Universidad de la habana china: inversiones en el exterior



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CENTRO DE INVESTIGACIONES DE LA ECONOMÍA INTERNACIONAL

UNIVERSIDAD DE LA HABANA


CHINA: INVERSIONES

EN EL EXTERIOR

Julio A. Díaz Vázquez
Julio Aracelio Díaz Vázquez. Paso Real de San Diego, Pinar del Río. Licenciado en Economía en la Universidad de La Habana (1969). Doctor en Ciencias Económicas (1983), Moscú, Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia. Profesor Titular (1984), Profesor Consultante (2010), en el Centro de Investigaciones de Economía Internacional, de la Universidad de La Habana. Tiene publicado libros, monografías y folletos, entre los que se incluyen: Cuba en la Integración Económica Socialista, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1984; Cuba: Integración Económica Socialista y Especialización de la Producción, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1986; La Integración Económica Socialista, Editora Política, La Habana, 1988; Cuba y el CAME, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988; Monografía, “China: ¿Reforma o Revolución?” Revista Utopías, no. 191, Vol I, Madrid, 2002; “China: El Despertar del Dragón” (Coautor) Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007; “China: ¿Otro Socialismo?”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010; “Cincuenta Años de la Economía Cubana” (Coautor), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010. En revistas nacionales e internacionales ha divulgado más de cien artículos, comentarios, reseñas y otros materiales especializados acerca de la economía socialista.

La Habana, julio del 2010- enero del 2012

Glosario y abreviaturas
AOD: Ayuda Oficial al Desarrollo

APRI: Acuerdo para la Protección Recíproca de Inversiones

ASEAN: Asociación de Estados del Sureste de Asia

BACh: Banco Agrícola de China

BCCh: Banco central de China

BCCh: Banco de la Construcción de China

BDCh: Banco de Desarrollo de China

BICCh: Banco Industrial y de Comercio de China

BIECh: Banco de Importaciones y Exportaciones de China

BM: Banco Mundial

BPCh: Banco Popular de China

CE: Consejo de Estado

CEAD: Comisión Estatal de Administración de Divisas

CEECCh: Corporación Estatal de Exportaciones y Créditos de China

CIHC: Compañía de Inversiones Huijin Central

CIICh: Corporación Internacional de Inversiones de China

CNPCh: Corporación Nacional de Petróleo de China

CNPOCh: Corporación Nacional de Petróleo Offshore de China

CNRD: Comisión Nacional para la Reforma y Desarrollo

CPE: Comisión Estatal de Planificación

ETN: Empresas Transnacionales

FIS: Fondo de Inversiones Soberanos

FMI: Fondo Monetario Internacional

IDE: Inversiones Directas en Extranjero

MAE: Ministerio de Asuntos Exteriores

MC: Ministerio de Comercio

MCE: Ministerio de comercio Exterior

MCECE: Ministerio de Comercio Exterior y Cooperación Económica

MinFin: Ministerio de Finanzas

OCDE: Organización para la Cooperación y Desarrollo Europea

OMC: Organización Mundial del Comercio

RD: Reserva de Divisas

Sinopec: Corporación Petroquímica de China

TC: Tipo de Cambio

TLC: Tratado de Libre Comercio

UE: Unión Europea


ÍNDICE



I.-Marco Legal de las Inversiones de China en el Exterior

Experiencias Socialistas en las Inversiones Externas

Soporte Legal-Institucional de las IDE de China

El Papel de las Instituciones Administrativas
II.- Sostén Financiero de las Inversiones de China en el Exterior

Las Reservas de Divisas y la Entrada en la OMC

El Lugar del Sistema Financiero

Fondos de Inversiones en la Economía Internacional

Los Fondos Soberanos de Inversiones

Los Fondos Soberanos de Inversiones de China
III.- Los Fundamentos de las Inversiones en el Exterior

Necesidad de Recursos Naturales y Energéticos

Competencia Doméstica y Búsqueda de Nuevos Mercados

Capital Humano y la Adquisición de Activos Estratégicos
IV.-Distribución Geográfica de las Inversiones de China

Generalidades: Inversiones Externas de China

China: Inversiones en Asia – Oceanía

China: Inversiones en África

China: Inversiones en Asia Central – Medio Oriente

China: Inversiones en Europa – Rusia

V.-Distribución de las Inversiones de China en Las Américas
Las Inversiones Chinas en los Estados Unidos

Relaciones de China-América Latina: Preámbulo

Lo Invertido por China y Proyecciones en Latinoamérica

Las Inversiones de China en el Caribe
VI.- Los Vínculos Económicos: Sino-Cubanos

Raíces Históricas y Etapas en la Relaciones China-Cuba

Líneas Principales de Cooperación: Comercio y Servicios.

Las Finanzas e Inversiones. La Colaboración

Perspectivas del Desarrollo de los Vínculos Sino-Cubanos
VII.- Presencia de China en la Globalización Económica

Irrupción de China en la Economía Internacional

China: ¿Nuevas Relaciones Económicas Internacionales?

Las Herejías Socialistas en China

China: ¿Otro Modelo de Socialismo?

Desafíos Económico-sociales-políticos Actuales de China

Notas

Anexos estadísticos

Bibliografía

Introducción
China está en los primeros planos de la arena internacional por múltiples factores. Entre ellos, por su explosivo crecimiento económico, poseer (1/2011) de cerca del 40% de las reservas de divisas mundiales, haber pasado en el naciente decenio del siglo XXI, de la sexta economía del planeta a la segunda plaza, convertirse en el taller del mundo, al ser la primera en la producción y exportaciones de manufacturas y el segundo polo del comercio exterior del orbe. No obstante, es un país de contrastes; es posible afirmar que en el territorio nacional contiene numerosas China. Puntean alguno de sus territorios como nación desarrollada y, a la vez, en otros exhibe índices de un típico subdesarrollo en los per cápitas de una nutrida variedad de indicadores. Sin olvidar que, aún más de 100 millones de sus habitantes, viven con alrededor de un dólares diarios.
En tanto, a pasos agigantados asciende en la escalera tecnológica. Desde el 2010

explota la supercomputadora más rápida y el tren más veloz del mundo; es líder universal en patentes tecnológicas, y en el 2011 lo era en artículos científicos arbitrados. Está a la vanguardia en el desarrollo y comercio de las tecnologías energéticas alternativas. En la esfera espacial invierte cuantiosas sumas con el propósito de colocar un hombre en la luna en 2020; y para el 2030 planea el primer viaje tripulado a Marte.


Sin embargo, al fijar la atención en los flujos de inversiones internacionales comprobamos que, en el contexto de los países en vías de desarrollo, China recepciona el 40-45% de los derrames mundiales inversionistas. Mientras, como país emisor, verificamos que, si bien en el 2005 ocupaba el lugar 13 ya desde el 2010 se situó en el quinto lugar, detrás de Estado Unidos, Japón, Alemania y Gran Bretaña. Pero, el ritmo de lo invertido por China en el exterior en el último lustro crece a tasas de más de dos dígitos. Si en el curso 1995-2000 no superó lo desembolsado los 2 mil millones de dólares anuales, ya en el 2011 multiplicó por casi treinta veces aquella cifra al rozar al más de 60 mil millones de dólares.
De mantener esa tendencia no faltan analistas augurando que para el 2012, la corriente inversora de China en el extranjero puede alcanzar los 150 mil millones de dólares. El país, de receptor, pasó en el 2011 a emisor neto de capitales. No es ocioso recordar que tal proceso era impensable solo 15 años atrás. Tal parece que como ocurrió con la velocidad del crecimiento económico, China entra en una carrera que por sus repercusiones alterará sectores y zonas geográficas hacia las que fluya tal difusión de recursos de capitales; proceso que también repercutirá en el próximo futuro en las perspectivas de su propio desarrollo.
El conjunto de factores reseñados fueron decisivos en la animación y estímulo para acometer la presente investigación. El objetivo tuvo como centro abordar de manera integral, tanto las experiencias del socialismo conocido en lo tocante a las inversiones en el exterior; los mecanismos institucionales y administrativos, los recursos financieros y su empleo para invertirse en el extranjero que China ha instrumentado, para animar a sus empresas a salir fuera del país. El siguiente paso se dirigió a fijar las políticas aplicadas para orientar las inversiones externas, de manera que respondan a los propósitos del desarrollo económico-social, teniendo como fin último la elevación del nivel de vida de la población.
En lo que respecta a la distribución geográfica de lo invertido por las empresas chinas en el extranjero, pareció conveniente agruparla por regiones, aunque siempre, con mayor o menor detalle destacando los rasgos más abarcadores de los propósitos que las sustentan. La información peinada correspondió a fuentes abiertas, tanto las suministradas por las agencias oficiales de China, como de organismos internacionales, prensa escrita o radial. Vale la salvedad que el mayor énfasis recayó en los desembolsos que emprenden los grandes holdings chinos en la esfera productiva o servicios. Sin embargo, la visión ofrecida, más que una exposición exacta de la realidad, buscó destacar la orientación general en

la cual enmarcar la irrupción de China como exportador de capitales.


Por otra parte, no fue posible reflejar de manera completa e integral todo en entramado inversor de China por países; por ejemplo, en el caso de Canadá o Japón en la práctica, las fuentes oficiales o abiertas no detallan cifras. Además, están presentes otros hechos distorsionadores como es el lugar de intermediario que desempeña Hong Kong, en su papel de ventana al exterior que por años ha representado para China en sus relaciones económicas internacionales. En otro extremo están los paraísos fiscales; en el caso de América Latina, representado por las Islas Vírgenes Británicas y las Caimán para poder fijar con exactitud la corriente inversora de China en el extranjero.
En la actualidad, se estima que más de 13 mil empresas chinas operan en unos 168 países; pero, lo inusual es la rapidez con crece el número de las grandes compañías de China que salen al exterior; fenómeno que queda evidenciado en África, donde para inicios del 2011 ya superaban las 2 mil, mientras en el 2008 solo actuaban unas 800. Es la región africana el lugar que refleja con mayor nitidez la velocidad del avance inversor externo de China. La investigación mostró con claridad meridiana que las áreas de interés inversionista están orientadas a garantizar el acceso a materias primas naturales, hidrocarburos, infraestructura, investigación y desarrollo e industria y servicios.

Los sectores seleccionados deben dar respuesta a la creciente demanda de todo tipo de materias primas que demanda el impresionante auge económico, la renovación de las estructuras industriales, promover las exportaciones, capacitar los recursos humanos, así como elevar las ventajas competitivas de China en el comercio internacional. Dos son los pilares que sostienen el impulso inversor; el primero, el apoyo gubernamental, diplomático, el acceso a divisas, incentivos fiscales, ventajas aduaneras, de créditos y seguros dados con preferencias, a las grandes compañías autorizadas a invertir en el extranjero en los sectores seleccionados. El segundo, el 70% de las empresas que incursionan en el exterior son de propiedad estatal.


Cuando la investigación se desplazó a las Américas se consideró útil segregar la región del Caribe de Latinoamérica porque, entre otros factores, sus pueblos e historia está unida al papel de frontera donde se dirimieron en la etapa colonial muchos de los conflictos entre las potencias imperialistas. Además, el espacio caribeño solventa uno de los últimos obstáculos para llegar a la reunificación territorial de China, por ser la región que concentra el mayor número de países que reconocen a Taiwán como Estado. Igualmente, por las relaciones de afinidad ideológica y objetivos comunes de edificar modelos económico-políticos-sociales socialistas propios, que respondan a los intereses de sus respectivos pueblos, las relaciones China-Cuba fueron incluidas en capítulo aparte.
Finalmente, para darle integralidad y comprender en todas sus variadas aristas y dimensiones el proceso donde situar la globalización del capital que emprende China, se consideró provechoso recoger las repercusiones del impacto y lo más novedoso del modelo de relaciones económicas internacionales que parece conformar el país asiático en sus vínculos exteriores. No quedó fuera del análisis el destaque de las particularidades del desarrollo económico de China, antes y después de la Reforma y Apertura, aprobada en 1978, y desplegada desde 1979. De interés fue valorado examinar y presentar a debate las distintas visiones que teóricos, especialistas y sinólogos en general, aprecian en el quehacer reformador en lo económico-político-social de lo que acontece hoy en China.
Asimismo, el decenio que concluirá en el 2021 resultará decisivo en devenir de la modernización económico-político-social que tendrá como divisa central sentar las bases integrales de una sociedad modestamente acomodada y armónica. Ante todo, debe consolidarse una evolución económica y social más sana, coordinada y sostenible. El XII Programa 2011-2015 enfatizará en el desarrollo científico y la mutación del modelo de crecimiento económico con centro en el incremento del consumo, mejorar el nivel de vida de todos los residentes, elevar la inversión en la esfera social para hacer factible la educación y salud de los ciudadanos, hacer corresponder el desempeño económico y los ingresos de los población, reducir las desigualdades entre el campo y la ciudad, así como hacer asequible la vivienda a los pobladores con bajos ingresos.
El decenio 2011/-2021 representa una etapa crucial en la necesaria adecuación política en dependencia de los cambios económico-sociales ocurridos en los últimos treinta años; será impulsada de forma ordenada bajo la dirección del PCCh. Tenderá como requisito el mantenimiento de condiciones sociales estables y armoniosas. Así, las reestructuraciones económica y política irán de la mano y se ejecutaran de forma coordinada; abrir canales para acercar la población a la supervisión de las estructuras gubernamentales y partidistas, democratizar las relaciones sociales, el avance en la consecución de una sociedad de derecho, se erigen en garantía de las transformaciones económicas ocurridas en el país.
Sin embargo, lograr las ambiciosas metas programas para el próximo decenio exigirá prestar especial atención a dos de las causas que planean sobre la estabilidad del país. Una de la mayor amenaza la representa la corrupción; y la otra, las relaciones interétnica. Eliminar las circunstancias propiciadoras de la corrupción hace aún más necesario el impulso a la reforma institucional; las actitudes corruptas no solo se frenan con medidas punitivas, requiere de transparencia, del imperio e igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, así como canales sociales más democráticos. Por otro lado, poner fin al orden que agita a las regiones uigur y tibetana resulta imprescindible para alcanzar la armonía y relaciones sociales estables.
Por último, deseamos dejar constancia de nuestro agradecimiento por la colaboración e informaciones de las que se benefició la investigación, en diferentes momentos de su desarrollo, ofrecidas por las Dras. Elda Molina Díaz y Mercedes García Ruiz, así como de los MCs. Mauricio Lombard Madariaga y Rigoberto Enoa. Mención aparte para Wang Nan, Especialista del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), en la Oficina de Hong Kong, quien tuvo la gentileza de facilitarnos su trabajo sobre “La Desigualdad de la Economía China”, presentado en la Universidad de Castilla-La Mancha, Albacete, España (7/2009). Confío que el resultado final recogió fielmente las sugerencias y aportes brindados. Las posibles omisiones van a la cuenta del Autor.

Julio A. Díaz Vázquez


La Habana, marzo del 2012


I.- Marco Legal de las Inversiones de China en el Exterior
Experiencias Socialistas en las Inversiones Externas
Es oportuno recordar que, como hechos económicos históricos las inversiones directas extranjeras (IDE), en las economías socialistas hasta hoy conocidas, por largo tiempo se identificaron como portadoras de la penetración imperialista que imponía el sistema capitalista. Esta fue la concepción que primó durante muchos años sobre lo que significarían las IDE en estas economías. Las concesiones otorgadas al capital externo en los años de 1920, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), al introducirse (1921) la Nueva Política Económica (NEP), fueron interpretadas como un accidente transitorio dictado por la difícil coyuntura que vivía del país.
No sería hasta los años de 1960 que, en varios países de Europa del Este, (Rumania, Hungría y Yugoslavia) se dieron pasos para, de modo selectivo, aceptar la realización de inversiones financiadas por empresarios capitalistas, encaminadas a estimular determinadas producciones, que sirvieran a la modernización tecnológica o que apoyaran, por ejemplo, la expansión del turismo.
En el decenio de los años 60 del pasado siglo, prácticamente, se generalizó la ejecución de obras, desarrollo de proyectos con créditos, tecnología y presencia de capitales foráneos en los entonces países socialistas del Este de Europa. La desintegrada URSS acogió la presencia externa para modernizar determinados sectores de la economía, al promulgar una Ley de Inversiones Extranjeras en 1986.
En otro sentido, en las economías socialistas desaparecidas, las IDE realizadas por las empresas fueron un fenómeno desconocido. Los desembolsos de capital que se ejecutaban en el exterior respondían a créditos gubernamentales otorgados para ejecutar proyectos específicos, previamente acordados en los planes quinquenales entre los respectivos países. Por consiguiente, las empresas socialistas al regirse, según el Plan Centralizado de la Economía Nacional, estuvieron excluidas de invertir por su cuenta, fuera de las entregas de los suministros para los objetivos coordinados en los planes de cada quinquenio.
No obstante, en los países miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), - URSS, República Democrática de Alemania (RDA), Hungría, Polonia, Bulgaria, Checoslovaquia, Mongolia, Cuba y Vietnam -, actuaron más de 32 organizaciones económicas y científico-técnicas, creadas sobre bases multilaterales, de dos tipos. Las Organizaciones Económicas Inter- Estatales (OEI-E), constituidas mediante convenios intergubernamentales de los países asociados y que eran sujetos del derecho internacional; y las Organizaciones Económicas Internacionales (OEI), establecidas por acuerdos concertados entre organismos o empresas de los países interesados, y que solo actuaron en calidad de sujetos jurídico-civiles. Abarcaron la esfera industrial, el transporte y las comunicaciones, circulación, finanzas, y científico-técnica.
En el caso de la República Popular China (RPCh), al constituirse en 1949, no escapó a la anterior interpretación. En términos de los antecedentes más inmediatos, los movimientos de capitales internacionales que involucran al país se remontan a la década de 1950, enmarcados en las prácticas antes apuntadas, en uso en las relaciones entre los países socialistas del entorno europeo, con las que China mantenía el grueso de sus vínculos económicos externos. De igual manera, hasta 1978, la presencia del inversor extranjero en la economía china puede calificarse de marginal. Según fuentes no oficiales se estima que, en aquel año, el valor acumulado de capital externo arribado al país se aproximaba a los 6 mil 400 millones de dólares.
Por otra parte, en esencia, la presencia de IDE en los años de 1960 en China, correspondió a fondos procedentes del exterior de compañías capitalistas en forma de créditos del vendedor. Se utilizaron, entre otros destinos, para importar fábricas completas y equipos dedicados a la erección de grandes obras, por ejemplo, la producción de vinilo, suministros para una fábrica de fertilizantes (Sichuan), el combinado de hierro y acero (Taiyuan), y una planta química (Lanzhou), etc.
Entre 1972-1978, bajo la referida modalidad crediticia, el país adquirió importantes combinados, complejos y fábricas industriales, así como tecnología de Japón y de otros países de Europa Occidental. Al mismo tiempo, en esta etapa los fondos inversionistas foráneos se diversificaron al incorporarse a tales flujos los provenientes de instituciones financieras internacionales, de gobiernos, bancos comerciales, empresas y recursos ociosos individuales, generalmente, de chinos residentes en ultramar.
En tanto, las resoluciones aprobadas en la II Sesión Plenaria del IX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) (18-22/12/1978) acerca de las Cuatro Modernizaciones (agricultura, industria, ciencia y técnica, defensa) contempló en la orientación económica trazada el corolario de introducir una política de puertas abiertas. Centro, en el nuevo derrotero planteado le correspondió al lugar asignado a las IDE en la renovación de la economía china. La aparición del capital extranjero fue legalmente aceptada al entrar en vigor (8/7/1979), la Ley de la RPCh de las Empresas Mixtas con Inversiones Nacionales y Extranjeras, sancionada en la II Sesión de la V Asamblea Popular Nacional (APN), el 1/7 de ese año.
Por otro lado, hasta el retorno a la soberanía territorial (1/7/1997) de la RPCh, Hong Kong, desempeñó un importante papel como “ventana” que vinculó al país con la economía internacional capitalista. En este contexto, el país efectuó algunos procesos inversionistas ligados a objetivos muy específicos. Así, hasta mediados de la década de 1980, las contadas IDE que China realizó, fueron en su mayoría, muy pequeñas y asociadas a las corporaciones estatales de comercio exterior y las empresas provinciales y municipales de cooperación económica y tecnológica que, con diferentes modalidades, crearon las compañías chinas en el enclave hongkonés.
Dichas empresas estaban subordinadas a las instancias del Ministerio de Relaciones Económicas Internacionales y Comercio (MREIC), - formado por la fusión de 4 ministerios en 1982; se transformó en 1993 en el Ministerio del Comercio Exterior y la Cooperación Económica (MCECE), para denominarse desde el 2003, al ser reorganizado, Ministerio de Comercio (MC) -, así como a la Comisión Estatal de Economía y Comercio (CEEC).
Por otra parte, cierto es que, en aquellos años el mayor énfasis recayó en trazar políticas para atraer IDE a China. En realidad no existían condiciones ni incentivos para que las empresas nacionales invirtieran en el exterior; las sociedades existentes actuaron, en lo fundamental, en la esfera comercial y, en alguna medida, universalizaron sus operaciones.
Sin embargo, el curso en la instrumentación de la política económica delineada en lo que se calificó de Reforma y Apertura, inaugurada en propiedad a partir de 1979, traería cambios sustanciales en el desempeño económico interno, y en la entrada de inversionistas foráneos. Al tiempo que, los avances y logros que China alcanzaba en el crecimiento y desarrollo de la economía, crearon condiciones para que comenzara a plantearse como necesidad la salida al exterior de los capitales nacionales. Solo que, para la llegada de ese momento, todavía mucha agua debía correr bajo el puente.
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