Título: La appo: articulación de sectores populares y proceso de subjetivación. Ponente: Mtro. Joel Ortega Erreguerena País: México Institución: Programa de Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales, unam. Resumen



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Título: La APPO: articulación de sectores populares y proceso de subjetivación.

Ponente: Mtro. Joel Ortega Erreguerena

País: México

Institución: Programa de Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.

Resumen: La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) fue un movimiento popular que exigió la salida del gobernador del estado en 2006. Al calor del conflicto surgieron nuevos actores sociales que se articularon en las barricadas, que eran en realidad lugares de encuentros para los vecinos. Aquí examinamos ese fenómeno como un proceso de subjativación política, es decir, la conformación de sujetos colectivos que antes se encontraban en una condición dispersa o subalterna. Para entenderlo recuperamos los conceptos de subalternidad, antagonismo y autonomía como 3 dimensiones que marcan constantemente a los nuevos sujetos colectivos. Con estos conceptos analizamos cómo amas de casa, jóvenes, desempleados y vecinos se reunieron en las barricadas y se conformaron como actores políticos. La investigación se basa en un trabajo de campo, con entrevistas semiestructuradas e investigación documental realizada en la Ciudad de Oaxaca con participantes del movimiento.
Descriptores: movimiento popular oaxaqueño, APPO, procesos de subjetivación política, barricadas.
El 14 de junio del 2006 en Oaxaca se desató un movimiento popular complejo y heterogéneo compuesto por maestros, colonos de sectores populares, pueblos indígenas, jóvenes y un sinfín de sectores que se articularon en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO1). Durante varios meses decenas de miles se movilizaron y se organizaron para exigir la caída del gobernador priista Ulises Ruiz. Al calor de las movilizaciones y los enfrentamientos con la policía se dio también un proceso organizativo de sectores muy heterogéneos lleno de tensiones y contradicciones.

En la ponencia analizamos este movimiento como un caso emblemático de subjetivación, es decir la construcción de un sujeto como actor colectivo a través de un proceso marcado por una tensión entre la subalternidad, el antagonismo y la autonomía y como un ejemplo de articulación de varios sectores en una nueva identidad colectiva (Modonesi, 2010). Analizamos al sector de ciudadanos desorganizados que se incorporó al movimiento y poco a poco se fue organizando en las barricadas. La forma en que estos actores vivieron un proceso de subjetivación política muy acelerada, pasando de la dispersión a la constitución de un actor político muy importante en unas cuantas semanas.

La ponencia forma parte de una investigación ya realizada titulada “La APPO y el desarrollo de la crisis de hegemonía en Oaxaca” presentada como tesis de licenciatura en la carrera de sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM en 2009. El estudio se basó en una investigación documental del movimiento y en una serie de entrevistas semiestructuradas a integrantes del mismo. En ellas examinamos cómo los actores vivieron el movimiento y se constituyeron cómo sujetos colectivos.


  1. La subjetivación política: subalternidad, antagonismo y autonomía.

La formación de la APPO es un caso emblemático de la emergencia de nuevos sujetos sociales al calor de un conflicto. A través de la acción colectiva los colonos, amas de casa, jóvenes y otros sectores populares se constituyeron como sujetos políticos pasando de la dispersión o la apatía a la articulación de actores colectivos, en un proceso de subjetivación política muy acelerado.

Para analizar este proceso recuperamos las claves teóricas que desde el marxismo ha desarrollado Massimo Modonesi. En esta perspectiva los procesos de subjetivación están marcadas por tres grandes tendencias: la subalternidad, el antagonismo y la autonomía. En la primera los sectores sociales están enmarcados dentro de relaciones de dominación y aunque pueden participar políticamente lo hacen en una lógica que permite la reproducción de las relaciones de dominación. Para Modonesi, en la subalternidad no hay una constitución plena de los sujetos políticos porque este concepto se refiere al “despojo relativo de la calidad subjetiva por medio de la subordinación” (Modonesi, 2010: 34). Por eso el proceso de subjetivación implica romper con esta lógica y constituir sujetos en el pleno sentido de la palabra.

El antagonismo es la tendencia presente en los movimientos a identificarse como actores colectivos en lucha contra las relaciones de dominación. Como explica Modonesi “antagonismo es una acepción subjetiva que permite reconocer, identificar y nombrar el proceso de conformación de las subjetividades en el conflicto, la interiorización o incorporación de la lucha y la insubordinación como experiencias y como factores de subjetivación” (Modonesi, 2010: 83). Es a través del conflicto como los sujetos se constituyen, se identifican y se diferencian del resto de los actores políticos en su contexto.

Finalmente la autonomía se refiere al momento en que los sujetos no sólo se identifican en conflicto con los otros sino también con la capacidad de auto organizarse y plantear alternativas propias. La autonomía –dice Modonesi- es “un procesos emancipatorio de carácter subjetivo, que se realiza en la medida en que se despliega la emancipación subjetiva a partir de experiencias de autodeterminación” (Modonesi, 2010: 123).

En estas tres dimensiones de subalternidad, antagonismo y autonomía se despliegan los procesos de subjetivación. Hay que aclarar que no se trata de etapas separadas sino de tendencias que están siempre presentes, en tensión y en diferentes proporciones, al interior de los procesos de subjetivación política.

Aquí intentamos analizar con estos conceptos cómo fue el proceso de subjetivación en el movimiento popular oaxaqueño, sobre todo en el caso de las barricadas.


  1. La APPO y el proceso de subjetivación en las barricadas.

El 14 de junio de 2006, la policía estatal intentó desalojar a los maestros que se encontraban protestando por mejoras salariales en el zócalo de la ciudad de Oaxaca. Ante la represión la gente defendió a los maestros y el movimiento se transformó. Dejó de ser un movimiento magisterial y se convirtió en una lucha popular que exigía la renuncia del gobernador. Se inició entonces un proceso de subjetivación política muy acelerado.

Una vez fracasado el intento de desalojar el zócalo por parte de la policía, el movimiento se encontró ante el problema de la organización. Miles de oaxaqueños habían salido a las calles e incluso se habían enfrentado a la policía pero no contaban todavía con un espacio para articularse. La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y las organizaciones sociales que hasta entonces habían participado en las movilizaciones ya no eran un espacio suficiente para organizar al movimiento: miles de oaxaqueños se habían incorporado de manera espontánea y no tenían un espacio de organización.

Así, desde ese día quedaron definidos, en grandes rasgos, los principales actores al interior del movimiento. En primer lugar, la Sección 22 del Sindicato Nacional de SNTE, con presencia en todo el estado, una experiencia de lucha de varias décadas y con la fuerza que da contar con 70 mil agremiados. En segundo lugar, una serie de organizaciones sociales que desde antes de 2006 venían creciendo y articulándose en distintos frentes y que después dieron origen a la APPO. Y por último, los cientos de miles de oaxaqueños que no tenían una experiencia previa, pero que ante el autoritarismo y las arbitrariedades del gobierno decidieron solidarizarse con los maestros pero que no tenían ninguna organización. Es aquí en donde se dio un proceso de subjetivación política muy interesante, de una situación completamente subalterna estos sectores pasaron a incorporarse a un conflicto pero todavía sin capacidad para organizarse y auto determinarse. Las tensiones para lograrlo y al mismo tiempo articularse con los otros sectores de la APPO marcaron todo el movimiento.

La Sección 22 y otras organizaciones sociales convocaron a una gran asamblea popular para organizar a todo el movimiento. El 16 de junio surgió la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). El problema fue que la inmensa mayoría de los manifestantes estaban desorganizados y no encontraron un canal para participar en la APPO que en la práctica funcionaba como un frente de las organizaciones sociales pero no de los ciudadanos desorganizados.

Sin embargo un amplio sector de colonos, amas de casa, jóvenes, desempleados y en fin todos los sectores que no estaban organizados, no formaban parte de este entramado político. No se sentían parte de las formas, dinámicas y tradiciones de ese amplio mundo de organizaciones sociales. Por otra parte ellos mismos no tenían procesos de deliberación y de toma de postura frente a los acontecimientos del conflicto. Por eso muchas veces realizaban acciones de manera descoordinada y sin mucha relación con las decisiones que se tomaban en la APPO. El antagonismo era muy fuerte pero su capacidad de auto organización y de autonomía era prácticamente inexistente.

Mientras el conflicto se agudizaba la necesidad de organización se hizo cada vez más urgente. De manera inercial la gente encontró espacios para convivir y poco a poco organizarse. Se consolidó al interior del movimiento un nuevo actor que poco a poco fue reclamando espacios y representación en la estructura del movimiento: las barricadas.


Las barricadas.

Como mecanismo de autodefensa, se habían instalado las barricadas. Ya desde los primeros días del plantón los maestros instalaron barricadas en el centro histórico para protegerse. Después se extendieron a los edificios de gobierno tomados y a los lugares estratégicos del movimiento. Como medida de presión se instalaron en avenidas y calles importantes. Con la toma del Canal 9 y las radiodifusoras las barricadas se esparcieron en varias zonas de la ciudad. A partir de agosto se extendieron masivamente.

En poco tiempo las barricadas se multiplicaron y abarcaron prácticamente toda la ciudad. Ya no sólo se instalaron en los espacios estratégicos del movimiento (el centro, edificios de gobierno, radios, avenidas, etc.) sino que se extendieron a las colonias populares. En cuestión de días, las barricadas se multiplicaron, el 22 de agosto eran alrededor de 500, en los siguientes días es difícil calcular su número, las cifras conservadoras hablan de 1500 barricadas en toda la ciudad.2

Es indudable que las barricadas cumplieron un papel en la autodefensa del movimiento en contra de los ataques paramilitares. Sin embargo, más allá de sus funciones defensivas en la lucha las barricadas dotaron al movimiento de un nuevo espacio de identidad y organización. Fueron el espacio en donde un sector del movimiento comenzó a articularse, auto organizarse y en ese sentido a construir su propia autonomía.

Los colonos, profesionistas, jóvenes desempleados, amas de casa y otros sectores de la clase media o marginados que por sus condiciones sociales no participaban en ningún sindicato u organización social de masas encontraron en la barricada un espacio para discutir, organizarse y tomar decisiones, pasando así del simple antagonismo a la auto organización y la autonomía.

En las colonias, vecinos que habían participado de manera individual en el movimiento pero que no se conocían entre si empezaron a articularse y a formar nuevas colectividades. Emergiendo en pleno conflicto y partiendo de una situación subalterna, fue muy difícil para la mayoría de las barricadas constituirse como espacios de autonomía.

Hubo muchos tipos de barricadas, algunas se consolidaron como espacios de organización pero la mayoría fueron espacios de convivencia durante el conflicto que no lograron transformarse en organismos permanentes.

Un ejemplo de las barricadas que lograron consolidarse y que significaron un avance en términos organizativos para miles de personas es lo ocurrido en la Colonia La Cascada. En un inicio los colonos de ese lugar participaban de manera desorganizada pero con las barricadas lograron organizarse. Uno de sus dirigentes nos narra su propia experiencia:

“yo empecé a apoyar en Ciudad Universitaria de una manera muy independiente, individual……..posteriormente me incorporo a Radio ORO y estoy ajeno en ese tiempo de cómo se estaban organizando en la colonia……..después del 22 de agosto me incorporo a la Colonia……..iniciaron las reuniones mucho antes, yo creo que por el mes de julio y algo curioso es que todos los compañeros que ahorita están involucrados en el movimiento de la Colonia, no nos conocíamos o no nos hablábamos…… y no había la experiencia de cómo organizar a la gente………y empezamos a organizarnos de alguna forma y convoqué a una reunión amplia y les dije; - saben que es momento de que tomemos una decisión…….y ese día (10 de septiembre) se crea la Asamblea Popular de la Colonia La Cascada y el Barrio de Xochimilco”

“empezamos a organizarnos más y llegó un momento en que de una manera desorganizada se taparon todas las entradas de la colonia,…nosotros tuvimos ahí siete barricadas principales” (Ezequierl Hernández, entrevista personal, 31 de octubre 2008).

Sin embargo, la mayoría de las barricadas no fueron tan organizadas. En general eran espacios en donde la gente convivía y manifestaba pero en donde no se discutía mucho ni se realizaban asambleas para determinar acuerdos. Para Cástulo López, “hubo barricadas numerosas, pero no estuvo tan articulado, eran espacios de encuentro, personas de barrio que se veían, se conocían y se encontraban en ese espacio pero no eran espacio de discusión de análisis, o tal vez si pero no fueron espacios permanentes…….no tenían la capacidad de poder incidir de ponerse en contacto con todos para mantener esa articulación” (Cástulo López, entrevista personal, 12 de noviembre de 2008).

Muchas organizaciones intentaron transformar las barricadas en espacios de discusión o de organización más permanentes. Se propuso crear “Asambleas de Colonos”, “Comités de defensa de la ciudad”, “Comités promotores de la APPO” y un sin fin de propuestas, pero en términos generales no tuvieron mucha aceptación. Por muchos factores, como la desconfianza hacia las organizaciones, falta de liderazgo y ausencia de cuadros políticos la gente que arriesgaba su vida todas las noches por el movimiento no logró transformar esa energía en organizaciones más permanentes. Incluso David Venegas mejor conocido como El Alebrije, de la Barricada de Brenamiel y que se convirtió en un símbolo de las barricadas, reconoce que “tampoco es ni permanente ni suficiente, el tiempo de esos espacios de asamblea, de decisión de territorialidad no fue lo suficiente para que dieran a una organización de otro tipo” (David Vanegas, entrevista personal, 16 de octubre 2008).

Esta incapacidad para consolidar a las barricadas como organismos de base generó muchos problemas para su representación en las instancias de la APPO. En muchos casos no existía relación entre las barricadas y la dirección de la APPO, en otros se establecieron mecanismos informales. Así lo explica la investigadora Viridiana Carrera

“era casi imposible que la APPO (antes y después de su creación formal) se instituyera en ese espacio de ejercicio del poder desde abajo….la magnitud del movimiento y la multiplicidad de espacios en el que éste se hizo evidente por medio y a través de las acciones colectivas, complicaron que la APPO como consejo tuviera un vínculo más cercano con la gente que actuaba en las calles” (Carrera Aguirre, 2009:112)

Muchas barricadas defendían celosamente su independencia y no siempre siguieron las orientaciones de la dirección de la APPO. Las megamarchas, por ejemplo eran acordadas por la APPO y los barricaderos asistían, pero cuando la dirección provisional acordó retirar algunas barricadas no los obedecieron. David Venegas, de la Barricada de Brenamiel, lo resumió de la siguiente manera, “en el movimiento había una tensión entre horizontalidad y verticalidad; ni las barricadas fueron espacios totalmente autónomos porque había direcciones generales pero ni la Dirección Provisional ni el Consejo lograron concretarse como espacios de dirección” (David Vanegas, entrevista personal, 16 de octubre 2008).

De cualquier forma, a pesar de sus limitaciones las barricadas fueron el medio que el sector desorganizado del movimiento encontró para articularse. En este proceso de subjetivación actores que antes estaban dispersos y enfrentados fueron articulando una nueva identidad, como sujeto colectivo.

En la barricada se mezclaban indistintamente todas las generaciones de la sociedad oaxaqueña. Familias enteras participaban en las barricadas. Las amas de casa, preparaban comida y cuidaban a los jóvenes barrikaderos. Así, la barricada fue un espacio de organización del movimiento fuera del ámbito laboral y por lo tanto no asumió formas ligadas a la pertenencia de clase.

En condiciones de tal intensidad por los enfrentamientos y el peligro constante se generó un sentido de pertenencia y de solidaridad. Incluso viejas barreras culturales hacia los jóvenes de diferentes contraculturas comenzaron a superarse.

Se formó así una nueva identidad para mucha gente del movimiento. Sus demandas gremiales y sus identidades particulares (jóvenes, estudiantes, maestros, amas de casa, etc.) perdieron fuerza y dieron lugar a la identificación única en tanto “pueblo” y sobre todo como “barricadas”.

El arte en general y sobre todo la música del movimiento contribuyeron a reforzar este sentimiento de pertenencia a la barricada. Las canciones transmitidas por las radios tomadas y cantadas durante las marchas expresaron el sentimiento de la gente.

Una de las canciones más populares del movimiento se llama precisamente Son de las Barricadas, compuesta por el Grupo Tapacaminos, su letra es una clara muestra de esta identidad:

“El día 14 de junio del año de 2006

En la plaza de Oaxaca

Se puso el mundo al revés

……..

Se acabó el gas y el valor



Con la plaza enardecida

Y las fuerzas del gobierno

Salieron en estampida

Toco con piedra el traidor

Que asalta de madrugada

Porque hoy la gente en la calle

Ya la espera en barricada

………


Qué de dónde son,

Qué de dónde son

Que Son de las barricadas

Qué de dónde son,

Qué de dónde son

Que Son de las barricadas”



Son de las Barricadas, Grupo Tapacaminos.

Esta nueva identidad y la enorme solidaridad que durante varios meses se vivió en las barricadas han remitido a muchos analistas como el antropólogo Gustavo Esteva a la comunalidad que se vive en las comunidades indígenas de dónde muchos de los habitantes de la ciudad de Oaxaca son originarios (Esteva, 2008). Nosotros pensamos que hubo muchos elementos de esa cultura pero que no fue posible desarrollarlos por completo en medio de los ataques paramilitares y además sobre la base de comunidades sociales inexistentes. Hay que recordar que en muchas barricadas los vecinos no se conocían con anterioridad, lo que es diametralmente opuesto a lo que pasa en los pueblos indígenas.

Además no todas las barricadas fueron iguales, dependiendo la zona en la que se instalaban, la presencia de militantes de organizaciones, su composición social y los ataques de que eran objeto variaban en su discurso y su práctica política.

En muchos casos su composición heterogénea se convirtió en fuente de muchos conflictos. Por más que se identificaran como barrikaderos es imposible borrar en un periodo tan corto las diferencias de clase social y la consiguiente formación y cosmovisión.

Una barrikadera de la emblemática Barrikada de la muerte instalada en el Crucero 5 señores y en donde convivían los chavos de la calle del mismo crucero con algunos universitarios, lo explica de la siguiente manera: “todos dicen, éramos como una familia y les decíamos sí; con el tío borracho, el papa golpeador, el hijo mariguano! ese tipo de familias! pero familias” (Barrikadera, entrevista personal, 10 de noviembre 2008).

Recapitulando, las barricadas significaron un salto en el movimiento popular de 2006. Se convirtieron en el espacio de encuentro de mucha gente que hasta ese momento participaba de manera individual y sobre todo le dieron un sentimiento de pertenencia a miles de ciudadanos. Las barricadas fueron el espacio en el que miles de ciudadanos pasaron de una condición subalterna a una de organización y formación de nuevos sujetos.

Las barricadas fueron el espacio de encuentro y articulación de un sector de ciudadanos que se habían incorporado al movimiento pero no tenían espacio de organización. Las barricadas también le dieron identidad a este sector heterogéneo social y políticamente pero que compartía un rechazo al gobierno y una lógica diferente a la de las organizaciones sociales. Fueron la culminación de un proceso de subjetivación en el que miles de oaxaqueños pasaron de la dispersión y la apatía a constituirse como un actor central de la vida política durante varios meses. Fungieron como espacios para la construcción de autonomía pero siempre estuvieron llenas de contradicciones y limitaciones, siempre en medio del conflicto y el antagonismo, hubo poco margen para desarrollar una gran auto organización y la dispersión o la vuelta a ciertas dinámicas subalternas siempre estuvo presente.


  1. Conclusiones.

La APPO fue un movimiento complejo en el que se articularon varios actores políticos. El sindicato de maestros y las organizaciones sociales que ya tenían muchos años constituidas como sujetos se articularon rápidamente. Sin embargo, junto a las organizaciones en la APPO participaron miles de ciudadanos que no tenían organización y que al principio no tenían espacios para participar en las decisiones del movimiento. Por eso a lo largo del conflicto se dio un proceso de subjetivación en el que los ciudadanos se constituyeron como actores y poco a poco encontraros espacios para organizarse. Este proceso fue complejo y estuvo marcado por las tensiones entre la subalternidad, el antagonismo y la autonomía.

Las barricadas además de ser un espacio de defensa contra el gobierno se constituyeron como espacios de convivencia y de articulación para todo ese sector que no estaba organizado. Se convirtieron en un símbolo de todo un sector del movimiento que pronto las asumió como su principal identidad, borrando incluso otras identidades políticas o de clase. Sin embargo este proceso de subjetivación siempre tuvo limitaciones y al final, con la represión y el reflujo del movimiento, no logró consolidarse.

Lejos de ser una Comuna bien organizada y con mecanismos claros de participación en la APPO fue un movimiento heterogéneo en donde se expresaron todos estos sectores. Las barricadas fueron el espacio en el que miles de ciudadanos pudieron articularse y organizarse. Sin embargo este espacio no fue perfecto, estuvo marcado siempre por la dinámica urgente del conflicto y por dinámicas que estaban siempre en la tensión entre la subalternidad y la autonomía. De cualquier forma constituyen un caso muy importante para entender los procesos de subjetivación política.




  1. Bibliografía:

Carrera Aguirre, Viridiana (2009). De la deferencia a la rebeldía. Movilización en Oaxaca, 2006: un acercamiento a la experiencia organizativa del pueblo oaxaqueño. México: Tesis de Maestría en Estudios Políticos y Sociales, FCPyS-UNAM.


Esteva, Gustavo (2008). “Crónica de un movimiento anunciado” en: Esteva, Gustavo; Valencia, Rubén; Venegas, David (2008). Cuando hasta las piedras se levantan, Oaxaca, México, 2006. Buenos Aires: Ed. GEMSAL-Editorial Antropofagia.

Martínez Vásquez, Víctor Raúl (coord.), (2009) La APPO: ¿rebelión o movimiento social?, Oaxaca: IISUABJO.


Martínez Vásquez, Víctor Raúl. (2007) Autoritarismo, movimiento popular y crisis política: Oaxaca 2006. Oaxaca: Oaxaca Comercio para el diálogo, Centro de Apoyo al Movimiento Popular Oaxaqueño A.C., EDUCA Servicios para una Educación Alternativa A.C. y IISUABJO.
Modonesi, Massimo, (2010). Subalternidad, antagonismo, autonomía. Marxismo y subjetivación política, Buenos Aires: CLACSO-Prometeo-UBA.

Ortega Erreguerena, Joel (2009a). La APPO y el desarrollo de la crisis de hegemonía en Oaxaca. México. Tesis de Licenciatura, FCPyS-UNAM.


Ortega, Joel. (2009b) “La crisis de la hegemonía en Oaxaca: el conflicto político de 2006” en: Martínez Vásquez, Víctor Raúl (coord.), La APPO: ¿rebelión o movimiento social?, IISUABJO, Oaxaca, 2009. pp. 11-44
Osorno, Diego (2007). Oaxaca sitiada. La primera insurrección del siglo XXI. México: Ed. Grijalbo.
Entrevistas:
Entrevista del autor a David Venegas, Barricada de Brenamiel, VOCAL, 16 de Octubre 2008.
Entrevista del autor a la barrikadera (prefirió el anonimato), 10 de Noviembre 2008.
Entrevista a Cástulo López Pacheco, CODEP, Miembro de la Comisión de Prensa y Propaganda de la APPO, 12 de noviembre 2008


1 Para un análisis más detallado de la APPO ver: (Martínez Vásquez, 2007) y (Ortega Erreguerena, 2009a).

2 Algunos participantes hablan de hasta 3 mil barricadas, sin embargo es prácticamente imposible determinar su número exacto. Una referencia es el mapa elaborado por el periódico Reforma en el que se ubican las barricadas más importantes en la ciudad el 29 de agosto de 2006 en su página de Internet.


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