Universidad salesiana



Descargar 0.52 Mb.
Página5/9
Fecha de conversión26.04.2018
Tamaño0.52 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9

Se presenta como un guía experto y seguro para la vida del hombre, y lo invita a seguirlo:
Sabe del AMOR pedagógico (a diferencia de los maestros de la época): Jesús no se impacientaba cuando instruía al pueblo, no le gritaba, no recurría a castigos físicos; contestaba las preguntas sin soberbia ni suficiencia y respetaba la libertad y los tiempos de cada uno.
Es un maestro que se presenta como criterio y norma de conducta, algo que ningún judío había osado hacer abiertamente y en nombre propio:
Si bien Jesús enseñaba a todos, no lo hacía de manera indiferenciada, no enseñaba a todos de la misma manera. Había diversos niveles, dados por el modo de acceso al Maestro, la capacidad de intelección, las situaciones personales y otros. La pedagogía de Cristo se presenta como una pedagogía diferenciadora. Enseña:
a) Al pueblo, que es testigo de los milagros de Cristo y por ellos Lo admira y asiente a Su predicación, aun sin entenderla demasiado. De alguna manera podríamos decir que configuran una masa y, como tal, son más bien pasivos y su relación con el Maestro, superficial.
b) A los discípulos, entre los que también podemos distinguir diferentes niveles:
Los setenta y dos que reciben la misión de preparar la venida del Señor en las ciudades que Él quería visitar;
Los doce apóstoles, elegidos por Cristo, los cuales conviven con el Señor, reciben la misión de la predicación del Reino, les es dado conocer el sentido de las parábolas, los misterios del reino de los cielos, y la profecía de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Finalmente, Cristo hace de estos apóstoles "maestros". Los discípulos escogidos: Pedro, Santiago y Juan, que acompañan al Señor en momentos especiales.
c) A otros: el ciego de Jericó, José de Arimatea, el publicano Leví, las mujeres que seguían a Jesús (María Magdalena, Juana, Susana y otras), Marta, María y Lázaro, Nicodemo, con quienes el Maestro se encuentra en circunstancias muy personales, como personales son los diálogos que mantenía con ellos y la instrucción que recibían a través de los mismos.

A lo largo de la vida pública de Cristo, y a través de Sus palabras, parece surgir siempre una y la misma exhortación dirigida al hombre, mostrándole como bienes a procurarse, como perfección a alcanzar, nada menos que LA SANTIDAD, LA PERFECCIÓN, LA INFANCIA ESPIRITUAL, siendo éstos su fin educativo.


EL CONTENIDO DE LA EDUCACIÓN CRISTIANA

trans

El contenido o saberes de la educación cristiana se basaban en:


La fe en Jesucristo, como el Hijo de Dios Padre, como el Mesías prometido
Los Mandamientos.
En íntima conexión con lo anterior, la conducta recta.
El estudio de las Sagrada Escrituras.
En toda educación la disciplina ha ocupado un lugar muy importante y no se halla ajena a la actividad de Cristo educador. Pero, a diferencia de lo acostumbrado en otras culturas y en la misma tradición hebraica (nos referimos al uso y abuso de los castigos físicos) Jesús también usaba de la advertencia, de la prevención y del elogio. Sin embargo, no están ausentes de su disciplina el reproche suave o reconversión y el reproche severo y hay –con este sentido educativo– abundantes referencias a recompensa, castigo y juicio final.

Después de la crucifixión de Jesús, los apóstoles comenzaron a predicar la "Buena Nueva"; primero en las proximidades de Jerusalén, luego por las comunidades judías orientales, y finalmente por todo el mundo greco-romano.


La persuasiva y poderosa palabra de los apóstoles, tuvo rápida aceptación entre los humildes, esclavos y obreros. Así surgieron las primeras comunidades cristianas, en cada una de las ciudades visitadas por estos "mensajeros de la buena nueva". Antes de retirarse de una población para continuar su predica, los misioneros dejaban organizados a todos los llamados hermanos. Estos llevaban una vida austera, de acuerdo con las normas establecidas por Jesús y se reunían diariamente para celebrar un culto muy sencillo.
El que deseaba ingresar en la comunidad, debía renunciar a todo culto pagano y recibir la instrucción cristiana. Luego ingresaba en la Iglesia por medio de la ceremonia del Bautismo, la cual consistía en sumergir al converso en una cuba llena de agua y luego vestirlo de ropas blancas. Entonces era considerado, Neófito, porque recién nacía a la vida cristiana.
Así, la Catequesis (enseñar de viva voz) significó tanto la acción de enseñar como el objeto mismo de la enseñanza. Este modo de conferir la verdad al pueblo comienza a ser un sencillo dialogo sobre las palabras y hechos de Cristo hasta que evoluciona en un proceso de instrucción más complejo, para entrar en el seno de la Iglesia a través del bautismo y predicar la sagrada liturgia de los fieles. La Catequesis presentó diferentes modelos, progresivamente mas complicados, según los distintos periodos de la expansión del Cristianismo.
En primer lugar el modelo más simple está reproducido en los discursos de San Pedro, referidos a los Hechos de los Apóstoles; tratan, en esencia, de la fe en Dios y en su hijo Jesucristo, de la Penitencia y del Bautismo, y de la Resurrección y el Juicio Final. Los Evangelios sinópticos responden a este primitivo diseño de Catequesis.
Posteriormente la Catequesis extiende un poco su contenido y se configura en torno al Credo o Símbolo de los Apóstoles, a instrucciones sobre el Bautismo, la Eucaristía y la oración dominical y a la moral cristiana inspirada en los Mandamientos de la Ley de Dios.
Es muy probable que a finales del siglo I se hiciera ya el uso de la Didaché, el texto didáctico más antiguo que se conoce en su género (debió escribirse en el año 50 y el 70 de nuestra era) destinado a la instrucción cristiana que recoge de forma resumida normas de organización y liturgia de actos comunitarios, así como algunos comentarios sobre la vida, la muerte, el fin del mundo y otros temas

El catecumenado o disciplina de lo arcano Se instituyó a principios del siglo III y se extendió hasta finales del siglo V. En esencia es el periodo de instrucción en el que se prepara el Catecumeno ( el que esta dispuesto a entrar en la comunidad cristiana) para recibir el bautismo y pertenecer a la Iglesia, desde el punto educativo constituye un hecho de interés.
Así, el cristianismo se transmitió a través de la familia y de la Iglesia, especialmente a través de ésta, como depositaria del mensaje. Ésta crea para difundir su doctrina tres instituciones con matiz educativo: La catequesis, el catecumenado y las escuelas catequéticas. La primera obra de carácter didáctico es la llamada “Didajé”; es un pequeño tratado de contenido religioso y moral. En esta obra se expone a los creyentes un breve resumen de la doctrina de Cristo y contiene un conjunto de normas sobre la moral, sobre la organización de las comunidades y sobre la realización de actos comunitarios.
El ideal perfecto del cristianismo fue variando en los primeros siglos según las exigencias ambientales. Se prescribió que en el monasterio todos deben saber leer y poder aprender de memoria por lo menos los Salmos y el Nuevo Testamento. Por tanto, si alguien deseaba entrar sin poseer este requisito, debía dedicar tres horas a aprender lectura, partiendo de las letras, sílabas y palabras.
Estos centros llegaron a constituir en una firme institución, con caracteres de colonia agrícola, industrial y pedagógica a cuyo derredor se van formando núcleos de población. Se convierte en un centro espiritual de una población rural, integrada por sujetos, antes nómadas y guerreros, que a la sombra y bajo el influjo del monasterio, comienzan a llevar una vida de trabajador sedentario y de caballero respetuoso.

Un gran paso en la estructuración del monacato lo constituyó la Regla de San Benito. Se propuso hacer del centro tanto una asociación como una milicia y una escuela combinada en una prudente armonía. Se trata de lograr una verdadera formación humana para el servicio de Dios en un clima de serenidad y austeridad.


Junto a las labores agrícolas y caseras la misión de transmisión cultural suponía el esfuerzo físico de la copia de manuscritos. Se utilizan como instrumentos de expresión y elevación espiritual la música, el canto y la recitación. La austeridad ocupaba un importante lugar. Hay que destacar que el monje no vive sólo, sino que participa de una organización comunitaria.
Las invasiones trajeron consigo la desmembración de la unidad lingüística. Para mantener la unidad del latín y regular la aceptación de nuevos vocablos se requería dedicar al estudio gramatical una especial atención.
Así como los clérigos se educaban en las escuelas monacales y catedralicias, la sociedad medieval organizó sencillas formas de enseñanza para los artesanos utilizando para este fin las asociaciones gremiales y otras para los hijos de los señores que se habían de dedicar al servicio de la corte y al manejo de las armas. El modelo propuesto para estos últimos era el de perfecto caballero que cifra su ideal en la defensa del honor.
La caballería estuvo constituida en un principio por hombres belicosos. La Iglesia se preocupó de formarles en el cristianismo, de prepararles para conquistar también la eternidad. El caballero piensa ante todo en mantener su gloria y su honor aquí en la tierra.
Este tema será desarrollado en acápites posteriores.
El llamado período Patrístico es una fase de la Filosofía y la Pedagogía cristiana. Recibe ese nombre por los Santos Padres de la Iglesia. Se desarrolló desde el siglo I al V. Sus teorías defienden la racionalidad del cristianismo frente a la filosofía pagana y pretende fijar la doctrina cristiana oficial frente a los movimientos heréticos. Pero más que sistemas completos abordan la solución de los problemas diarios de los creyentes.
Los Padres de la Iglesia debieron solucionar un grave conflicto, el de introducir dentro de los métodos y formas del pensar griego la nueva doctrina cristiana. Hubo dos corrientes de los Padres de la Iglesia:
Los Padres de la Iglesia Oriental, que pretenden conjugar la filosofía griega con la religión cristiana.
Los Padres de la Iglesia Occidental o Latina, que pretendieron independizar la originalidad del Cristianismo atacando el saber clásico.
San Agustín es el representante más alto de la patrística. Enseñó retórica pero su pensamiento pedagogo fue muy importante al describir las relaciones entre el maestro y el discípulo en su obra “De Magistro”. Hace algunas afirmaciones consecuentes con sus teorías de la iluminación que podían desconcertar a muchos educadores. El maestro sólo puede suministrar noticias e invitar a los alumnos a que expresen sus opiniones. Los que se intentaba era que el alumno consiguiera a acceder a la esencia del conocimiento. Para San Agustín el verdadero maestro es Jesucristo, aunque no prescinde del educador.
También se encuentra San Jerónimo que trató con especial interés la educación femenina. La mujer más perfecta es la mujer virgen y considera que es preferible la virginidad al matrimonio. Los padres deben ayudar y educar a las hijas en la oración y en la lectura, alternándolo con ciertos lujos materiales. La mujer virgen deberá poseer un amor grande que pueda dar sentido a su vida. El niño deberá aprender a leer, jugando con signos, sin que caiga en el aburrimiento. Ese aprendizaje debe ser recompensado con premios.
Las escuelas cristianas se fundaron debido al gran número de alumnos. Al principio para catecúmenos y luego una enseñanza superior, llamados catequéticos. Alejandría poseía la escuela superior más famosa del Mediterráneo, y el más famoso de sus representantes era Clemente Alejandrino. Los propósitos eran formar los catequistas y facultarles para que pudieran colaborar en la expansión del cristianismo.
La enseñanza recayó en un solo maestro y se basaban en los principios de la especialización y graduación de la enseñanza.
EL APOGEO DEL SIGLO XIII
El siglo XIII vio a la Europa occidental de la Edad Media en su esplendor social. Las invasiones habían cesado, el poder árabe se encontraba en declive y el feudalismo se extendía sobre nuevas tierras cultivables. El comercio había enriquecido algunas cortes occidentales, quienes comenzaban a ampliar su influencia y disputarle la hegemonía del poder a la Iglesia.
Desde el punto de vista del pensamiento científico, el escolasticismo mostraba sus mayores exponentes y fomentaba una cultura de discusión entre sus corrientes que no había tenido igual en más de 1000 años.
Una generación de monarcas ilustrados surgió en las costas del Mediterráneo. Federico II reinó sobre el sacro Imperio y Sicilia y fomentó la cultura en Italia y Germania. Sus protegidos Miguel Escoto y especialmente Leonardo de Pisa “Fibonacci”, el mayor matemático de la Edad Media, brillaron como figuras de la ciencia. El carácter de mecenas de Federico II llevan a Tatón a considerarlo como un “Príncipe del siglo XVI”, en alusión a su peculiar beneficencia a su corte de artistas y científicos.
Alfonso X de Castilla y León, llamado El Sabio, reinó contemporáneamente en la península ibérica no musulmana. Nativo del importante centro cultura que fue Toledo, comprendió la importancia del saber árabe y fue protagonista principal de la difusión de los conocimientos científicos orientales en occidente. Bajo el reinado de Alfonso, la Escuela de Toledo se potenció y logró su máximo nivel intelectual
El nivel artístico-técnico alcanzó asimismo su máximo esplendor, con la época de “la Europa de las catedrales”, consecuencia de la consolidación de las arquitecturas gótica, árabe y romana.
Prácticamente cada centro poblado importante contaba con al menos un monumento a la grandeza de la deidad correspondiente, conformando a lo largo del viejo continente una cadena de monumentos arquitectónicos de singular calidad, que aún hoy asombran y maravillan. Pero mientras otros avances técnicos estimularon el desarrollo científico, la arquitectura se desarrolló separada de la teoría, basada en soluciones particulares a los problemas de construcción, colaborando en prácticamente nada con el establecimiento de una base intelectual.

El apogeo técnico involucró avances continuos hasta el final de la Edad Media. Instrumentos como el reloj mecánico, la collera, el papel, las lentes, la brújula y por último la pólvora, estimularon la economía medieval, el comercio, el transporte, las comunicaciones y la actividad científica.


La totalidad de estos adelantos técnicos se obtuvieron como adquisición de las culturas orientales, y principalmente de la China, imperio que había alcanzado un temprano progreso técnico. Este legado cultural tiene importancia superlativa, máxime considerando la posterior contribución de la imprenta en el siglo XV.
La influencia de los modelos tomados del ámbito de la técnica sobre la forma de concebir el mundo es innegable. Conjuntamente, el incremento en la utilización de los aparatos técnicos propulsó el estudio de las ciencias que controlaban el comportamiento de los aparatos y permitían mejorarlos continuamente.
Las características mencionadas describen al sistema de pensamiento científico del siglo XIII, el siglo más iluminado de la Edad Media. Basado en una recuperación de la validez de la percepción sensorial como herramienta de comprensión del universo, el objetivo de la actividad intelectual se transformó en descubrir la realidad subyacente, causa de los efectos observados.
Pero, siguiendo la característica de la Edad Media, el progreso continuado era algo poco creíble. El apogeo medieval del siglo XIII fue seguido por un colapso abrupto del sistema feudal, producto de su propia expansión. El paulatino desarrollo de las ciudades y del comercio y las mejoras en el sistema de producción generaron excedentes que rompieron la autosuficiencia local del sistema feudal, cuya rigidez social era incompatible con estos dinámicos cambios.
EL FIN DE LA EDAD MEDIA
Sobre los albores del siglo XIV una profunda crisis comenzó a socavar el orden establecido en la sociedad feudal.
La crisis de fines de la baja Edad Media involucró múltiples ámbitos, desde el demográfico al artístico, pasando por el económico, el social, el político, el espiritual; por tanto, el educacional.
A continuación se examinarán algunas de las características del período final de la Edad Media y sus vinculaciones con el desarrollo de la actividad científica. Para comprender la evolución de la ciencia no debe dejar de considerarse que a partir de esta sociedad feudal devaluada y en crisis comenzó a construirse la sociedad capitalista del Renacimiento y su revolución científica.
LA CRISIS DE LA BAJA EDAD MEDIA
En el marco intelectual, las desavenencias ideológicas internas en el ámbito de la Iglesia propiciaron la formación de sistemas de pensamiento diferentes al propuesto por los escolásticos e impuesto como dogma por las autoridades eclesiásticas.
En el marco político, la autoridad papal se manifestó en declive, favoreciendo el desarrollo de los primeros estados nacionales, ligas de ciudades, o ciudades-estados independientes.
Una fragmentación paulatina de Europa va unida a la escisión entre el poder civil y el papal y provoca una profunda crisis religiosa, alimentada por la reacción ante la especulación teológica excesivamente abstracta, que no llegaba en su pura teoría y sutileza a las nuevas clases dominantes de la sociedad medieval tardía.
La peste negra, la Guerra de los Cien años, las revueltas campesinas, el cisma en el papado y la rebelión husita son muestras históricas puntuales de la problemática política y social que se generó en los últimos dos siglos de la Edad Media.
Si bien la crisis se manifestó con variantes en las diferentes regiones del occidente europeo es posible señalar la existencia de una serie de rasgos generales, presentes en todo el ámbito europeo. El incremento de los despoblados, la disminución del espacio dedicado al cultivo, el estancamiento de los precios de los cereales, la caída de las rentas señoriales y la inseguridad creciente del campesinado son las manifestaciones más representativas de la transformación que sufría la sociedad medieval
Los modelos malthusiano y marxista se han utilizado para explicar la crisis del siglo XIV.
El primero considera que el profundo descenso de la producción agraria motivó los enfrentamientos bélicos, el descenso de población y su nivel inmunológico, hecho que a su vez abrió camino a la peste negra. Otras variantes del modelo dan más relevancias a la crisis agraria, manifestada en la caída de los precios de los productos originarios del campo y el problema demográfico.
Por su parte, el modelo del materialismo histórico marxista considera a la crisis desde una perspectiva global, tomando en cuenta las relaciones sociales de producción. El modelo considera que la sociedad feudal padeció una crisis profunda generalizada, una crisis del modo de producción.
Complementariamente, R. Brenner, criticando el enfoque malthusiano, puso el acento en el papel de la lucha de clases como determinante de la crisis Europea en la baja edad media.
G. Bois propuso una explicación más globalizadora, que indica que lo que se produjo en Europa en el siglo XIV fue una crisis general del sistema vigente, manifestada en dos disfunciones, una vinculada con la producción y otra vinculada con el reparto de la renta. La primera fue consecuencia del estancamiento técnico y el descenso de la productividad, del trabajo, la segunda del incremento fiscal y el descenso de las rentas señoriales.
De todos modos, la crisis bajomedieval sólo puede comprenderse en su integridad en el contexto del desarrollo general de la sociedad y las relaciones entre economía, sociedad y política del sistema feudal.
Los historiadores han discutido si la crisis reveló la decadencia del sistema feudal, o si, por el contrario, suponía el anuncio de la próxima génesis, por supuesto difícil, de un nuevo mundo. La cuestión dialéctica de diferenciar entre una crisis depresiva o una crisis de crecimiento también vale en el aspecto científico.
En el marco de los conflictos sociales mencionados, la ciencia tuvo sus propios enfrentamientos, marcados por las críticas al sistema establecido y la decadencia de las universidades.
LAS CRÍTICAS NOMINALISTAS A TOMÁS DE AQUINO
El sistema propuesto por Tomás de Aquino fue adoptado como doctrina por la Iglesia, ávida de mejorar sus fundamentos culturales, que no habían sufrido modificaciones significativas desde la época de Agustín.
La especulación filosófico-teológica medieval propició el surgimiento de un movimiento nominalista crítico a la filosofía tomista.
Duns Escoto desarrolló un técnico sistema de lógica y metafísica, rechazando el intento de Tomás de Aquino para reconciliar la filosofía racional con la religión revelada. Mantuvo, en una versión modificada, la doctrina de la doble verdad de Averroes, que todas las creencias religiosas son asuntos de fe, excepto la creencia en la existencia de una deidad, que consideraba demostrable desde supuestos lógicos.

Guillermo de Ockham formuló la crítica de carácter más radical de la creencia escolástica en el campo de lo intangible, cosas invisibles como las ideas, esencias y universales. Opuso al conocimiento universal y racional aristotélico-tomista la idea del conocimiento intuitivo y experimental. Mantuvo que las entidades abstractas sólo son referencias terminológicas que designan a su vez otras palabras en lugar de ser útiles para referirse a cosas reales. Aunque concebida en un contexto diferente, su famosa regla, conocida como “la navaja de Ockham” (que afirma que no se debe suponer la existencia de más cosas de las necesarias según imperativos lógicos), se convirtió en un principio fundamental de la ciencia y filosofía modernas.



En el siglo XIV, la escuela parisina de Buridan y Oresme utilizó los métodos de Ockham para criticar la doctrina aristotélica y algunos elementos de su concepción de la naturaleza facilitaron la transición hacia la nueva ciencia.
Oresme piensa en la idea de una Tierra planetaria, para lo cual pone en cuestión la teoría aristotélica del movimiento. La teoría del ímpetu, propuesta por Juan Buridán le permite, asimismo, salvar objeciones tradicionales al movimiento terrestre y realizar importantes aportes a la física de los cuerpos en movimiento.
En este tiempo, se refuerza la idea de que el mundo está sometido a ciertas regularidades y de que éstas pueden ser investigadas y tal vez conocidas por el hombre.
Es probable que algunas ideas de Oresme y de Buridán que hayan podido llegar, al menos indirectamente, a conocimiento de Copérnico y de Galileo. La conexión histórica se establece a través de la universidad de Padua, vinculada con todas estas figuras.
Sin embargo, los nominalistas parisinos no llegaron a afirmar ideas revolucionarias desde el punto de vista científico, limitándose tan solo a plantear su posibilidad. Un caso ejemplificante es la teoría del movimiento de la Tierra. Oresme parece satisfecho en fundamentar que los argumentos mecánicos en contra del movimiento terrestre no eran suficientemente poderosos, pero no esboza una teoría del movimiento planetario.
Este hecho muestra que aún no estaban dadas las condiciones para el surgimiento de la ciencia moderna, como consecuencia de la fuerte oposición del sistema cultural establecido, que se había fortificado en las Universidades.
LA DECADENCIA DE LAS UNIVERSIDADES
Al adoptarse por parte de la Iglesia una “ciencia oficial”, basada en el sistema tomista, las universidades medievales pasaron a ser centro de la enseñanza científica doctrinal. Desde ese momento, la tarea de solidificar el sistema del mundo aceptado pasó a ser el fin de la ciencia universitaria.
Pero la situación universitaria interna pronto se ligó a la crisis social general, ya que la confrontación intelectual y el espíritu de debate en las concepciones políticas y sociales tuvieron una fuerte incidencia en el mundo universitario.
El entorno de polémicas generadas a partir de hechos como la Guerra de los Cien Años o el cisma papal, aunque no se trataban de problemas académicos, tuvo una importante incidencia en el mundo universitario, generando una crisis universitaria paralela a otras crisis que se agudizan durante el siglo XIV.
La Universidad de París deja de ser el centro único unificador del mundo intelectual medieval. Inclusive en su entorno surgen corrientes como la nominalista, en fuerte confrontación con la doctrina establecida. Como el resto de la estructura intelectual y política de la cristiandad, la universidad pierde la unidad de sus enseñanzas y la universalidad de su cultura.
La ruptura de unidad se manifiesta en la fundación de muchos centros universitarios; en un rango igualitario a París está Oxford y proliferan por Europa nuevas Universidades: Colonia, Viena, Heidelberg, Leipzig, Praga, Pisa, Florencia, Pavía, Padua, etc. Esta proliferación no es una prueba de buena salud de la Universidad como institución, sino de la injerencia de diversos factores que pondrán a las universidades al servicio de sus particulares intereses.
La Universidad se transformó en el centro ideal para la formación de burócratas al servicio de las pujantes monarquías nacionales. Al adquirir una orientación profesional que la destacaba como herramienta para el estado, éste no podía permitir que escapase de su control. Así, cada monarca o líder, de cada ciudad o república, tuvo como objetivo disponer de su propia universidad, las cuales perdieron su autonomía. Cada institución era patrocinada por una monarquía y estaba dedicada a su servicio.
El nacionalismo y los enfrentamientos entre estados y doctrinas obligan al traslado de maestros y a que los ciudadanos de un estado se eduquen en su propia universidad, impidiendo su contacto con los pensadores de otras regiones. De este modo, se pierde el carácter universalista que había caracterizado al movimiento.
Como consecuencia, algunas de las universidades languidecieron por la pobreza numérica de estudiantes y calidad de profesores y otras vieron afectado su prestigio por su excesiva vinculación a posturas filosóficas o doctrinas políticas.
La injerencia de poderes externos en la vida de la universidad condicionó la libertad de enseñanza, convirtiendo en ocasiones a las universidades en portavoces de radicalismos y nacionalismos y en protagonistas de tumultos.
El alumnado universitario se diversificó, incluyendo no sólo a nobles y clérigos, sino que paulatinamente se incorporaron ciertos componentes de la clase burguesa emergente, una clase media intelectual y nacionalista.
La situación de la docencia y las autoridades universitarias se agravó por la precipitada creación de nuevas Universidades. Ello implicó la improvisación del profesorado y de las bibliotecas, con detrimento de la profundidad de la investigación. Complementariamente, al constituirse la enseñanza universitaria en una política de estado, muchas autoridades y catedráticos son impuestos de acuerdo a su utilitarismo a la causa local y no atendiendo a su nivel intelectual.
La crisis del método universitario escolástico se manifiesta por la falta de interés en la gran cantidad de nuevos problemas técnicos. La universidad permanece cerrada en las doctrinas de sus autoridades, en su método dialéctico racionalista, desinteresada por los nuevos problemas, sin la dinámica necesaria para dar solucionar las nuevas cuestiones.
La medicina puede considerarse como una tímida excepción, ya que la disección de cadáveres fue autorizada en el siglo XIV, aunque la doctrina médica de Galeno continuó con su tiranía sobre el pensamiento anatómico. Aún autorizada la disección humana, la presión religiosa y el prejuicio académico convirtieron el ejercicio médico experimental en una práctica furtiva.
Como contribución postrera y en una analogía con la corrosión interna del sistema económico feudal, las propias universidades fueron cuna de los movimientos críticos al sistema especulativo tomista-agustinista establecido
LA CRISIS SOCIAL, EL FIN DEL SISTEMA FEUDAL Y LOS IMPACTOS SOBRE LA CIENCIA
La extensión del sistema feudal fue la consecuencia de su propia corrosión interna. El crecimiento del comercio permitió el desarrollo de una nueva clase social burguesa en las ciudades, surgiendo durante el siglo XIV los primeros síntomas de lo que se conoce como primer capitalismo o capitalismo mercantil.
La transformación de la economía medieval se concretó con la acumulación de capitales de rentas y recaudación impositiva y la explotación de las minas de Europa central. De este modo se aumentó la riqueza pública, la circulación monetaria y la demanda. Como resultado, surgió una coyuntura favorable para el mercantilismo.
La clase burguesa mercante contaba con problemas prácticos y aplicaciones que hacían necesaria una ciencia utilitaria. Como consecuencia, comenzó a generarse un movimiento científico paralelo al universitario oficial.
Sobre el fin de la Edad Media, el proceso de retroalimentación estaba activado; los cambios producidos en las técnicas impulsaron a la ciencia y ésta a su vez produjo nuevos y más rápidos cambios en las técnicas.
Ciertos acontecimientos aceleraron considerablemente el proceso de cambio de orientación de las actividades científicas. Tras la caída de Constantinopla llegó a occidente un gran número de científicos y manuscritos técnicos bizantinos y la introducción de la imprenta permitió una mayor y mejor difusión de los textos, popularizando el conocimiento técnico y científico.
Desde su enfoque marxista de la historia de la ciencia, Hessen afirma que “la lucha entre la ciencia universitaria y la ciencia no universitaria, esta última al servicio de las necesidades de la incipiente burguesía, era un reflejo en el plano ideológico, de la lucha de clases entre la burguesía y el feudalismo” 1
Es debatible el hecho de atribuir la motivación del contexto de confrontación a una lucha clasista, pero no es cuestionable su existencia, así como es innegable que será el espíritu de los hombres del Renacimiento y del intento de superar el rígido sistema impuesto surgirá la ciencia moderna.
1   2   3   4   5   6   7   8   9


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal