Universidad salesiana



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ORIENTE COMO CENTRO DE DESARROLLO INTELECTUAL
Mientras el mundo occidental se encontraba en una etapa de transición, los verdaderos adelantos en la ciencia y la técnica se llevaron a cabo en oriente.

EL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE
Durante los primeros años de la Edad Media, el Imperio de Oriente se manifestó totalmente superior a los estados surgidos del antiguo Imperio de Occidente.
El apogeo de la cultura bizantina corresponde a la época de Justiniano (550 d. C.), donde las ciencias exactas, naturales y médicas se desarrollaron en la Universidad de Constantinopla. Un marcado rechazo a la doctrina neoplatónica occidental se manifestó en la clausura de las academias de Atenas y en el elevado nivel de aplicabilidad de los tratados técnicos bizantinos sobre agricultura, veterinaria y medicina de la época.
El nivel científico del Imperio de Oriente decayó a partir de la secularización de la enseñanza en el siglo VII, manifestando una pobreza de creatividad e inspiración e incluso de calidad en los comentarios de las obras griegas antiguas. El período de oscurantismo oriental se extenderá de manera similar a occidente, hasta los albores del nuevo milenio.
La importancia fundamental de la actividad intelectual bizantina consistió en la conservación de las ideas helenísticas durante el período de las invasiones bárbaras en occidente y su posterior difusión entre sirios, persas y árabes, quienes posteriormente retroalimentaron la cultura occidental.
LA CULTURA ISLÁMICA
Con la decadencia del Imperio Bizantino no se detiene la supremacía intelectual de oriente.

El surgimiento del Islam proporcionó a los pueblos árabes una cultura común y una estructura social y política que garantizó el contacto con los pueblos vecinos, favorecido por motivos comerciales. En este contexto, la ciencia se manifestó como una actividad impulsada por la continua absorción de ideas procedentes de lugares tan distantes como la civilización grecorromana mediterránea y las civilizaciones orientales de India y China.


En sus primeros siglos, la religión islámica mostró no tener los efectos de contención que presentaba el cristianismo occidental para la ciencia. Consecuentemente, la sabiduría de la Grecia clásica cobró nueva vida en manos árabes.
El carácter distintivo de la sociedad islámica respecto a la cristiandad occidental consistió en brindar a los científicos una posición social característica, intermedia entre el clasicismo griego y el mecenazgo renacentista. Califas, príncipes y ricos mercaderes fomentaron las investigaciones científicas, interesándose por sí mismos en algunos casos. El mecenazgo debía ser correspondido, por lo cual los científicos se veían obligados a avanzar en sus estudios sobre medicina, astronomía, aritmética, geografía y alquimia.
Asimismo, el Islam es una de las pocas religiones en la cual ciertos conocimientos científicos básicos se necesitan para el ritual religioso. El requerimiento que obliga a los musulmanes a orientarse hacia La Meca en sus oraciones, requiere el conocimiento del tamaño y forma de la Tierra y la posición de las estrellas. Este detalle sencillo es una muestra la aplicabilidad de algunos conocimientos científicos difundidos en el pueblo árabe.
El modelo clásico de las ciencias griegas fue adoptado por los árabes, quienes continuaron la tradición del enciclopedismo, que permitió a las principales figuras intelectuales islámicas comprender y unificar conceptos provenientes de las culturas mediterránea, mesopotámica, india y china. Las obras científicas clásicas fueron asimiladas luego de traducidas al árabe, desde donde serían traducidas nuevamente siglos después.
Astronomía y medicina continuaron siendo las dos líneas diferenciadas de investigación científica, tal cual en la antigua Grecia. Pero vinculadas con ellas, otras ciencias se desarrollaron en este período.
Como herramienta para el estudio astronómico, la matemática cobró una importancia trascendental. El manejo de la numeración se popularizó luego de la introducción de las cifras arábigas, de origen hindú, que a decir de Bernal “democratizaron las matemáticas”
El álgebra y la trigonometría también fueron desarrolladas por los árabes, esta última disciplina estrechamente vinculada con la geografía, en la cual la astronomía alcanzo su máximo de aplicación práctica, tanto en su rama descriptiva como métrica.
Las observaciones astronómicas recabadas continuamente por los árabes durante casi 900 años fueron herramientas invaluables para los astrónomos del Renacimiento.
Un aporte significativo de los árabes fue superar el prejuicio clasista que apartó a los pensadores griegos de los trabajos manuales. En este sentido, los árabes desarrollaron la óptica y la química. La alquimia fue base de la química primitiva, una ciencia que por su carácter experimental constituyó toda una novedad en la época.
La utilización de experimentos, las observaciones instrumentales; la invención de variados aparatos para la destilación, la sublimación, la filtración; el uso de la balanza, y los instrumentos astronómicos graduados, como cuadrantes y astrolabios, muestran una clara orientación de la ciencia árabe hacia un primitivo método inductivo más vinculado con las ideas de Aristóteles, que con la ciencia especulativa característica de la época clásica o con la intelectualidad platónica mística que dominaba en Europa occidental.
Entre los pensadores árabes más importantes de la época se destacan Hunain Ibn Ishaac (traductor), Al-Khwarizmi (matemática), Jabir (química), Al-Razi (medicina), Ibn Sina (Avicena, medicina) y Al-Fargani (astronomía), Al-Biruni (filósofo y enciclopedista)
Conjuntamente con la conservación y transmisión de la ciencia helenística, la importancia de la contribución árabe al desarrollo científico en el período de la alta Edad Media es mayúscula, en el sentido de amalgamar la ciencia teórica y especulativa de la Grecia clásica con la técnica y ciencia aplicada característica del cercano y lejano oriente.
La organización de la clase científica árabe, que había posibilitado el meteórico desarrollo de las ciencias, constituyó asimismo el motivo de su declive, al resurgir en el pueblo el pensamiento clasista que vinculó a la ciencia con las poderosas clases altas. Este hecho fue oportunamente utilizado por los fanáticos religiosos de la ortodoxia islámica, quienes veían a la ciencia como una actividad que competía con la fe.
El declive fue gradual, inclusive algunos exponentes de relieve como Averroes surgirían en el siglo XII, pero fue una consecuencia directa de la decadencia política y social del extenso Imperio Islámico. Las invasiones tártaras redujeron y debilitaron el Imperio y el ascenso de los turcos propició el surgimiento de una clase clerical opositora de la ciencia. La ausencia de una clase media culturizada y la doctrina del aprendizaje por memorización del Corán son muestras del declive del pensamiento intelectual islámico.
Para el tiempo que la ciencia árabe se paralizaba, occidente había consolidado su sistema económico y social y surgía un movimiento de redescubrimiento de la ciencia clásica basado en las propias obras traducidas por los árabes.
La importancia de los musulmanes como pueblo que legó al mundo occidental la idea que la ciencia es una materia empírica, puede destacarse en las palabras de Briffault: "Los griegos sistematizaron, generalizaron y teorizaron, pero los hábitos pacientes de la observación detallada y prolongada y la indagación experimental fueron un tanto ajenas al temperamento griego... Lo que llamamos ciencia resultó a partir de nuevos métodos de experimento, observación y medida, que fueron introducidos en Europa por los árabes. La ciencia moderna es la más trascendental contribución de la civilización islámica..." 2 y por las ideas de Sarton "La principal, aunque también la menos obvia, adquisición de la Edad Media fue la creación del espíritu experimental y esto fue debido principalmente a los musulmanes hacia el Siglo XII" 3.
EPÍLOGO
LOS APORTES DE LA EDAD MEDIA
Montesquieu y Voltaire, figuras de la Ilustración, en su característica actitud anticlerical, criticaron y denigraron a la Edad Media. Como un ejemplo, Voltaire plantea que la secularización del pensamiento es una condición imprescindible para la libertad. Estas ideas han condicionado la visión sobre el avance del pensamiento científico en el medioevo. A lo largo de este trabajo se ha tratado de reflejar el tortuoso camino necesario para avanzar desde la época clásica al renacimiento, tratando de comprender la contribución de la época medieval en la formación del mundo moderno.
J. Bernal indica que “Es injusto esperar de la ciencia más de lo que se le exigió en su época” 4, una cita muy oportuna para valorar los avances científicos en el período medieval. A lo largo de mil años, la estructura social y política dominante tan sólo necesitó a la ciencia como justificación para la superioridad de la doctrina teológica. El sistema económico tuvo una base muy sencilla, y tan solo ciertos problemas técnicos muy limitados se manifestaron durante la primer mitad del período.

Bajo estas condiciones, poco más podría esperarse del pensamiento científico que una evolución hacia el abstraccionismo místico agustiniano. La impresión es tal que hasta el año 1000, la energía de la sociedad occidental se canalizó a la formación y consolidación del sistema feudal, en una especie de lucha por la supervivencia ante un entorno hostil.


Al consolidarse el sistema, la Edad Media es capaz de ofrecer su mejor luz, representada por el movimiento escolástico. Situados en este momento de esplendor, aún los más capacitados e innovadores sabios son incapaces de sugerir la independencia del conocimiento científico y continúan considerando a la ciencia como un instrumento subordinado, solo útil para ilustrar el carácter absoluto de las verdades teológicas.
Ante el colapso social, la ciencia, aún en su precario estado, muestra su resistencia y se salva de la debacle al integrarse a la práctica. Será en el siglo XVI, cuando finalmente logre desligarse de la teología, que podrá dar el salto cualitativo para constituirse en una herramienta útil para el estudio y comprensión de la naturaleza y la solución de problemas aplicados.
Una característica de la actividad científica en la Edad Media es la falta de una real valoración de los propios pensadores por sí mismos, en detrimento de ciertos referentes de la antigüedad. Evidentemente a la Edad Media le faltó una cultura individualista, lo cual impidió el desarrollo de corrientes culturales disidentes del pensamiento oficial.
De todos modos, tomando en cuenta los ejemplos ocurridos en el ámbito de la filosofía religiosa, el rígido sistema establecido siempre se mostró capaz de reaccionar enérgicamente contra movimientos conflictivos. Aún en el caso de haberse intentado un pensamiento independiente, es dudoso que hubiera podido consolidarse frente a la oposición de las autoridades de la Iglesia y los estados.
Las características del filósofo de la Edad Media pueden resumirse en la siguiente crítica de B. Russell a los métodos de Tomás de Aquino: “Hay poco del verdadero espíritu filosófico en Aquino. No se pone a seguir, como el Sócrates platónico, la argumentación dondequiera que ésta pueda conducirle. No se compromete en una indagación cuyo resultado sea imposible de conocer de antemano. Antes de empezar a filosofar, ya conoce la verdad; ésta se encuentra declarada en la fe católica” 5
La rigidez, el ver un techo a las investigaciones y el asumir una explicación única final es un rasgo de los pensadores occidentales de la Edad Media que denota su limitación al sistema de creencias establecido, una condición incompatible con el progreso de las actividades intelectuales.
¿POR QUÉ OCCIDENTE?
Durante el período medieval, el desarrollo científico de la Europa occidental se encontraba en notoria desventaja respecto al alcanzado por otras civilizaciones. En los últimos mil años, la influencia de la ciencia clásica había llegado a India y China de la mano del islamismo y del budismo y allí se había desarrollado en un entorno más rico en problemas técnicos y desafíos. Casi la totalidad de los avances técnicos del período utilizados en Europa occidental procedían de oriente, inclusive aquellos que serán un factor decisivo en la difusión del conocimiento al iniciarse la época moderna.

Cabe entonces la pregunta del acápite, ¿ Por qué la ciencia moderna surgió en la Europa occidental y no se desarrolló en otros centros culturales del mundo, en el marco de civilizaciones más avanzadas?


Algunos historiadores de la ciencia cristianos como Duhem y Jaki plantean que la racionalidad medieval, de fuentes teológicas, fue uno de los factores que hicieron posible el nacimiento de la ciencia moderna.
Jaki afirma que el nacimiento de la ciencia moderna sólo fue posible precisamente en la Europa cristiana, cuando se llegó a constituir la matriz cultural cristiana. Esta matriz se da en una sociedad con la creencia en una deidad personal creadora de un mundo posible de conocer si se lo estudia experimentalmente. Según esta teoría, en la Edad Media deben buscarse las raíces de la ciencia moderna, que, de acuerdo a los autores, son cristianas.
Es debatible la propuesta de Jaki, de que el cristianismo, al distinguir entre un orden natural y otro sobrenatural, abrió las puertas a la investigación del orden natural físico, no ligado al dogmatismo de lo sagrado.
Analizando el estado de situación pre-renacentista y la posterior defensa acérrima de los dogmas y sus implicancias, no parece que las autoridades de la Iglesia tuvieran en cuenta la división proclamada por Jaki, sino todo lo contrario. Las autoridades eclesiásticas mantuvieron la injerencia en los temas científicos y continuaron su oposición al libre desarrollo de teorías que contravinieran los dogmas.
Cierto es que de acuerdo a la filosofía tomista, las verdades teológicas y las filosóficas, son completamente distintas. Pero la separación no es una garantía de libertad, ya que la propia doctrina subordinó la ciencia a las necesidades teológicas. En este aspecto, más allá de reconocer la razón, poco se diferencia Tomás de la postura agustiniana, salvo por el enorme engranaje conceptual creado en torno a su teoría.
El argumento utilizado por Jaki intenta explicar el estancamiento de determinadas culturas cuyos avances pueden catalogarse como científicos desde un punto de vista actual. Jaki indica que en estas culturas la ciencia se encontraba intrínsecamente subordinada a funciones religiosas. Pero este argumento es un arma de doble filo, considerando que en la propia Europa occidental, la ciencia “oficial” se encontró supeditada a las ideas religiosas durante el período medieval y durante gran parte de la época moderna.
En vista de los procesos históricos, no cabe debatir si el esquema de la teología fue un freno al progreso científico. Parece inaceptable poner, a lo Duhem, el progreso como uno de los logros relevantes de la cultura cristiana.
De acuerdo a Bernal, la revolución técnica del final de la edad media y el surgimiento de una clase social media mercante que propició la necesidad de una ciencia utilitaria fueron los motivos para el nacimiento de la ciencia moderna.
Las sociedades orientales comenzaron a perder su dinamismo en el mismo momento que la Europa occidental comenzaba a descubrir un nuevo sistema económico activo.
Tomando en cuenta el panorama que ofrece Bernal, el motivo de la decadencia de la civilización árabe y el posterior estancamiento del nivel técnico de civilizaciones orientales como India y China debe buscarse en la sociedad completa. La sociedad mandarín china y el sistema de castas hindú estancaron el nivel técnico y científico de la cultura y los intentos de desarrollo posteriores fueron coartados por los avances imperialistas europeos y la difusión del capitalismo.
Según Tatón, las tendencias que determinaron la actividad científica en el Renacimiento aparecen progresivamente en los siglos XIV y XV, como consecuencia de una lenta evolución de la sociedad y el pensamiento medievales. Descarta que el surgimiento de la ciencia moderna corresponda a un accidente o catástrofe histórica, reforzando la idea del progreso continuo.
La idea del progreso científico aparece de una forma menos sutil en las consideraciones de Kuhn, al proclamar el salto entre el paradigma aristotélico medieval y el nuevo paradigma científico. Kuhn indica como ejemplo de su teoría el quiebre entre la ciencia medieval, incapaz de resolver los nuevos problemas que le planteaban las nóveles actividades económicas, políticas y sociales y la ciencia moderna, asentada sobre arquetipos totalmente diferentes.
De acuerdo la tesis de Koyré, el nacimiento de la nueva ciencia se vio facilitado por la combinación de corrientes aristotélicas y platónicas.
La destrucción de la ontología medieval, aristotélica y subordinante posibilitó el desarrollo de la mentalidad libre de los pensadores del Renacimiento, fundadores de la ciencia moderna.
Con la destrucción de la síntesis aristotélica, la ciencia se ve en la necesidad de encontrar un nuevo método de investigación de la naturaleza, tarea que concretará al definir las bases del método científico en los siglos XVI y XVII.
PRESAGIANDO EL RENACIMIENTO
Una técnica importada de China, la impresión mecánica sobre papel con tipografía móvil, fue adaptada y popularizada por Gutemberg en el siglo XV. Este hecho tiene consecuencias sociales y económicas revolucionarias. El abaratamiento de los libros por la imprenta y el papel permite la transmisión y acumulación de conocimientos de forma masiva.
Hasta entonces era muy poco útil saber leer y escribir, ya que poseer un libro era un lujo accesible a muy pocos. Sólo los clérigos, transformados en una clase burocrática que se reproducía a sí misma, tenían acceso a grandes bibliotecas. Esto les permitía ser contratados por los gobiernos para actuar como secretarios, cronistas o contables y perpetuar a su clase en las esferas del saber y del poder.
A partir de Gutemberg empieza a ser útil al ciudadano común aprender a leer. Que pequeños comerciantes y artesanos tengan acceso a un medio barato de transmisión de informaciones es un fenómeno completamente nuevo. Es coherente que esa nueva posibilidad de comunicación y acumulación de conocimientos conduzca a un sistema económico completamente nuevo y diferente de los anteriores. Un gran número de ciudadanos particulares pueden acumular conocimientos y aplicarlos a sus actividades empresariales. Será la burguesía, una nueva clase social culta, no sacerdotal, no aristocrática, sino procedente de los pequeños artesanos y comerciantes, que colocará a los conocimientos científicos al desarrollo de nuevas técnicas y métodos de producción.
Las actividades productivas determinarán la temática de la ciencia y de ellas provendrán nuevos materiales para la observación, nuevos medios de experimentación y nuevos instrumentos.
Bajo este nuevo sistema económico, la gran revolución científica que transformaría la forma de pensar y la concepción del mundo utilizando sistemáticamente nuevos métodos de experimentación y de abstracción matemática, no se haría esperar.
Simultáneamente al avance científico, los artesanos fueron adquiriendo conocimientos técnicos que resultaron de incalculable valor para el desarrollo futuro de una ciencia experimental y progresiva.
De este modo, las habilidades mentales y manuales se preparaban para alumbrar la nueva época: el Renacimiento, durante el cual retornará el espíritu de la ciencia clásica, renovándose, sistematizándose y afirmando su autonomía con respecto a la teología y a la filosofía, dando origen a la ciencia moderna.
Esta ciencia se construirá bajo una visión individualista del mundo, por pensadores más agresivos y proclives a los debates. La polémica será una forma habitual del diálogo entre científicos que solo aceptarán los hechos de la naturaleza, independizándose de interpretaciones anteriores, en claro contraste con sus colegas medievales.
La ciencia moderna introducirá una forma diferente de relacionamiento del hombre con la naturaleza y una libertad de espíritu proveniente del conocimiento de la realidad.
La Edad Media concluye entonces, con un auténtico cambio en la organización intelectual de la ciencia y el inicio de la difusión masiva del conocimiento.
CONCLUSIÓN
Whitehead indicó que “En 1500, Europa sabía menos que Arquímedes, que murió en el año 212 a. C.”6. Respecto a la calidad del conocimiento, la veracidad de esta afirmación no puede ponerse en duda. La ciencia clásica alcanzó su máximo nivel de esplendor en los trabajos de los griegos de los siglos V al III a. C., produciendo avances de calidad insuperable al trabajar con un método especulativo y adelantos técnicos considerables dentro de un sistema de pensamiento que despreciaba a la ciencia aplicada.
En comparación con la época clásica, el legado de la Edad Media palidece. Intelectualmente, durante este período no se avanzó respecto a la imagen griega y en ciertos aspectos se manifestó un retroceso.
Pero no debe olvidarse que la ciencia clásica fue incapaz de desarrollarse en las sociedades esclavistas de la antigüedad y que era necesario un cambio de sistema cultural y económico para dar origen a una ciencia universal, consolidada sobre bases y métodos firmes.
El debate se traslada hacia la importancia de un período con las peculiaridades de la Edad Media para el desarrollo de la ciencia. En la Edad Media se desarrolló un sistema económico que modificó la actividad productiva, pero que colapsó abruptamente y fue tan solo el germen del sistema bajo el cual la ciencia en sí misma se transformó en una actividad productiva. Complementariamente, en el período medieval se consolidó el sistema de creencias de la sociedad occidental, bajo el cual, y pese a sus continuas oposiciones, las teorías científicas modernas se desarrollarían.
Desde el punto de vista que se ha tratado de desarrollar en este trabajo, las características del mundo occidental sobre el año 1500 y no su nivel de conocimiento como proclama Whitehead, parecen ser la clave del asunto. Y es en este aspecto donde la contribución de la época medieval comienza a vislumbrarse.
Una de las principales contribuciones es destacada por Bernal, quien indica que “El legado de la Edad Media fue esencialmente económico, técnico y político”.7
Sin duda, las mejoras técnicas y los problemas innovadores que la Edad Media tardía transmitió a los sucesores fueron de importancia para el proceso de cambio de orientación de las actividades científicas en los siglos XVI y XVII.
Ciertas bases de lo que posteriormente se conocería como método científico, existían para el fin de la Edad Media, pero sería necesario una generación de nuevos hombres de ciencia, surgidos bajo una sociedad diferente, para comprobar su utilidad, potencia y aplicabilidad al mundo natural.
Esta generación de científicos, los primeros considerados como tales de acuerdo a los cánones modernos, se desarrollaría a partir de una sociedad en confrontación, dinámica, que si bien no se encontraba en un nivel superior de cultura que otros pueblos, tenía los conflictos necesarios para contrarrestar toda rigidez que impidiera el progreso.
Para realizar una síntesis última:
En el occidente europeo, durante el siglo IX, ocurrieron dos hechos importantes en el ámbito educativo, uno en el continente, en la época de Carlomagno y otro en Inglaterra, bajo el rey Alfredo.
Carlomagno reconociendo el valor de la educación, trajo de York (Inglaterra) al clérigo y educador Alcuino para desarrollar una escuela en el palacio de Aquisgrán. El rey Alfredo promovió instituciones educativas en Inglaterra que eran controladas por monasterios. Irlanda tuvo centros de aprendizaje desde los que muchos monjes fueron enviados a enseñar a países del continente.
Entre los siglos VIII y IX la presencia de los musulmanes en la península Ibérica (Andalucía) hizo de Córdoba la capital del califato omeya un destacado centro para el estudio de la filosofía, la cultura clásica de Grecia y Roma, las ciencias y las matemáticas.
Durante la Edad Media las ideas del escolastismo se impusieron en el ámbito educativo de Europa occidental. Éste utilizó la lógica para reconciliar la teología cristiana con los conceptos filosóficos de Aristóteles. Un profesor relevante del escolastismo fue el eclesiástico Anselmo de Caterbury, quien, como Platón, defendió que sólo las ideas eran reales. Otro Clérigo, Roscelino de Compiégne, en la línea de Aristóteles, enseñó el nominalismo, doctrina según la cual las ideas universales son irreales y sólo las cosas concretas son reales.
Otros grandes maestros escolásticos fueron: El teólogo francés Abelardo y el filósofo teólogo italiano Tomas de Aquino. El reconocimiento de estos profesores atrajo a muchos estudiantes y tuvo una enorme incidencia en el establecimiento de las universidades en el norte de Europa desde el siglo XII. A lo largo de este periodo los principales lugares para aprender eran los monasterios que mantenían en sus bibliotecas muchos manuscritos de la cultura clásica anterior. Por este tiempo se abrieron varias universidades en Italia, España y otros países con estudiantes que viajaban libremente de una institución a otra. Las universidades del norte, como las de París, Oxford y Cambridge eran administradas por profesores; mientras que las del sur, como Bolonia, Palencia y Alcalá en España lo eran por los estudiantes.
Una vez que el prestigio de las universidades crece y se consolida, los maestros adquieren privilegios similares a los discípulos. El Estado y la Iglesia observadores de este acontecer se interesaron en su control ideológico, para dicho fin les concedieron ayuda financiera y privilegios con la condición de designar las autoridades de las mismas.
Lo anterior explica por qué las universidades creadas llevaban la impronta Papal o de reyes y emperadores en las cuales se va deteriorando el ejercicio abierto y democrático e imponiéndose el poder autoritario. La educación universitaria se va haciendo dogmática que si permite la discusión es bajo la orientación de las sagradas escrituras, motivo por el cual el discurso docente no podía sustentarse en la realidad. Pese a lo anterior es importante destacar que en el desarrollo de la educación superior los musulmanes y los judíos desempeñaron un papel crucial, pues no sólo promovieron la educación dentro de sus propias comunidades, sino que intervinieron también como intermediaros del pensamiento y la ciencia de la antigua Grecia a los estudiosos europeos. Los centros de Toledo y Córdoba en España atrajeron a estudiantes de todo el mundo civilizado de la época.
La educación medieval también desarrolló la forma de aprendizaje a través del trabajo o servicio propio; sin embargo la educación era un privilegio de las clases superiores y la mayor parte de los miembros de las clases bajas no tenían acceso a la misma.
Por otro lado, es también importante analizar que esta época también denominada sociedad feudal es producto de la influencia de la Iglesia como fuerza vital y gran propietaria de latifundios y de la clase media emergente (burguesía) así aparece un sistema educativo de carácter múltiple con propósitos y objetivos antagónicos como consecuencia de la pugna de los sectores sociales principales.
El niño de la aristocracia recibe una preparación intelectual superior que lo forma para las funciones mas prestigiosas de la sociedad; en cambio, el hijo del siervo no recibe instrucción escolar y está condenado a aprender de sus padres la destreza manual para participar en las labores de producción y asistir a la Iglesia con frecuencia donde se le enseña a ser humilde y resignado con su destino. En este contexto este niño sólo aprende oraciones, cantos religiosos y leyes divinas.
De lo anterior se deduce que la Iglesia centraliza todo lo relacionado con la educación formal mediante la creación de escuelas parroquiales, monacales y episcopales que tienen hoy sus equivalentes en las actuales escuelas primarias, secundarias y superiores. Las estrategias de enseñanza descansaron en el trabajo manual y en el aprendizaje memorístico. La mayor parte del tiempo se dedicaba al estudio religioso, se practicó el castigo corporal y el idioma oficial de la enseñanza era el latín.
En esta sociedad, la feudal, en sus últimos tiempos la burguesía como clase social (esto será mas claro en la época moderna) va adquiriendo fortaleza para oponerse al proyecto educativo de la Iglesia con la fundación de las denominadas escuelas municipales las cuales funcionaron sin control eclesiástico ni estatal. En las mismas se enseñó lectura, escritura, aritmética incipiente para el comercio y nociones de religión para atenuar los ataques de los enemigos de esta clase (nobles).
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