Valores civilizatorios en el mensaje del islam



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VALORES CIVILIZATORIOS EN EL MENSAJE DEL ISLAM





Muhammad Bin Abdal-lah Bin Salih As-Suhaim





Traducción

Isa Amer Quevedo
Revisión

Anas Amer Quevedo

Magnolia Bustos Trujillo

VALORES CIVILIZATORIOS EN EL MENSAJE DEL ISLAM
Autor: Muhammad Bin Abdal-lah Bin Salih As-Suhaim


  • Profesor del departamento de estudios islámicos, Facultad de Pedagogía, de la Universidad Rey Saud.

  • Miembro de la Sociedad Científica Saudí de Ciencias Teológicas, Religiosas, Sectarismos y Escuelas.

  • Miembro de la Sociedad Saudí de Estudios de Da’wa.

En el nombre de Al-lah, Clemente, Misericordioso.



PRÓLOGO
Al-lah dijo: {Al-lah ha agraciado a los creyentes enviándoles un Mensajero de entre ellos que les recita Sus preceptos, los purifica y les enseña el Libro y la sabiduría [la Sunna]. Y por cierto que antes se encontraban en un extravío evidente} [Corán 3:164]; y dijo: {Aquellos que siguen al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], quien se encontraba mencionado en la Torá y el Evangelio, que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [ la Gente del Libro]; y quienes crean en él, lo secunden, lo defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada [el Corán], serán quienes tengan éxito} [Corán 7:157].
Dijo Will Durant en su libro Historia de la Civilización:

“Si se juzga la grandeza de alguien grande por su influencia sobre la gente, debemos decir que Muhammad fue uno de los hombres más grandes de la historia, pues se impuso a sí mismo elevar el nivel espiritual y moral de un pueblo al que el calor y la atracción por el desierto habían lanzado a un estado de salvajismo, y tuvo tal éxito en esta misión como no lo tuvo ningún otro reformador en toda la historia… y levantó sobre el judaísmo, el cristianismo y las religiones de su tierra, una religión simple, clara y poderosa, a la vez que una doctrina moral. En una sola generación logró triunfar en cien batallas; en un siglo logró establecer un Estado grandioso, y hasta hoy ha podido mantenerse como una fuerza de gran influencia en medio mundo”. (Tomo XIII, p. 47)


Alabado sea Al-lah, que llenó los corazones de Sus devotos con Su amor y magnificencia, y quitó de los corazones del resto de la gente su conocimiento y su valoración. Doy testimonio que no hay más dios que Al-lah, venerado en los corazones con amor y glorificación y procurado en los espíritus en una mezcla de atracción y temor. Y doy testimonio que Muhammad es Su siervo, Su Mensajero y el custodio depositario de Su revelación, fue enviado por Al-lah después de los Mensajeros anteriores para salvar a la gente de la adoración de caprichos y pasiones y ponerla en contacto con el Creador de los cielos y la tierra. Fue líder de los que procuran la verdad; su mensaje fue misericordia para toda la humanidad y una albricia para los mundos habitados y salvación para los perseguidos. Que Al-lah lo bendiga y lo exalte mucho.

El investigador interesado en la historia de las civilizaciones, cuando observa el punto de origen geográfico de estas, encuentra como factor común que se originaron en las orillas de un río o el mar, pues las civilizaciones surgen donde hay abundancia de recursos, como el agua; pero cuando se observa la civilización islámica, vemos que surgió en la Meca, que es un valle yermo sin agua ni ríos, sin embargo, tuvo lo que es mejor que el agua: la revelación divina, que es como el espíritu de la vida y de los seres vivos, Al-lah dijo: {Te hemos revelado la esencia [el Corán] por Nuestro designio; tú no conocías los Libros [revelados anteriormente] ni la fe [en los preceptos divinos], pero hicimos que él fuera una luz con la que guiamos a quienes queremos de entre Nuestros siervos, y tú [¡Oh, Muhammad!] en verdad, guías al sendero recto, el sendero de Al-lah, a Quien pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Acaso no retornan a Al-lah todos los asuntos?} [Corán 42:52,53].

Tal vez por este motivo es que el mensaje definitivo que recibió el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, incluye todas las cosas necesarias para que los seres humanos puedan adorar con una práctica de adoración bien orientada y puedan establecer una civilización completa; hablamos de un credo, leyes, valores, principios y roles ejemplares, conocimientos urbanísticos, y ciencias exactas y humanas.

Fue, pues, este mensaje divino la base y el punto de partida y la guía de la civilización humana definitiva.

Una de las cosas que se le reconoce a la civilización islámica es que no hizo intentos de eliminar a las civilizaciones anteriores a ella, más bien las abrazó y las desarrolló, tomando lo positivo de ellas y haciendo notar sus faltas, por otro lado, ninguna de las filosofías o civilizaciones posteriores a ella la han podido eliminar; ha realizado grandes aportes a la humanidad y ha logrado victorias evidentes, que las han tenido que reconocer hasta sus detractores más feroces. Tenemos el caso de George Bush abuelo (1796 - 1859), docente de lengua hebrea y literatura oriental en la universidad de Nueva York, él dijo:

“Él (Muhammad) sentó las bases de un imperio1 que pudo, en ochenta años, extender su poder sobre reinos y regiones más numerosas y extensas que lo que logró dominar el imperio romano en 800 años; y nuestro asombro crece si dejamos de lado su éxito político y hablamos del ascenso permanente de su religión, su difusión rápida y su trascendencia profunda. Y la verdad es que los logros del Profeta del Islam, y del Islam mismo, no se pueden explicar sino asumimos que Dios les tuvo especial consideración. El éxito de Muhammad no coincide con sus posibilidades ni se puede explicar con cálculos racionales humanos. No queda otra opción sino decir que obraba bajo una protección y ayuda exclusiva de Dios. No hay otra explicación para tan asombrosos logros de tan sorprendente influencia”2.

Cuando se estudian las bases fundacionales para construir cualquier civilización trascendente y se observan algunos elementos y bases necesarias para levantar cualquier civilización, tenemos:


  1. Primero: Una fe auténtica que someta al espíritu, traiga rectitud al cuerpo y a la sociedad; que le aporte una senda de vida sana y la oriente hacia los medios correctos y la felicidad mundanal y espiritual.

  2. Segundo: Un conocimiento auténtico que devele las verdades ocultas y la oriente hacia los objetivos correctos, que le informe sobre su verdadera esencia y le proporcione un método científico que le rinda los frutos deseados y la exima de buscar lo imposible; que le reduzca en lo posible el tiempo que toma investigar la vida y hechos de las civilizaciones anteriores, como las que el Corán nos muestra de forma tan concisa, para que pueda dedicarse al verdadero avance científico y no redunde permanentemente en debates inútiles.

  3. Tercero: Una justicia plena que iguale entre el gobernante y los demás ciudadanos, entre el rico y el pobre, entre el noble y el humilde; una justicia plena que alcance al amigo y al enemigo y que juzgue equitativamente entre todos, sin miramientos a consideraciones falsas que cambien según cambian los interesados.

  4. Cuarto: Objetivos claros, sanos y delimitados que le eviten a la mente toda confusión y provoquen simpatía en el alma por lo elevado de los objetivos y lo sano de los medios, que muestren a la persona las consecuencias futuras de sus actos, de modo que el ser humano obre con una guía de su Señor, que conozca su inicio y su final, que conozca su recompensa y su rendición de cuentas, y vuelque sus esfuerzos en conseguir un buen futuro compartido con su comunidad.

  5. Quinto: Un amor sincero alrededor del cual se cohesione la comunidad y los corazones coincidan con el amor sincero y cooperen entre sí como diferentes órganos de un mismo cuerpo, que si se enferma uno de los órganos los demás lo acompañan, compartiendo la vigilia y la fiebre. Que ninguna persona se considere más merecedora de tener fortuna que su hermano y vecino.

El Islam provee y asegura estas bases e invita hacia lo que las genera, a la vez que prohíbe, combate y elimina lo que amenaza la existencia de estos fundamentos, como veremos luego en este mismo trabajo, in sha Al-lah (si Dios quiere).

Cualquier lector imparcial verá que si revisamos las bases fundamentales de la administración o las bases de la civilización y después las comparamos con los textos del Corán y la Sunna del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, ambas evidencian una fuerte orientación hacia estos fundamentos y su confirmación.

Por ejemplo, los “diez principios o reglas de la administración”, vemos que el Islam se anticipó en indicarlos y confirmarlos.

Por otro lado, quien observa cualquiera de los capítulos o temas que componen la práctica religiosa del Islam o los componentes de la civilización islámica, pensaría que ese capítulo o tema es el central o principal del Islam y su prédica, por la gran cantidad de textos que tratan y delimitan el asunto. Por este motivo es que no podremos reunir en este trabajo todos los textos relacionados con cada uno de los temas a los que se hace referencia. Nos conformaremos con presentar los textos que lo definan brevemente y los que nos indiquen su lugar en el Islam.

Tampoco hemos querido presentar todos y cada uno de los elementos que conforman la civilización islámica. Nos limitaremos a mencionar los más importantes y representativos, según nuestra opinión, basándonos para ello en el Corán y la Sunna.

Este trabajo está ordenado y dividido de la siguiente manera, con tres capítulos principales:



  • Capítulo primero: los valores científicos; y tiene tres acápites:

a) El conocimiento.

b) La práctica de adoración.

c) La precisión y la técnica.


  • Capítulo segundo: los valores sociales; y tiene siete acápites:

a) La moderación.

b) La preocupación por la mujer.

c) El amor.

d) La misericordia.

e) La paz.

f) Los modales y la moral.

g) La limpieza.


  • Capítulo tercero: los valores administrativos; y tiene seis acápites.

a) La inclusión y generalidad de principios y creencias.

b) Garantía de los derechos.

c) La propiedad privada, su protección y aumento.

d) La justicia.

e) La fuerza.

f) La posibilidad del descenso.

Le pido a Al-lah que haga de este trabajo algo sincero por Su causa, acorde con la Sunna de Su Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; que sea un conocimiento útil y una obra de bien; que sea un medio para la Da’wa (invitación) hacia Su Din (religión); que sea una guía hacia Su senda recta, y defensa de Su libro y Su Profeta.

“Y recurro a Al-lah para preservar esta obra de errores y preservar mi buena intención, y en Él me apoyo antes que en mi fuerza y capacidad, y de Él obtengo la dirección para mis esfuerzos y voluntad, y a Él le pido la protección y el patrocinio de mi obra y el perdón para mis faltas y pecados, pues Él es Graciabilísimo y Generoso”3.

Y para cerrar este prólogo, agradezco a Al-lah, Quien merece todo agradecimiento por lo que me ha concedido para poder completar este humilde trabajo, Le agradezco por Sus gracias y dádivas permanentes, y Le pido que extienda sobre mí la gracia de perdonar mis faltas y pecados y me dé un buen final. También agradezco a todos los que colaboraron para terminar esta obra.

Alabado sea Al-lah, Señor del universo, que con Su gracia se concretan las buenas obras; y pido la paz y las bendiciones de Al-lah para el Enviado como misericordia para los mundos.

Doctor Muhammad Bin ‘Abdul-lah Bin Salih As-Suhaim.

Universidad Rey Saud, Facultad de Educación, Departamento de Estudios Islámicos,

Riad, 1428 H.

CAPÍTULO PRIMERO

LOS PRINCIPIOS Y VALORES CIENTÍFICOS

Este capítulo tiene tres acápites con un factor común: la prueba y la evidencia; pues la fe, la ciencia y la precisión no se establecen sino sobre pruebas evidentes, claras y definitivas.

La ciencia y el conocimiento son la base fundacional de la práctica de adoración (Din) y deben anteceder toda obra, por ello los antepusimos en primer lugar; luego hablaremos de la práctica de adoración y de la precisión.

Ahora vamos a los detalles más minuciosos.



1.1. El conocimiento científico

Este Din es una práctica de adoración basada en conocimiento; cualquier observador imparcial podrá responder que la faceta más grande de la práctica religiosa es el conocimiento científico, pues ningún caso escapa al conocimiento científico, que lo sustenta y fundamenta. A través de los siguientes casos podremos evidenciar el lugar que ocupa el conocimiento científico en la fe islámica.



1.1.1. Primer caso: La preocupación del Islam por el conocimiento

Es prácticamente imposible para un investigador cubrir todas las brillantes expresiones del interés del Islam por el conocimiento. A veces promueve el estudio, a veces expone la virtud de los estudiosos, a veces nos informa que su rango es mayor al de los combatientes por la causa de Al-lah o que el del adorador devoto, y varios otros aspectos de los que mencionamos algunos:



a) Promover el estudio

Una prueba de ello son las primeras aleyas reveladas a Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: {¡Lee! [¡Oh, Muhammad!], en el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de un cigoto. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó [la escritura] con el cálamo y le enseñó al hombre lo que no sabía} [Corán 96:1-5].

Cita Ibn ‘Ashur que uno de los objetivos de esta sura coránica es: “Instruir a Muhammad sobre el Corán y su recitación, pues él no sabía leer ni escribir; y que revelarle el Corán y su recitación no era imposible, pues Al-lah mismo fue Quien enseñó a la humanidad la escritura.

También, es una indicación de que la Nación de Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, conocería la lectura, la escritura y la ciencia. También hay un aliciente para el estudio de la creación y en especial la del ser humano, que se origina sorprendentemente en el semen…”4.

Otra prueba de esto está en que Al-lah ordenó al Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que obtenga primero el conocimiento y luego que realice la acción. {Sabe [¡Oh, Muhammad!] que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Al-lah, e implora el perdón de tus faltas y las de los creyentes y las creyentes. Al-lah bien conoce lo que hacéis dentro y fuera de vuestros hogares} [Corán 47:19].

Ibn Yarir dijo al explicar esta aleya: “Debes saber, Muhammad, que ninguno merece la adoración ni se puede adorar a nadie excepto a Al-lah, que es el Creador y el Soberano, todo lo extiende fuera de Él debe aceptar Su soberanía; y pídele perdón a tu Señor, y pídele que perdone tus pecados pasados y presentes y los pecados de todos los creyentes, de tu gente, hombres y mujeres”5.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aclaró que el camino del conocimiento es un camino hacia el Paraíso, pues dijo: “Quien sigue un camino en busca del conocimiento, Al-lah le facilitará su camino hacia el Paraíso”6. At-Tirmidhi tiene una versión más extensa del hadiz que dice: “A quien toma un camino en busca del conocimiento, Al-lah le facilitará uno de los caminos que llevan al Paraíso. Los ángeles acogen complacidos con sus alas a los que procuran el conocimiento. Los que habitan los cielos y la tierra, y hasta los peces en el mar, piden perdón por el que procura el conocimiento. La virtud del erudito sobre el devoto adorador es como la virtud de la luna sobre los demás astros; los eruditos son los herederos de los Profetas. Los Profetas no dejaron en herencia ni oro ni plata, pero sí dejaron el conocimiento; así es que, quien lo adquiere, obtiene algo muy valioso”7.

También dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Cuando Al-lah le desea el bien a alguien lo hace comprender su práctica de adoración”8. Dijo Ibn Hayar al explicar este hadiz: “Aquí vemos una clara prueba de la excelencia de los eruditos sobre el resto de las personas y la excelencia del fiqh (entendimiento racional de la religión) sobre las demás ciencias”9.

Otra muestra de la excelencia del conocimiento y del estudio es el ejemplo que nos da el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sobre el conocimiento y sobre quien lo adquiere, lo comprende y lo transmite. Abu Musa, que Al-lah esté complacido con él, relata que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El caso de mi mensaje y el conocimiento que encierra es como el caso de una lluvia abundante que alcanza la tierra, y parte de esta es pura y la absorbe para luego dar pastos y numerosas plantas; otra parte de la tierra son depósitos que retienen el agua, y Al-lah beneficia con ellos a mucha gente que bebe e irriga. Otra parte es yerma y no retiene agua ni da vegetación. Ese es, pues, el caso de quien comprende la religión de Al-lah y lo beneficia mi mensaje, del cual aprende y enseña, y el caso de quien no levanta cabeza ni acepta la guía divina con la que fui enviado”10.

b) Elevar el rango de la ciencia y de los eruditos

Una de las mayores muestras de la elevada posición de la ciencia y su gente es que Al-lah acompañó Su propio testimonio con el de los eruditos respecto a Su unicidad: {Al-lah atestigua, y también los Ángeles y los hombres dotados de conocimiento, que no hay otra divinidad salvo Él, y que Él es equitativo. No hay otra divinidad salvo Él, Poderoso, Sabio. Ciertamente para Al-lah la religión es el Islam [el sometimiento a Él]. Los judíos y cristianos discreparon por soberbia a pesar de haberles llegado la revelación. Quien no crea en los signos de Al-lah, sepa que Al-lah es rápido en ajustar cuentas} [Corán 3:18,19]. Dijo Ibn Kazir: “El testimonio mismo de Al-lah es suficiente, pues Su palabra es la más veraz y Su testimonio es el más fidedigno. Su testimonio es que no hay otra deidad fuera de Él, y luego acompañó Su testimonio con el de los ángeles y el de los eruditos, y esto es una señal de excelencia para los eruditos aquí”11.

Ibn Al Qaiem aclara la excelencia y elevada posición de los eruditos y menciona varios aspectos, de los cuales citaremos los relacionados con esta aleya; dice:

“Al-lah, Glorificado sea, trae por testigos a los eruditos sobre el más noble testimonio, que es Su unicidad: {Al-lah atestigua, y también los Ángeles y los hombres dotados de conocimiento, que no hay otra divinidad salvo Él, y que Él es equitativo. No hay otra divinidad salvo Él, Poderoso, Sabio. Ciertamente para Al-lah la religión es el Islam [el sometimiento a Él]. Los judíos y cristianos discreparon por soberbia a pesar de haberles llegado la revelación. Quien no crea en los signos de Al-lah, sepa que Al-lah es rápido en ajustar cuentas} [Corán 3:18,19]. Esto nos prueba la excelencia del conocimiento y sus portadores desde varios puntos: a) citar exclusivamente Su testimonio de entre toda la gente; b) acompañar Su testimonio mismo con el de ellos; c) acompañar el testimonio de los eruditos con el de Sus ángeles; d) esto significa certificar su probidad e idoneidad, pues Al-lah no presenta el testimonio sino de las personas probas, tal como se cita que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Los que porten este conocimiento de las generaciones venideras serán su gente proba. Negarán las malinterpretaciones de los extremistas, las argucias de los negadores y las alegorías de los ignorantes…”12;e) que Al-lah presenta Su propio testimonio, que es el mejor, y luego el de Sus mejores criaturas: Sus ángeles y los eruditos de entre Sus siervos, y esto es bastante honra y excelencia; f) que presentó Su testimonio respecto al asunto más importante que hay (la unicidad divina), y siempre se procura el testimonio de la mejor gente para las cosas importantes; g) Al-lah hizo del testimonio de los eruditos una evidencia contra los que Lo niegan, poniéndolos al nivel de Sus aleyas y otras evidencias de Su unicidad; h) que Al-lah adjuntó el testimonio de los eruditos y los ángeles al Suyo con el mismo verbo, lo que también nos indica la fuerte asociación, y que el testimonio de ellos es una prueba válida y vigente…”13.

Al-lah aclaró en muchas aleyas que eleva a los grados de los eruditos: {Y sabed que Al-lah elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento, y que Al-lah está bien informado de cuánto hacéis} [Corán 58:11], y que no están al mismo nivel que el resto de la gente: {¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben? Y por cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto} [Corán 39:9].

Dijo: Ibn Al Qaiem: “Al-lah negó que se equiparen los eruditos con el resto de la gente, así como negó que se equiparen los habitantes del Paraíso con los del Infierno, pues dijo: {¿Acaso son iguales quienes saben [los preceptos de su Señor y los ponen en práctica] y quienes no saben?}; y dijo: {¿Acaso se compara la gente del Infierno con la gente del Paraíso?}… y esto es prueba de su excelencia y honor”14.



c) Establecer un método científico

El Islam estableció para los musulmanes un método científico racional para el análisis, la comprobación y la proyección, y expuso lo que se necesita para cada arte y ciencia, las bases y fundamentos de los cuales partir.

En las siguientes líneas citaremos algo de esto:

Primero: El método científico al comprobar una hipótesis con evidencia. Este método se levanta sobre bases sólidas y permanentes, que no ceden ante las tendencias personales ni imitación de lo heredado o apoyo a cierto líder. Estas bases son:



a) Sustentar todo con pruebas y evitar creer en algo que no tenga pruebas que lo sustente; por esto mismo, Al-lah presentó numerosas evidencias racionales para sustentar los pilares de la fe, como cuando dice: {¿Acaso las divinidades que tomaron en la Tierra tienen poder para resucitar a los muertos? Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades aparte de Al-lah, éstos se habrían destruido. ¡Glorificado sea Al-lah, Señor del Trono! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él no es interrogado por lo que hace, a diferencia de Sus siervos que sí serán interrogados [pues deberán responder por todas sus obras el Día del Juicio]. Diles [¡Oh, Muhammad!] a aquellos que adoran a otras divinidades en lugar de Al-lah: Presentad fundamentos válidos de lo que hacéis [si los tenéis]. Éste es nuestro Mensaje y el mismo de quienes nos precedieron, pero la mayoría no puede distinguir la Verdad y se apartan de él} [Corán 21:21-24]. Observen cómo presenta la evidencia y exige a su contendor que presente su evidencia, pues dice: {Presentad fundamentos válidos de lo que hacéis [si los tenéis]}. Al-lah también aclaró con una evidencia racional que no puede ser un dios quien necesita alimentarse, y que quien necesita alimentarse necesitara también evacuar. Dijo: {El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos [como el resto de la humanidad]. Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo [a pesar de esto] se desvían} (Corán 5:75).

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió a los musulmanes empeñar su lealtad sin pedir ni guiarse con una prueba. En el Sunan de At-Tirmidhi se cita a Hudhaifa, que Al-lah esté complacido con él, citando que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No sean seguidores ciegos que dicen: si la gente se porta bien, lo haremos; y si son injustos, lo seremos. Cuidad vuestras almas, si la gente es recta séanlo también; pero si la gente es pecadora, no sean injustos ustedes”15.


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