna, tomada en el sentido que vimos en “Prayer”, donde el astro, por oposición al sol, volvía a tener el valor simbólico de fuerza dadora de vida que ya Lawrence había utilizado en LWCT; el mar, igualmente origen y dador de vida, así como otros elementos y símbolos, cuales son la utilización que el poeta hace del color rojo, o los animales considerados totémicos, como el delfín) ayudan al poeta a construir el edificio conceptual de los temas arriba mencionados, en unos versos de factura libre que, tal como afirma Mace (1979: 274-288), comprenden formas y técnicas desarrolladas en anteriores poemarios, fundamentalmente “brief epigrams, satires, poetic essays, lyrics and paralellisms“, que intentan presentar una ”logic of experience and perception, which transcends the logic of the rational and the abstract, thus affecting a reconciliation between the two” (ibid., 283).

De modo similar, la estructura estacional que vimos en libros anteriores se halla aquí también presente, como se puede comprobar por la abundancia, sobre todo en la segunda parte del poemario, de imágenes otoñales y crepusculares que se corresponden con el fin de la vida del poeta, las cuales dialécticamente enlazan con la visión cíclica establecida en los primeros poemas del libro, los referidos a la mañana del Mediterráneo que, como recuerda Draper (1987: 30), preludiaban la llegada de una nueva etapa individual y colectiva. El moderado optimismo de esta visión final de un poeta que escribe literalmente en el otoño último de su vida implica una reinterpretación de no pocas aproximaciones excesivamente apocalípticas de la obra poética útima de Lawrence.

En las meditaciones filosóficas que motivan los poemas citados —emparentados, como venimos afirmando, por su factura formal y temática con los últimos de P y MP—, las imágenes y percepciones arriba mencionadas surgen, como destaca Laird (1988: 223), en un contexto visual en el que dioses y héroes, hombres y mujeres comparten la misma realidad física; es decir, unos y otros existen, ante los ojos del poeta, sin dicotomías pre- existenciales. A veces, como ocurre en “The Man of Tyre” (692)—poema (véase M. Kirkman, 1972: 97-108; Mason, 1982: 184-186) en el que el autor expone su teoría sobre el concepto de creación—, la meditación llega a tener el mismo peso específico que el acontecimiento que la apoya, en un contexto perceptual y temático similar al visto en “For A Moment” (672), en el libro anterior. En otras ocasiones, el concepto básico reside en un uso lingüístico de la ambivalencia semántica mediante el ingenio (“wit”) del poeta que explota las posibilidades de la palabra; éste sería el caso de “Demiurge”, con su doble acepción del demiurgo clásico del griego antiguo, por un lado y, por otro, la interpretación que el poeta hace del término en inglés “demi-urge”, en el sentido que viene definiendo de “the urge of creation” en poemas como “The Work of Creation” (690) y “The Body of God” (691). La ironía y cierto humor sardónico son utilizados por Lawrence como elementos que ayudan, por contraste aquí también, a subrayar la visión conceptual de la idea o meditación que sustenta el poema. Éste sería, igualmente, el caso de la segunda estrofa de “Middle of The World” (688).

Gilbert (1970: 273 275) califica, un tanto derogatoriamente, a este grupo o mini secuencia de poemas que comienza en “Demiurge” (689) y llega hasta el citado “Whales Weep Not” (694) —poema este último con obvios ecos de Melville— como “Romantic sermons” (ibid., 274). No obstante, pensamos que en “Whales Weep Not”, Lawrence no sólo culmina la secuencia sobre el tema de la existencia como anterior a cualquier concepción mentalista de la esencia de los seres o las cosas, sino que logra alcanzar un nivel de expresión y comunicación que, en líneas generales se va a mantener en el resto del poemario. Es en este sentido que el libro adquiere un tono de poesía metafísica o de tratado filosófico-poético, independientemente de que los objetos poetizados sean el mar, el cielo, las ballenas, o la luna. En otras palabras, una vez más, el poeta se halla elaborando una auténtica metafísica personal o cosmovisión. A ella se refiere el autor cuando, en esos mismos meses en los que escribe los poemas de LP, afirma en AP:

There is an eternal vital correspondence between our blood and the sun: there is an eternal vital correspondence between our nerves and the moon. If we get out of contact and harmony with the sun and the moon, then both turn into great dragons of destruction against us (1976: 29).


Sabemos que para Lawrence tales ideas hacen referencia de forma directa a la realidad, es decir, tales concepciones eran realmente verdaderas. Como él mismo admite unas líneas más abajo: ”Now all this is literally true, as men knew in the great past, and as they will know again” (ibid.), puesto que… “We and the cosmos are one: the cosmos is a vast living body, of which we are all parts” (ibid.).

De alguna forma, esta concepción integradora del cosmos parece contrastar, como sugiere Hough (1957: 211-212), con la visión de Yeats ante la desaparición física y su prólogo, la vejez y la decrepitud, tal como se manifiesta en la dicotomía establecida según dicho crítico (ibid.) entre “the life of sensuous imagination and the life of spiritual contemplation” que conformaría la actitud mantenida por el poeta irlandés en los últimos años de su vida (véanse P. L. Marcus, 1985: 210-236; Jeffares, 1996: 256-257; S. Gilbert, 2004: 239-240). Es preciso recordar aquí cómo, también a diferencia de Yeats, Lawrence, en estos últimos poemas, no va a hacer ninguna mención a las mitologías norte europeas ni a las de fuera de Europa. Conviene igualmente repetir el hecho de que es a su vuelta de América, cuando retoma lo que desde 1912 ya intuía en TI y que, posteriormente, reafirmaría en 1921 y en 1927 en SS y en EP: la impresión de que la vieja sabiduría del mundo mediterráneo se hallaba para él aún viva en lo que Simonetta de Filippis (1989: 107) denomina “the people´s sensual attitude to life and their natural way of relating to each other”. En sus poemas, y en ensayos como “Introduction to These Paintings” (1950: 307-346) —escrito en enero de1929 para la edición privada que la Mandrake Press hace de sus oleos y acuarelas—, el poeta vuelve a incidir en su tesis de que “the spiritual–mental consciousness” del hombre occidental se ha logrado “at the expense of the instinctive-intuitive consciousness” (ibid., 308), idea sobre la que el autor va a profundizar en sus últimas obras de ficción —a pesar de que en algunas de las más significativas de éstas los personajes sean ingleses que viven en Inglaterra, cual es el caso de Lady Chatterley´s Lover.

De los elementos de ese mundo físico de connotaciones míticas, Lawrence elige frecuentemente criaturas vivas, humanas y no humanas, tal como ya había hecho en BBF. Innis (1971: 99-105) afirma que en LP, “the animals convey the mystical Lawrence´s doctrine of rainbow bliss”, sobre todo en poemas como los arriba reproducidos, “The Say The Sea Is Loveless” y “Whales Weep Not”. En el caso del primero, los delfines, con su dionisíaca joie de vivre, triunfan sobre la inerte sal, elemento protagonista de la minisecuencia que tiene como elemento físico común a dicho mineral, los denominados “salt poems”: poemas como “Salt” (705), “The Boundary Stone” (706) o “Spilling The Salt” (706). En “Whales Weep Not”, siguiendo los presupuestos críticos expuestos en SCAL (en Beal, 1966: 377-392, 392-407), el poeta, arremete una vez más contra la idea whitmaniana del amor universal que fusiona individualidades, así como contra la visión apocalíptica y moralista que Melville posee de la criatura marina. El redescubrimiento de la doctrina del falo (D. Schneider, 1986: 176- 194), recien reactivada meses antes en las páginas de EP, sirve igualmente al poeta, junto con la utilización de figuras de la mitología judeocristiana, como ángeles, querubines y otros seres afines, para construir esta recapitulación poética de las ideas que ya en 1912, en Gargano (Sagar, 1979: 35), comenzaron a ser elaboradas y que el propio poeta iba a posteriormente denominar “my philosophy” (Sagar, ibid., 60). A nivel formal, el verso de factura versicular, con reminiscencias de la Biblia del Rey Jacobo y de Whitman, contiene muchos de los elementos que hemos ido considerando a lo largo del estudio como típicamente laurencianos: repeticiones anafóricas, paralelismos sintácticos, aliteraciones, etc. Mason (1982: 182-183) es uno de los críticos que también considera este poema como un logro en cuanto que en él se alcanza una “simbolic quality” (ibid., 183) que viene expresada en la armónica “ponderous majesty” (ibid.) con la que el tema es presentado al lector. Para Gilbert (1973: 283-284), constituye la culminación de lo que la autora norteamericana denomina la visión cosmo-dinámica de lo divino en la realidad (ibid., 284), manifestada formalmente en recursos estilìsticos como las repeticiones mágicas (“incantatory repetitions”, ibid.) y en la presencia de lo divino tanto en el propio mar como en la mayor de las criaturas que lo habita. Otros elementos formales arriba mencionados, como las imágenes de los ángeles o conceptos como la presencia magnificada del falo, que ya vimos utilizados en “Song of a Man Who Has Come Through” (250) en LWCT, reaparecen en “Whales Weep Not” (694): “And over the bridge of the whale´s strong phallus, linking the wonder of whales / the burning of archangels under the sea keep passing, back and forth, / keep passing, archangels of bliss”; en este caso, los alados seres son ahora portadores de las fuerzas de la vida. En “Walk Clearly” (707), esas criaturas (“the Sunderers”) vuelven a representar las fuerzas ominosas del más allá: ”Walk warily, walk warily…/ because now the Sunderers are hovering round… / The angels are standing back, the angels of the Kiss. / They wait, they give way now / to the Sunderers, to the swift ones / the ones with the sharp black wings“(ibid.). Si comparamos estos animales con las usados por Lawrence en otros poemas de la segunda parte de LP —como el buitre y la hiena en “Evil is Homeless” (711), o la alondra en “Lord´s Prayer” (704)—, observamos cómo estas últimas criaturas —quizás con la excepción del protagonista no humano de “Butterfly” (696)— carecen del valor y la fuerza que las imágenes de las ballenas o los delfines representaban en las composiciones de la primera parte.

En esos meses de enfermedad y lucidez alucinada en Bandol, tras la vuelta de la pareja de Alemania en septiembre de 1929, y hasta su muerte en Vence a comienzos de marzo de 1930 (E, Nehls, 1957, V. III: Moore, 401-628; 1974: 615-627; J. Worthen, 2005: 402-418), Lawrence, como ya hemos indicado, no deja de escribir versos, cartas, artículos, ensayos y reseñas, sobre todo durante los tres primeros meses de su estancia en villa “Beau Soleil”, en la primera de las mencionadas localidades. Inferimos de las cartas a sus amigos que su ánimo fluctúa entre lo expuesto (Sagar, 1979: 188) a comienzos de octubre (“I still love the Mediterranean, it still seems young as Odysseus, in the morning, when the morning comes, and the sun runs silvery and the distant islands are delicate and clear, then I feel again, only man is vile”) y los deseos de volver a Nuevo México, lugar donde cree que su salud se rehará, según escribe a su amiga norteamericana Dorothy Bert, en enero de 1930: “We could sail.. from Marseille and land either in New York or even San Francisco: I wouldn´t mind a long sea trip. But I do want to do something about my health, for I feel my wife leaving me and I believe it´s this old moribund Europe just killing on” (Boulton, 1997: 486).



Otros de los temas e ideas fundamentales que conforman grupos o miniseries de poemas —que Aldington (592) calificaba como “the more serious poems of the manuscript“ (se refiere el poeta norteamericano a los que aparecen al final de MS B)— son, por un lado, el problema arriba aludido del mal que el hombre histórico crea cuando, ensoberbecido por lo que considera el éxito de su discurso lógico (o logos-aparte-de-la-divinidad que habita en las cosas vivas y los otros seres), inventa su propia destrucción, y por otro, el tema de la muerte y el olvido. Poemas como “Satan Fell” (710), “Doors” (710), “Evil is Homeless” (711), “The Evil World-Soul” (712), “Death is not Evil, Evil is Mechanichal” (713), suponen un preámbulo a la series “Bavarian Gentians” (BG) y “The Ship of Death” (TSD) , así como a otras composiciones que podemos calificar de “ancillary” que expanden y aclaran la concepción particular sobre los distintos tipos de muerte del self que el poeta se halla entonces construyendo. Una breve lista de éstos podría incluir: “Difficult Death” (720), “All Souls Day” (721), “The Houseless Deat” (722), “Beware the Unhappy Dead” (722), “After All Saints Day” (723), “Song of Death” (723), “The End,The Beginning” (724), “Sleep” (724), “Sleep and Waking” (725) y “Fatigue” (725). En medio de ellos, Lawrence (en el cuaderno manuscrito que, como ya indicamos, Aldington denominaba MS A) intercala una serie de poemas que, herederos directos de los “pansies” de P, abordan, normalmente en pequeño formato, el primero de estos dos grandes temas: el del mal; podríamos citar aquí poemas como “Strife” (714), ”The Late War“(715), “Murder” (715) y “Departure” (716). A continuación de éstos, el autor deja escrito en el mencionado manuscrito otras breves composiciones en las que se añade el tema del olvido, es el caso de “Forget” (725), “Know-All” (725), “Tabernacle” (726), “Temples” (726) y “Change” (727), dejando para el final el poema con el que concluye el libro, el emblemático “Phoenix” (728).

Cuando Lawrence aborda el tema del tránsito final lo hace, tal como venimos afirmando, desde una ideología basada en conceptos como naturaleza, evolución, muerte y resurrección del self, sobre los que el autor viene investigando a lo largo de toda su obra. Ahora, en 1929, una vez más, dicha investigación se va a intensificar en los versos de las secuencias y minisecuencias poético-filosóficas (C. Davey, 1985: 48) de MP&LP y viene sustentada por nuevas lecturas, como The Social Basis of Consciousness (Schneider, 1986: 179, 193) —del psicoanalista Trigant Burrow, autor con quien llega a mantener una breve comunicación epistolar, el cual abogaba, tal como Lawrence venía haciendo, por un concepto filogenético del instinto como un mecanismo de cohesion y supervivencia entre los humanos—, y, sobre todo, por las relecturas, que el poeta, como apuntábamos en capítulos anteriores, lleva a cabo de obras fundamentales como la Biblia, particularmente el libro del Apocalípsis, y otras de carácter ensayístico, como la obra de Gilbert Murray Five Stages of Greek Religion, The Philosophy of Plotinus de W. R. Inge, y sobre todo Early Greek Philosophy del profesor John Burnett (Burwell, 1982: 85,86,110; Lockwood, 1987: 178).

Un poema incuido en MP, el titulado “Two Ways of Living and Dying” (675-676), puede esclarecer la visión que Lawrence adopta sobre los temas arriba referidos, así como servir de prólogo a todas las composiciones que hablan de “the dead” en LP. Como ya indicamos, este poema está incluido en el disperso ciclo arriba mencionado en el que se trata el exceso de ”self-consciousness” por parte del hombre moderno y su creencia o ilusion en una individualidad narcisista y solipsista confrontada ante la realidad de la muerte. Los versos adolecen, ciertamente, de una falta de percepción sensual o discurso visual, por usar los calificativos que Mason (1982: 172) maneja, dato que lo situaría en la lista de lo que, como ya hemos citado, Gilbert denomina “Romantic sermons” (1973: 275), composiciones que se hallarían en las antípodas de otros “pansies” con los que concluía el anterior poemario y que ya han sido reproducidos aquí con anterioridad, como “The White Horse” (683), “Flowers and Men” (683) y “Prayer” (684). En estos “pansies”, la idea y la visión física aparecían unidas a modo de un casi perfecto “objective correlative”, entendiendo este —por otro lado, no suficientemente claro— término (véase F. Kermode, 1975: 16-17) como el mecanismo consciente o inconsciente que T. S. Eliot (1977: 48) intenta describir en su breve ensayo “Hamlet” de 1919, es decir, como manejo de una serie de acontecimientos o situaciones que se constituyen en paradigma o fórmula de una emoción o pensamiento particular. Sin embargo, en “Two Ways of Living and Dying” (675), dicho pensamiento aparece aislado como razonamiento o “pensée” / “pansy” expandido. Lawrence escribe:

(de “TWO WAYS OF LIVING AND DYING”)

While people live the life

they are open to the restless skies, and streams flow in and out

darkly from the fecund cosmos, from the angry red sun, from the moon

…and man is an iridescent fountain…

for a moment godly, like Baal or Krishna, or Adonis or Balder, or Lucifer.


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