Valores civilizatorios en el mensaje del islam



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1.2.3. Tercero: la necesidad de la religión

Después de exponer las principales características que debe tener la religión auténtica, es justo que aclaremos si el ser humano necesita realmente la religión auténtica o sólo es un inútil ejercicio intelectual.

Para responder a esta pregunta es necesario que tengamos presente la realidad del ser humano, la materia de la que fue creado y el objetivo de su creación.

El ser humano fue creado de espíritu y barro; se conforma de cuerpo y espíritu.

Vive en una sociedad donde colisionan muchos deseos e intereses y se le exigen varios mandamientos divinos por los que deberá ser recompensado o castigado si obedece o desobedece.

El ser humano de todo tiempo y lugar es una criatura religiosa. No se encuentra persona alguna sin religión, y esta es una de las pruebas de la necesidad del ser humano por la religión según muchos estudios.

La necesidad de religión es más que la necesidad de un doctor, la de alimento o bebida, según dice Ibn Al Qaiem43.

En cuanto a las causas de esta necesidad, pues son muchas; y las respuestas de los investigadores respecto a su número y su variedad son muchas.

Dice el diccionario Larousse Siglo XX: “La necesidad de la religión es compartida por toda la humanidad, hasta por los grupos más primitivos y cercanos a la bestialidad… y la preocupación por el concepto divino y lo sobrenatural es una de las tendencias universales y permanentes de la humanidad”44.

Y aclara Arnold Toynbee: “La esencia de la religión reside en la esencia misma de la naturaleza humana. Así pues, la religiosidad es un atributo esencial de la naturaleza humana”45.

Y nos transmite el Dr. Draz el consenso de los historiadores de la religión sobre lo dicho con las siguientes palabras: “La posición que es consenso de los historiadores de la religión es que no hay grupo humano, menos nación importante, que haya surgido, florecido y luego desaparecido sin que haya pensado en el origen del ser humano y su destino; o haya querido explicar los fenómenos cósmicos y sus actores y haya adoptado un punto de vista específico, verdadero o falso, certero o dudoso, con el cual identifica las fuerzas que rigen estos fenómenos desde su origen y el destino que seguirán las criaturas tras su transformación”46.

Y dice el Dr. Yusuf Al Qardawi: “La necesidad del ser humano hacia la religión en general, y hacia el Islam en especial, no es una necesidad secundaria ni marginal; es una necesidad básica y vital que está en relación con la esencia misma de la vida, con el secreto mismo de la existencia y lo más profundo del ser humano”.

Tratando de resumir lo más posible, mencionaremos los distintos aspectos de la necesidad humana por la religión desde su punto de vista:

Primer aspecto: la necesidad humana de conocer las grandes verdades de la existencia; y se resume en lo siguiente:



  1. La necesidad humana de una creencia religiosa que surge de su necesidad de conocerse a sí misma y a la gran creación que la rodea; es decir, la necesidad de conocer las respuestas a las preguntas que han acosado a las distintas filosofías humanas y estas no han sabido responder satisfactoriamente.

Desde que nace, al ser humano lo acosan varias preguntas: ¿De dónde? ¿Hacia dónde? Y, ¿por qué? Sin importar cuánto esté ocupado en la vida terrena, invariablemente la persona se ocupa alguna vez con tales interrogantes eternas.

a) La personase pregunta a sí misma:

¿De dónde vengo y de dónde proviene este universo inmenso que me rodea?

¿He surgido espontáneamente o existe un Creador que me creó? ¿Quién es? ¿Cuál es mi relación con Él? Lo mismo respecto al universo que le rodea, con sus animales y plantas… la persona se pregunta: ¿Surgió espontáneamente o fue creado por un Creador que lo administra además?

b) Luego se pregunta: ¿Qué hay después de esta vida? ¿Qué después de la muerte? ¿Dónde nos llevará el destino después de este viaje sobre este pequeño planeta llamado tierra? ¿Será que la historia de la vida es solamente “vientres maternos que dan a luz y la tierra que los devora”?

c) Luego: ¿Por qué fue creado el ser humano? ¿Con qué fin existe el ser humano? ¿Por qué se le dio uso de razón y voluntad y se le distinguió del resto de los animales? ¿Por qué se dispuso bajo su dominio los cielos y la tierra? ¿Hay un fin para su existencia? ¿Tiene algún objetivo en su vida? ¿O existe para alimentarse y nada más, como los animales? Y si su existencia tiene algún fin… ¿Cuál es? ¿Cómo lo podrá conocer? Lo que hemos mencionado corresponde a la necesidad racional del ser humano hacia la religión; pero también está la necesidad existencial y sentimental; pues el ser humano no es sólo inteligencia racional, como los cerebros electrónicos, sino que es razón, materia y espíritu; así se moldeó su naturaleza.

Al ser humano por naturaleza no le satisface ciencia ni cultura ni arte o literatura; tampoco llena su vacío el placer o la estética, sino que sigue inquieto, con el espíritu hambriento y su naturaleza sedienta, sintiendo vacío y ausencia hasta que aumenta la fe en Al-lah; sólo entonces se tranquiliza tras la inquietud, se calma tras la inestabilidad, se siente seguro tras el temor y siente que se ha encontrado a sí mismo.



2. Además, hay otra necesidad de religión, una necesidad dictada por la vida del hombre, sus esperanzas y sufrimientos… la necesidad humana de un fundamento firme sobre el cual sostenerse y una base sólida para levantarse. Si lo hacen sufrir las adversidades o lo azotan las desgracias, o pierde algo querido o enfrenta lo que le desagrada, en ese momento surge la fortaleza de la religión que le da fuerzas ante la debilidad, que le da esperanzas ante el desasosiego y el temor, y le da paciencia ante las desgracias.

La fe en Al-lah, con Su justicia y Su misericordia, con Su recompensa en la otra vida, da al ser humano la sanidad mental y la fortaleza espiritual, y el optimismo se apodera de su ser y ve al mundo con mayor amplitud, se le hacen más llevaderas las penas de su vida corta y perecedera, y encuentra una tranquilidad y calma que no puede suplantar ningún conocimiento ni filosofía, ni hijos ni bienes ni poder.



3. Existe aún otra necesidad de religión, la necesidad de contar con inspiración y guía. Inspiración para realizar buenas obras y cumplir con el deber aunque ninguna persona esté supervisando o recompensando; y parámetros de guía que rijan sus relaciones y obliguen a cada uno a detenerse ante un límite, para no violar el derecho ajeno ni despilfarrar las cosas buenas para satisfacer sus caprichos o sus intereses mundanos. Se podrá decir: “Las leyes y avisos son suficientes para garantizar en nuestros parámetros tal inspiración”, pero las leyes no harán que surja una motivación ni bastan como sistema. Por esto mismo se necesitan inspiraciones y tendencias de tipo moral que actúen dentro de la consciencia humana y no afuera solamente. Esta motivación interior es absolutamente necesaria. De esto se trata la consciencia, la existencia y el corazón. Llámenlo como quieran, pero se trata de una fuerza que si está yendo en la dirección correcta hará al ser humano enderezar todas sus obras; pero si cae en la desobediencia se corrompe todo el cuerpo47.

Además de lo que dijo el Dr. Al Qardawi, complementa sus palabras el Dr. Ahmad Ali ‘Ayiba, quien agregó muchas más expresiones de esta necesidad que se dividen en necesidades individuales de religión y necesidad colectiva de religión. Citamos las siguientes:



  • Que el humano necesita la religión, pues sus instintos se encaminan hacia ella y se fundamenta con las palabras del filósofo August Sabatier en su libro Filosofía de la Religión, quien dice: “¿Porqué soy religioso? Cada vez que me hago la misma pregunta me respondo: soy religioso porque no puede ser de otro modo, porque la religiosidad es una característica fundamental de mi personalidad. Me dicen: ‘Eso es una consecuencia de la herencia, de la educación o del carácter’; y yo respondo: Ya me lo he propuesto a mí mismo, pero no hace sino complicar la cuestión en vez de aclararla; y la urgente necesidad de religiosidad que veo en mi vida personal la veo en la vida social de las personas que no están menos necesitadas que yo hacia la religión”48. La expresión que usó este filósofo es lo mismo que expresó la revelación con respecto a la naturaleza humana. Al-lah dijo: {Conságrate [¡Oh, Muhammad!] al monoteísmo, que ello es la inclinación natural con la que Al-lah creó a los hombres. La religión de Al-lah es inalterable y ésta es la forma de adoración verdadera, pero la mayoría de los hombres lo ignoran} [Corán 30:30].

  • El ser humano vive en un conflicto entre sus necesidades vitales y las exigencias del medio ambiente que lo rodea; y no puede reducir este conflicto sino a través de la creencia religiosa que regula y limita esta relación conflictiva.

  • La religión auténtica es fuente de valores, modales y buenos ejemplos, así que el ser humano toma de ella sus valores, sus creencias y sus principios basados en la fe en Al-lah.

  • Una de las pruebas más evidentes de que la religión es necesaria es el hecho histórico de que todos los que han intentado eliminarla han fracasado e incluso han tenido resultados contrarios a sus intenciones. Dice Murad Hoffman, ex embajador de Alemania en Marruecos: “Es molesto que muy poca gente se preocupe de lo que les ha pasado a sus sociedades en Occidente, su existencia ha perdido todo sentido, todo objetivo elevado en la vida. El aumento del vacío interno, la discriminación de la espiritualidad nos amenaza con convertir la existencia individual en una misión estéril desprovista de todo sentido, tal como dijo Brafis Mansour: “El ateísmo está cobrando tributo de cada alma en Occidente”49.

Luego usó como evidencia el Dr. ‘Ayiba un estudio que realizó Talcot Parsons y que confirmó la necesidad humana de religión en base a algunas características propias de la existencia humana, como ser:

  1. La sensación de preocupación que vive el ser humano por temor al fracaso y la descendencia cuando realiza cualquier acción. La religión le da optimismo ante lo que desea y seguridad en lo que hace.

  2. Impotencia ante lo que desea y las presiones que enfrenta; esta sensación anula su felicidad. La religión auténtica lo comunica con los medios celestiales y se impone sobre la impotencia y el pesimismo.

  3. El carácter único de cada ser humano, pues en esta existencia las oportunidades, los destinos y las suertes no se dan de forma igual para todas las personas; esto hace que vivan en depresión y preocupación por lo que se perdieron y lo que les alcanzó, y soportan tener que someterse a otros para reclamar sus derechos, y nada los reconforta ni les da satisfacción ni complacencia sino la religión auténtica. Esto mismo es lo que revela el Islam sobre la fe en el destino, Dijo Al-lah: {No sucede ninguna desgracia en la Tierra ni os azota a vosotros mismos adversidad alguna sin que esté registrada en un libro [la Tabla Protegida] antes de que acaezca. Ello es fácil para Al-lah. No os desesperéis por lo que no habéis conseguido y no os regocijéis por lo que se os ha concedido. Ciertamente Al-lah no ama a los arrogantes, jactanciosos} [Corán 57:22,23].

Ibn Al Qaiem agrega otro aspecto importante de la necesidad del ser humano por la religión; dice:

“El ser humano posee dos fuerzas: la fuerza cognoscitiva teórica y la fuerza cognoscitiva práctica. Su felicidad depende de que complete ambas fuerzas. La fuerza cognoscitiva consiste en conocer a su Creador y Salvador, conocer Sus nombres y atributos, conocer el camino que lleva a Él y sus peligros, y conocerse así mismo y sus defectos.

Conociendo estos cinco elementos se completa la fuerza cognoscitiva teórica… en cambio, la fuerza cognoscitiva práctica se da cuando se respetan los derechos de Al-lah sobre Sus siervos y se ponen en práctica sinceramente, devotamente y minuciosamente, reconociendo la gracia de Al-lah y la imposibilidad de actuar plenamente en consecuencia… no hay manera de completar ambas fuerzas sino con ayuda de Al-lah y Su guía hacia el sendero recto al que guió a Sus cercanos”50.

El Dr. Draz y el Dr. Ahmad ‘Ayiba coinciden con Ibn Al Qaiem al respecto51. Dice el Dr. Draz:

“La religiosidad es un factor muy importante para que se complete la fuerza de observación teórica en la persona, sólo así el ser humano satisface su necesidad; además es un elemento muy importante para completar la fuerza de vida, pues los sentimientos nobles como el amor, el cariño, el agradecimiento y la humildad encuentran en la religión un espacio y soporte inconmensurables. Finalmente, decimos que es un elemento vital para concretar la fuerza de voluntad, pues la asiste con incentivos y ánimo y la protege con los mejores medios contra el pesimismo y la desesperación”52; y dice Draz, después de exponer la necesidad de la razón hacia la religión: “En resumen, decimos que las mentes elevadas evitan las verdades relativas, ambiguas y temporales para llegar a verdades trascendentales y permanentes que no las cubre una ciencia específica, pero que se encaminan hacia ella todas las ciencias. Esta es la verdad que las religiones auténticas santifican… esta procura de lo trascendente e imperecedero, esta búsqueda ansiosa de lo eterno y perfecto nos muestra dos cosas: la primera es evidencia de su objetivo (lo eterno: Al-lah), pues la creación procura a su Creador y es prueba de Su existencia. La segunda es que el ser humano es una criatura noble y celestial, creada para vivir largamente, aunque las mismas personas se olvidan de ello a veces conformándose con esta vida material y mezquina…”53.

1.2.4. La cuarta cuestión: El origen del Din

Hay muchas opiniones distintas en este sentido, pero en general atribuyen dos tipos de origen a la religión:

Primer origen: la revelación divina proveniente de Al-lah, el Creador y Originador de este universo. En este sentido, pues, el motivo de la religión sería algo natural de la creación divina. Esta es la posición de las tres religiones monoteístas mayores: el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Entre los judíos y los cristianos la prueba de esto son sus textos sagrados que, por virtud de la metodología científica, han demostrado estar alterados. Los musulmanes, a su vez, tienen varias pruebas de este origen divino de su religión:


  1. El sagrado Corán, en el que Al-lah ha desafiado a los humanos y los genios a que compongan algo similar a él, aunque sea ayudándose entre todos, o diez suras o hasta una sola sura igual a las del Corán. Este desafío se mantuvo hasta hoy y seguirá hasta el futuro.

  2. Lo que tiene el Corán de creencias profundas imposibles de refutar, además de reglas sociales, psicológicas y valores civilizatorios que no puede conocer sino el Sapientísimo que conoce los secretos del cosmos, los del alma y los de la historia.

  3. La honestidad del portador del mensaje desde antes de la profecía y después de la misma.

  4. No se rompió el lazo entre la revelación coránica y su registro escrito y ordenado, además de su transmisión segura de generación a generación, sin que haya alteración o distorsión, a diferencia de los textos de las demás religiones54.

  5. Confirmación científica de los datos científicos que contiene el Corán sobre el universo, el alma y la historia55.

  6. El testimonio de los que se islamizaron de entre los judíos y los cristianos y otros, de que el Islam es la religión auténtica y es la que anunciaron los Profetas anteriores, y coincide con ellos además; también, que el Islam coincide con la naturaleza humana y sus necesidades.

Segundo origen: la mente humana, motivada por sus ideas, sus necesidades y circunstancias propias o de su entorno. Esta opinión la sostienen muchos de los que se aferran a la idea de que todo conocimiento debe proceder del método científico y que este no prueba la existencia de una esfera metafísica o sobrenatural, y lo que no es probado por el método científico, a su parecer, es nulo y falso; por esto procuran encontrar en todas las sociedades otro origen para las religiones que no sea la revelación divina, quedándoles como única fuente alternativa la naturaleza incluyendo el ser humano; por eso difieren entre sí grandemente sobre el origen del ser humano y luego el origen de la religión56. A pesar de la multitud de investigaciones efectuadas al respecto, el tema es aún controversial y su posición se mantiene dudosa. Pese a la impotencia no han claudicado y siguen investigando infructuosamente.

La civilización no surge sino a consecuencia de una religión auténtica que haga realidad los objetivos personales y sociales de sus beneficiarios, además de sus objetivos religiosos, políticos, intelectuales, científicos y prácticos… Por esto mismo, dijo un presidente estadounidense, Calvin Coolidge, en uno de sus discursos: “El país necesita la religión más aún. No me imagino un remedio más eficaz y efectivo sobre los problemas y males que azotan a nuestro pueblo.

Todo sistema educativo o de gobierno en el mundo es perecedero. No hay recompensa o castigo de efectos posteriores que no provenga de la rectitud y el sacrificio. La base de la religión es el consejo sincero; no hay motivo para la continuidad de una civilización brillante sino tenemos fe”57.

La religión auténtica sobre la que puedan levantarse sociedades completas es el Islam; por eso dice Leopold Weiss (Muhammad Asad, el austriaco): “Considera el Islam, por sobre las demás religiones semitas, al espíritu como una faceta más de la personalidad y no un ente independiente. Entonces, el Islam considera que el desarrollo espiritual de la persona está íntimamente ligado a todos los demás aspectos de su naturaleza. Las inclinaciones mundanas son un complemento de la personalidad y no son resultado de ningún “pecado original” –ese concepto ajeno a las enseñanzas islámicas–, sino más bien una fuerza positiva con la que Al-lah dotó al ser humano, quien debe aceptarla y beneficiarse con ella según su inteligencia. Entonces, el problema del ser humano no es cómo aplacar sus necesidades carnales, sino cómo conciliarlas con sus necesidades espirituales de un modo que produzca una vida equilibrada y estable”.

Las raíces de esta confirmación positiva de la vida humana surge del punto de vista islámico, que nos dice que el ser humano fue creado para el bien; a diferencia del punto de vista cristiano, que nos dice que el ser humano nace contaminado por el “pecado original”, o del punto de vista hinduista que dice que el hombre es originalmente bajo e impuro y debe pasar por una larga lista de resurrecciones para llegar a la plenitud. El Corán dice: {Que ciertamente creamos al hombre con la más bella conformación} [Corán 95:4], es decir, que tiene una condición pura que no la pueden anular sino los malos comportamientos: {Pero luego reduciremos a los incrédulos al más bajo de los rangos [castigándolos en el Infierno]. En cambio, a los creyentes que obran rectamente les tenemos reservada una recompensa ininterrumpida} [Corán 95:5,6]58.
1.3. Al Itqan: la precisión y la minuciosidad

Aquí hacemos referencia al concepto árabe Itqan, que significa hacer las cosas con habilidad, con precisión y con minuciosidad, buscando la perfección en la ciencia, el arte o la técnica59.

Dice un poeta:

Sé hijo de quien quieras y adquiere educación;

los elogios por la misma son mejores que el linaje60.
Cuando los musulmanes se educaron con los modales del Corán, cambiaron sus parámetros y modos de juzgar las cosas y las personas. El árabe que no valoraba sino el linaje o la alcurnia, pasaba a considerar la excelencia, los buenos modales y la minuciosidad como los valores verdaderos de la persona.

Entonces el Itqan es hacer algo a conciencia con habilidad y conocimiento y en este sentido el Itqan es necesario en toda obra o asunto objetivo o subjetivo, en toda acción física o intelectual. Ninguna civilización progresa sino lo tiene como principio de vida y o se ocupan sus instituciones productivas o científicas del Itqan con dedicación.

Por este motivo es que se ha dispuesto características universales que debe tener todo producto, intelectual y o material, a nivel mundial –como los programas de estudio– y estas características se han hecho tan famosas que todas las fuerzas productivas e industriales se esfuerzan para que sus productos alcancen esos estándares y registran en los envases de sus productos los estándares de calidad sobre los que han sido producidos.

Y el Islam, siendo el último mensaje de Al-lah a la humanidad, no descuidó este aspecto universal de gran importancia. Es así que se han revelado varios textos de la Sharia en este sentido, promoviendo la producción y el trabajo minucioso y preciso, informando que Al-lah creó su obra con precisión y minuciosidad e invitando a los seres humanos a ser minuciosos en su trabajo aclarándoles que es obligatorio ser así. Al-lah dice sobre Sus actos: {Esto es obra de Al-lah, Quien ha hecho todo a la perfección} [Corán 27:88]; y dijo Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido de él, explicando la aleya: “Hizo todo con Su sabiduría y habilidad”. Y dijo Muyahid, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, respecto a la misma aleya: “Hizo todo con precisión y minuciosidad”. Lo mismo casi se ha relatado que dijo Qatada, que Al-lah lo tenga en Su misericordia61, y dijo Ibn Kazir, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “Toda Su creación fue precisa y minuciosa, y Al-lah dispuso que encierre gran sabiduría”62.

Dijo Ibn Al Qaiem, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, al exponer la correspondencia entre la creación y la ley de Al-lah, y que así como Al-lah creó Su creación con un máximo de precisión y perfección, pues también Su Ley encierra total pertinencia y sabiduría. Dijo:

“Por cierto que Quien legisló estos castigos y ordenó por sus causas, con su tipología y proporciones, es Quien conoce lo oculto y lo evidente; es el más hábil de los legisladores y el más sabio de los sabios, el que abarca todo con Su sabiduría. Sabe lo que existió, lo que existe y lo que existirá. Su sabiduría abarca todos los beneficios, los sutiles, los evidentes, los ocultos y los aparentes; los que pueden alcanzar a concebir los seres humanos y los que no. Todas estas disposiciones precisas y completas no salen sino de las distintas facetas de la sabiduría y los objetivos nobles y así también son las características y habilidades puestas en Su creación; las unas en Su creación y las otras en Su designio perfecto. Puso la habilidad de ver la luz en el ojo, la habilidad de oler en la nariz y la habilidad de oír en el oído; así dio a cada ser viviente las características pertinentes y convenientes, Su perfecta sabiduría cubrió todo lo que creó tal y como dijo Al-lah: {Esto es obra de Al-lah, Quien ha hecho todo a la perfección} [Corán 27:88]. Una vez que aceptamos que la sabiduría creativa de Al-lah es perfecta y minuciosa, debemos reconocer también que Su mandato lo es del mismo modo”63.

El Profeta, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, nos invitó a ser precisos y minuciosos en nuestras acciones. ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, relató que el Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah ama que si una persona hace una obra la haga bien y minuciosamente”64; y cuando el sol se eclipsó el día que murió Ibrahim, el hijo del Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, la gente dijo que había sido por la muerte del niño; entonces el Mensajero de Al-lah, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No se eclipsa por la muerte o por la vida de nadie”; luego vio una pequeña hendidura entre los ladrillos de la tumba y a la vez que ordenaba taparla decía: “Cuando la persona hace algo, Al-lah ama lo que haga con minuciosidad”65. Esa hendidura en la tumba no daña ni beneficia al difunto, y aun así el Profeta, que la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, no aceptó que la dejaran expuesta y ordenó que se le otorgara lo que se merecía de minuciosidad; y cuando los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, le preguntaron si dañaba o beneficiaba al difunto, les dijo las palabras mencionadas.

Al Manawi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo al explicar este hadiz:

“Al-lah ama que los creyentes, cuando realizan un trabajo, lo hagan de la mejor manera posible y con minuciosidad, como nos llegó en la versión de Al Askari. El productor, al que Al-lah lo utiliza para producir cosas, debe trabajar según lo que Al-lah le permitió aprender minuciosamente y con excelencia, con la intención de beneficiar a la gente a la que Al-lah lo puso a servir y no por la paga que recibirá; lo debe hacer con la precisión y habilidad que exige su oficio. Se relata que un artesano hizo un trabajo con negligencia y lo entregó a su cliente; pero esa noche no durmió pensando lo malo que sería que su trabajo evidenciara defectos, así que hizo otro trabajo para reemplazar el primero y en el cuál demostró todas sus habilidades y arte que exigía el oficio, luego se lo llevó a su cliente y se lo entregó y recogió el primero. El cliente se lo agradeció, pero él le dijo: “No lo hice por ti, sino porque detestaría que mi trabajo evidenciara algún defecto. Cuando el obrero trabaja con negligencia por la mala paga, está renegando de lo que Al-lah le enseñó y tal vez Al-lah le retire la habilidad que le dio”66.

Con este acápite del Itqan hemos terminado este capítulo relacionado con el conocimiento y sus bases. El siguiente capítulo es un complemento del primero en su esencia, aunque difiera en sus detalles.


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