Towards a model of self management for sustainable development organization of the colombian pacific coast region



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3.1.5 La corriente de las otras disciplinas:


3.1.5.1 El desarrollo y la antropología de la modernidad76

Harry Truman en su discurso de posesión como presidente de los Estados Unidos en 1949 introdujo el concepto de “trato justo” para resolver los problemas de las “áreas subdesarrolladas” del globo; entre otros temas que producir mas es la clave para la paz y la prosperidad. Y la clave para producir más es una aplicación mayor y más rigurosa, del conocimiento técnico y científico moderno77. Lo anterior obligaba a la adopción general de la educación y los valores culturales modernos. Sólo así el sueño americano de paz y de abundancia podría extenderse a todos los pueblos del planeta. En muchos casos, los obstáculos contribuyen a consolidar la misión. Las Naciones unidas, para el desarrollo económico de los países subdesarrollados, lo expresó así:


Hay un sentido en el que el progreso económico es imposible sin ajustes dolorosos. Las filosofías ancestrales deben ser erradicadas; las viejas instituciones sociales tienen que desintegrarse. Los lazos de casta, credo y raza deben romperse y grandes masa de personas incapaces de seguir el ritmo del progreso deberán ver frustradas sus expectativas de una vida cómoda. Muy pocas comunidades están dispuestas a pagar el precio del progreso económico78
Porque en vez del reino de la abundancia prometido por teóricos y políticos de los años cincuenta, el discurso y la estrategia del desarrollo produjeron lo contrario; miseria y subdesarrollo masivo, explotación y opresión sin nombre79. La creciente pobreza, desnutrición y violencia son apenas los síntomas más patéticos del fracaso de cincuenta años de desarrollo. Pero se trata, sobre todo, de la forma en que se creó el “Tercer Mundo” a través de los discursos y las practicas del desarrollo desde sus inicios y comienzos de la segunda posguerra. Los problemas sociales y económicos de esas regiones. El desarrollo se había convertido en una certeza en el imaginario social. Debemos tener en cuenta que una de las críticas más agudas al desarrollo proviene de Illich (1968,1970)
Michel Foucault escribió sobre la dinámica del discurso y del poder en la representación de la realidad social, mecanismos mediante los cuales, al tiempo se descalifica e incluso se imposibilita a otros, las nuevas formas de pensamiento acerca de las representaciones de tercer mundo. Entre otras aborda el orientalismo con estilo occidental de dominación, restructuración y autoridad sobre Oriente. La disciplina inmensamente sistemática de la cual se valió la cultura europea para manejar e incluso crear políticas, sociológicas, ideológicas, científica e imaginativamente a Oriente durante el periodo posterior a la ilustración (1979;3 ).

Para ampliar el análisis, es necesario abordar otros procesos similares, como la reinterpretación critica de la historia africana, es necesario el proceso de volver fundar y asumir dentro de las representaciones una historicidad interrumpida80 en otras palabras, el proceso de mediante el cual los africanos pueden lograr mayor autonomía sobre la forma en que son representados y la forma en que pueden construir sus propios modelos sociales y culturales de modos no tan mediatizados por una episteme y una historicidad occidentales81.


Según Iván Illich, el concepto que hoy conocemos como “Desarrollo” ha atravesado seis etapas de metamorfosis desde la antigüedad:

  • Bárbaro

  • Pagano

  • Infiel

  • Salvaje

  • Nativo y

  • Subdesarrollado

Al respecto, el “mito del nativo perezoso” (Alatas, 1977) sobrevive aún en muchos lugares, a pesar del efecto negativo que produce este adjetivo. Occidente había llegado a vivir “como si el mundo estuviera dividido en dos: un campo de meras representaciones y un campo de lo “real”. El Tercer Mundo y su gente existen “allá fuera”, para ser conocidos mediante teorías e intervenciones desde el exterior. Quien produce el conocimiento acerca de la mujer del tercer Mundo, y desde donde; descubre que en gran parte la bibliografía feminista las mujeres del Tercer Mundo son representadas como llenas de “necesidades” y “problemas”, pero carentes de opciones y de libertad de acción.


Esta mujer promedio del tercer Mundo lleva una vida esencialmente frustrada basada en su género femenino. Contrasta con la representación (implícita) de la mujer occidental como educada, moderna, que controla su cuerpo y su sexualidad, y libre para tomar sus propias decisiones. Tales representaciones asumen implícitamente patrones occidentales como parámetro para medir la situación de la mujer en el Tercer Mundo82.
La intencionalidad es la perpetuación de la idea hegemónica de la superioridad occidental. Como si se estuviera a la espera de una mano occidental (blanca). Su existencia constituye más un signo de dominio sobre el tercer Mundo que una verdad acerca de él. Este discurso donde occidente tiene cierto dominio sobre el Tercer Mundo tiene profundos efectos de tipo político, económico y cultural que deben ser explotados. La jugada colonialista -El discurso colonial- es un aparato que se pone en marcha el reconocimiento y la negación de las diferencias raciales/ culturales/ históricas. El objeto del discurso colonial es interpretar al colonizado como una población compuesta por clases degeneradas sobre la base del origen racial, a fin de justificar la conquista y de establecer sistemas de administración e instrucción.
El abordaje y crítica del discurso de mujer y desarrollo se discutirá más adelante. El discurso de desarrollo se rige por los mismos principios; ha producido un aparato muy eficiente para producir conocimiento acerca de ejercer el poder sobre el tercer mundo. Ha desplegado con buen éxito un régimen de gobierno sobre el Tercer Mundo, un “espacio para los “pueblos sujeto”” que asegura cierto control en él. Esta voluntad de poder espacial es y está implícita en expresiones tales como primer y tercer Mundo, norte y sur, centro y periferia83.
En cuanto a esta Geopolítica, que implícita el descentramiento del mundo, la desaparición del segundo mundo, la aparición de una red de ciudades mundiales y la globalización de la producción cultural, esta continua vigente en el escenario, a pesar de aparecer Geografías posmodernas (Soja, 1989), se debe puntualizar el desarrollo como una experiencia históricamente singular, con los tres ejes que son:

  1. Las formas de su conocimiento; por los cuales llega existir, a través de objetos, conceptos y teorías

  2. El sistema del poder que regula su práctica y las formas de subjetividad fomentadas por este discurso.

  3. Un aparato eficiente que relaciona sistemáticamente las formas de conocimiento con las técnicas de poder.

El desarrollo sostenible, y la mujer y el desarrollo, la conclusión de cómo investigar y llevar a cabo practicas “alternativas” en el contexto de los actuales movimientos sociales del tercer Mundo, son referenciados por Escobar84 quien cartografía, por así decirlo, la invención del desarrollo, contextualizando la era del desarrollo dentro del espacio global de la modernidad, y más particularmente desde las prácticas económicas modernas. El desarrollo puede verse como un capitulo de lo que puede llamarse “antropología de la modernidad”, debe investigarse hasta que en el qué punto dicha estructura también ha dado origen al régimen del desarrollo, la instrucción del tercer mundo por medio de la articulación entre conocimiento y poder esencial para el discurso del desarrollo. Las imágenes del Tercer Mundo que aparecen en los medios masivos construyen el ejemplo más claro de las representaciones desarrollistas.


3.1.5.2 La deconstrucción del desarrollo


De acuerdo con el respaldo de los entes globales como la ONU, BM, FMI al discurso del desarrollo, lo más probable es que este continúe vigente para el siglo XXI, pero pocos han realizado un abordaje de la deconstrucción del discurso de desarrollo. Entre algunos pocos está James Ferguson85, donde se da un ejemplo sofisticado del enfoque deconstruccionista, donde realiza un análisis profundo de los programas de desarrollo rural implementados en ese país bajo el auspicio del banco mundial.
El carácter arbitrario de los conceptos del desarrollo se ha basado exclusivamente en un sistema de conocimiento, es decir, el correspondiente al occidente moderno. Ha dictaminado el marginamiento y descalificación de los sistemas de conocimiento no occidentales, pudiéndose encontrar en estas últimas, racionalidades alternativas para orientar la acción social con criterio diferente a los economicistas y reduccionistas.
También se pueden encontrar valiosos aportes como el de Crush86, que incluye un análisis de los “lenguajes del desarrollo”. Aquí es importante resaltar que Escobar cree que los métodos de historia de las ideas y el estudio de las formaciones discursivas no son incompatibles. Mientras que el primer método presta atención a las dinámicas internas de la generación social de las ideas en formas, la historia de las ideas tiende a ignorar los efectos sistemáticos de la producción del discurso.
Para Latinoamérica, existen algunos autores que han realizado estudios valiosos sobre el desarrollo, que se sintetizan a continuación:

  • Kathryn Sikking en 1991estudió la aparición del desarrollismo en Brasil y Argentina durante la década de los cincuenta y los sesenta

  • Pedro Morandé (Chile, 1984) analizó la adopción y predominio de la sociología norteamericana de los 50´s y 60´s como una preparación de la escena para la concepción funcional del desarrollo, para la transformación de una sociedad “tradicional” en una “moderna”, desprovista por completo de consideraciones culturales.

En todo caso, Escobar propone el retorno a la cultura, en particular a las locales, en el análisis crítico del desarrollo, al articular una crítica discursiva del desarrollo, al presentar una panorámica general de la construcción histórica del “desarrollo” y el “tercer Mundo” como un todo, para elaborar una visión de “lo alternativo” como problema de investigación y como hecho social.


3.1.5.3 La antropología y el encuentro del desarrollo87

Talal Asad88 plantea un asunto muy de fondo y polémico para los antropólogos sociales, sobre “la extraña reticencia a tomar en serio la estructura del poder dentro de la cual se ha estructurado su disciplina”. La antropología no ha encarado, que su práctica se desarrolla en el marco del encuentro entre naciones ricas y pobres establecido por el discurso del desarrollo de la segunda posguerra. Los modos en que opera el desarrollo como escenario del enfrentamiento cultural y la construcción de la identidad. “Existe una ausencia casi total de referencia de la intervención imperial estadounidense como factor que influye en la discusión teórica”.


Dicha intervención imperial sucede a muchos niveles –económico, militar, político, cultural- que integran el tejido de las representaciones del desarrollo. La antropología, se arguye actualmente, tiene que “volver a entrar” en el mundo real. Los limites que existen para el proyecto occidental de deconstrucción y autocritica. Acompañado por otro análogo destinado construir nuevos modos de ver y de actuar. Para las discusiones sobre el desarrollo por lo que está en juego es la supervivencia de los pueblos, teniendo en cuenta que la deconstrucción y la reconstrucción deben ser simultáneos89.

Se trata, en síntesis, de luchas culturales. América latina y sus propuestas del posmodernismo deberán evidenciar su compromiso con la justicia y la construcción de órdenes sociales alternativos90. Las estrategias de las gentes del Tercer Mundo en su intento por dar significado y transformar su realidad a través de la práctica política colectiva.


A continuación se abordará la estrategia del desarrollo de la segunda posguerra, la problematización de la pobreza que tuvo lugar en esos años, la ilustración de la naturaleza y dinámica del discurso, su arqueología y sus modos de operación. Como es la obligación en este trabajo, si ha lugar se realizará una crítica cultural, analizando el componente más influyente en el campo del desarrollo; el discurso de la economía del desarrollo, al cómo los economistas del desarrollo construyeron la “economía subdesarrollada”, para identificar las características de la sociedad capitalista avanzada y de su cultura, influenciada por las practicas de planificación propulsoras de la producción y administración del desarrollo. Al respecto, existen señales esperanzadoras, como la antropología económica91 para la construcción de una política cultural y neutralización al discurso económico dominante.
El Banco Mundial representa un arquetipo del discurso del desarrollo, frente al cual se debe plantear un cambio discursivo y la transformación explicando cómo los discursos acerca de los campesinos, las mujeres y el ambiente surgen y funcionan en el marco global del desarrollo, para la transformación del régimen de representación del desarrollo y la elaboración de alternativas, la construcción de “culturas híbridas”. Se requiere además investigar las representaciones y practicas alternativas que pudieran existir en escenarios locales concretos, en particular en el marco de la acción colectiva y la movilización política92.

3.1.5.4 La invención del tercer mundo


Las nuevas biotecnologías capitalizan aún más la naturaleza dándole valor a través de la investigación científica y el desarrollo; esta podría ser uno de los escenarios donde nos podríamos encontrar a futuro. Los trabajadores de las industrias textiles y electrónicas del tercer mundo ganan hasta veinte veces menos que sus homólogos de Europa occidental, Estados Unidos o Japón. Estadísticas de este tipo funcionan para arraigar el discurso de desarrollo, con frecuencia a pesar de la intención política de quienes las utilizan. Tampoco la lectura perversa, finalmente, del Fondo Monetario Internacional – al insistir en “medidas de austeridad” para el tercer mundo, como si la mayoría de la gente del tercer mundo hubiera conocido algo distinto de la austeridad material como hecho fundamental de sus experiencias, una conciencia renovada del sufrimiento de muchos, del hecho de que “el mundo moderno, incluyendo al tercer mundo modernizado, se rige sobre el sufrimiento y la opresión de millones”93.

3.1.5.5 El tercer mundo y la política de representación


La ironía del lenguaje del desarrollo con la frase de Unión Carbide “Hoy haremos algo que tocará su vida” es tristemente una realidad con el desastre de Bhopal; también es una metáfora del desarrollo como tragedia que exige olvidar las víctimas y sentencias que una comunidad que no logra desarrollarse es obsoleta. El tercer mundo es una realidad disputada cuyo estatus actual se encuentra bajo escrutinio y negociación. El fallecimiento del segundo mundo, crea un espacio al margen de la actual civilización global para una ecología política del conocimiento que sea plural y novedosa.
La creciente fragmentación, polarización, violencia y transformación que están apoderándose de diversos grupos sociales en varias regiones. La construcción de los órdenes culturales que podrían estar sucediendo en los grupos populares y los movimientos sociales. Un cuerpo de trabajo relativamente coherente reivindica el rol de los movimientos de base. Se plantean desde numerosos académicos las alternativas al desarrollo, es decir, el rechazo del paradigma completo94. Estas geografías sociales se parecen cada vez más a escenarios de ciencia ficción del tipo de Blade Runner95.
Los movimientos de base, ochenta pertenecen a formas novedosa de acción colectiva y movilización social que caracterizaron esa década. Procesos de construcción de identidad se hicieron más modestos, móviles y flexibles, fundamentados en articulaciones tácticas surgidas de las condiciones y prácticas de la vida diaria. Como las nuevas afirmaciones acerca de la mujer y la naturaleza son “gestos costosos” de este tipo, maneras de producir cambio sin transformar la naturaleza de discurso en su conjunto. La arqueología del saber “no presupone” “nuevas ideas”, un poco de invención y creatividad, una mentalidad diferente sino trasformaciones de una práctica”. Siempre hay un punto en el espacio o en el tiempo en que las series comienzan a separarse y se distribuyen en un nuevo espacio. Una trasformación más duradera en el orden del discurso es la ruptura de la organización básica del discurso, con la reaparición de conceptos y prácticas hace tiempo descartadas.
La división social del trabajo basada en las altas tecnologías, la relación entre el desarrollo y otras instituciones y prácticas sociales, como el Estado, los partidos políticos y las ciencias sociales, así como el posfordismo conecta y desconecta selectivamente de la economía mundial a regiones y comunidades. La desconexión presenta con frecuencia oportunidades atractivas desde la perspectiva de los pobres. Las comunidades locales de occidente y el tercer mundo luchan por su incorporación a la economía mundial, todavía tiene que desarrollar prácticas más creativas y autónomas que pueden resultar más conducentes a la renegociación de las clases, el género y las relaciones étnicas en los niveles locales y regionales. No existen soluciones o recetas fáciles, el desarrollo es al tiempo autodestructivo y que está siendo desmontado por la acción social, aunque continúe destruyendo a la gente y la naturaleza. La vacua defensa del desarrollo debe dejarse a los burócratas del aparato de desarrollo y quienes lo apoyan, como los militares y (no todas) las corporaciones. Se debe inaugurar una discontinuidad con respecto a las practicas discursiva de los últimos 40 años.

3.1.5.6 Las culturas hibridas y el posdesarrollo en América latina


Las contribuciones nacen de dos fuentes principales: la heterogeneidad temporal y la sociedad de la modernidad latinoamericana, es decir, la coexistencia de formas premodernas y la urgencia de las cuestiones sociales, junto con una relación relativamente estrecha entre la vida intelectual y la vida social, hacer una reinterpretación critica de la modernidad Latinoamericana. En América Latina, “donde las tradiciones aun no han ido y la modernidad no acaba de llegar”96, ni marchando hacia la lamentable erradicación de todas las tradiciones ni avanzando triunfante hacia el progreso y la modernidad. Las distinciones pierden mucho de su nitidez y su importancia, la antropología como ciencia de las tradiciones persiste y la sociología como estudio de la modernidad avasallante apenas muestra una modernidad hibrida caracterizada por continuos intentos de renovación, grupos que representan la heterogeneidad cultual de cada sector y cada país97, casos la selva brasilera, los campesinos del norte del Perú o los cocaleros Bolivianos.
Las inequidades en el acceso a las formas de producción cultural continua, aun en muchas “culturas tradicionales” que sobreviven mediante su relación transformadora con la modernidad. La cultura popular produce hibridaciones complejas que penetran en todas las clases, etnias y fronteras nacionales, donde el concepto de culturas híbridas ofrece una salida, así sea provisional, para la invención de nuevos lenguajes. No hay que imaginar que los procesos de hibridación desmontan necesariamente las ya viejas tradiciones de dominación; es así como tejedores y alfareros incorporan motivos a diseños tradicionales.
Esta hibridación cultural desemboca en realidades negociadas en contextos determinados por tradiciones, capitalismo y modernidad. La amplia presencia de la magia y el mito en la vida social del tercer mundo es todavía muy significativa. En lo cotidiano, estas prácticas populares pueden presentar una fuerza contra hegemónica que se opone a los intentos instrumentalizadores y reaccionarios de la iglesia, el Estado y la ciencia moderna por domesticar la cultura popular.
Al efectuar transformaciones en las estrategias normales de la modernidad, contribuyen a la producción de subjetividades diferentes. Las culturas hibridas generan lo que Trinh T. Min-ha denomina la condición compuesta, una “realidad transcultural entre mundos”. El carácter progresista (o conservador) de las hibridaciones especificas no está dado de antemano. La labor de la investigación crítica es precisamente aprender a observar y reconocer diferencias culturales hibridas políticamente importantes98.
En el análisis de Habermas, el tercer mundo no tiene lugar, porque tarde o temprano se verá transformado por completo por las presiones de la reflexividad, el universalismo y la individuación que definen la modernidad. Los latinoamericanos “debemos dejar de ser lo que no hemos sido, lo que nunca seremos, y lo que no tenemos que ser”, es decir, estrictamente modernos99. Un contenido utópico de la propuesta, una teoría cultural que confronta la lógica del capital y la razón instrumental100, la brecha tecnológica entre los países ricos y los países pobres está creciendo con la reestructuración económica de los ochenta y la cibercultura y otras dependencias101.
El tercer mundo está sometido cada vez más a tipos de integración económica cada vez más ligados a mayor desintegración social. Regiones marginadas de sus beneficios a pesar de estar integradas a sus efectos, frente a lo cual debería existir una política es capaz de articular la reforma social con la modernización tecnológica. O ¿Existen otras perspectivas viables, otras maneras de participar en las conversaciones que están remodelando al mundo? Pensar en alternativas bajo modalidades de desarrollo sostenible, por ejemplo, es ubicarse dentro del mismo modelo de pensamiento que produjo el desarrollo y lo sostuvo.

3.1.5.7 Desplazamiento


Los europeos encontraron en la modernidad por parte del pauperismo. La política de pauperización posibilitó la conquista de vastos ámbitos de la vida social, gracias a discursos técnicos vinculados a los aparatos administrativos del Estado. La reinstalación en contextos urbanos suele ser más ventajosa para las mujeres desplazadas que para los hombres porque tiene más posibilidades de encontrar un empleo, por ejemplo como domésticas o vendedoras callejeras.
Virilio (1990-1997) ha analizado la racionalidad del desplazamiento inherente al capitalismo de alta tecnicidad, sustentando en tecnologías de la información y la comunicación que funcionan con la velocidad de la luz, generando “deslocalización global“, el triunfo de la lejanía sobre la proximidad, es decir, de la ciberinteractividad sobre la presencia real. El desarraigo de la localidad es un fenómeno que acompaña a la modernidad capitalista y desemboca en un proceso constante de desplazamiento que ha cobrado las proporciones de una ola gigantesca.
La lógica del desplazamiento parece cobrar mayor alcance, la mundialización neoliberal, en un contexto de acumulación de capital cada vez más acentuada y de una resistencia cultural y ecológica creciente. Las principales formas de desplazamiento están relacionadas con la lógica subyacente de deslocalización, desarraigo y conquista territorial y cultural que las caracteriza. ¿Cómo abordan la racionalidad y las instituciones modernas el problema del desplazamiento interno de 2.2 millones de personas en Colombia? De manera muy precaria, en el mejor de los casos. Colonizar significa poblar un territorio, lo cual entrañaba un desplazamiento y un “re-emplazamiento”-y en algunos casos la eliminación de determinados grupos, indígenas y africanos.
“Re-emplazamiento” ha revestido la forma manifiesta de una protección dispensada a determinados grupos contra la brutalidad del desplazamiento, por ejemplo, con la creación de los llamados resguardos creados supuestamente para “proteger” a los indígenas supervivientes de la barbarie de la conquista y de los malos tratos de los encomenderos.
Después de la independencia, las nuevas naciones se edificaron sobre la base de regímenes de representación que reprimían y excluían a los indígenas, negros, mujeres y clases populares. El ordenamiento espacial de la distribución de las poblaciones negras e indígenas de Colombia está claramente delimitado. El colonialismo era sinónimo de control de los recursos y de la mano de obra, y también de las culturas y los conocimientos propios de los subalternos. Esa misma diferencia que hoy parece afirmarse de manera positiva, contra los aparatos del desplazamiento, como ocurre con los movimientos negros e indígenas de la región del pacifico. Para revisar las políticas de las autoridades y de los instrumentos jurídicos existentes, para nuevas políticas102:

  1. Un “principio de retorno”. Como una medida permanente una excepción y una solución provisional. Una supervisión internacional.

  2. La declaración efectiva de la región Pacifica como “territorio de paz, alegría y libertad”, se garantice a las poblaciones locales protección y condiciones para un retorno seguro.

  3. Un sistema eficaz de alerta temprana y de prevención de los desplazamientos. Que el Estado tomará medidas preventivas. Una correlación entre la presencia de guerrilleros y la del ejército, grupos paramilitares que se encargan de ejecutar los desplazamientos anunciados.

  4. Ayuda humanitaria integral para las comunidades desplazadas y las que retornan a sus localidades, respetando sus características culturales. “estabilidad socioeconómica”, el Estado debe garantizar a todas las comunidades el pleno ejercicio de sus derechos sociales, culturales y económicos. cuestiones de índole política y cultural, que las comunidades negras sigan adelante con sus proyectos históricos relativos a la identidad, el territorio y la autonomía.



3.1.5.8 La crítica de la fenomenología hace de la modernidad.


Desde Platón, los fenomenólogos han considerado endémica y tradicional la indiferencia con respecto al lugar. Casey (1997), expone que vivir significa vivir en un lugar, y saber que significa ante todo, saber en qué lugar se está. La cultura se inscribe en los cuerpos y en los lugares. “persona-en un –lugar” y de “personas-en-redes”, aunque las practicas arraigadas localmente sigan siendo importantes en la política de muchos grupos subalternos y femeninos.
La reacción de la modernidad ante la deslocalización103, ha revestido formas muy diversas. “colonización del mundo-vida”, constante superación del presente (Vittimo 2000); y desterritorializacion y reterritorializacion continuas de la vida social por parte de los aparatos del Estado, del capital y del saber (Deleuze Guattari, así como lo que Foucault llamaba “gubernamentalidad”).
Una primera aproximación es buscar prácticas alternativas en las formas de resistencia de los grupos de base a las intervenciones dominantes, con un enfoque diferente, como las Etnografías, para Investigar las formas concretas asumidas por los conceptos y las prácticas del desarrollo y la modernidad en comunidades específicas y alternativas desde perspectivas antropológicas. Las nociones de modelos y comunidades de modeladores constituyen maneras de adelantar dicha estrategia de investigación104.
La deconstrucción del desarrollo, aunada a las etnografías locales que menciona Escobar105, pueden ser elementos claves para un nuevo tipo de visibilidad y audibilidad de las formas de la diferencia y la hibridación cultural de los investigadores no han percibido hasta ahora. Este proceso de traducción tiene que oscilar entre propuestas concretas basadas en las diferencias culturales existentes – con el propósito de fortalecer las diferencias insertándolas en estrategias políticas y experimentos socioeconómicos autodefinidos y autodirigidos – y la apertura de espacios para desestabilizar los modos dominantes del saber. La crisis de los regímenes de representación exige nuevas teorías y estrategias de investigación.
Tendencias contrarias al desarrollo de la modernidad, es decir, la labor de oposición de todos los grupos articulan necesariamente contra elementos del desarrollo de la modernidad. Las políticas y planes que en materia de desplazamiento de poblaciones deben apoyarse en las tendencias de la oposición in situ que, en la práctica, la región del pacifico necesita apartarse del desarrollo convencional una modernidad alternativa. La labor de oposición creativa es un elemento importante de las estrategias de las organizaciones afro colombianas para “re-emplazar”, resistir la in situ y construir modernidades alternativas. La elaboración de este concepto abre nuevas perspectivas de reflexión sobre el desarrollo.
La etnografía no es en modo alguno el único método de perseguir este propósito; pero dada la necesidad de deshacer y desaprender el desarrollo. Una interpretación de las prácticas populares y en la reapropiación del espacio de la producción sociocultural por parte de actores populares. Un contacto significativo con aquellos cuyas “alternativas” deben ser investigadas, con un ejemplo; las tendencia de las ciberculturas que hoy dominan el primer mundo (Escobar, 1994). Pero también hay resistencia en las audiencias académicas del primer mundo, ya no se trata solo de que la teoría se produzca en un lugar y se aplique en otro.
Existen centros dominantes identificables de producción de conocimientos, la producción actual de conocimiento de desarrollo, a manera de red descentralizada de nodos a través de los cuales los teóricos y las teorías mueven, confrontan, comparten y cuestionan el espacio epistemológico. Las diferencias culturales encarnan posibilidades de transformar las políticas de representación, es decir, de transformación de la vida social misma. La diferencia cultural es uno de los factores políticos claves de nuestros tiempos.
Pero la dispersión de las formas sociales producida por la des-territorilizacion de la economía de la información dificulta las formas modernas de control, de lo cual emergen oportunidades inesperadas para los grupos marginales construyan prácticas y visiones innovadoras106.

Félix Guattari propone construir nuevas tierras transculturales, transnacionales, y transversatilistas, y valorar los universos liberados de la seducción del poder territorializado, como única forma de superar la problemática planetaria actual.

Las estrategias de organización podrían girar en torno a dos principios:


  1. La defensa de la diferencia cultural y

  2. La valoración de necesidades y oportunidades económicas en términos que no sean solamente los de la ganancia y el mercado107.

Existen mundos que el desarrollo, todavía hoy y en este instante, se empecina en destruir.


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