Unidad 11 zootecnia apícola



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UNIDAD 11

ZOOTECNIA APÍCOLA

Adriana Correa Benítez


Ernesto Guzmán-Novoa

INTRODUCCIÓN


El proceso evolutivo de las abejas productoras de miel (Apis mellifera) se asocia con la aparición y difusión de las plantas que tienen flores. Hace unos 100 millones de años, cierta familia de avispas comenzó a diferenciarse entre ellas para aprovechar una nueva y creciente fuente de alimentos, néctar y polen que ofrecían las plantas. Estas avispas adaptaron su aparato bucal para succionar el néctar de las flores, su cuerpo se cubrió de pelos plumosos para recoger los granos de polen y las patas posteriores se hicieron progresivamente más amplias para poder llevarse cada vez más polen al nido. Este proceso se convirtió en un fenómeno de coevolución: las plantas producían más semillas con la polinización de los insectos e intentaban atraerlos con la recompensa de los alimentos ofrecidos por sus flores. Hace unos 35-40 millones de años aparecieron las primeras abejas del género Apis. (Crane 1990).
Como antecedentes históricos, el arte pictórico primitivo nos ha dejado escenas de la coexistencia entre el ser humano y las abejas, nos muestra la importancia que entonces tuvo la recolección de miel y cera en las colonias silvestres, por ejemplo las pinturas encontradas en la Cueva de la Araña, en Bicorp (Valencia, España), las cuales fueron realizadas hacia el año 7.000 a.C. aproximadamente, o bien las pinturas descubiertas en las cuevas y refugios de las Montañas Drakensberg (Natal, Sudáfrica), con un sorprendente parecido unas con otras a pesar de la gran distancia geográfica que las separa (Crane 1990).
El hombre primitivo ejercía el papel de depredador sobre las colonias silvestres ya que, una vez localizada la colmena en el hueco de un árbol o en la grieta de una roca, utilizaba el fuego y el humo para desalojarla y así poder recoger su botín, provocando en ocasiones la muerte de la colonia. Aún hoy utilizado como método de recolección de miel con pocas variaciones en cuanto a su manejo (Dadant 1999).
Los centros de cultura más antiguos se encontraban en el Medio Oriente, en zonas calurosas, secas y abiertas, sin forestación. Ahí las primeras colmenas consistían en vasijas de barro, donde acomodaban algunas colonias de abejas. Estas vasijas de barro fueron fabricadas durante casi todo el período neolítico, posiblemente desde 5,000 a. C. Los jarros empleados en la transportación de agua todavía se utilizan como colmenas en algunos países del Mediterráneo.

La apicultura propiamente dicha, comenzó cuando el hombre aprendió a proteger, cuidar y controlar el futuro de las colonias de abejas que encontró en árboles huecos o en otras partes. Al transformarse de cazador nómada en agricultor y pastor sedentario, se proveyó de troncos huecos de árboles para sustituir las viviendas originales de las abejas. El reunir colonias aisladas y formar con ellas un colmenar o apiario, simplificaba mucho las labores de vigilancia de las mismas para protegerlas de sus enemigos (animales salvajes, otros hombres, etc.), proveerlas de protección contra los elementos naturales (vientos, excesivo calor o frío, incendios, etc.) o simplemente para facilitar la captura de nuevos enjambres para aumentar el número de colonias o reemplazar las que habían muerto o desaparecido por otras causas (Crane 1990).

Las colmenas primitivas eran generalmente pequeñas, las piqueras eran suficientemente chicas para ser defendidas por las abejas; además, existía otra abertura para uso del apicultor cuando quería sacar miel y cera, que constituía su cosecha. La apicultura primitiva apenas consistía en proveer las colmenas y matar las abejas (por ejemplo, sumergir la colmena en agua hirviendo) para conseguir miel y cera.
Uno de los pueblos de la antigüedad que con mayor detalle nos legaron sus técnicas apícolas fueron los egipcios. En sus bajorrelieves (2,500 a. C.) describen con detalle tanto el tipo de colmena utilizada, como la forma de extracción de miel y los métodos de almacenamiento y conservación de ésta. Contaban con aproximadamente 900 remedios o fórmulas medicinales que usaban habitualmente, de éstos más de 500 contenían miel entre sus componentes. En el año 1580 – 1350 a. C. una pintura mural de la 18° dinastía de Tabas, representa un hombre que lleva panales de miel, uvas, y abejas revoloteando sobre los panales, demostrando así el manejo que tenían de las abejas (Dadant 1999).
Existen documentos los cuales atestiguan que la apicultura migratoria era común en Egipto, movilizaban colmenas del norte al sur, navegando a través del río Nilo buscaban lugares con mayor floración, lo que hoy en día se conoce como trashumancia.

Otro pueblo que dedicó cuidado y estudio a la abeja, fue el Griego (750 a. C.). Se han encontrado restos de vasijas de cerámica que fueron usadas como colmenas para las colonias de abejas, siendo prácticamente iguales a las utilizadas hoy en día por algunos apicultores griegos (Dadant 1999).


Los romanos tuvieron gran estima por las abejas y a los productos de la colmena. Como reflejan las obras de Columela, Plinio el Viejo, Varrón y otros escritores. En esos textos, no sólo se observa un profundo amor y admiración por las abejas y su mundo, sino que además, indican un grado de conocimiento sobre manejo (solían alimentar a las abejas), enfermedades que las afectaban, e incluso leyes sobre apicultura, era el reflejo del nivel de manejo apícola de ese momento (Dadant 1999).

La abeja Apis mellifera por presiones biológicas y humanas se diversificó en varias razas geográficas, entre las cuales destacan A. m. mellifera, A. m. carnica, A. m. caucásica, A. m. ligustica, , etc.


Cuando el hombre cambia de ser un simple recolector a un productor, comienza una nueva etapa en la historia de la apicultura, con el desarrollo, invención y descubrimiento de nuevas técnicas de manejo para volverla más eficiente. Los inventos más relevantes se mencionan en la siguiente tabla.
Tabla 1. Inventos más importantes en el desarrollo histórico de la Apicultura

Invento

Año publicado

Desarrollado por

País

Colmenas con bastidores móviles

1851

L.L. Langstroth

EUA

Cera estampada

1857

J. Mehring

Alemania

Extractor de miel centrífugo

1865

F. Hruschka

Austria

Ahumador

1875

M. Quinby T.F. Bingham

EUA

Cría de reinas con celdas artificiales

1889

G.M. Doolittle

EUA

Instrumental para inseminación de reinas

1926

L.R. Watson

EUA

(Crane 1990). Modificado.

Con la aparición de estos implementos y equipos apícolas, nacen nuevas técnicas de manejo y la apicultura da un salto importante en cuanto a tecnificación, lo que generó el desarrollo de la apicultura moderna.



Además, se han desarrollado estudios científicos importantes sobre la biología de la abeja, comportamiento, genética, patología, que han permitido la obtención de otros productos diferentes a la miel y cera, como: polen, propóleos, jalea real y veneno. Asimismo, el aprovechamiento de las abejas para la actividad biológica más importante, la polinización de cultivos.

Antecedentes de la apicultura y la importancia de las diferentes especies de abejas manejadas en México

Melipona y Trigona
En América no existían las distintas especies del género Apis, por lo que las culturas establecidas en las zonas tropicales y subtropicales utilizaron otro grupo de abejas de la familia Meliponinae o abejas sin aguijón. De éstas, las culturas mesoamericanas lograron cultivar diversas variedades de los géneros Melipona y Trigona, entre las que tuvo particular importancia la especie Melipona beecheii Bennett, que se utiliza todavía en Yucatán y a la que en idioma maya se denomina Xuna`an-Kab, Kolel`Kab o Po`ol-Kab. (Labougle, Zozaya 1986).
A la actividad dedicada a la explotación de la abeja Melipona se le denomina meliponicultura. En la península de Yucatán, ésta actividad se desarrollo con gran auge. Los mayas llevaban a cabo la explotación de los meliponidos robando la miel de las colonias silvestres. Años después, cortaban los troncos en los que existían los nidos, los transportaban al alero de su vivienda y eran cuidados hasta el momento de la cosecha. (Labougle, Zozaya 1986).
La protección de los nidos naturales seguramente enseñó al meliponicultor sobre la necesidad que tenían las colonias de recursos florales y su susceptibilidad a factores físicos como lluvia y viento. De esta manera aprendieron a proteger sus "colmenas" dentro de chozas y a colocar sus troncos en un armazón especialmente diseñado, las cuales constituirían el equivalente funcional de un apiario moderno. Esta actividad alcanzó una eficiencia a la efectuada con A. mellifera en la Europa de los siglos XVI al XVIII, especialmente en lo que se refiere a producción y reproducción de colonias, mecanismos para reducir la enjambrazón, etcétera. Fernández de Oviedo en su historia general y natural de las indias, describe la actividad apícola y el intenso cuidado de las abejas que tenían los mayas durante la colonia; asimismo resulta evidente que la meliponicultura en esa época estaba más extendida que la apicultura en cualquier país europeo. (Labougle, Zozaya 1986).
El documento más antiguo sobre aspectos relacionados con la meliponicultura en la península de Yucatán es el códice Troano, el cual hace mención de las festividades religiosas de los meliponicultores; festejos similares fueron descritos por el obispo Diego de Landa, quien comenta que durante los meses de Tzec (noviembre) y Mol (diciembre), los meliponicultores celebraron fiestas dedicadas principalmente al Dios Ah-Muzenkab para asegurar un buen flujo de néctar. Uno de los usos de la miel importantes para los Mayas, desde el punto de vista religioso fue la bebida llamada “balché” que es elaborada con agua y la corteza del árbol del mismo nombre (Lonchocarpus longistylus pittier). (Labougle, Zozaya 1986).
Además de ser el tributo que los campesinos mayas pagaban a los "halach-uinics", la miel fue objeto de un intenso comercio que realizaban desde Tabasco, por mar con Honduras (Ulúa) y Nicaragua, así como con el imperio mexica. A cambio de miel y cera, los mayas probablemente recibían semillas de cacao y piedras preciosas.

La cera recogida por los españoles se comercializaba a través de los puertos de Sisal, en Yucatán y de Campeche, hacia el puerto de Veracruz y a otros del Imperio Español; por ello, a la cera de M. beecheii, que en realidad es un cerumen (mezcla de cera con propóleos), se le conoció como cera de Campeche. (Labougle, Zozaya 1986).


En general, la estructura económica tributaria y el sistema de explotación de las meliponas se mantuvieron durante toda la Colonia, por lo que la llegada de la abeja europea a México no fue a través de Yucatán, ya que en esta región se realizaba la meliponicultura y los meliponicultores se opusieron a trabajar con una abeja que “picaba”, además de que no tenían necesidad económica, debido a que la meliponicultura estaba bastante desarrollada y cubría en su totalidad la demanda de miel y cera.
Apis mellifera

La introducción de la abeja europea a México no fue directa, existe evidencia que las abejas europeas de la raza Apis mellifera mellifera (se caracteriza por ser de color negro), fueron introducidas sin éxito productivo en Florida a fines del siglo XVII con fines económicos, cuando esta península era posesión española.

Para mediados del siglo XVIII, sólo se podían encontrar en la península poblaciones silvestres de esta abeja. Sin embargo, en 1764 se llevaron a Cuba colonias de Apis mellifera mellifera provenientes de Florida; la actividad cobró gran importancia y tuvo una rápida dispersión en la isla. Es muy probable que haya sido entonces cuando se introdujo desde Cuba, la abeja europea, en la Nueva España en los estados de Veracruz y Tabasco. A pesar de que no existe ningún documento conocido que proporcione la fecha exacta de su incorporación, algunas evidencias indirectas sugieren que dicha introducción tuvo lugar a fines de 1760 o principios de 1770 y ésta se dio sólo en la región central del país (Labougle, Zozaya 1986).

La introducción de la abeja europea en Yucatán se llevó a cabo desde Estados Unidos sin logros productivos significantes. La abeja europea Apis mellifera ligustica (conocida como la abeja italiana) llegó a México después del año 1911, es la raza de abejas más difundida a nivel mundial por sus características, de docilidad, baja enjambrazón y productividad (Labougle, Zozaya 1986).

A la par del manejo establecido con la abeja italiana, hay un periodo importante en el desarrollo tecnológico apícola al implementar los marcos móviles, que se difundieron a nivel mundial de forma importante después de 1920 y es en este momento cuando México destaca como país productor de miel en el mercado internacional ocupando los primeros lugares de producción y exportación.
Abeja africanizada

En 1956 se introdujeron abejas africanas (Apis mellifera scutellata) a Brasil para establecer un programa de mejoramiento genético con el objetivo de desarrollar abejas más productivas y mejor adaptadas a condiciones tropicales que las abejas europeas (predominantemente Apis mellifera mellifera) que se trabajaban (Kerr 1967). Como consecuencia de este programa, colonias de abejas africanas se establecieron de manera silvestre y se cruzaron con las abejas europeas locales, produciéndose así las abejas africanizadas.


Entre los rasgos indeseables de las abejas africanizadas están su alto comportamiento defensivo y migratorio, su tendencia a abandonar las colmenas (evasión) y su baja productividad (Guzmán-Novoa y Page 1994b), características completamente opuestas a las abejas europeas que se venían trabajando en México.

Las abejas africanizadas han migrado y hoy día se encuentran en todos los países de América central y del sur, con excepción de Chile; llegaron a nuestro país desde finales de 1986, año en que entraron los primeros enjambres a través de la frontera con Guatemala, después de 29 años de migración desde Brasil (Moffett et al. 1987). Los enjambres de estas abejas continuaron dispersándose por el país, incluyendo los estados del altiplano durante 1989 y 1990. Para 1993 ya se habían detectado en todos los estados de México con excepción de Baja California Sur, donde el desierto ha sido una barrera natural que ha dificultado su llegada (Guzmán-Novoa y Page 1994b).


Las abejas africanizadas entraron a los Estados Unidos en 1990 (Sugden y Williams 1991). Actualmente se encuentran en los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California y su avance parece haberse estancado debido a varios factores entre los que destacan las bajas temperaturas invernales y diferencias en el fotoperiodo, a los que no se adaptan bien las abejas tropicales (Schneider et al. 2004).
El alto comportamiento defensivo es la característica más indeseable de las abejas africanizadas. Varios estudios han demostrado que las abejas africanizadas son significativamente más defensivas que las abejas europeas (Stort 1974,1975, Collins et al. 1982, Guzmán-Novoa y Page 1993) y que esta característica es altamente heredable (Stort 1975, Collins et al. 1984). Además, esta característica parece ser genéticamente dominante (Stort 1975, Guzmán-Novoa y Page 1994a, Guzmán-Novoa et al. 2002).
En México, la alta respuesta defensiva de estas abejas ha ocasionado miles de accidentes de picaduras a personas, de las cuales más de 300 han muerto. Personal del PNCAA, así como de protección civil y de los cuerpos de bomberos, han eliminado un promedio de más de 100,000 enjambres cada año; estas capturas han prevenido un mayor número de incidentes de picaduras y fatalidades (Cajero 1995, PNCAA 1998). Por otro lado, aunque no existen estadísticas sobre el número de animales muertos, éste seguramente es de miles, a juzgar por lo común que es escuchar quejas sobre animales picados y muertos en todas las regiones apícolas de México.
La consecuencia directa de esta agresividad sobre la apicultura, es que los apicultores abandonan la actividad o reducen su número de colmenas, pues el encontrar sitios apropiados para establecer apiarios se ha dificultado. Los dueños de terrenos no aceptan fácilmente el establecimiento de apiarios y los lugares en donde se pueden colocar por no representar problemas de accidentes, son generalmente poco accesibles como para darles una atención adecuada a las abejas.

Sistemas de producción y parámetros productivos

México se divide en cinco grandes regiones apícolas, dependiendo del clima, suelo, vegetación predominante y las características generales de los sistemas de producción empleados en las abejas.


Región Norte


Es la de mayor extensión con aproximadamente 930,000 km2; su vegetación es de tipo xerófila con importantes áreas de pastizal, bosque espinoso y coníferas. Se estima que en ésta región existen un total de 156,498 colmenas, propiedad de unos 2,238 productores que obtienen anualmente alrededor de 3,571 toneladas de miel con un rendimiento promedio por colmena de 23 Kg. y 157 toneladas de cera1. El porcentaje de colmenas rústicas es todavía alto, a pesar de ser la región de mayor extensión; su apicultura esta poco desarrollada debido a sus tipos de vegetación ya que presenta una estación invernal adversa.
Durante los últimos años, en algunas áreas se ha incrementado la actividad apícola con una producción moderada de miel de excelente calidad. También está aumentando la utilización de las abejas para la polinización de cultivos, como por ejemplo huertos de frutales de manzanos y cultivos intensivos de valles irrigados.

Las épocas de floración más importantes se presentan de marzo a mayo y, en las tierras de mayor precipitación, ocurren también de agosto a octubre.

A pesar de sus limitaciones, ésta área presenta posibilidades moderadas para el desarrollo de la apicultura, además de requerir de un buen nivel técnico, y de ser de carácter migratorio para la selección de micro-regiones (Labougle, Zozaya 1986).

Región Central


Comprende la denominada meseta central, con una superficie aproximada de 390,000 km2. La vegetación predominante en orden de importancia es: matorral serófilo, bosque espinoso, pastizal, bosque de coníferas y de encinos y bosque tropical caducifolio. Se estima que cuenta con 444,897 colmenas, propiedad de unos 7,933 apicultores, que producen al año 12,392 toneladas de miel con un rendimiento promedio por colmena de 28 kg. y 643 toneladas de cera2. A pesar de su desarrollo técnico es la región con mayor número de colmenas rústicas. El clima predominante es el subtropical de tierras altas, también denominado clima de altiplano, que presenta generalmente dos épocas de floración: la primera, en abril y mayo en plantas perennes, y la segunda, en los meses de septiembre a noviembre, en plantas anuales que se desarrollan entre el cultivo del maíz. (Labougle, Zozaya 1986).
La principal limitante de ésta región es que, en las partes de mayor altitud, algunos años se presentan heladas tempanas; por el contrario, las partes bajas tienen la limitante de una precipitación insuficiente, lo que provoca malas cosechas de miel. La miel que se produce en las colmenas técnicas es de excelente calidad, color ámbar extraclaro, aroma y sabor muy agradables y bajo contenido de humedad. Por ser la región más poblada del país, los apicultores destinan el mayor porcentaje de su producción, para abastecer el mercado interno de miel.

Región del Pacífico


Comprende desde la vertiente de la Sierra Madre Occidental hasta el Océano Pacífico, y desde el estado de Sinaloa hasta la frontera con Guatemala; tiene una superficie aproximada de 260,000 km2 y la vegetación predominante son los bosques tropicales caducifolios y subcaducifolios, aunque también presenta bosque espinoso y en algunas áreas con mayor altitud, bosque con coníferas y encinos.

En términos generales, la región es muy favorable para la explotación de las abejas, tanto por su vegetación néctar-polinífera como porque posee una adecuada precipitación. Se estima que cuenta con 377,276 colmenas, explotadas por al rededor de 6,258 apicultores que obtienen anualmente 12,226 toneladas de miel con un rendimiento promedio por colmena de 32 Kg. y 802 toneladas de cera3. La época más importante de floración se presenta al finalizar la temporada de lluvias de octubre a diciembre, especialmente en plantas anuales. En primavera florecen varios arbustos y árboles de los cuales se obtiene otra cosecha de miel con características muy variables y que posee un alto porcentaje de humedad, por lo que se vende a un precio menor. La mayor parte de ésta miel se exporta (Labougle, Zozaya 1986).


Región del Golfo de México


Comprende desde la vertiente de la Sierra Madre Oriental hasta la costa del Golfo de México, ocupando un área de 250,000 km2; su mayor extensión está cubierta por bosque tropical perennifolio, con áreas importantes de bosque tropical caducifolio. En su extremo norte presenta también vegetación xerófila y bosque espinoso. Se estima que existen 271,307 colmenas, propiedad de 2,516 apicultores, con una producción de 10,148 toneladas de miel con un rendimiento promedio por colmena de 37 Kg. y 548 toneladas de cera4. Las cosechas se realizan en noviembre y durante los meses de abril a junio.

En ésta región se producen las mieles más costosas, en especial la llamada miel de azahar de los huertos del naranjo, durante los meses de marzo y abril. En contraste, presenta áreas donde predomina el mangle de cuyo néctar las abejas elaboran una miel con alta humedad y bajo precio. También durante la zafra de las zonas cañeras, las abejas recolectan el exudado de la caña quemada y luego elaboran una miel de coloración obscura y baja calidad.

En términos generales, el potencial apícola de la región es bueno, limitado en el norte por heladas y sequías y en el extremo sur por el exceso de lluvias. Gran parte de la producción se destina a la exportación, aunque actualmente existe la tendencia de vender en el mercado nacional (Labougle, Zozaya 1986).

Región de la Península de Yucatán


Comprende los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo que son tradicionalmente productores de miel. Con una superficie aproximada de 140,000 km2; su vegetación original predominante en el noreste es el bosque tropical caducifolio, seguido por una franja diagonal de bosque tropical subcaducifolio, con amplias extensiones en el Sur y en el Este de bosque tropical perennifolio. Su clima es tropical y la vegetación néctar-polinífera es exuberante; en años favorables, las floraciones se suceden una a otra desde noviembre hasta junio o julio.

Es la región productora de miel más importante del país; se cosechan 20,553 toneladas de miel al año con un rendimiento promedio por colmena de 41 Kg., lo cual representa la mayor producción en la menor superficie.


En cuanto a producción de cera, esta región anualmente produce 333 toneladas. Cuenta con 497,810 colmenas explotadas por 18,039 apicultores. Cabe señalar que las colmenas son del tipo técnico Langstroth y las colmenas rústicas prácticamente se desconocen. La mayor parte de ésta miel se exporta principalmente a Europa y Estados Unidos (Labougle, Zozaya 1986).

La Península de Yucatán es por tradición una región importante productora de miel a nivel mundial, ya que en gran proporción (95%) su producción se destina al mercado internacional, siendo inclusive considerado dentro de los primeros exportadores y productores de gran calidad en Europa y Estados Unidos, donde la miel es altamente demandada por sus características de origen botánico y propiedades terapéuticas.


Instalación de un apiario

La elección de un buen lugar garantiza la buena producción de las abejas y por lo tanto, la remuneración económica para el apicultor, sin olvidar que deben ser colocados en lugares seguros tanto para el apicultor como para personas y animales, mínimo a 200 m de casas habitación, caminos y corrales.

Evitar lugares húmedos, y si es un lugar de mucho calor buscar que la zona este sombreada para ayudar a las abejas en el control de la temperatura interna de la colmena.
El terreno debe estar nivelado y seco, con una ligera inclinación para evitar encharcamientos en temporadas de lluvias.
Se debe ubicar en un lugar donde exista abundancia de flores para garantizar la producción de miel y polen (principales alimentos de las abejas), con las piqueras orientadas al este para estimular a las abejas a trabajar más temprano y la colmena colocada mínimo a 20 cm. del suelo sobre una base metálica, de concreto ó bien piedra, tabicón, etc., la que se emplee, debe permitir una visión clara hacia la parte de debajo de la colmena, para evitar sustos y accidentes por animales indeseables.
El lugar debe estar limpio para evitar que se alojen hormigas, ratones ó cualquier otro enemigo de las abejas, de preferencia el apiario se protegerá con barreras naturales para evitar vientos fríos y fuertes.
El agua es vital, por lo que debe haber agua potable o corriente a no menos de 200 m, de no ser así, hay que proporcionarla, No debe permitirse agua estancada o contaminada ya que son focos de enfermedades.
Un apiario esta constituido en promedio por 25 a 30 colmenas colocadas en forma lineal, circular o asimétrica, pero siempre con una separación mínima entre ellas de 1 m, esto para facilitar su manejo y el desplazamiento del apicultor entre las colmenas, además entre cada uno de los apiarios debe haber una distancia recomendada de 2 a 3 km.
La revisión de los apiarios debe realizarse mínimo cada 15 días para garantizar el buen estado de las colonias.

Cuando las abejas son empleadas en producción podemos obtener de ellas por elaboración: miel, cera, jalea real y veneno; por procesamiento: polen y propóleos.


Otra de las labores que realizan las abejas es la polinización de cultivos, en ésta se requiere que las colmenas estén distribuidas en todo el cultivo para garantizar la correcta fecundación de las flores. La carga de colmenas y la distribución de éstas dependerán del producto a polinizar, y la cantidad de hectáreas a cubrir, estos cálculos de carga animal, los realizan tanto el agrónomo encargado del cultivo como el apicultor.

El uso de las abejas para polinización de cultivos es una actividad muy reciente; en algunas regiones del norte del país (Sinaloa, Sonora y Chihuahua), del centro (Guanajuato y Michoacán) y en Chiapas comienza a ser necesario rentar colmenas para polinización, principalmente de frutales (manzana, naranja, etcétera) y de hortalizas como el melón, la sandía y el pepino.


Plantas de extracción

Las plantas de extracción, por lo general se encuentran a una distancia considerable de los apiarios para evitar en lo posible el pillaje, aunque siempre habrá abejas en el lugar porque se van en las alzas al cosechar la miel, o bien, provienen de enjambres silvestres que se encuentren en la zona.


Las áreas para el proceso y envasado de miel con las que se cuentan son: área de carga y descarga de alzas, áreas de desoperculado, extracción, filtrado, sedimentación y envasado de miel. Además de áreas para el trabajo ó limpieza de cera, polen, propóleo y bodega de almacenamiento de equipo.

El buen diseño de una planta de extracción ahorra gastos de energía eléctrica y mano de obra, ya que el flujo de la miel es llevado a cabo por gravedad.



Producción Nacional de productos apícolas


Estadísticas del Programa Nacional para el Control de la Abeja Africana (PNCAA) entre los años 2000 y 2003, indican que la producción promedio fue menor a 58,000 ton, mientras que la exportación fue de sólo 29,000, lo que representa una baja de 11% en la producción y de 40% en la exportación del dulce.
Con base en información estadística, se estima que actualmente existen en México alrededor de 1,747,788 colmenas, con un valor aproximado de 20,000 millones de pesos incluyendo instalaciones y vehículos. En el año 2003 la producción de miel fue de de 61,000 toneladas con un precio promedio de $26.00 (veintiséis pesos m/n) por Kg. de miel. Se obtuvieron 2,483 toneladas de cera; además, se produjo poco más de ocho toneladas de jalea real, cerca de 23 ton. de polen y poco más de 1.6 ton. de propóleo.5 A nivel mundial, México ocupa el 3er lugar como exportador de miel, 5º lugar como productor y 3er. lugar como generador de divisas en el sector pecuario.

Los principales países importadores de productos apícolas mexicanos en orden de importancia son: República Federal de Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Suiza, Bélgica y España.

La polinización de cultivos en México es de diez a veinte veces mayor que el de la miel rebasando los 18,000 millones de pesos cada año.

El consumo nacional de miel de abeja es reducido debido en gran parte a que la población desconoce sus cualidades alimenticias y no acostumbra consumirla. Además, los envases costosos y un sistema de comercialización con un alto margen de ganancia, hacen que su precio al público esté por encima de las posibilidades económicas de la mayoría. Sin embargo, paulatinamente aumenta el consumo interno de miel, debido en parte a la actual tendencia de ingerir productos naturales. Cabe señalar que el consumo anual por habitante es de tan solo 360 g. Por otra parte, el consumo de polen es mínimo debido a los altos precios que impone el sistema de comercialización, a la poca o nula costumbre del público para ingerir éste producto de alto valor proteínico y a que pocos apicultores cosechan polen en sus apiarios.


Perspectivas del Médico Veterinario Zootecnista en el área apícola.


El médico veterinario dedicado al área apícola tendrá que enfrentarse a la solución de una problemática amplia de este sector pecuario. Se describirá la problemática general de la apicultura para poder entender la responsabilidad que tiene el médico veterinario en esto.

El tener abejas agresivas y evasivas aumenta los costos de producción porque obliga a los apicultores a ubicar sus apiarios en sitios más remotos, con el consecuente aumento de los costos de transportación y de mano de obra (cada hombre trabaja menos colmenas por día en relación a trabajar con abejas europeas). En lo referente a costos de mano de obra, estos aumentan porque las colonias defensivas requieren más tiempo de atención para el manejo y extracción de miel. Por otro lado, hoy día la mayoría de los apicultores cambia las reinas de sus colonias más agresivas, cuando antes de la llegada de las abejas africanizadas menos del 10% lo hacían.


También los costos aumentan por concepto de equipo de protección como overoles y guantes
que antes no se utilizaban.
Los apicultores mexicanos invierten más recursos en la alimentación artificial (en azúcar o fructosa) en las épocas de escasez (secas, invierno y lluvias), ya que de no alimentarse a las colonias, muchas de ellas se evaden y obviamente colmenas vacías no rinden miel
La reubicación de apiarios no ha sido uniforme en todo el país. En estados densamente poblados como los de México, Puebla, Veracruz, Tlaxcala y Morelos, los apicultores estiman haber reubicado más del 50% de los apiarios. Sin embargo, en estados con baja densidad poblacional como los de la península de Yucatán, Guerrero y Oaxaca, menos del 25% de los apiarios han sido reubicados.
La mayoría de los apicultores ha disminuido el número de colmenas por apiario para reducir los riesgos de pillaje y agitación de las colonias de abejas.
El incremento en los costos de producción ha afectado más a los apicultores comerciales que poseen muchas colmenas, que a los apicultores pequeños. Los apicultores comerciales se enfrentan a más problemas en encontrar lugares para ubicar sus apiarios, se ven forzados en viajar distancias más grandes, gastan y dependen más de mano de obra alquilada, que no siempre tiene la capacitación adecuada. Como consecuencia de esto, el número de apicultores comerciales ha disminuido y los que quedan, mantienen menos colmenas que antes.
Las empresas más grandes que quedan son las que rentan colmenas para la polinización, ya que sus apiarios los ubican en los terrenos de siembra donde alquilan las colonias para polinizar cultivos. Mientras que por un lado el número de apicultores comerciales y la cantidad de colmenas que trabajan han disminuido; por otro lado, el número de apicultores pequeños va en aumento y esta tendencia se espera que continúe.
Es importante poder identificar y discriminar abejas con características africanas de aquéllas con características europeas para seleccionar las que sean productivas y manejables, para criar reinas de estas últimas. El cambio de abejas reinas mejoradas es la principal medida para el control de las abejas africanizadas, por ello, gobiernos, científicos y apicultores, necesitan métodos confiables y prácticos para seleccionar y producir abejas mejoradas.
Desgraciadamente hay menos de 50 criadores de abejas reinas en el país, que producen no más de 300,000 reinas anualmente, cuando se requiere el mismo número de reinas que de colmenas (1.8 millones cada año). Además de lo anterior, ningún criador de reinas sigue un programa de mejoramiento genético en forma, aunque hay cuatro o cinco que realizan algún tipo de selección.
Es importante que todos estos criadores establezcan un programa de mejoramiento genético para producir abejas mejoradas. En este sentido, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha desarrollado un programa sencillo de mejoramiento genético que ha demostrado que se puede aumentar la producción de miel en al menos 25% y que se puede disminuir el comportamiento defensivo de las colonias de abejas en al menos 50%, sin necesidad de recurrir a la inseminación instrumental de reinas (Guzmán-Novoa y Prieto 1997, Guzmán-Novoa y Page 1999, Guzmán-Novoa et al. 2003), falta hacer una adecuada transferencia de tecnología para que los criadores de reinas sigan un programa como este.
Es aquí donde el médico veterinario debe trabajar fuertemente en apoyo a los apicultores fortaleciéndoles sus conocimientos en cuanto a manejos básicos como, revisiones rutinaria, alimentación artificial adecuada, control de enfermedades y plagas, división de colmenas, cambio de reinas e implementando programas de mejoramiento genético en las diferentes regiones del país para poder mantener la productividad de la apicultura nacional, con pocos riesgos de accidentes por africanización en las colonias.
Importancia de la participación del Médico Veterinario Zootecnista en apoyo a la protección civil de la ciudadanía para la captura y destrucción de enjambres de abeja africanizada.
El Médico Veterinario Zootecnista apoya fuertemente campañas de protección civil en la captura y destrucción de enjambres participando en un comité que se encarga de esta actividad, actualmente se encuentra integrado por las siguientes dependencias.


Comité de Protección y Control de la Abeja Africanizada

Protección Civil

SAGARPA

H. Cuerpo de Bomberos

Locatel

ISSSTE

IMSS

SSA


Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales del Gobierno del Distrito Federal

Dirección General de Servicios de Salud Pública en el Distrito Federal

Dirección General de Servicios Médicos y Urgencias de la Secretaría de Salud en el Distrito Federal

Dirección Ejecutiva de Siniestros y Rescates del Gobierno del Distrito Federal

Presidencia del Consejo Nacional y Directores de la Cruz Roja Mexicana

Dirección de Emergencia Escolar de la Secretaría de Educación Pública

Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México

Dirección Ejecutiva del Bosque de Chapultepec

Club Rotario Portales

Centro de Educación Ambiental ECOGUARDAS

Asociación de Apicultores Unidos de México

Asociación Ganadera Local de Apicultores de Xochimilco

Programa Nacional para el Control de la Abeja Africana

Ejercito Nacional



En su conjunto realizan acciones para disminuir accidentes en la población civil, como lo es la capacitación constante a cuerpos de seguridad pública en el manejo y control de enjambres de abejas en la ciudad, protegiendo a la ciudadanía.


El Médico veterinario apoya en la orientación y capacitación a profesores de los niveles primaria y secundaria sobre el comportamiento de la abeja africanizada, para que ellos a su vez lo transmitan a la comunidad estudiantil de manera objetiva y veraz. Además de ser capacitados en evacuación rápida y eficaz de las escuelas.
Sólo en el año 2003, en el Distrito Federal fueron capturados 8,400 enjambres, tanto de trampas caza- enjambres, como de casas habitación, edificios públicos (oficinas gubernamentales, escuelas, entre otros), panteones, el sistema de transporte colectivo METRO, etc.
De 1991 al 2003 a través de informes enviados por el H. Cuerpo de Bomberos del Distrito Federal se han eliminado más de 100,000 enjambres de abejas de los cuales y de acuerdo a resultados emitidos por el Laboratorio de Identificación y Diagnósticos de la SAGARPA en el D. F. el 85 % han sido africanizados y el 15% restante europeos.
Conclusión

La apicultura en México está destinada a cambiar drásticamente en corto tiempo; para que dicha actividad se mantenga y desarrolle será necesaria la coordinación entre los productores y el sector oficial. Si el apoyo por parte del gobierno es mínimo, la repercusión será muy negativa; en caso contrario la abeja africanizada presentará la oportunidad de planear una apicultura más tecnificada en la que el desarrollo de centros de investigación y apoyo técnico desempeñarán un papel primordial en el futuro de esta actividad. La abeja africanizada y sus problemas asociados, así como aquellos que se hagan evidentes durante el proceso de africanización, deben estudiarse y resolverse mediante una investigación aplicada que en forma rápida difunda la información para la mejor capacitación de los apicultores.


México es un país que cuenta con gran potencial apícola y puede decirse que pocas de sus regiones están saturadas o próximas a ser saturadas con abejas comunes. Más aún, en México la producción apícola es incompleta, ya que generalmente no se realizan actividades como la obtención de polen, jalea real, veneno, que son productos redituables, económicamente hablando si se saben administrar; la polinización intensiva, la apicultura migratoria, etcétera.
Una de las grandes limitaciones para alcanzar éste desarrollo óptimo es el reducido o prácticamente inexistente mercado local o nacional. La miel es y ha sido un producto restringido y pocos alimentos tradicionales o populares la utilizan como ingrediente. El pequeño mercado nacional ha obligado a los apicultores a depender en gran parte del mercado internacional, especialmente de la República Federal de Alemania y de los Estados Unidos, con la desventaja de fluctuaciones de precio y la competencia de países como la República Popular China.
En la actualidad, la apicultura se enfrenta a dos problemas muy importantes los cuales son la africanización de las colonias de abejas y las enfermedades. La abeja africanizada es un organismo que llegó para quedarse; en la actualidad existen en Sudamérica regiones con 106 enjambres por km2. Constituyen colonias que explotan cualquier recurso florístico y físico del medio, sustituyendo a las abejas europeas por dominancia genética y ecológica. El efecto que ésta abeja provoca en la apicultura es devastador, reduciendo la producción anual de miel hasta en 90% y aumentando considerablemente los costos de producción, de no existir acciones efectivas para su control.

En lo que refiere a las enfermedades, las principales son Varroosis, Loque Americana y próximamente tendremos un depredador de las abejas Aethina tumida conocido como el pequeño escarabajo de la colmena, el cual ha generado serios problemas en los Estados Unidos de América.


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1 SAGARPA. 2003. Fuente: Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y SAGARPA.

2 SAGARPA. 2003. Fuente: Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y SAGARPA.

3SAGARPA. 2003. Fuente: Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y SAGARPA

4SAGARPA. 2003. Fuente: Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y SAGARPA

5 SAGARPA. 2003. Fuente: Servicio de Información y Estadística Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) y SAGARPA



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