This is a translation of the article on music in Don Quixote



Descargar 16.22 Kb.
Fecha de conversión26.06.2017
Tamaño16.22 Kb.
This is a translation of the article on music in Don Quixote.
Of Music in Cervantes: The State of the Question
Baroque creation, either of the theater or in novels, was always linked with t he conscious introduction of musical poems, ballads, and romances that in some way showed the hidden message of the author [in those places in the text] where the language was brief and explicitly showed the pragmatic relationships that are maintained between the public – the viewer or reader – and the work.
This appeal to the musical competency of the spectator assumes that the spectator [was well acquainted with musical performances, a phenomenon] (=an aesthetic phenomenon of singular importance and wide performance) that, sadly, has not always been studied in detail.
The [original] purpose of this [paper], in principle, was nothing but that of outlining the relationship that Calderon as well as Cervantes maintained with the musical environment o f their time and how they made use of the same [the musical environment] in their literary output.

Today we recognize [how overly ambitious that original proposal was] and we have decided it is important to limit our exposition to the works of Cervantes – leaving Calderon for a better year – works about which we will offer perhaps a little known perspective, and for that same reason, [a perspective] less appreciated.

Consequently, this [paper], [would fit better under] the generic title of “Music in Cervantes,” for which we beg pardon aforehand for frustrating, from the start, the expectations that our inexperience aroused.

Few are the studies that have approached the subject of music in Cervantes, understood thus in its broadest sense.


On the one hand are those works that appreciate the influence of his work in the history of music through the successive productions and formulations of his literary texts [in musical scores] -- from opera to symphonic poem.

All those offer ample documentary material to the legitimate literary theories about the “aesthetics of reception” in providing information on the different sensitivities and procedures in musical performance given at the time.

This sphere makes up, then, one more of the many extensions that form our philological knowledge.
On the other hand – and these (being) much closer to our interests – we have the very few sample studies -- since [there are no more than ten] – that have surrounded the examination of the music in Cervantes.
Even though the generous enumeration of such studies could mislead us, there is not the least doubt that we have at our disposal a detailed overview that analyzes the value and function that the musical element has in Cervantes’ works.
Let us see in what way we can contribute at least in having an influence on depth and importance of this neglected aspect.
Despite [the fact that] he lived in the court of Lemos with Pedro Cerone, one of the most famous musical theorist of the time, we cannot say that our author (Cervantes) is a first-hand informant of the most relevant figures of our musical “Golden Century.” A contemporary of Victoria, Salinas, Cabezon, Cristobal Morales, Juan Blas de Castro, Francisco Guerrero, Alvarez de los Rios, the brothers Pedro and Juan Palomares and Matthew Romero, he [says nothing] of all these.

Another such [omission] occurs with the guitarists Luis de Milan, author of fine improvised musical dialogs with which he drew up romances very well known by Cervantes, with Luis de Narvaez, and with Enriquez de Valderrabano, in whose “Forest of the Sirens” is included one of the old romances that don Quijote recites “Calainos still rides.”


This doesn’t mean, however, that he remains outside of the musical ambience of the time – he influences, for example the innovations to the guitar of the musician-poet Vicente Espinel ---- just as he shows us the that his allusions to practice depend, fundamentally on the mark of genre: in the pastoral type compositions Cervantes makes references to dances and instruments that he knows principally by [their] being mentioned in the works of the same genre of his predecessors -- [it happens this way] with the Dianas of Montemayor and of Gil Polo. In the novels, comedies and interludes he depicts, on the other hand, the living practice of the people.
La creación barroca, escénica o novelesca, estuvo siempre vinculada con la introducción consciente de cantares, tonadas y romances que de algún modo mostraban guiños del autor allí donde la palabra quedaba corta y manifestaban explícitamente las relaciones pragmáticas que se mantienen entre el público — auditor o lector— y la obra. Esta apelación a la competencia musical del espectador supone un fenómeno estético de singular importancia y amplio rendimiento que,

desgraciadamente, no siempre ha sido estudiado con detalle.


El propósito de esta comunicación, en principio, no fue otro sino el de esbozar las relaciones que tanto Calderón como Cervantes mantuvieron con el entorno musical de su época y cómo se sirvieron del mismo en su producción literaria. Hoy reconocemos lo desmedido de aquella propuesta y hemos juzgado pertinente limitar nuestra exposición a la obra cervantina —dejando a Calderón para mejor año—,

obra de la cual ofreceremos una perspectiva acaso poco conocida y, por esa misma razón, menos valorada. Este trabajo, en consecuencia, respondería mejor al título

genérico de “La música en Cervantes”, por lo que pedimos perdón de antemano al frustrar ya, de cabeza, las expectativas que suscitó nuestra inexperiencia.

Pocos son los estudios que se han acercado a este Cervantes musical entendido así en su sentido más amplio. Por un lado están aquellos trabajos que valoran la

influencia de su obra en la historia de la música a través de las sucesivas realizaciones y acomodaciones de los textos literarios al papel pautado —desde la ópera al poema sinfónico. Todos ellos ofrecen un amplio material documental a los teóricos de la literatura procedentes de la Estética de la Recepción al informar de las distintas sensibilidades y procedimientos de actuación musical dados en el tiempo. Este ámbito constituye, pues, otra más de las muchas extensiones que conforman

nuestro saber filológico.


Por otro lado —y éstas mucho más próximas a nuestros intereses— tenemos las escasas calas —pues no van más allá de diez— que se han ceñido al examen de la

música en Cervantes. Aunque pueda engañarnos la largueza de su enumeración, no cabe duda de que no disponemos todavía de una visión pormenorizada y de conjunto que analice el valor y la función que el elemento musical tiene en la obra cervantina.

Veamos en qué medida podemos contribuir, cuando menos, a incidir en la hondura e importancia de este aspecto desatendido. A pesar de que conviviera en la corte de Lemos con Pedro Cerone, uno de los

más famosos teóricos musicales del momento6, no podemos decir que nuestro autor sea un informante de primera mano de las figuras más relevantes de nuestro Siglo de Oro musical: coetáneo de Victoria, Salinas, Cabezón, Cristóbal Morales, Juan Blas de Castro, Francisco Guerrero, Álvarez de los Ríos, los hermanos Pedro y Juan

Palomares y de Mateo Romero, de todos ellos guarda silencio. Otro tanto ocurre con los vihuelistas Luis de Milán, autor de finos contrapuntos con los que elaboraba

romances muy bien conocidos por Cervantes, con Luis de Narváez y Enríquez de Valderrábano, en cuya Silva de Sirenas (1547) se incluye uno de los romances viejos

que don Quijote recita “Ya cabalga Calaínos”. Esto no quiere decir, sin embargo, que permanezca ajeno al ambiente musical del momento —incide, por ejemplo, en

las innovaciones a la guitarra del músico-poeta, Vicente Espinel— tal y como nos demuestra el hecho de que sus alusiones a la práctica dependen, fundamentalmente,

de la marca de género: en las composiciones de tipo pastoril Cervantes hace referencia a danzas e instrumentos que conoce principalmente por estar mencionados

en las obras del mismo género de sus predecesores —así ocurre con las Dianas de Montemayor y de Gil Polo—; en las novelas, comedias y entremeses recoge, por el



contrario, la práctica viva del pueblo.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal