Unidad La vida y sus misterios Todo sistema filosófico termina de alguna manera orientado a la reflexión de quien lo preconiza hacia la vida: hacia la vida del hombre, hacia la vida de la sociedad, hacia la vida de la mente



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Unidad 5.

La vida y sus misterios


Todo sistema filosófico termina de alguna manera orientado a la reflexión de quien lo preconiza hacia la vida: hacia la vida del hombre, hacia la vida de la sociedad, hacia la vida de la mente, eventualmente hacia la vida trascendente.
En esta unidad, pretendemos centrar la atención en todos aquello estilo filosóficos que

le una u otra manera se fijan en la vida del hombre y en lo relacionado con ella:

+ En la vida en general y en los impulsos que la rigen.

­ En la existenica concreta y particular de los hombres.

­ En la Conciencia que se enfrenta con sus propias opciones.

­ En los valores que dan razón de ser a la vida.

+ En la persona que esconde la dignidad del ser vivo.

+ En las circunstancias y condiciones que rodean la existencia.
La Filosofía del siglo XX ha tenido cierta propensión a resaltar el valor del hombre en cuanto tal: su modo de ser, su modo de sentir, su modo de conocer, su modo original de relacionarse: al modo de progresar y de desenvolverse. Lo que en el hombre buscan las corrientes filosóticas recientes es su valor, su situación, su realidad, su dignidad.

Se supera, pues, de alguna manera, el interés por sus ideas, por sus productos, por sus condiciones. Se atiende preferentemente al hombre en sí mismo.

Nos interesa pues hacernos ahora sensibles a esta visión de la vida. Es la mejor manera

le hacer filosofía auténtica. Así lograremos mejorar la vida y no sólo teorizar sobre ella. Podremos conseguir autenticidad y no sólo rentabilidad. Al final daremos respuestas valiosas sobre Ie vida y no sólo formularemos hipótesis y opiniones discrepantes.
Los movimientos filosóficos que nos van a ayudar en este propósito son aquellos que más resonancia han tenido a lo largo del presente siglo.

- El vltallsmo que puso la intuición por encima de la abstracción.

- El exlstenclallsmo que se empeñó en explorar las condiciones en que la vida del hombre acontece en medio de una sociedad distorsionada.

- La fenomenología, siempre preocupada por los procesos puros de la conciencia y por los cauces para simplificar las vivencias.

- El personallsmo, que entiende al hombre ante todo como persona.

- La axlología, empeñada en descubrir, purificar, criticar y sistematizar los valores que de una u otra forma afectan al hombre.

- El estructurallsmo que se preocupa por las condiciones en que se da la vida humana.

- incluso el mlstlclsmo y el espiritualismo, que recuerdan al hombre que es algo más que simplemateria.
La Filosofía de los tiempos actuales sitúa al ser humano en condiciones de analizarse a sí mismo,:on objetividad, con profundidad y sobre todo con vitalidad. No en vano recoge multiplicidad de corrientes interiores que aportan sus reflexiones y experiencias. Pero lo hace con la originalidad y la creatividad jus son rasgos muy peculiares de los tiempos actuales, más dados a mirar al porvenir que a volver los ljos al pasado.

Entender pues la vida humana es disponerse a aceptarla tal como és, pero también comprometerse en su mejora y en su desarrollo. Es precisamente la misión de la Filosofía humanista que toy se pone en vigor. A toda esta Filosofía es a lo que llamamos en términos generales Vltalismo y a sus postulados, intuiciones y planteamientos es a donde dirigimos ahora nuestra atención.
Tema 12
Vitalismos y existencialismos


"La nota más trivial, y al mismo tiempo la más importante de la vida humana, es que el hombre no tiene otro remedio que estar haciendo algo para sostenerse en la existencia. La vida nos es dada, puesto que no nos la damos a nosotros mismos; y nos encontramos en ella de pronto y sin saber cómo. Y la vida no nos es dada hecha, sino que nos la tenemos que hacer nosotros, cada uno la suya. La vida es en Consecuencia un quehacer."

Ortega y Gasset. Historia como sistema introducción

Yo soñé con un mundo que no existe

y al ir en pos de gloria y de ventura

quise olvidar por siempre la amargura

de haber nacido soñador y triste.
Hallo dolor en todo lo que existe;

Fue mi vida sin gloria ni ventura,

y un hondo hastío vuelca su amargura

sobre mi vida soñadora y triste.
Al recordar mi juventud perdida

el tedio se apodera de mi vida

y su paso la muerte no apresura.
Tengo piedad tan honda de mi mismo

que quisiera perderme en el abismo

tenebroso y fatal de la locura.
José Antonio de Sainz. 1898-1959
Guión - Resumen

1. El vitalismo como actitud y como sistema.

2. Fenomenología, conciencia y existencia.

3. EI existencialismo.

4. Trascendencia y creencia religiosa.

5. Suramérica ante Io vital.
Resulta interesante en esta lección descubrir el valor de nuestra vida a la luz de tantos pensadores que han buscado definir la existencia desde distintos ángulos intelectuales y afectivos, pero Siempre con objetividad y como haciendo de testigos ante la propia conciencia.
El vitalismo es un intento de hacer Filosofía del vivir. Pero no es el vivir biológico lo que más nos define como hombres, sino el vivir consciente, actuante, progresivo y dinámico. A partir de la conciencia de la propia vida nos sentimos hombres, pues sabemos que nuestra categoría humana se termina cuando dejamos de vivir.
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Más el vivir reclama una serena reflexión, pues tenemos una conciencia que nos interpela sobre las exigencias, las circunstancias, las incidencias y las condiciones en que se da el vivir. Han existido muchos pensadores que han tratado de descifrar la existencia concreta del hombre en cuanto ser vivo y responsable.
También encontramos en nuestro interior algo que nos dice que la vida y la conciencia del hombre sólo tienen filosóficamente sentido en cuanto responden a unos principios superiores, espirituales, trascendentes del ser. La vida sin trascendencia queda mutilada. Dar cauce al afán de trascendencia, es la tercera cuestión radical que tenemos que contemplar en esta lección.
Además de estas tres perspectivas radicales, tenemos que sentir la realidad tremenda de que nuestras respuestas, nuestros juicios, nuestros sentimientos, nuestras impresiones nunca van a ser definitivas. Los movimientos que vamos a explorar en estas páginas que siguen nos conducen irremediablemente a descubrir que el hombre es un eterno investigador de su identidad. En esta vocación de búsqueda está su grandeza.

1. VITALISMO COMO ACTITUD Y COMO SISTEMA
Podemos estar Siempre buscando lo que es la vida; podemos estar enlazando opiniones, Sistemas, teorías, experiencias, interrogantes y respuestas; y nunca llegaremos a entender del todo la vida.

La vida es amor. Podemos estar siempre amando, y nunca llegaremos a amar en plenitud pues el amor, y lo sabemos por experiencia, nunca puede llegar al tope.

Podemos sentir admiración por la belleza, la nobleza, la grandeza, y nunca la admiración quedará satisfecha, pues nuestro espíritu no está hecho para llegar a la plenitud de la admiración.

La verdad desafía a nuestra inteligencia limitada y tendemos a saber, a descubrir, a entender, a comprender cada vez con más profundidad. Nuestra mente nunca quedará satisfecha de verdad, pues ha sido hecha para que siempre en ella tenga cabida mucha mayor verdad.


Amar, admirar, conocer, saborear, buscar, desear el bien, penetrar la verdad, etc., son verbos que definen aspectos vitales que desafían al hombre. Nunca Se dominan plenamente. Nunca Se llega a la plenitud. Nunca se vive del todo aunque se esté viviendo profundamente, perpetuamente, intensamente, conscientemente, crecientemente.
Esta actitud vitalista subyace en todos aquellos pensadores que han tomado la vida como centro de referencia y como llamada permanente a la reflexión.

+ Guillermo Dilthey (1833-1911), Profesor de las Universidades de Basilea, de Berlín, de

Kiev y de Breslau, cultiva un concepto de vitalismo procedente, de su especialidad histórica que es la que con verdadera afición cultiva.

Es consciente de cómo el hombre se hace a través de su historia colectiva y también de su historia personal. Pero gusta llamar a su actitud, que tal es, más que sistema orgánico, un historicismo vital.

Sus libros, serios, profundos y experienciales, tratan desde el principio de dar explicaciones a la vida. Así lo hace en "La introducción a las ciencias del espíritu”, en "La construcción del mundo histórico" y '"Los tipos de visión del mundo", que son obras más elaboradas. En ellas, así como en "La concepción de la vida y del hombre desde el renacimiento" y en "La esencia de la Filosofía", trata de descubrir el significado del vivir como proceso lento de irse haciendo en el medio y en el tiempo.
Dilthey hace de la vida un fruto de la experiencia, de la esperanza y de la conciencia que el hombre va construyendo. La comprensión y la expresión de la vida propia y de la ajena es la principal necesidad del espíritu humano. Y además afirma rotundamente que la vida abstracta no existe, sino que lo importante es la vida concreta de cada uno, por lo que es preciso saber analizar los diversos tipos de vida.

Su influencia fue grande, pues en un tiempo y en un ambiente en que se razona tanto con la frialdad de la lógica, el superó las categorías frías del raciocinio con la finura del análisis vital y con el calor experiencial.
+ Hans Driech (1867-1941) representa la otra cara del vitalismo, que no es la nacida de la intuición filosófica y de la experiencia personal, sino de la ciencia positiva convertida en justificación filosófica.

Es un científico que tiene necesidad de explicar lo que en realidad es el espíritu vital que anima a los seres con los que trabaja en el laboratorio.

Deja el mecanicismo del que procede y enseña Filosofía en Heidelberg, en Colonia y en Leipzig.

En su obra "La derrota del materialismo" se convierte en valioso testigo del vitalismo. Aporta el testimonio objetivo de su experiencia, abriendo las puertas del vitalismo a muchos científicos tentados por el materialismo de los laboratorios biologistas. Muchos de sus escritos se orientaron hacia esta función: “Teoría del orden”; "Filosofía de lo orgánico”; "Historia del vitalismo”, "El hombre y el universo" y "Cuerpo y alma".
+ Enrique Bergson (1859-1941) es la figura central del vitalismo y desde luego la más vigorosa y la de mayor influencia a mediados del siglo XX.

Nació en París en 1859. Estudió brillantemente en la Normal superior. Comenzó pronto la docencia en el Liceo de Angers. En 1883 se traslada a Clermont Ferrand, donde realizó su tesis doctoral trasladándose luego a París y enseñando en varios Liceos.

Sus publicaciones se van sucediendo con éxito y llamando la atención por su originalidad y su belleza de estilo. En 1890 ingresa en el Colegio de Francia. En 1898 pasa como docente a la Normal Superior.

En 1912 viaja por Estados Unidos dando un curso en la Universidad de Columbia, de Nueva York. Después de la Guerra universal forma parte de la Comisión de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. Sigue su intensa vida de publicaciones, aunque deja la docencia por lo frágil de su salud.

En 1921 obtiene el premio Nóbel de letras. En 1934 se adhiere de voluntad al catolicismo aunque no hace pública su conversión por solidaridad con los judíos, en ese momento intensamente molestados por el racismo en diversos países centroeuropeos.

Enfermo y entristecido por los excesos nazis durante la gran guerra pasó los últimos años muy disminuido. Falleció el 4 de enero de 1941.

Su figura se acrecentó aun más con su muerte, pues se reeditaron todas sus obras, se publicaron las no impresas y su nombre resultó imprescindible para entender el espíritu de todo el siglo XX.

La belleza de su estilo literario, la profundidad de sus planteamientos así como la riqueza de sus aportaciones, le convierten en uno de los pensadores más admirados ya en su vida, dedicada casi por completo a la docencia directa.

Sus libros fueron abundantes. Entre ellos deben recordarse "Materia y memoria” "Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia", "La evolución creadora", “Las dos fuentes de la moral y de la religión”, "La idea de causa ", "La intuición filosófica", "La energía espiritual" y "el pensamiento y lo moviente".
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Los meros títulos de sus obras adelantan de alguna manera sus intuiciones vitalistas. El hombre se define por el "impulso vital" que le arrebata y le hace sentirse vivo. El camino para ello está en la intuición y no en la reflexión.

Para Bergson la vida es ante todo energía espiritual. Y esta energía está hecha de experiencia. La vivencia mística es la cumbre del conocimiento humano, reservado para los agraciados profesionales del espíritu. Vivir es sentir Intuitivamente. La duración es el proceso del tiempo por el que hacemos efectiva la vivencia. Para ello hay que tener activa la conciencia. La evolución creadora es la forma como el hombre se hace vital, histórica y personalmente.

Con el espíritu nos situamos más arriba y más allá. La riqueza vivencial de que Bergson

hace gala, junto a la fuerza vital que esconde su agradable modo de exponer y también de convencer, hacen de la filososfía de Bergson una profunda plataforma de experiencia vital y un estilo original y atractivo de explorar el universo humano.
+ José Ortega y Gasset (1883-1942) es muy semejante a Bergson en sus planteamientos, en sus estilos literarios y en sus contenidos. Fecundo catedrático de la Universidad de Madrid, inquieto fundador de periódicos (EI Sol) y Revistas (Revista de Occidente), incansable escritor de bellos y atractivos libros de diversos temas, participó también en política con opciones republicanas.

Su vida misma es un modelo de fuerza vitalista. Además de su prestigio de intelectual, se convierte en testigo crítico, a veces agresivo y despectivo, del mundo que le toca vivir. Siembra pesimismo en su ambiente, deslumbrado por las ideas de las Universidades alemanas en las que había estudiado.
- De 1902 a 1910 atraviesa una etapa de objetivismo, en la que se interesa críticamente por la vida y por los compromisos político-sociales. De esta época son artículos diversos de revistas preferentemente críticos e imitativos.

De 1910 a 1923 es su etapa de perspectivismo y es ahora cuando elabora su actitud circunstancialista ("Yo soy yo y mi circunstancia"). Escribe las 'Meditaciones del Quijote", "EI espectador" y "España invertebrada

De 1923 a 1955 es su etapa raciovitalista, la más fecunda y creativa, aunque también la que más exacerba su carácter altivo. "EI tema de nuestro tiempo”, "La rebelión de las masas", “Ideas y creencias”, “Historia como sistema”, “Sobre la razón histórica”, son libros que se van sucediendo en su pluma agitada y cada vez más cargada de experiencia.
El raciovitalismo, que refleja sobre todo su pensamiento de madurez, significa el profundo sentido que da a la vida intelectual, haciendo al hombre vivir a través de un pensamiento crítico, personal y creativo.

El pensamiento orteguiano no es un simple vitalismo, como interpretando vida a la luz de

la existencia. Es un complejo mayor, en el que se mezcla existencialismo, fenomenismo, historicismo, activismo, espiritualismo, socialismo y sobre todo interpretación latina de la vida, aun cuando trate de esconderse en fórmulas germánicas que, muy a su pesar, nunca le cuadraron en sus esquemas apasionados y profundamente vivenciales.
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Ortega y Gassert M. Blondel M. de Unamuno
Mauriclo Blondel (1861-1949) representa la otra gran forma de vitalismo activo y comprometedor. Dedicado toda su vida a la docencia en Lille y Aix-en-Provence, fue el vitalista menos activo por avatares personales y que más escribió de la vida como acción y como reacción.

Entre sus primeros trabajos escritos figura su tesis doctoral sobre “La acción". Pero después multiplica sus escritos en la línea del dinamismo vital, de la experiencia y de la vivencia, mediante los compromisos de cada día. “La ilusión idealista”, “EI pensamiento”, "El ser y los seres”, “La filosofía del espíritu cristiano" y “Exigencias filosóficas el cristianismo", son títulos sugestivos de sus principales obras, siempre serenas, aunque hablan de movimiento, perfectamente sistematizadas, claras en el fondo y en la forma, reflejo de una mente privilegiada y sobre todo eco de una conciencia creyente de inquebrantable fidelidad a sus ideales cristianos.

Su Filosofía se ha llamado "de la acción’‛ más por lo que él entiende que significa espíritu activo que por la movilidad, la energía o las oscilaciones de su vida personal. Con este reflejo interesante y polifacético de vitalistas hemos de tener una visión limitada pero suficiente de lo que el vitalismo es como actitud de pensadores más que como corriente de pensamiento.
+ Los autores reseñados se hallan todos ellos a mitad de camino entre la significación literaria y la sistematización filosófica. Es que el vitalismo tiene más de experiencia personal y corporativa que de sistema participado y reforzado. La vida es lenguaje y los vitalistas se presentan en todo caso como personas que recogen, narran e interpretan experiencias vitales. Por eso no hay grandes distancias entre sus valores, como modelos literarios muy cotizados, y los pensadores originales e intérpretes de la realidad.
Otros muchos autores representativos podríamos dejar citados, pero baste el testimonio

de que muchos de ellos son filósofos por el hecho de vivir con autenticidad sus propias vidas.
Queda también la figura de Miguel de Unamuno (1864-1936), incansable peregrino del espíritu, como emblema de un vitalisrno que, desde el panorama de las bellas letras, hilvana la vida con la palabra y el mensaje con el mensajero que lo hace presente.

Miguel de Unamuno nació en 1864. Estudió en Madrid Filosofía. En 1884 obtiene el doctorado. En 1891 consigue la cátedra de Griego y Latín en Salamanca y contrae matrimonio con Concha Lizárraga.

Elegido rector de la Universidad, es destituido por su actitud crítica con la Monarquía. También es desterrado al llegar la Dictadura de 1923. Recupera la docencia en 1931, al llegar la República española. Su última lección tiene lugar en 1936, año en que muere en su amada ciudad de Salamanca.

Entre sus abundantes obras de pensamiento, pueden citarse: “Amor y pedagogía”, Vida de D. Quijote y Sancho”, “Del sentimiento trágico de la vida”, “'La agonía del cristianismo", "Mi religión y otros ensayos". Son numerosas sus novelas, poemas, obras dramáticas y escritos periodísticos.

Miguel de Unamuno en la mente de sus seguidores y admiradores es como el pensador que no quiso ser filósofo porque prefirió la libertad de hablar filosofando.
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2. LA FENOMENOLOGIA Y BUSQUEDA DE METODO PURO
EI deseo de obtener una Filosofía que sea más que una teoría, proporciona con frecuencia a los pensadores afanes de novedad, ensayos de originalidad y ansias de novedad. La autenticidad, la objetividad, la realidad han sido de una u otra forma el ideal de todos los que han trabajado en construir un sistema o en trazar un camino original de pensamiento clarificador.
La vida se vive sin pensarlo, pero las explicaciones de la vida no se fabrican sin esfuerzos por obtener bases firmes y coherencia en las explicaciones. Y esto supone pensar, seleccionar, organizar y sistematizar. La originalidad de la Fenomenología como sistema es que trata de hallar un camino que vaya más allá de la lógica y un proceso que esté más en la intención que en la realización, más en la purificación que en la deducción, en definitiva más en lo vivencial que en lo estructural.
Francisco Brentano (1838-1917) fue el precedente de esta actitud "intencionalista" que daba más importancia a los proyectos que a las realizaciones y buscaba ante todo fórmulas para saborear la vida y no para explicarla lógicamente.

Sacerdote católico vital, liberal y de agudeza intelectual excelente, orienta su investigación a relacionar el aristotelismo con el idealismo en el que se siente satisfecho. Después de su crisis personal de creencias y de conciencia se entrega por entero a la docencia y produce sus mejores obras fuera ya del marco aristotélico. Entre estas figuran "Psicología desde el punto de vista empírico"; o también "Clasificación de los fenómenos psíquicos".

Su visión psicologista le lleva a bucear en la conciencia del hombre, lo cual le ofrecería una fuente experiencia personal y de justificación de sus actitudes intelectuales. Así abre el camino a una valoración de los fenómenos afectivos en un tiempo y en un clima en el que dominaba lo ideal y lo intelectual.


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F. Brentano E. Husserl N. Hartmann
+ Edmund HusserI (1859-1938) es el verdadero teorizador de la Fenomenología como estudio científico, sistemático y completo del valor, de la intención, de la expresión y de la

configuración de la conciencia.
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