Universidad Mayor, Real y Pontificia de san Francisco Xavier de Chuquisaca Vicerrectorado Centro de Estudios de Posgrado e Investigación



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3.- Esfera emocional
Lo emocional es directamente proporcional los aspectos psicológicos. La psiquis regula o dispara las emociones. Por lo tanto, aunque a esta esfera se la denomina emocional, abarca lo psico emocional.
A medida que pasa el tiempo, los seres humanos estamos cada vez más inmersos en la tecnología, pero menos comunicados entre nosotros. La tecnología, con su avance, nos facilita conocer simultáneamente lo que está sucediendo en cualquier parte de la tierra, pero ningún avance tecnológico nos dará la posibilidad de cerrar los ojos y tener una mirada interior que nos permita conectarnos con nuestros sentimiento y nuestras emociones que, por sobre todas las cosas, son únicas y propias de cada uno. Además, valen la pena, ya que si estamos bien con nosotros mismos, el terreno que prepararemos para la nueva vida será mucha más fértil.
Es durante este proceso en la esfera del embarazo emocional cuando comienzan a despertarse recuerdos de la infancia, más bien los que tienen que ver con la maternidad. La relación con su propia madre o todas las historias que le han contado o ha vivenciado sobre los nacimientos.
4.- Esfera Espiritual
Las vivencias y las experiencias anteriores que haya tenido la futura madre repercuten y tienen que ver la experiencia actual de su embarazo, existieron muchos casos que todavía lloran el duelo de la pérdida de un hijo anterior, o encontrar en la musicoterapia el refugio de la noticia que el hijo que espera con alguna enfermedad, le está desequilibrando emocionalmente, y hallan en la musicoterapia una ayuda para afrontar cuando ocurra el alumbramiento.
Proceso Afectivo Emocional en el Embarazo

(13) Sobre la inteligencia emocional en la etapa del embarazo, es pertinente enfatizar en el al sentimiento particular de la madre y su estado emocional preguntando lo siguiente: Cómo recibe la madre la noticia del embarazo, sus sentimientos de aceptación o rechazo.




  • El nivel de ansiedad, angustia, y las situaciones conflictivas de abandono, desamparo, etc.

  • por el contrario la aceptación, al estado gestacional y su aporte consciente al desarrollo del vinculo materno- hijo o hija.

Cuando medimos el tiempo de vida de una persona tomamos como referencia el día de su nacimiento. Sin embargo existimos como ser independiente desde el mismo momento de la concepción.


Esta forma de contabilizar nuestra edad tiene como fondo la idea de que, durante los más o menos nueve meses que dura un embarazo, el bebé intrauterino, no se lo toma en cuenta como un ser en desarrollo que va creciendo dentro de la madre y que finalmente nacerá en el lapso de terminado, pero no se toma en cuenta el sentido emocional de la madre y del futuro bebé.
Según la embriología médica, el bebé intrauterino, a los 3 ó 4 meses, tiene todos sus órganos formados, a la espera de su crecimiento y acabado posterior y a los 6 ó 7 meses puede sobrevivir si nace prematuramente. Es un ser en proceso de formación a todos los niveles tal como es el proceso de multiplicación celular después de la unión del óvulo y espermatozoide en un complejísimo cuerpo, tanto a nivel material, como mental, emocional y espiritual- cualquier pequeña desviación en ese proceso, tendrá consecuencias en el cuerpo futuro del bebé, más o menos grave según sea ese fallo.
Por todo lo anteriormente expuesto, sucede con el proceso de desarrollo psicoemocional, que se inicia desde el mismo momento de la concepción. Y se asevera que hablar de este tema, es que el bebé intrauterino es capaz de percibir, procesar, almacenar y dar respuesta a la información que recibe.
Canales de percepción del gestante
Los canales por donde el bebé recibe información a lo largo de la gestación, son los órganos de percepción: oído, tacto, gusto, olfato

A través de la sangre materna que el bebé recibe mediante el cordón umbilical, que contiene sustancias como neurotransmisores u hormonas, que producen en el bebé las mismas reacciones que en la madre. Por ejemplo una de las hormonas del estrés, la adrenalina, que en la madre produce aumento del ritmo cardíaco, de la presión arterial, tensión, ansiedad, etc. produce exactamente lo mismo en el bebé. O por el contrario las endorfinas, que en la madre producen tranquilidad, bienestar, paz, etc. y que actuarán de la misma manera en el bebé.


El más sutil de los canales, el que permite que el bebé perciba lo que piensa, lo que siente su madre. Canal denominado “Percepción Extrasensorial” porque está fuera de los canales de percepción que otorgan los órganos de los sentidos o la fisiología. También podríamos llamarlo, desde la visión de las diferentes energías que conforman el cuerpo humano “Percepción Energética” ya que es capaz de percibir las energías de pensamientos y sentimientos.
La Percepción Emocional - subjetiva, global, intuitiva, de imágenes, emocional, es lo contrario de Percepción Racional - objetiva estructurada en base al juicio, el contraste, la lógica, la razón-, que prevalece en el adulto. La Percepción Emocional es subjetiva, es decir, hacia el interior, lo que hace que cualquier impacto emocional que recibe el bebé sea gratificante o traumático, se hace propio.
Es este un concepto fundamental para la comprensión de la forma en que el bebé en el útero y en su nacimiento y el niño “sienten”. Para la comprensión de cómo percibe, procesa y almacena la información. Para la comprensión de lo que el bebé y el niño necesita para su equilibrio y armonía.

Pero, en el fondo, ¿qué importancia tienen la gestación, el nacimiento y los primeros años posteriores si ni siquiera nos acordamos de lo acontecido en esas épocas? no sólo son importantes, sino fundamentales en el futuro de las personas, como recalco en todos los acápites de esta investigación.



  1. El fenómeno de la Analogía

En la gestación, el nacimiento y el período de primera infancia se forma el carácter, la forma más profunda de nuestra forma de ser. También quedan grabadas todas las experiencias emocionales.


“Analogía” significa “relación de semejanza entre dos cosas parecidas”. Un ejemplo de percepción analógica es aquella que se produce cuando, al oler a incienso, nos vienen imágenes del templo católico, o cuando escuchamos una determinada canción y en nuestra mente aparecen imágenes que recuerdan el primer baile. El proceso es automático, no consciente. De igual manera sucede con los impactos emocionales traumáticos que quedan almacenados junto a las circunstancias que lo rodean. Son cargas de profundidad con retardo, ocultas a nuestra mente consciente, dispuestas a estallar en situaciones “análogas”, semejantes, a lo largo de nuestra vida. Se va construyendo una “Biografía Oculta”, con cargas emocionales beneficiosas o dañinas, dependiendo del signo e intensidad de los impactos. Ya de adultos, por una situación análoga (parecida o semejante), puede estallar alguno de esas cargas emocionales negativas, convirtiéndose en una actualización patológica o síntoma.
Lógicamente, esta Percepción Emocional del bebé y niño o niña, esta constatación de las consecuencias en su presente y futuro, hace que debamos replantearnos aspectos de la gestación, el nacimiento y la educación infantil, que muy poco o casi nada se toma interés en la actualidad, por considerarlo un tema subjetivo y de alcances no medibles a largo plazo.
Lo que siente la madre, lo siente su bebé. Una comunicación intensa, constante, con el bebé a través de sus pensamientos, caricias en el vientre. También se considera una gran herramienta la relajación y la visualización. Cuando entramos en relajación profunda, alcanzamos la percepción emocional, que es la percepción en que se encuentra el o la gestante.
La madre debe intentar evitar estados emocionales negativos, como la tristeza, las preocupaciones intensas, el miedo, la angustia y el estado continuado de estrés. Debería replantearse, considerando lo anterior, todo lo referente al entorno laboral de la mujer embarazada.
Hoy en día no sólo no se le apoya a la madre en gestación, sino que en muchas ocasiones se le discrimina. Falta comprensión de lo que supone la gestación para la madre, sus cambios fisiológicos, su mayor sensibilidad, su necesidad de tranquilidad, de sentirse respetada, apoyada en el proceso.
1.2.10 El oído humano
(14) El oído es uno de los cinco sentidos del sistema sensorial, que tiene la capacidad de percibir el sonido (percepción sonora).


  1. Anatomía del oído

El oído o sistema auditivo consta de tres partes.




  1. Oído externo

Las ondas sonoras llegan al pabellón auricular y son dirigidas hacia el conducto auditivo externo, donde resultan amplificadas a ciertas frecuencias. Finalmente llegan a la membrana timpánica, a partir de la cual, las vibraciones se transmiten por medio sólido.




  1. Oído medio

Incluye la trompa de Eustaquio, un conducto que comunica directamente el oído medio con la faringe, igualando la presión entre las dos bandas del tímpano. Por otro lado también está formado por la cadena de huesecillos conformada por el martillo, yunque y estribo, que son el camino de las vibraciones mecánicas hacia la ventana oval, que es otra membrana que provoca una vibración en el líquido contenido dentro del caracol. La cadena de huesecillos transforma un estímulo del medio aéreo a un medio líquido a través de la ventana oval.




  1. Oído interno

La cóclea o caracol contiene el órgano de Corti, que en humanos consta de entre 24.000 y 30.000 células ciliadas que descansan sobre la membrana basilar. Las regiones de esta membrana vibran a distintas frecuencias características (en humanos, entre 0.02 y 20 kHz aproximadamente), en función de la distancia desde la ventana oval. Las células ciliadas se activan y transmiten información nerviosa cuando vibra la parte de la membrana basilar sobre la que se encuentran. Este es el principio fundamental de la tonotopía (organización de las neuronas en los diversos núcleos del sistema auditivo, en función de la frecuencia del sonido al que responden mejor) del sistema auditivo. Finalmente la información nerviosa llega al cerebro, cada oído por separado.


1.2.11 La haptonomia, ciencia de la afectividad
(15) Estudia y describe los aspectos de la vida íntima, de los sentimientos, del reencuentro psicotáctil, de las interacciones y de las relaciones afectivas humanas.
La palabra Haptonomía procede del griego hapsis que significa el sentimiento, el tacto, el contacto táctil. El término hapsis ya fue utilizado por el filósofo griego Aristóteles (384-322 a. C.) en el sentido de curar, sanar, restablecer la integridad. "Hapto" es una raíz griega que significa: yo entro en contacto táctil, yo reúno, yo establezco una relación, yo (me) uno a; yo establezco (de forma táctil) una relación, un contacto, para devolver la salud, para curar, restituir la integridad, para confirmar al otro en su existencia.
El empleo de la haptonomía, ciencia que estudia las relaciones afectivas humanas, puede ayudar a las mujeres a tener un parto menos doloroso y complicado y reforzar los vínculos familiares.
El uso terapéutico del tacto, o haptonomía, puede ayudar a las mujeres a alumbrar con menos dolor y sufrir menos complicaciones durante el parto.

Los recién nacidos también pueden desarrollarse más precozmente mediante la aplicación de esta ciencia, según Anxo Martínez de la Riva, ginecólogo y director del Programa de Salud Materno-Fetal del Hospital Materno Infantil del Valle de Hebrón, de Barcelona


La Haptonomía nos abre a una forma de estar en el mundo que recurre a facultades afectivas específicamente humanas. Se trata de facultades originales que regulan los contenidos y cualidades de las relaciones entre los humanos y determinan la naturaleza y la esencia de sus encuentros.
El acompañamiento haptonómico permite a la persona utilizar sus facultades afectivas. Éstas se desarrollan y tienden hacia su maduración.
Las aplicaciones de la Haptonomía conciernen la vida entera del ser humano, desde la concepción hasta la muerte, mediante acompañamientos específicos adaptados a la vida prenatal, a la infancia, al adulto así como a los ancianos, incluyendo el acompañamiento de los moribundos.

1.2.12 Inteligencia emocional

(16) La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos. El término fue popularizado por Daniel Goleman, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995. Goleman estima que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.



  • Orígenes del concepto

El uso más lejano de un concepto similar al de inteligencia emocional se remonta a Charles Darwin, que indicó en sus trabajos la importancia de la expresión emocional para la supervivencia y la adaptación. Aunque las definiciones tradicionales de inteligencia hacen hincapié en los aspectos cognitivos, tales como la memoria y la capacidad de resolver problemas, varios influyentes investigadores en el ámbito del estudio de la inteligencia comienzan a reconocer la importancia de la ausencia de aspectos cognitivos. Thorndike, en 1920, utilizó el término inteligencia social para describir la habilidad de comprender y motivar a otras personas.[] David Wechsler en 1940, describe la influencia de factores no intelectivos sobre el comportamiento inteligente, y sostiene, además, que nuestros modelos de inteligencia no serán completos hasta que no puedan describir adecuadamente estos factores.

En 1983, Howard Gardner, en su Teoría de las inteligencias múltiples Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences[ ] introdujo la idea de incluir tanto la inteligencia interpersonal (la capacidad para comprender las intenciones, motivaciones y deseos de otras personas) y la inteligencia intrapersonal (la capacidad para comprenderse uno mismo, apreciar los sentimientos, temores y motivaciones propios). Para Gardner, los indicadores de inteligencia, como el CI, no explican plenamente la capacidad cognitiva.[ ] Por lo tanto, aunque los nombres dados al concepto han variado, existe una creencia común de que las definiciones tradicionales de inteligencia no dan una explicación exhaustiva de sus características.

El primer uso del término inteligencia emocional generalmente es atribuido a Wayne Payne, citado en su tesis doctoral: Un estudio de las emociones: El desarrollo de la inteligencia emocional, de 1985.[ ]Sin embargo, el término "inteligencia emocional" había aparecido antes en textos de Leuner (1966). Greenspan también presentó en 1989 un modelo de IE, seguido por Salovey y Mayer (1990) y Goleman (1995).

Como resultado del creciente reconocimiento por parte de los profesionales de la importancia y relevancia de las emociones en los resultados del trabajo, la investigación sobre el tema siguió ganando impulso, pero no fue hasta la publicación del célebre libro de Daniel Goleman: Inteligencia Emocional: ¿Por qué puede importar más que el concepto de cociente intelectual?, que se convirtió en muy popular. [ ]Un relevante artículo de Nancy Gibbs en la revista Time, en 1995, del libro de Goleman fue el primer medio de comunicación interesado en la IE. Posteriormente, los artículos de la IE comenzaron a aparecer cada vez con mayor frecuencia a través de una amplia gama de entidades académicas y puntos de venta populares.



  • Aspectos biológicos

Para comprender el gran poder de las emociones sobre la mente pensante y la causa del frecuente conflicto existente entre los sentimientos y la razón debemos considerar la forma en que ha evolucionado el cerebro[]

La región más primitiva del cerebro es el tronco encefálico, que regula las funciones vitales básicas, como la respiración o el metabolismo, y lo compartimos con todas aquellas especies que disponen de sistema nervioso, aunque sea muy rudimentario. De este cerebro primitivo emergieron los centros emocionales que, millones de años más tarde, dieron lugar al cerebro pensante: el neocórtex. El hecho de que el cerebro emocional sea muy anterior al racional y que éste sea una derivación de aquél, revela con claridad las auténticas relaciones existentes entre el pensamiento y el sentimiento.[]

El neocórtex permite un aumento de la sutileza y la complejidad de la vida emocional, aunque no gobierna la totalidad de la vida emocional porque, en estos asuntos, delega su cometido en el sistema límbico. Esto es lo que confiere a los centros de la emoción un poder extraordinario para influir en el funcionamiento global del cerebro, incluyendo a los centros del pensamiento.[]

La amígdala cerebral y el hipocampo fueron dos piezas clave del primitivo «cerebro olfativo» que, a lo largo del proceso evolutivo, terminó dando origen al córtex y posteriormente al neocórtex. La amígdala está especializada en las cuestiones emocionales y se la considera una estructura límbica muy ligada a los procesos del aprendizaje y la memoria.[ ]Constituye una especie de depósito de la memoria emocional.[ ]Es la encargada de activar la secreción de dosis masivas de noradrenalina, que estimula los sentidos y pone al cerebro en estado de alerta.[]

Le Doux descubrió que la primera zona cerebral por la que pasan las señales sensoriales procedentes de los ojos o de los oídos es el tálamo y, a partir de ahí y a través de una sola sinapsis, la amígdala. Otra vía procedente del tálamo lleva la señal hasta el neocórtex el cerebro pensante, permitiendo que la amígdala comience a responder antes de que el neocórtex haya ponderado la información,[ ]Según Le Doux: «anatómicamente hablando, el sistema emocional puede actuar independientemente del neocórtex. Existen ciertas reacciones y recuerdos emocionales que tienen lugar sin la menor participación cognitiva consciente».[]


  • La memoria emocional

Las opiniones inconscientes son recuerdos emocionales que se almacenan en la amígdala. El hipocampo registra los hechos puros, y la amígdala es la encargada de registrar el «clima emocional» que acompaña a estos hechos.[] Para Le Doux: «el hipocampo es una estructura fundamental para reconocer un rostro como el de su prima, pero es la amígdala la que le agrega el clima emocional de que no parece tenerla en mucha estima». Esto significa que el cerebro dispone de dos sistemas de registro, uno para los hechos ordinarios y otro para los recuerdos con una intensa carga emocional.[]

  • El gestor de las emociones

La amígdala prepara una reacción emocional ansiosa e impulsiva, pero otra parte del cerebro se encarga de elaborar una respuesta más adecuada. El regulador cerebral que desconecta los impulsos de la amígdala parece encontrarse en el extremo de una vía nerviosa que va al neocórtex, en el lóbulo prefrontal. El área prefrontal constituye una especie de modulador de las respuestas proporcionadas por la amígdala y otras regiones del sistema límbico, permitiendo la emisión de una respuesta más analítica y proporcionada. El lóbulo prefrontal izquierdo parece formar parte de un circuito que se encarga de desconectar —o atenuar parcialmente— los impulsos emocionales más perturbadores.[19]

Las conexiones existentes entre la amígdala (y las estructuras límbicas) y el neocórtex constituyen el centro de gestión entre los pensamientos y los sentimientos. Esta vía nerviosa explicaría el motivo por el cual la emoción es fundamental para pensar eficazmente, tomar decisiones inteligentes y permitimos pensar con claridad. La corteza pre frontal es la región cerebral que se encarga de la «memoria de trabajo»[]

Cuando estamos emocionalmente perturbados, solemos decir que «no podemos pensar bien» y permite explicar por qué la tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje. Los niños impulsivos y ansiosos, a menudo desorganizados y problemáticos, parecen tener un escaso control prefrontal sobre sus impulsos límbicos. Este tipo de niños presenta un elevado riesgo de problemas de fracaso escolar, alcoholismo y delincuencia, pero no tanto porque su potencial intelectual sea bajo sino porque su control sobre su vida emocional se halla severamente restringido.[]

Las emociones son importantes para el ejercicio de la razón. Entre el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones, trabajando con la mente racional y capacitando o incapacitando al pensamiento mismo. Del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de la situación. En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la inteligencia racional y la inteligencia emocional y nuestro funcionamiento vital está determinado por ambos.[]

Daniel Goleman, psicólogo norteamericano, bajo el término de "Inteligencia Emocional" recoge el pensamiento de numerosos científicos del comportamiento humano que cuestionan el valor de la inteligencia racional como predictor de éxito en las tareas concretas de la vida, en los diversos ámbitos de la familia, los negocios, la toma de decisiones, el desempeño profesional, etc. Citando numerosos estudios Goleman concluye que el Coeficiente Intelectual no es un buen predictor del desempeño exitoso. La inteligencia pura no garantiza un buen manejo de las vicisitudes que se presentan y que es necesario enfrentar para tener éxito en la vida.

La Inteligencia Académica tiene poco que ver con la vida emocional, las personas más inteligentes pueden hundirse en los peligros de pasiones desenfrenadas o impulsos incontrolables. Existen otros factores como la capacidad de motivarse y persistir frente a decepciones, controlar el impulso, regular el humor, evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía, etc., que constituyen un tipo de Inteligencia distinta a la Racional y que influyen más significativamente en el desempeño en la vida.

El concepto de "Inteligencia Emocional" enfatiza el papel preponderante que ejercen las emociones dentro del funcionamiento psicológico de una persona cuando ésta se ve enfrentada a momentos difíciles y tareas importantes: los peligros, las pérdidas dolorosas, la persistencia hacia una meta a pesar de los fracasos, el enfrentar riesgos, los conflictos con un compañero en el trabajo. En todas estas situaciones hay una involucración emocional que puede resultar en una acción que culmine de modo exitoso o bien interferir negativamente en el desempeño final. Cada emoción ofrece una disposición definida a la acción, de manera que el repertorio emocional de la persona y su forma de operar influirá decisivamente en el éxito o fracaso que obtenga en las tareas que emprenda.

Este conjunto de habilidades de carácter socio-emocional es lo que Goleman definió como Inteligencia Emocional. Esta puede dividirse en dos áreas:

Inteligencia Intra-personal: Capacidad de formar un modelo realista y preciso de uno mismo, teniendo acceso a los propios sentimientos, y usarlos como guías en la conducta.

Inteligencia Inter-personal: Capacidad de comprender a los demás; qué los motiva, cómo operan, cómo relacionarse adecuadamente. Capacidad de reconocer y reaccionar ante el humor, el temperamento y las emociones de los otros.


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