Un Sello de Editorial Caribe Dedico este libro a los hombres y mujeres del Grupo injoy



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JOHN C.

Maxwell

El Lado


Positivo

del


Fracaso
Un Sello de Editorial Caribe

Dedico este libro a los hombres y mujeres del Grupo INJOY,


todos los cuales están comprometidos absolutamente con la misión de ayudar a otros a hacer de los fracasos algo positivo.

Betania es un sagello de Editorial Caribe

© 2000 Editorial Caribe

Una división de Thomas Nelson, Inc.

Nashville, TN—Miami, FL (EE.UU.)

email: editorial@editorialcaribe.com

www.caribebetania.com

Título del original en inglés:

Failing Forward

© 2000 por Maxwell Motivation, Inc.

Publicado por Thomas Nelson, Inc.

Traductor: Eugenio Orellana

ISBN: 0-88113-588-7

Contenido

Cómo ser un REAL triunfador

1. ¿Cuál es la mayor diferencia entrela gente que triunfa y la mediocre?

Mary Kay Ash puso los ahorros de su vida en el comienzo de un negocio; luego, la tragedia amenazó con derrotarla. Pero en lugar de eso, ella la derrotó y en el proceso levantó un negocio de prestigio mundial. ¿El secreto? Ella era dueña de la única cualidad que distingue a los que triunfan de los mediocres.

Redefinemos fracaso y éxito

2. Una nueva definición de fracaso y éxito



¿Qué es un fracaso? Truett Cathy sabía por experiencia qué era… y qué no era. Esta es la razón por la que el pequeño restaurante que fundó en el sur de Atlanta, Georgia, ha llegado a ser una empresa multimillonaria.

3. Si falló, ¿significa que usted es un fracasado?



Los triunfadores poseen siete cualidades que evitan que fracasen. Erma Bombeck y Daniel Ruettinger las tenían. ¿Las tiene usted?

4. Usted es demasiado viejo para llorar,pero duele demasiado como para reír



Los hermanos Wright no iban a ser los primeros en volar en un aeroplano. Pero el hombre destinado a hacerlo se rindió antes de lograr su sueño. ¿Qué es lo que marca la diferencia entre ellos?

5. Encuentre la salida en la supercarretera del fracaso



¿Qué es peor que estar atrapado en el tráfico a una hora pico? Estar atrapado en la carretera del fracaso. Si usted quiere triunfar, no puede ser como Rosie Ruiz. Debe aprender a encontrar la salida.

¿Está usted dispuesto a cambiar?

6. No importa lo que le ocurra, el fracaso es un asunto interno



Ríos de agua inundaron su tienda, causándole daños por un millón de dólares. Cualquiera se habría dado por derrotado, pero no Greg Horn. Descubra por qué.

7. ¿Es usted rehén de su pasado?



¿Qué haría usted si alguien levantara un monumento público a su pasado de fracasos? A Arnold Palmer le pasó eso cuando estaba en lo más alto de su carrera. Vea cómo manejó la situación.

8. ¿Quién es el que comete tales errores?



Durante treinta y cinco años, el más grande obstáculo para el éxito de John James Audubon fue John James Audubon. Pero cuando él cambió, todo su mundo cambió con él.

9. Deje de fijarse en usted; los demás ya lo han hecho



¿Qué recomendó un prominente psiquiatra para evitar una crisis nerviosa? Es lo mismo que el guionista Patrick Sheane Duncan trajo a la vida cuando escribió «Mr. Holland’s Opus».

Trate al fracaso como a un amigo

10. Aproveche los beneficios positivosde las experiencias negativas



¿Sabía usted que puede transformar la adversidad en ventaja? Eso es lo que un niño anónimo hizo, y en el proceso llegó a ser segundo al mando de la nación más poderosa de la tierra.

11. Arriésguese. No hay otra manera de triunfar



La mayoría de la gente duda en arriesgarse sobre la base del temor o las probabilidades de éxito. Pero no ocurrió así con Millie. Ella tomó el camino correcto. Aprenda su secreto de arriesgarse.

12. Haga del fracaso su mejor amigo



¿Por que Beck Weathers llamó positiva una situación que le significó la pérdida de la nariz, un brazo y los dedos de la mano que conservó? Porque entendió cómo hacer del fracaso su mejor amigo.

Aumente sus posibilidades de éxito

13. Evite las diez mejores razones por las que la gente fracasa



¿Dónde empezará usted cuando aumenten sus probabilidades de éxito? En usted, por supuesto. Esto es lo que Dan Reiland hizo y su vida cambió.

14. La pequeña diferencia entre fracasoy éxito hace una gran diferencia



Es un nombre familiar. Usted ha visto su fotografía en la televisión. Probablemente creyó que era un actor, pero no lo es. Lo conoce porque él representa la pequeña diferencia entre fracaso y triunfo.

15. Lo que cuenta es lo que hace después de volverse a levantar



La gente dice que el nombre de Lee Kuan Yew debería estar junto a los de Churchill, Roosevelt o Reagan. ¿Qué ha hecho él para merecer tal elogio? ¡Ayudó a todo un país a salir adelante! Vea cómo lo hizo.

16. Ahora usted está listo para transformarsus fracasos en victorias



Cuando leyó su propia historia publicada, Dave Anderson dijo que fue una maravilla que nunca se haya dado por vencido. Él es un tipo común y corriente que hoy es millonario, porque sabe cómo triunfar. Aquí están su historia y los pasos que usted necesita dar para transformar el fracaso en victoria.

Agradecimientos

Agradezco a estas extraordinarias personas que me ayudaron en la creación de este libro:

Charlie Wetzel, mi escritor

Linda Eggers, mi asistente ejecutiva

Brent Cole, mi ayudante de investigación

Stephanie Wetzel, mi correctora de pruebas



Prefacio

Cómo ser un
REAL triunfador

Cuando dicto mis conferencias en diferentes lugares del país, a menudo la gente me pregunta por qué escribo libros. Me han hecho tantas veces la misma pregunta que quiero darle la respuesta antes que empiece a leer el primer capítulo de El lado positivo del fracaso.

He dedicado mi vida a enseñar a la gente a valorarse. Por eso es que dicto conferencias, grabo lecciones en casetes, preparo videos de entrenamiento y escribo libros. Es la razón por la que dirijo mi organización, el Grupo INJOY. Quiero ver a la gente triunfar. Quiero ver a cada persona con la que me relaciono convertida en un vencedor REAL.

Creo que para que una persona triunfe, necesita únicamente cuatro cosas. Podrá memorizarlas si recuerda la palabra REAL.



Relaciones: La habilidad que más se necesita para tener éxito es la de relacionarse con otras personas. Esto provoca un impacto en cada aspecto de la vida de una persona. Sus relaciones lo mejorarán o dañarán.

Equipo: Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que lo que está más cerca a usted determinará el nivel de su éxito. Si sus sueños son grandes, solo los alcanzará con un equipo.

Actitud. Las actitudes determinan cómo vamos a vivir la vida día a día. La actitud, más que la aptitud determinará la altitud.

Liderazgo. En el liderazgo todo se levanta y cae. Si desea mejorar el nivel de su efectividad personal, la única manera de hacerlo es aumentando sus habilidades de liderazgo.

Si revisa cualquiera de mis libros, puede estar seguro que en él se encontrará con mi interés de añadir valor en una de estas cuatro áreas. Este libro en particular lo he escrito para que usted cambie su actitud sobre el fracaso. Léalo, empápese de él y deje que lo ayude a transformar sus faltas en escalones al éxito. Mi deseo es que El lado positivo del fracaso agregue valor a su vida.

1

¿Cuál es la mayor diferencia entre la gente que triunfa y la mediocre?

Todos fallamos, por más que tratemos que no.

J.M. Barrie

¿Qué es lo que destaca a los vencedores? ¿Por qué algunas personas alcanzan alturas envidiables en tanto que otros caen estrepitosamente? Usted sabe de qué estoy hablando. Llámelo suerte, bendición, «el toque del rey Midas», o como quiera. Pero la verdad es que algunas personas parecen alcanzar cosas increíbles a pesar de lo difíciles que parezcan: Su compañía terminó entre el cinco por ciento de las de más ventas nacionalmente pese a haber perdido los mejores clientes. Encontraron formas ingeniosas de aumentar las ganancias de su departamento a pesar de la amenaza de recortes presupuestarios. Ganaron un título universitario mientras criaban dos hijos siendo padres que no tenían a más nadie que les ayudara. Descubrieron extraordinarias oportunidades de negocio mientras sus colegas seguían buscando sin hallar. O ganaron premio tras premio en su organización a pesar de lo que parecía una anémica labor de equipo. No importa la clase de trabajo que hagan. Dondequiera que estén, pareciera que con su sola presencia hacen realidad cualquiera cosa.

Sin duda que a todos nos gusta pensar que estamos por encima del promedio. Pero los triunfadores parecen dejar el «promedio» en el polvo, tan detrás de ellos que parece un recuerdo lejano.
¿Cuál es la raíz del éxito?

¿Qué hace la diferencia? ¿Por qué a algunas personas les va tan bien? ¿Será por …

• el trasfondo familiar? Crecer en una buena familia es algo por lo que cualquiera debería sentirse agradecido, pero no es un indicador confiable de ser la razón para el éxito. Un alto porcentaje de las personas exitosas viene de hogares destruidos.

• la riqueza? No, algunos de los hombres y mujeres de mayor éxito vienen de la clase media y de la clase media baja. La riqueza no es un índice de éxito ni la pobreza es garantía de logros insignificantes.

• la oportunidad? Bueno, la oportunidad es algo muy especial. Dos personas con dones, talentos y recursos similares pueden observar una situación dada, y una de ellas verá tremendas oportunidades en tanto que la otra no verá nada. La oportunidad está en el ojo del observador.

• una alta moralidad? Me gustaría que esta fuera la clave, pero no lo es. He conocido personas absolutamente íntegras que han logrado muy poco. Y he conocido sinvergüenzas de un tremendo éxito. Usted también los conoce.

• la ausencia de dificultades? Por cada persona exitosa que ha esquivado a la adversidad, hay una Helen Keller que venció incapacidades extremas o un Víctor Frankl que sobrevivió a horrores absolutos. Así es que tampoco es la ausencia de dificultades.

No, ninguna de estas cosas es la clave. Para decirlo en forma franca, yo sé solo de un factor que separa a los que se distinguen en forma consistente de los que no: La diferencia entre la gente mediocre y la gente de éxito es su percepción de y su reacción al fracaso. Ninguna otra cosa tiene la clase de impacto en la capacidad de las personas de alcanzar y llevar a cabo cualquier cosa que se propongan y deseen.



Lo que no se aprende en la escuela

El jugador de fútbol Kyle Rote Jr., dijo: «No tengo dudas de que hay muchas formas de ser un ganador, pero en realidad hay solo una forma de ser un perdedor, y esta es fracasar y no ver más allá del fracaso». La forma en que una persona ve el fracaso y lo enfrenta, sea que tenga o no la capacidad para ver más allá y mantenerse triunfando, impacta cada aspecto de su vida. Pero esa capacidad parece difícil de adquirir. La mayoría no sabe por dónde empezar para lograrla.



No tengo dudas de que hay muchas formas de ser un ganador, pero en realidad hay solo una forma de ser un perdedor, y esta es fracasar y no ver más allá del fracaso.

Kyle Rote Jr.

Aun a la gente positiva le cuesta aprender a ver positivamente los fracasos. Por ejemplo, yo tengo fama de ser muy positivo. (Mi libro Actitud de vencedor se ha estado reimprimiendo por más de quince años en inglés y también la Editorial Betania lo tradujo al español.) Pero no siempre he podido transformar mis fracasos en victorias. Porque no siempre he estado adecuadamente preparado para hacerlo. Estar preparado no es algo que hayan querido enseñarme en el aula. Y los niños de ahora tampoco lo saben. Realmente, a menudo el ambiente de la escuela refuerza los peores sentimientos y expectativas sobre el fracaso de las personas.

Echemos una mirada a mis anteriores actitudes hacia el fracaso, y veamos si su experiencia es la misma mía:

1. Tenía miedo fracasar. Una experiencia que tuve en la universidad, junto con la forma que reaccioné a ella, es típica de lo que muchos estudiantes enfrentan. El primer día de mi primer año en la universidad, el profesor entró a la clase de historia de las civilizaciones y con energía, dijo: «La mitad de ustedes no aprobará esta clase». ¿Cuál fue mi primera reacción? ¡Miedo! Hasta entonces, nunca había tenido un fracaso en mis estudios. Y no quería empezar ahora, de manera que la primera pregunta que me hice fue: «¿Qué querrá el profesor?» La universidad se transformó en un juego que yo quería ganar.

Recuerdo que una vez memoricé ochenta y tres fechas para un examen porque mi profesor creía que si se podían citar fechas era porque la materia se dominaba. Conseguí una A en ese examen, pero tres días más tarde, había olvidado toda la información. Me las arreglé para evitar el fracaso que temía, pero en realidad no logré nada.

2. No entendía eso de un fracaso. ¿Qué es un fracaso? Cuando era niño, yo creía que era un porcentaje. Menos de sesenta y nueve significaba fracaso. Setenta para arriba significaba éxito. Ese pensamiento no me ayudó. El fracaso no es un porcentaje ni un examen. No es un hecho aislado. Es un proceso.

3. No estaba preparado para el fracaso. Cuando me gradué de la universidad, lo hice entre el cinco por ciento mejor de la clase. Pero eso no quería decir nada. Había jugado con éxito el juego de la escuela y había absorbido un montón de información. Pero no estaba preparado para lo que me esperaba más adelante.

Me di cuenta de eso en mi primer trabajo. Como pastor de una pequeña iglesia rural, ese primer año trabajé durísimo. Hice todo lo que la gente esperaba de mí, y un poco más. Pero para ser sincero, me interesaba tanto conseguir personas que simpatizaran conmigo como en ayudar a los demás.

En esa iglesia se acostumbraba a que cada año los miembros votaran para decidir si reelegían a los líderes o no. Muchos de los líderes que yo conocí a través de los años apreciaban contar con que ellos habían sido confirmados por unanimidad en sus cargos. Mis expectativas eran altas mientras me preparaba a recibir mi primer respaldo por unanimidad. Imagínense mi sorpresa cuando se contaron los votos: treinta y uno a favor, uno en contra y una abstención. Eso me dejó anonadado.

Cuando llegué a casa esa noche, llamé a mi padre, quien era un pastor veterano, ex superintendente de distrito en la denominación, y presidente de una universidad.

—Papi—le dije—, no puedo creerlo. Trabajé tan duro para esa gente. He hecho todo lo que he podido.—Estaba a punto de echarme a llorar—. Alguien que votó contra mí quiere que me vaya de la iglesia. Y una abstención equivale a un no. ¿Debería renunciar y buscar otra iglesia?

Para mi sorpresa, escuché una gran risa al otro extremo de la línea.

—No, hijo, quédate donde estás—me dijo mi papá todavía riendo—. Es probable que nunca vuelvas a obtener una votación tan buena como esa.

Un nuevo rumbo

En ese momento me di cuenta cuán irreal era la opinión que tenía del éxito y del fracaso. Si algo había hecho la universidad, había sido reforzar mis nociones erróneas sobre el fracaso. Y al ayudar a través de los años a líderes a crecer y desarrollarse me he dado cuenta que la mayoría de las personas están en el mismo bote.

En la revista Leadership (Liderazgo), J. Wallace Hamilton afirma: «El aumento de los suicidios, alcoholismo e incluso algunas formas de quebrantamientos nerviosos es evidencia de que muchas personas se están preparando para el éxito cuando deberían estarse preparando para el fracaso. Fracasar es mucho más común que triunfar; la pobreza está más generalizada que la riqueza; y la desilusión es más normal que los logros».

Las personas se están preparando para el éxito cuando deberían estarse preparando para el fracaso. Fracasar es mucho más común que triunfar; la pobreza está más generalizada que la riqueza; y la desilusión es más normal que los logros.

J. Wallace Hamilton

¿Prepararse para fracasar? Este es un concepto tremendo y es la idea que me impulsó a escribir este libro. En este momento usted tiene la oportunidad de asistir a una clase conmigo que nunca se la dieron en la escuela. Quiero ayudarle a prepararse para el fracaso. Quiero que aprenda cómo mirar con confianza la posibilidad de fracasar y trabajar para transformar ese fracaso en victoria. Porque en la vida, la pregunta no es si vamos a tener problemas, sino cómo vamos a enfrentarlos. ¿Vas a transformar tus problemas en victorias, o vas a dar un paso atrás?



A mal tiempo, buena cara

Cuando pienso en las personas que han enfrentado problemas y han salido triunfantes, una de las primeras que vienen a mi mente es Mary Kay Ash. Ella ha levantado una tremenda organización. Durante los cuatro o cinco últimos años, he tenido muchas oportunidades de hablar sobre liderazgo a las personas de su compañía de cosméticos. De hecho, al viajar a través del país dictando conferencias y llevando a cabo seminarios, pareciera que no importa dónde yo hable, siempre hay entre los asistentes a lo menos una docena de consultores de Mary Kay.

Admiro a Mary Kay. Ella venció una serie de obstáculos en su carrera y nunca dejó que los fracasos destruyeran lo mejor de ella. El primer trabajo de Mary Kay fue en ventas directas donde alcanzó un notable éxito. Allí encontró que para una mujer era difícil progresar en el mundo de las grandes corporaciones, especialmente en los años cincuenta y comienzo de los sesenta, aun después de veinticuatro años de éxitos. Ella dice:

Traté de llegar a ser miembro de la junta de directores de la compañía, solo para descubrir que aun cuando nuestro equipo de ventas estaba formado totalmente por mujeres, dirigido por una junta formada solo por hombres, mi opinión no tenía ningún peso. Constantemente me decían: «¡Mary Kay, de nuevo estás pensando como una mujer!» Sentía el rechazo en la peor de las formas. Así es que decidí retirarme.1

Su retiro no duró mucho. Antes que transcurriera un mes, se volvió como loca. Decidió comenzar su propia compañía. Si iba a tener que enfrentar obstáculos, estos estarían allí porque venían con ella. Pensó en una compañía de cosméticos porque daría a cada mujer que trabajara allí oportunidades ilimitadas. Compró las fórmulas de los mejores productos que pudo encontrar en el mercado, elaboró un plan de mercadeo y se preparó para lanzar la corporación.

¡Problemas!

No pasó mucho tiempo antes que se encontrara con el primer obstáculo. Cuando visitó a su abogado para hacer los arreglos legales para la corporación, este la trató duramente, prediciéndole el peor de los fracasos. «Mary Kay», le dijo, «si quiere dilapidar los ahorros de su vida, ¿por qué mejor no va directamente al recipiente de la basura? Sería mucho más fácil que lo que está pensando hacer». Su contador le habló en términos similares.

A pesar de los intentos por desanimarla, ella siguió adelante. Invirtió los cinco mil dólares, ahorros de su vida, en su nuevo negocio. Cada centavo que tenía lo invirtió allí. Puso a su esposo a cargo de la administración y ella se dedicó por entero a preparar los productos, a diseñar los envases, a escribir el material para entrenamiento, y a reclutar vendedores. Estaban haciendo progresos admirables. Pero entonces, un mes antes de abrir, su esposo murió de un ataque al corazón.

La mayoría de la gente nunca habría sido capaz de seguir adelante después de eso. Habrían aceptado la derrota y habrían dejado todo. Pero no Mary Kay. Ella se mantuvo avanzando y el 13 de septiembre de 1963 lanzó su negocio. Hoy día, la compañía tiene más de un billón de ventas al año, emplea a tres mil quinientas personas y capacita a quinientos mil representantes en veintinueve mercados a través del mundo en el campo de las ventas directas.2 Mary Kay ha recibido casi todos los trofeos y premios que un empresario pudiera soñar. A pesar de las circunstancias adversas, los obstáculos y las desgracias, ella salió adelante.



La pregunta imposible

Cuando estaba creciendo, una de las preguntas que acostumbraba oír de los conferenciantes motivadores era esta: «Si se eliminara la posibilidad de un fracaso, ¿qué trataría de lograr?»



Si su percepción de la forma en que reaccionaría ante el fracaso cambiara, ¿qué trataría de lograr?

Aquello me parecía algo intrigante. Me hizo mirar adelante, hacia las posibilidades de la vida. Pero entonces un día me di cuenta que era algo malo. ¿Por qué? Porque hacía a las personas pensar en términos negativos. No hay logros sin fracasos. Solo sugerir la posibilidad de que no haya fracasos da a las personas una impresión errada. Por eso, esta pregunta es mejor: Si su percepción de la forma en que reaccionaría ante el fracaso cambiara, ¿qué trataría de lograr?

Yo no sé qué obstáculos está enfrentando usted en su vida por estos días. Pero los que sean, no importa. Lo que sí importa es que su vida puede cambiar si usted está dispuesto a ver los fracasos en forma diferente. Usted tiene el potencial para vencer cualquier problema, error o desgracia. Todo lo que tiene que hacer es aprender a ver los fracasos como victorias potenciales. Si está listo para hacer eso, vuelva la página y sigamos.

Su primer paso hacia el lado positivo del fracaso:

Reconozca que hay una gran diferencia entre las personas mediocres y las que triunfan

Fíjese en la forma en que los triunfadores enfrentan las experiencias negativas y podrá aprender mucho sobre cómo transformar sus fracasos en victorias. Lea las dos listas siguientes y determine cuál describe su forma de enfrentar los fracasos:



Dejarse derrotar por los fracasos

Transformar los fracasos en victoria

• Culpar a los demás

• Asumir la responsabilidad

• Repetir los mismos errores

• Aprender de cada error

• Esperar que nunca más se va a fracasar

• Reconocer que el fracaso es parte del progreso

• Esperar que se va a seguir fracasando

• Mantener una actitud positiva

• Aceptar ciegamente la tradición

• Desafiar las suposiciones anticuadas

• Sentirse limitado por los errores pasados

• Volver a arriesgarse

• Pensar que soy un fracasado

• Creer que algo no funcionó

• Ceder


• Perseverar

Piense en un reciente traspié que haya tenido. ¿Cómo reaccionó? No importa cuán difíciles hayan sido sus problemas, la clave para vencerlos no está en cambiar sus circunstancias. Está en que cambie usted. Este es un proceso y comienza con el deseo de que alguien le enseñe. Si usted está dispuesto a hacer eso, va a ser capaz de enfrentar sus fracasos con éxito. Desde este momento en adelante, comprométase a hacer lo que sea con tal de obtener la victoria.



Paso hacia el lado positivo del fracaso:

1. Reconozca que hay una gran diferencia entre las personas mediocres y las que triunfan.



Redefinemos fracaso
y
éxito

2

Una nueva definición de fracaso y éxito



La diferencia entre grandeza y mediocridad es a menudo
cómo una persona ve sus errores.


Nelson Boswell

El 6 de agosto de 1999, un jugador de las grandes ligas de béisbol, en su turno al bate en el estadio de Montreal, hizo otro out, el número cinco mil ciento trece de su carrera profesional. ¡Esa cifra significa un montón de viajes al punto de bateo sin un solo hit! Si un jugador queda fuera todas esas veces consecutivamente y promediara cuatro bateos por juego, eso significaría que habría jugado ocho temporadas (mil doscientos setenta y ocho juegos) ¡sin haber llegado jamás a primera base!

¿Se desanimó el jugador aquella noche? No. ¿Le pareció que le había fallado a su equipo? No. Fíjese en esto. Antes, en el mismo juego, en su primera aparición en el plato, ese jugador alcanzó una marca que solo veintiún otros jugadores en la historia del béisbol habían logrado. Había completado la cifra de tres mil hit. Ese jugador fue Tony Gwynn de los Padres de San Diego.

Durante aquel juego, Tony consiguió en cinco intentos conectar cuatro hit. Pero eso no es usual en él. Por lo general, él no logra un hit en dos de cada tres intentos. Es posible que estos resultados no parezcan muy espectaculares, pero si usted sabe de béisbol, tendrá que reconocer que la habilidad de Tony para lograr consistentemente solo una vez en tres intentos ha hecho de él el más grande creador de hit en su generación. Y Tony sabe que con sus hit ha logrado una gran cantidad de out.

Durante más de diez años he sido un seguidor fanático de Tony Gwynn. Cuando vivía en San Diego, compraba boletos para toda la temporada de los Padres. Allí lo vi hacer su primer juego. Y desde entonces he seguido su carrera muy atentamente. Al acercarse al hit número tres mil, yo sabía que quería presenciar su hazaña de alcanzar esa marca jugara donde jugara.

El día que se suponía que lo lograría, yo estaba terminando una serie de conferencias sobre liderazgo en la ciudad de Chicago. Al día siguiente tenía que estar en Philadelphia para otro compromiso. Me las arreglé para cambiar mis boletos de avión. Luego llamé a mi yerno, Steve, que estaría en la siguiente conferencia conmigo, y lo invité para que nos fuéramos a Montreal para ver el juego.

Mientras viajaba, me di cuenta que estaríamos bastante apretados de tiempo pero me dije que saldría todo bien. Cuando llegamos al aeropuerto, todo parecía perfecto. Pero después de abandonar el avión, Steve fue retenido en la aduana. Con el reloj marcando los minutos, me dije que perderíamos la primera intervención de Tony al bate. Y así fue. Cuando llegamos al estadio, ya Tony había bateado su hit número tres mil.

¿Cómo define usted el fracaso?

Uno de los más grandes problemas que la gente tiene respecto del fracaso es que juzgan demasiado apresuradamente situaciones aisladas en sus vidas y las clasifican como fracasos. En lugar de hacer eso, deberían mantener en mente el cuadro total de cada situación.

Kyle Rote Jr.

¿Nos sentimos derrotados cuando nos dimos cuenta que era probable que nos perdiéramos el momento histórico en que Tony lograría su batazo número tres mil? No. ¿Dimos media vuelta y nos alejamos del estadio cuando al llegar allí, supimos que ya había logrado lo que queríamos presenciar? No. ¿Me sentí fracasado cuando al tratar de comprar un programa, me di cuenta que ya todos se habían vendido? No. Nos hacía estar contentos el ser parte de la celebración. Y como Tony, nos sentíamos recompensados con el solo hecho de estar allí cuando él lograra sus hit. Más tarde en el juego, cuando Tony bateó una bola a las graderías, yo la cogí. Unas pocas semanas más tarde, Tony me la firmó y ahora tengo un recuerdo de su hit número tres mil.

Uno de los más grandes problemas que la gente tiene respecto del fracaso es que juzgan demasiado apresuradamente situaciones aisladas en sus vidas y las clasifican como fracasos. En lugar de hacer eso, deberían mantener en mente el cuadro total de cada situación. Alguien como Tony Gwynn no piensa que un out que haga es un fracaso. Él ve el out en el contexto general del juego. Su perspectiva lo lleva a perseverar. Su perseverancia le da longevidad. Y la longevidad le ofrece oportunidades para tener éxito.

Fracaso No Es …

Cambiar su perspectiva del fracaso le ayudará a perseverar para finalmente alcanzar lo que desea. ¿Entonces, cómo va a juzgar el fracaso? Déjeme comenzar echando una mirada a siete cosas que el fracaso no es.



1. La gente cree que el fracaso se puede evitar, y no se puede

Todos fallamos y cometemos errores. Seguramente usted ha oído aquello de que «errar es humano, perdonar es divino» y que Alexander Pope escribió hace más de doscientos cincuenta años. Lo que él estaba haciendo era nada más que parafraseando un dicho que era muy común dos mil años antes durante el tiempo de los romanos. Hoy las cosas son muy parecidas a como eran en aquel tiempo. Si usted es un ser humano, va a cometer errores.

Es probable que esté familiarizado con la Ley de Murphy y el Principio de Pedro. Hace poco me encontré con algo que se ha dado en llamar Reglas para el ser humano. Creo que la lista describe bien el estado en que nos encontramos como personas:

Regla # 1:Usted tiene que aprender lecciones.

Regla # 2:No hay faltas, solo lecciones.

Regla # 3:Una lección se repite hasta que se aprende.

Regla # 4:Si no aprende las lecciones fáciles, se hacen más difícil. (El dolor es una forma en que el universo consigue que se le preste atención.)

Regla # 5:Usted sabrá que ha aprendido una lección cuando sus acciones cambien.

Norman Cousins tenía razón cuando dijo: «La esencia del hombre es la imperfección». Entonces, convénzase de que va a cometer errores.

2. La gente cree que fallar es el resultado de algo, y no lo es

Cuando estaba en mi época de crecimiento, creía que el fracaso venía en un momento. El mejor ejemplo que puedo recordar para ilustrar esto es cuando hacemos un examen. Si usted obtiene una F, eso significa que fracasó. Pero con el tiempo me he convencido que el fracaso es un proceso. Si usted falla en un examen, eso no significa que falló en un resultado una sola vez. La F muestra que usted falló en el proceso que habría de desembocar en el examen.

En 1997, escribí un libro titulado The Success Journey [El viaje al éxito]. En él se ofrece un vistazo a lo que significa ser una persona de éxito. Allí defino el éxito en estos términos:

Saber lo que quiero alcanzar en la vida

Esforzarme para desarrollar todo mi potencial

Sembrar para el beneficio de otros

La tesis del libro es que el éxito no es un destino, un lugar al cual se va a llegar algún día. El éxito es un viaje que usted inicia. Y el éxito se va alcanzando según lo que usted haga día tras día. En otras palabras, el éxito es un proceso.

El fracaso actúa de la misma manera. No es un lugar al que se llega. Como el éxito, no es un resultado ni es un fracaso. Es cómo usted enfrenta la vida a lo largo del camino. Nadie puede decir que ha fracasado mientras no exhale el último suspiro. Hasta ese momento, todavía estará en proceso, y aun no se habrá dicho la última palabra.



3. La gente cree que el fracaso es objetivo, y no lo es

Cuando usted se equivoca, sea que calcule mal una operación matemática, que olvide una fecha importante, que no haga bien algo, que no tome la mejor decisión en cuanto a sus hijos o que pierda la oportunidad de su vida, ¿qué determina que tal acción fue un fracaso? ¿Se fija usted en el tamaño del problema que se generó o en la cantidad de dinero que le costó a usted o a su organización? ¿Está determinado por la reacción que pudiera tener su jefe o las críticas que pudieran venir de otras personas? No. El fracaso no se determina de esta manera. La respuesta es que usted es la única persona que puede realmente decidir que ha fracasado. Esto es algo subjetivo. Su percepción y la forma en que reacciona ante sus errores determinan si sus acciones son o no un fracaso.



Usted es la única persona que puede realmente decidir que ha fracasado.

¿Sabía usted que los empresarios casi nunca despegan al primer intento? ¿Ni al segundo? ¿Ni al tercero? Según Lisa Amos, profesora de comercio de la Universidad Tulane, el promedio de veces que los hombres de negocios fracasan antes de dar con el éxito es de 3,8. Pero no se desalientan por problemas, fracasos o errores. ¿Por qué? Porque ellos no ven los reveses como errores. Y reconocen que tres pasos hacia adelante y dos hacia atrás aun equivale a uno hacia adelante. Y como resultado, superan el promedio y llegan a triunfar.



4. La gente cree que el fracaso es un enemigo, y no lo es

La mayoría de la gente trata de evitar los fracasos como se evita una plaga. Le temen. Pero de la adversidad es que surgen los éxitos. El entrenador de básquetbol de la NBA, Rick Pitino, lo dijo aun más enfáticamente. «Es bueno fracasar. Porque el fracaso es como el fertilizante. Todo lo que he aprendido sobre cómo dirigir un equipo lo he aprendido cometiendo errores».

Las personas que ven el fracaso como un enemigo, son cautivas de aquellos que lo vencen. Herbert V. Brocknow lo dice de esta manera: «El que no comete errores sirve al que sí los comete». Observe a cualquier triunfador y descubrirá en él a una persona que no ve los fracasos como enemigos. Esto es verdad en cualquier esfuerzo. La musicóloga Eloise Ristad dice que «cuando nos damos permiso para fallar, al mismo tiempo nos estamos dando permiso para superarnos».

5. La gente cree que fallar es algo irreversible, y no lo es

En Texas hay un viejo adagio que dice: «No importa cuánta leche derrames, lo que importa es no perder la vaca». En otras palabras, los errores no son irreversibles. Hay que mantener la perspectiva. Los problemas vienen cuando uno solo ve la leche que derrama y no el cuadro completo, incluyendo la vaca. La gente que ve sus errores en forma correcta se aprovecha de ellos.

Los errores no hacen a las personas darse por
vencidas.

Los éxitos no hacen a las personas creer que ya lo


alcanzaron todo.

Cada resultado, sea bueno o malo, es un pequeño pasado en el proceso de vivir. O como lo dice Tom Peters: «Si no se hicieran cosas insignificantes, nunca habrían cosas grandes».



6. La gente cree que el fracaso es un estigma, y no lo es

Los errores no son una marca permanente. Me gusta la perspectiva del fallecido senador Sam Ervin Jr., quien decía: «Tanto la derrota como la victoria sirven para remecer el alma y dejar la gloria fuera». Así es como tenemos que ver al fracaso.



El promedio de veces que los hombres de empresa fracasan antes de dar con el éxito es de 3,8.

Cuando cometa errores, no deje que lo desmoralicen. Y no piense en ellos como un estigma. Haga de cada fracaso un peldaño de la escalera que lleva al éxito.

7. La gente cree que después del fracaso ya no hay más, y no es así

No permita que aun lo que parezca un tremendo fracaso le impida luchar por lograr el éxito. Piense en la historia de Sergio Zyman. Era la mente maestra detrás de la nueva imagen de la Coca-Cola, algo que el asesor de mercadeo Robert McMath ve como uno de los más grandes fracasos en materia de productos de todos los tiempos.1 Zyman, quien lanzó al mercado con todo éxito la Coca-Cola de Dieta, creía que la Coca-Cola necesitaba actuar enérgicamente para revertir sus veinte años de declinación en el mercado contra su rival, Pepsi. Su solución fue dejar de ofrecer la bebida que había sido popular por cerca de cien años, cambiar la fórmula y ofrecer la nueva Coca-Cola. El intento fue un fracaso monumental que en 1985 duró setenta y nueve días y significó a la compañía una pérdida de cien millones de dólares. La gente rechazó la nueva Coca-Cola. Y esto significó la salida de Zyman de la compañía.


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