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Visiones topográficas


En estos diez libros de viajes encontramos algunas descripciones del paisaje que a pesar de ser escritas o verbales, pueden asimilarse a representaciones de visiones topográficas de carácter visual en la medida en que articulan la prospección o el avistamiento de un territorio con un propósito similar de apropiación metafórica. Generalmente se trata de vistas captadas desde una eminencia que le permitió al autor-espectador una visión amplia del panorama. Lo importante es que en estos vistazos el espectador parece extender una retícula imaginaria por sobre espacio desconocido o considerado como salvaje, ordenándolo y ciñéndolo desde su posición privilegiada. Así, por ejemplo, Joseph Andrews señaló que él y su grupo de acompañantes se dirigieron a una eminencia “…que dominaba una admirable vista central de la propiedad, desde el lado próximo a la pampa, desde donde podía verse el horizonte lejano, una línea de mar de un océano de tierra, suavizándose a lo lejos en una inmensa distancia, desde el primer plano debajo de nuestros pies. Al otro lado ensanchadas colinas y montañas, las cuales se encumbraban en los cielos, hijas de los Andes”.488 Samuel Haigh, por su parte, detalló como observó que “desde la cumbre de la Cuesta Zapata hay una visión del camino, extendiéndose en línea recta, por 9 millas, y la vista termina en el campanario de la iglesia de Casablanca. El efecto de esto es hermoso en un campo tan salvaje; mirando hacia abajo del camino, desde el parque de Windsor hacia el castillo, podrá dar alguna idea de éste…El camino recto comienza en la base de la montaña; se tiende a través de uno de estos fértiles valles, que abundan en maíz, vegetales y frutas”489

Este plano de la ciudad de Santiago hacia 1824 incluido en la obra de Peter Schmidtmeyer, refuerza la vinculación de topografía y cartografía al llevar en su parte superior una vista topográfica de la ciudad desde un punto indeterminado.

La traducción de las convenciones gráficas de la topografía en un texto escrito es más clara en el caso de esta escena descrita por Robert Proctor, relatando el momento cuando él y el capitán Henry Prescott —a cargo de la base naval en la costa peruana— treparon una montaña detrás de la ciudad de Lima, desde donde el autor señala que: “obtuvimos una vista de pájaro de la capital, el océano y el campo adyacente”, “la perspectiva —añadió— ampliamente retribuyó por nuestros esfuerzos en alcanzar la cima, ya que el campo se esparció como un mapa debajo de nosotros. La tierra cultivada a lo largo de la costa era de un ancho de alrededor de seis millas; luego comenzaban las áridas colinas, y en los intervalos entre medio de ellas, observamos pequeñas franjas angostas de tierra cultivable, y aquí y allá pequeños puntos cercados, como islas entre medio del desperdicio”.490 Una visión muy similar recoge Charles Brand en su diario, cuando escribe que: “después de recorrer alguna distancia a través del hermoso valle, ascendimos una cuesta muy empinada, desde cuya cumbre había una vista de lo más encantadora. A la izquierda yacía el hermoso y fértil valle de Quillota, limitado a la distancia por colinas ondulantes, cubiertas con rica verdura, con muchas manchas tendidas en buenas plantaciones. A nuestra derecha miramos la planicie de Santa Rosa, yaciendo a nuestros pies como un mapa, con el rápido río desenvolviendo su curso serpenteante hasta perderse de vista, al dar la vuelta a las montañas en la distancia, por sobre lo cual de nuevo la poderosa Cordillera cubierta de nieve”491

Vista de Quillota pretence al trabajo de Alexander Caldcleugh.

En ambos casos, el paisaje observado bajo su mirada dominadora que intentaba civilizar y al mismo tiempo tomar posesión de manera metafórica de un espacio salvaje, se vuelve una representación visual, un mapa. En todos estos casos, la visión del viajero emprende un “vuelo de pájaro” desde un punto que comanda una gran perspectiva de territorio y flota por sobre una superficie de tierra ordenándola, de manera que ya no se trata de una vastedad sin límites de tierra abandonada sino que de un espacio abarcable y delimitado. Es elocuente que en los casos de Proctor y Brand el paisaje se ofrezca ante ellos como un mapa desplegado y que este se encuentre a sus pies, disponible, como si hubiera estado esperando su llegada. La imagen de Quillota que ilustra el texto en la página precedente corresponde al libro de Alexander Caldcleugh y es una litografía hecha a partir de una ilustración de William Waldegrave, quien también fue el autor de la siguiente ilustración del mismo libro en la cuale se aprecia una perspectiva topográfica hacia la Cordillera.

Vista del valle del Maipú tomada del libro de Alexander Caldcleugh. Litografía hecha a partir de una ilustración de William Waldegrave

Esta imagen que su autor identifica como Vista desde el Maipú hacia la cordillera, es sin embargo una vista desde el cerro Santa Lucía. William Waldegrave es el autor de A series of Panoramic Views of Saint Jago, the Capital of Chili. From the original drawings made by the Hon. Captain William Waldegrave in 1821, obra impresa en Inglaterra en 1823 y la imagen precedente es un detalle de una de sus vistas panorámicas que se dirige hacia el nororiente. Como puede observarse la lámina incluída en el libro de Caldcleugh corresponde al primer segmento de la toma panorámica. Esto me hace pensar que la vista de Waldegrave fue obtenida a partir de un montaje de distintas “tomas” hechas mediante algún mecanismo óptico. Posiblemente una cámara obscura, aun cuando la desformación de la línea recta de las calles sugiere el uso de algún lente.

Vista panorámica de William Waldegrave, que se dirige hacia el oriente. En el primer segmento se observa el cerro San Cristóbal.

Waldegrave era teniente del HMS Creole, que se dirigió a las costas de Sudamérica en 1820 para integrar la Estación Naval inglesa en los mares del sur. El teniente pasó breves temporadas en Valparaíso y Santiago, de las cuales resultaron sus vistas tomadas desde la eminencia del cerro Santa Lucía y rodean a dicho cerro en forma completa abarcando el campo circundante hasta una distancia de 80 millas492.

Vista del Santa Lucía hacia la Iglesia de la Merced, en dirección hacia el noroeste.



Vista hacia la Cañada o Alameda de las Delicias, en dirección sur.



Vista hacia el suroriente.



Vista hacia el norte de la ciudad, se aprecia el cerro Blanco, en la Chimba.





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