Universidad de la Salle Cuernavaca



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Universidad de la Salle Cuernavaca

Escuela: Psicología

7° Semestre; G11.

Prácticas de integración VI

Elaborado por: Julio César Chávez Rodríguez.

21/11/2016

Reporte de la visita.

Reporte de la visita realizada en el domicilio de la señora “B” el día 21/11/16


  1. Ficha de identificación

Nombre: Entrevistada “B” Sexo: Femenino Edad: 59

  1. Padecimiento

Padece diabetes, la cual le provoco retinopatía. Esta ocurre cuando la diabetes daña los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. 

Dentro del amplio concepto de ceguera debe distinguirse una subdivisión basada en las funcionalidades. Optaremos por utilizar las definiciones dadas en el Glosario de discapacidad visual (Cebrián, 2003).

La discapacidad visual que presenta la señora “B” entra en la división de ceguera legal: Denominación que a efectos legales recibe la agudeza visual central de 20/200 o menor en el ojo que mejor ve después de su corrección; o agudeza visual mayor de 20/200 si existe un defecto de campo consistente en que el diámetro mayor del campo visual está reducido a 10° o menos.

Historia clínica del episodio actual.

La retinopatía comenzó a deteriorar considerablemente su capacidad visual, por lo que fue sometida a una operación en Noviembre del 2011. La cual no resulto exitosa, llevándola a perder totalmente la visión de su ojo derecho. Después de este suceso decide no someterse a otra operación para recuperar visión en su ojo izquierdo. Sigue perdiendo paulatinamente la visión de su ojo izquierdo, hoy en día solo percibe “bultos”.

Poco tiempo después de perder la visión de su ojo derecho decidió tomar rehabilitación en “Asociación centro de rehabilitación para ciegos I.A.P.” Acreditando los cursos de orientación y movilidad, así como el programa de actividades de la vida diaria. Actualmente sigue asistiendo al centro de rehabilitación, a clases de informática, braille etc.

Descripción general de la entrevista.

La entrevistada, mantiene una postura erguida la mayor parte del tiempo, se viste de manera formal, con blusa y pantalón de vestir. Al parecer se asea correctamente y diariamente, no despide malos olores, su ropa se percibe limpia y planchada, etc. Su cabello esta peinado, sus uñas son cortas y están limpias. Se percibe sana y con mucha energía. Su actitud hacia mí fue colaboradora, amigable, atenta, interesada, franca.



Análisis de los resultados de las pruebas

Al pedirle su autorización para realizar esta batería de pruebas, estuvo muy disponible, no dudo en lo absoluto, en cuanto le pedí su autorización me la otorgo sin la necesidad de indagar en el contenido o forma de las pruebas, solo le hice saber que era con la finalidad de analizar su proceso adaptativo ante la pérdida de su visión.

El primer instrumento aplicado fue el de Lawton, el cual “valora 8 ítems (capacidad para utilizar el teléfono, hacer compras, preparación de la comida, cuidado de la casa, lavado de la ropa, uso de medios de transporte, responsabilidad respecto a la medicación y administración de su economía)y les asigna un valor numérico 1 (independiente) o 0 (dependiente) . La puntación final es la suma del valor de todas las respuestas. Oscila entre 0 (máxima dependencia) y 8 (independencia total)” (Trigás, M. 2016). La señora “B” obtuvo un puntaje de 6, tomando en cuenta su discapacidad visual, es un gran resultado, es una persona que cumple casi con todos los rubros para ser independiente. En la actividad instrumental “Ir de compras” obtuvo el valor numérico 0, ya que solo puede realizarla con compañía, cuestión que se entiende, al no poder percibir las formas, tamaños, colores, costos, formas de pago etc. De igual manera en el rubro “Responsabilidad en la medicación” obtuvo 0, ya que sus familiares le ayudan a calcular la dosis de insulina que se tiene que administrar, cuestión en la cual es sumamente importante recibir ayuda, ya que de otra forma podría equivocarse, provocando repercusiones en su salud.

El segundo instrumento administrado fue la escala de autoestima de Rosenberg “Cuestionario para explorar la autoestima personal entendida como los sentimientos de valía personal y de respeto a sí mismo. La escala consta de 10 ítems, frases de las cuales cinco están enunciadas de forma positiva y cinco de forma negativa para controlar el efecto de la aquiescencia Autoadministrada” (Rosenberg, 1965). La señora “B” obtuvo un puntaje de 36 el cual hace referencia a una autoestima elevada, es decir una autoestima normal.

El tercer instrumento que se administró fue el APGAR familiar el cual “es útil para evidenciar la forma en que una persona percibe el funcionamiento de su familia en un momento determinado. El registro de esta percepción es particularmente importante en contextos como la práctica ambulatoria, en el cual no es común que los pacientes o usuarios manifiesten directamente sus problemas familiares” (Suarez Cuba, Miguel A., & Alcalá Espinoza, Matilde. 2014). La señora “B” obtuvo una puntuación de 16, la cual refleja una disfunción leve en su familia. La pregunta en la cual tuvo un puntaje bajo fue “me satisface como mi familia acepta y apoya mi deseo de emprender nuevas actividades”, muchas veces las personas con algún tipo de discapacidad suelen ser sobreprotegidos por sus familiares, ya que temen que les pueda suceder algo “malo”.

A continuación se analizara el proceso de rehabilitación de la señora “B”.

Livneh y Antonak (1997), en su excelente estudio sobre la adaptación a la enfermedad crónica, dicen que no hay resultados que permitan concluir algo más allá de que el sufrimiento emocional es una respuesta inicial común (aunque no universal) a la discapacidad, y que esa respuesta tiende a disminuir con el paso del tiempo. La señora “B” pasó y sigue pasando por este proceso de adaptación después de haber perdido casi por completo el sentido de la vista, menciona que fue muy difícil en un principio aceptar la discapacidad, pero que con el paso del tiempo, los apoyos familiares y la rehabilitación, el sufrimiento disminuyo.

Lo que resulta claro es que algunas personas con baja visión o ceguera pueden tener dificultades de adaptación social de muy distinto tipo, entre las que se puede destacar una baja autoestima y sentimientos generales de inferioridad respecto a los demás (Hardman, Drew y Egan, 1999). Han pasado 5 años desde que la señora “B” perdió la vista en su ojo derecho y paulatinamente en su ojo izquierdo, los resultados de la batería de instrumentos aplicada no arrojan baja autoestima, ni sentimientos de inferioridad en la actualidad, esto quiere decir que el proceso de rehabilitación, la familia y los amigos han jugado un papel muy importante en su proceso de adaptación al perder el sentido de la vista.

“Mientras el soporte familiar tiene un impacto importante en la adaptación, tanto al principio como a lo largo del tiempo, el apoyo de los amigos está asociado con el aumento de la adaptación a lo largo del tiempo” (Cacho González, A., Checa Benito, J. and Díaz Veiga. 2003). La señora “B” ha establecido vínculos de amistad con muchos de sus compañeros en la clínica de rehabilitación, lo que le ha permitido sentirse “acompañada”, darse cuenta de que no es la única que ha pasado por esta situación y más que nada tener soporte fuera del núcleo familiar.

Esta situación puede ser producto de una mayor vulnerabilidad percibida debido a las limitaciones generadas por la deficiencia visual. Para reducir o eliminar esas dificultades de adaptación las personas con pérdidas visuales apreciables deben tener la posibilidad de acceder a servicios psicológicos de salud mental desde la infancia (Cacho González, A., Checa Benito, J. and Díaz Veiga. 2003). Su familia y ella, recibieron atención psicológica durante más de 3 meses, de parte de “Asociación centro de rehabilitación para ciegos I.A.P.” Lo que la llevo a reducir las dificultades de adaptación, así como el sentimiento de vulnerabilidad, y el trabajo del duelo.

Muchas actividades quedan limitadas después de la ceguera, en esta clínica a través de ambos programas la señora “B” (cursos de orientación y movilidad, así como el programa de actividades de la vida diaria) aprendió a utilizar los sentidos restantes, aprendió habilidades y técnicas adaptativas, el uso de materiales específicos para reducir las limitantes.

En la edad adulta y en la vejez, si bien no se trataría de aprendizajes básicos, al disponer ya del proceso lecto/escritor, se tendrán que llevar a cabo reaprendizajes de la lectura y de la escritura incorporando el nuevo código (el braille) o el uso de aparatos específicos (grabadoras, anotadores electrónicos...). Utilización de dispositivos y técnicas de comunicación. El uso de aparatos específicos para la comunicación (teléfonos fijos o móviles, mensajería electrónica y conversaciones a través de internet) verá limitado su uso o su velocidad de trabajo. Requerirá de adaptaciones técnicas y/o de entrenamiento específico (Cacho González, A., Checa Benito, J. and Díaz Veiga. 2003). La señora “B” también aprendió a leer braille en este centro de rehabilitación, utiliza también aparatos específicos como son teléfonos adaptados para su condición, relojes con sonido, detector de billetes con braille, dispositivos que aprendió a usar en este centro, a través del entrenamiento.

El acceso a los objetos del entorno queda limitado, necesitando orden y método para las tareas cotidianas (Cacho González, A., Checa Benito, J. and Díaz Veiga. 2003). La señora “B” mantiene orden en su ropa, sus medicinas, su cocina y muchas otras áreas de su hogar, menciona que es mucho más fácil así encontrar sus pertenencias.



Conclusión

Lambert, Westy Carlin (1981) consideran que la persona estaría ajustada si se dan las siguientes condiciones: a) autosuficiencia física, b) respeto hacia sí misma, c) sentimiento de integración social y d) viabilidad económica. Después de esta evaluación, se puede decir que la señora “B” se ha adaptado a su situación de ceguera, contando con suficiente independencia/autonomía, autoestima alta, integración social lograda en “Asociación centro de rehabilitación para ciegos I.A.P.” A través de la convivencia con sus maestros y compañeros, así como su capacidad para realizar diversas cosas que realizan los videntes, después de haber acreditado los cursos de orientación y movilidad, así como el programa de actividades de la vida diaria. Menciona estar recibiendo una pensión, por lo que el rubro de viabilidad económica también está cubierto de forma satisfactoria.



Las reacciones que se observarán en las personas con pérdida visual reciente serán heterogéneas: cada individuo con sus propias circunstancias personales y sociales y con una historia vital determinada reaccionará de una manera específica en comportamientos, pensamientos y emociones que lo harán diferente a los otros individuos. Tal y como ya lo era antes de perder la vista. (Ramón Bayés, 2001). Muchas personas en este tipo de situación (Ceguera), pueden tomar estos cursos impartidos en “Asociación centro de rehabilitación para ciegos I.A.P.” ; pero son múltiples los factores que influyen en el aprendizaje, en la adaptación de los alumnos, factores de personalidad, económicos, sociales, cognitivos, físicos, edad, religiosidad, etc. En este caso particular, la rehabilitación puede considerarse exitosa, la señora “B” obtuvo resultados muy favorables en los instrumentos que le fueron aplicados, los cuales se reflejan en el estilo de vida que lleva, un estilo de vida en el cual se ha podido adaptar a la perdida de la visión.

Bibliografía

  • Cacho González, A., Checa Benito, J. and Díaz Veiga, P. (2003). Psicología y ceguera. 1st ed. Madrid: Organización Nacional de Ciegos, pp.14-61.

  • Livneh, H., y Antonak, R.F. (1997). Psychosocial adaptation to chronic illness. Gaithersburg, MD: Aspen.

  • Hardman, M. L., Drew, C. J., y Egan, M. W. (1999). Human exceptionality. Society, school and family (6th ed.). Boston: Allyn and Bacon.

  • Bayés, R. (2001). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Barcelona: Martínez Roca.

  • Lambert, R.M., West, M. y Carlion, K. (1981). «Psychology of adjustment to visual deficiency: A conceptual model». Journal of Visual Impairment and Blindness, 75, 193-196.

  • Shapiro, J. (1983). «Family reactions and coping strategies in response to the physically ill or handicapped child: A review». Social Science and Medicine, 17, 913-931.

  • Reinhardt, J.P., Benn, D., McKinzie, C., Su Y., Brennan, M. y Boerner, K. (2001). Friendship provisions and adaptation in disabled elders. Memoria final remitida a The National Institute of Mental Health. New York: Lighthouse International, Arlene R. Gordon Research Institute.

  • Trigás, M. and Canalejo, J. (2016). ESCALA DE LAWTON Y BRODY (PHILADELPHIA GERIATRIC CENTER) Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD). [online] meiga. Available at: http://www.meiga.info/escalas/escaladelawtonybrody.pdf [Accessed 30 Nov. 2016].

  • Rosenberg, M. (1965). Society and the adolescent self-image. Princeton, NJ: Princeton University Press.

  • Suarez Cuba, Miguel A., & Alcalá Espinoza, Matilde. (2014). APGAR FAMILIAR: UNA HERRAMIENTA PARA DETECTAR DISFUNCIÓN FAMILIAR. Revista Médica La Paz20(1), 53-57. Recuperado en 30 de noviembre de 2016, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-89582014000100010&lng=es&tlng=es.


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