Valores civilizatorios en el mensaje del islam



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CAPÍTULO SEGUNDO

VALORES SOCIALES
El tema de este capítulo es la sociedad, y los valores que se citan aquí son vitales para la misma. También se confirma aquí que la religión final incluye todo lo que necesitan los seres humanos; sin embargo, no podremos mencionar todos los valores que existen, tal como ya lo anunciamos en el prólogo. Este capítulo tiene siete acápites:

2.1. La moderación

Definición idiomática:

Este término es la traducción del árabe Al Wasitía, que significa mantenerse en el justo medio y ser, por lo tanto, moderado, sin faltar por negligencia ni caer en excesos, extremismos o fanatismos67.

Vemos, pues, que es absolutamente necesaria para la vida de los individuos y las naciones. Por esto mismo es que esta religión pura ha llegado con la moderación y la justicia, prescribiendo la senda moderada y promoviéndola, pues aclara que la destrucción es consecuencia de ceder ante la negligencia o ante el extremismo.

Al-lah describió a la nación musulmana como moderada cuando dijo: {Hicimos de vosotros una comunidad moderada y justa, a fin de que fuerais testigos ante la humanidad [de la llegada de los Profetas anteriores], y fuera el Mensajero vuestro testigo} [Corán 2:143] Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, al explicar esta aleya dijo: “Al-lah los describió como moderados por su moderación en la religión, pues no son gente extremista como los cristianos, que se excedieron con el monasticismo y la divinización a Jesús; tampoco son negligentes como los judíos que alteraron la palabra de Al-lah, mataron a sus Profetas, mintieron sobre su Señor y renegaron de Él. Los musulmanes son y deben ser moderados y justos, por eso Al-lah los describió así pues el asunto más querido para Al-lah es la moderación68.

Esta religión que prescribe la moderación es un sendero recto hacia el objetivo de Al-lah para Su creación y para que los seres humanos alcancen sus objetivos más elevados; dijo Al-lah: {Y éste es mi sendero recto, seguidlo, pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis.} [Corán 6:153]

Los hará llegar a sus objetivos terrenales y les obtiene la salvación en la otra vida; dijo Al-lah: {En cuanto a quienes creyeron y se aferraron a Al-lah, Él tendrá compasión de ellos, los agraciará y los guiará por el sendero recto} [4:175], disfrutarán de Su misericordia en esta vida y disfrutarán de Su misericordia en el Paraíso en la otra vida.

Parte de la moderación prescrita por el Islam consiste en que la persona no debe agregar nuevos ritos de adoración, aparte de los que Al-lah prescribió, para que no haya innovaciones heréticas en la religión y para que la persona no se cargue con más de lo que puede soportar.

Al Bujari, que Al-lah tenga misericordia de él, citó a Anas Ibn Malik, que Al-lah esté complacido de él, diciendo que vinieron tres ascetas a las casas de las esposas del Profeta, que Al-lah esté complacido con ellas, preguntando por la adoración ritual que realizaba el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y cuando se les informó, aparentemente les pareció poco y dijeron: “Nosotros superamos al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se le han perdonado sus pecados pasados y futuros”. Uno de ellos dijo: “Yo rezo toda la noche siempre”; otro dijo: “Yo ayuno todos los días sin parar”; otro dijo: “Yo evito a las mujeres y no mantengo relaciones con ellas nunca”. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, vino y dijo: “¿Ustedes son los que dijeron tal y tal cosa? Yo, ¡por Al-lah!, soy quien más teme a Al-lah entre ustedes, pero ayuno a veces y a veces no ayuno, a veces rezo y a veces duermo, y tengo esposas; y quien rechaza mi Sunna no es de los míos”69.

Un día entró el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, a la mezquita y vio una cuerda atada entre dos columnas y dijo: “¿Qué es está cuerda?” le dijeron: “Es para Zainab (cuando reza y) se agota y se cuelga de ella”. Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No, desátenla; cuando tengan fuerzas recen, cuando estén cansados reposen”70.

Otra expresión de la moderación en el Islam es que la persona puede unir lo religioso con lo mundano en una armonía equilibrada, sin que se imponga el ascetismo y la ritualidad y que se convierta la persona en una carga para los demás, ni omita los derechos de quien debe mantener, como su pareja, sus padres o sus hijos; pero tampoco se imponga el lado mundano ni que se desarrolle en la persona la adoración materialista sin conocer a su Señor ni pedir perdón por sus pecados.

Al-lah dijo: {Y trata de ganarte el Paraíso con lo que Al-lah te ha concedido, y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida. Sé generoso como Al-lah lo es contigo, y no corrompas la Tierra; ciertamente Al-lah no ama a los corruptores} [Corán 28:77]; dijo: Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Dice Al-lah, informando lo que le dijo la gente a Qarun: No seas injusto, Qarun, con tu gente por tu riqueza, y procura los bienes de la otra vida con lo que Al-lah te ha dado de riquezas a través de la obediencia a Al-lah en esta vida”; luego citó las palabras de Al Hasan, que Al-lah tenga misericordia de él, sobre la aleya: {…y no te olvides que también puedes disfrutar de lo que Al-lah ha hecho lícito en esta vida…}: “es lo que Al-lah te ha hecho lícito de este mundo, con esto tienes bastante riqueza”71.

Y dijo Al-lah: {Al-lah permitió que fuesen erigidas y honradas las mezquitas para que se invoque Su nombre, y en ellas Lo glorifiquen por la mañana y por la tarde. Hombres a los que ni los negocios ni las ventas los distraen del recuerdo de Al-lah, la práctica de la oración prescrita y el pago del Az-Zakat, pues temen el día en que los corazones y las miradas se estremezcan [el Día del Juicio]. A éstos Al-lah les multiplicará la recompensa por el bien que hicieron. Y [sabed que] Al-lah agracia sin medida a quien quiere} [Corán 24:36-38]; a estos no les impide su comercio la práctica del rezo ni de pagar el Az-Zakat. Dijo Qatada, que Al-lah tenga misericordia de él: “La gente compraba y comerciaba, pero si les llegaba uno de los derechos de Al-lah, no los distraía ni el comercio ni las compraventas de la mención de Al-lah, hasta que cumplían con ese derecho”72; y dijo Ibn Kazir, que Al-lah tenga misericordia de él: “No los distrae la vida mundana, con todo su ornamento, lujos y el placer de comerciar y ganar, de recordar a su Señor, que los creó a ellos y a su sustento; y saben que lo que Él tiene es mejor que lo que tienen en sus manos, pues lo que poseen es limitado, mientras que lo que Al-lah tiene es ilimitado”73.

Así como Al-lah ordenó el equilibrio, también permitió gozar de los placeres de la vida terrena, como las ropas bonitas y buenas comidas. Al-lah ordenó vestir las mejores ropas al llegar a las mezquitas; dijo Al-lah: {¡Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados. Diles [¡Oh, Muhammad!]: ¿Quién os ha prohibido engalanaros y beneficiaros de todo lo bueno que Al-lah os ha proveído? Esto es para que los creyentes [y también los incrédulos] disfruten [de todo lo bueno] en esta vida, pero sólo será para los creyentes en la otra. Así es como aclaramos nuestros preceptos para quienes los comprenden} [Corán 7:31-32]

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía observar a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, y al que veía contravenir esta armonía lo guiaba hacia lo mejor. Relató Abu Al Anwas que su padre se presentó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con apariencia de pobreza y el Profeta le dijo: “¿Acaso no tienes bienes?”, y el hombre respondió: “De toda clase: caballos, camellos y esclavos”. Así que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Si Al-lah te dio bienes, que se vea en tu apariencia”74.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía informar a su Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, que a Al-lah le gusta que se vea el rastro de Su gracia sobre Sus siervos. ‘Amro Ibn Shu’aib relata que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Coman y beban y den limosna, sin excesos ni vergüenza, a Al-lah le gusta ver las huellas de Su gracia sobre Sus siervos”75. Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido de él, relata que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrará en el Paraíso nadie que tenga en su corazón el peso de un grano de mostaza de arrogancia; dijo un hombre: “¿Y qué de un hombre que gusta que su ropa y su calzado sean elegantes?” El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Al-lah es Bello y ama la belleza. [Eso no es arrogancia,] la arrogancia es oponerse a la verdad y menospreciar a la gente”76.

El Islam llegó para conciliar moderadamente entre las exigencias materiales y los valores fundamentales del espíritu. No es una religión espiritual solamente como las religiones orientales paganas, como el zoroastrismo y el confucionismo; no es un camino para la exageración en la procura de los placeres de la carne o los fundamentos del espíritu, como predica el sistema capitalista; más bien, es una doctrina moderada que canalizó las necesidades del ser humano y además hace que el Señor esté complacido con Sus siervos, logrando estos la felicidad en la vida terrena.



2.2. La preocupación por la mujer

El Islam no sólo se ocupa de la mujer, sino que se ocupa del ser humano en todas sus etapas de la vida, sus estados y circunstancias; y se ocupó de promulgar lo que hoy se llaman los “derechos humanos”. El Islam incluso se ocupa de todas las criaturas, animales, plantas y objetos inanimados.

El Islam concedió a la mujer un rol muy importante, por esto mismo le dedicamos este capítulo a ella, por la importancia de su rol en el Islam, ya sea como madre, esposa, hija, hermana o con el resto de la gente.

Al-lah comparó el derecho de los padres con Su propio derecho; dijo Al-lah: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto} [Corán 17:23]; y aclaró los derechos de ambos esposos, uno con relación al otro: {Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior al de ellas [porque en ellos cae la responsabilidad de mantener el hogar]} [Corán 2:228]. También nos informó Al-lah que el hombre y la mujer son iguales en esta y la otra vida en cuanto a la recompensa de las obras y el disfrute de las cosas buenas; dijo Al-lah: {Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras} [Corán 16:97].

El Profeta encomendó a los hombres cuidar de las mujeres y dijo, en el peregrinaje de despedida (Hiyyat ul Wada’) en el día de ‘Arafa, en una memorable ocasión y ante un gran público: “Teman a Al-lah con las mujeres, pues las han tomado con la seguridad de Al-lah y tienen acceso tienen acceso a ellas en la intimidad en el nombre de Al-lah”77.

Tampoco descuidó Al-lah, el Legislador, guiar a los esposos para cuidar de los sentimientos de sus esposas y ser sensibles con ellas; dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Todo lo que gastes (en manutención de tu familia) se te registra como obra de caridad, hasta un bocado que lleves a la boca de tu esposa”78.

Como los árabes de la era de la ignorancia solían incomodarse si nacían hijas mujeres –como es el caso de todo ignorante–, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, albrició a todos los que eran agraciados con hijas mujeres con un gran bien de parte de Al-lah: “Quien haya tenido que sufrir algo por tener hijas mujeres y tiene paciencia con ellas, Al-lah hará que ellas sean para él un escudo que lo proteja del fuego”79.

El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tuvo otra expresión de preocupación por las mujeres. Resulta que a las mujeres no les bastaba lo que decía el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en la mezquita o en el jutba (sermón) a la gente en general, así que le pidieron que les dedicara un día en especial para que las instruya y les aclarara los asuntos que les afectaban a ellas exclusivamente. Así lo relata un hadiz auténtico, donde dice que las mujeres le dijeron al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Los hombres nos han superado en tener tu atención; dispón para nosotras exclusivamente un día”; y él les dispuso un día donde se reunía con ellas para aconsejarlas y prescribirles el bien80.

Otra muestra de la preocupación del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, por la mujer fue su consideración por la encargada de la limpieza en la mezquita. Ella era una mujer negra de condición humilde, que no destacaba entre la muchedumbre, pero que nos sirve para mostrar el cuidado que ponía el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, porque todos recibieran el justo derecho que les correspondía. Abu Huraira, que Al-lah esté complacido de él, dijo: “Una mujer negra limpiaba la mezquita –o dijo un joven– y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, la extrañó de pronto y preguntó por ella –o dijo por él–. Le dijeron que había muerto, y él dijo: “¿Por qué no me avisaron?” Y como que sintieron que era poca cosa para avisarle. Él dijo: “Indíquenme cuál es su tumba”, y le indicaron; así que fue y rezó por ella81.

Otra muestra es el relato donde el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos informa de la elevada recompensa y posición de la mujer que se dedicó a sus hijos en esta vida, y aquí se ve bien el valor que le da el Islam a la mujer; el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Yo y una mujer estaremos así el Día de la Resurrección –y mostró juntos sus dedo índice y su dedo medio–; se trata de una mujer que enviudó, y teniendo buena posición y belleza se dedicó exclusivamente a educar a sus hijos hasta que formaron familia o murieron”82.

Dijo Ibn Hayar, que Al-lah tenga misericordia de él: “Es posible que se refiera a la cercanía en el momento de entrar al Paraíso, por lo que cita Abu Ia’la de un relato de Abu Huraira atribuido al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que dice: “Yo seré el primero al que se le abrirá la puerta del Paraíso, y entrará conmigo una mujer a la que le diré: ‘¿Quién eres tú?’ Y ella dirá: ‘Soy una mujer que enviudó, que tenía hijos que quedaron huérfanos’”, y sus transmisores son buenos.83.

En esta religión –como verá cualquier observador objetivo– la mujer tiene un lugar sin igual en otras religiones o culturas, pues es igual que el hombre en esta vida y en la otra en cuanto a la recompensa por las obras y en el goce de sus resultados; el Islam invita a cuidar de ella como madre o como esposa, y aclaró la recompensa por sus actos, desde cuidar de sus hijos hasta cualquiera de los demás asuntos que ya mencionamos.



2.3. El amor

Este gran sentimiento y bálsamo curador de las enfermedades del corazón, que une las almas y los espíritus y da a la sociedad una consistencia sentimental que hace que sus miembros se eleven por encima de los resentimientos y los odios y se traten como hermanos o mejor aún. De este modo la vida se tiñe de felicidad y se convierte en un vergel. El amor en esta religión tiene varias formas y expresiones; hay un amor que abarca al Creador y a la creación, amor del Creador hacia Sus siervos, los creyentes; amor del ser humano por su Señor, un amor que siembra cariño que se multiplica hasta abarcar al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al padre, a la madre, a la pareja, a los hijos y a los demás creyentes. Luego esto se extiende hasta que el ser humano llega a establecer un lazo de amor con la tierra donde se crió y las cosas que le acompañan en su vida. En los textos de la revelación encontraremos mayor claridad de este concepto.



Primero: El amor de Al-lah, Glorificado sea, por Sus siervos

Al-lah ama a Sus siervos creyentes; los ama siendo independiente de ellos y sin necesitar de ellos. Más bien, se trata de un amor con gracias y favores de Su parte para ellos. Al-lah dijo: {A quienes amará y ellos Lo amarán} [Corán 5:54], y se complace con sus actos porque van de acuerdo con lo que quiere de ellos; dijo Al-lah: {Al-lah se complace con los primeros que aceptaron el Islam y emigraron [a Medina], con aquellos que les socorrieron, y con todos los que sigan su ejemplo [en la fe y las buenas obras]. Éstos también se complacen con Al-lah, y Él les ha reservado jardines por donde corren los ríos donde morarán eternamente. Éste es el triunfo grandioso} [Corán 9:100].



Segundo: El amor del ser humano por su Señor

El musulmán ama a su Señor porque Él lo merece. Al-lah dijo: {Hay hombres que toman en lugar de Al-lah a otras divinidades, y las aman igual que a Al-lah; pero los creyentes aman más a Al-lah de lo que éstos aman a sus divinidades. Ya sabrán los inicuos, cuando vean el castigo, que el poder es de Al-lah y que Él es severo en el castigo} [Corán 2:165]. Lo aman por que se caracteriza por tener atributos de belleza, gloria y perfección; lo aman por las gracias que les concede y los dones que les da que son innumerables. Al-lah dijo: {Él os ha dado todo cuanto Le pedisteis. Sabed que si intentarais contar las gracias de Al-lah no podríais enumerarlas; ciertamente el hombre es injusto, desagradecido} [Corán 14:34]. Las criaturas que más aman a Al-lah son los Profetas y Mensajeros.

Dijo Ibn Al Qaiem: “Las criaturas que más lo conocen y lo aman dicen: Tú eres como Te elogiaste a Ti mismo. Si testimoniase en su corazón una sola de las virtudes perfectas que lo caracterizan, el ser humano albergaría el amor total por Al-lah. La única manera en que se ama a Al-lah es a través de Sus perfectos atributos, pues no Lo hemos visto en este mundo sino que nos ha llegado el conocimiento de Sus atributos y actos, y lo que conocemos es prueba de lo que no podemos conocer (lo oculto), pues si Lo viésemos en toda Su gloria, Su belleza y perfección, nuestro amor por Él sería otra cosa. El amor de la gente por Al-lah varía según su conocimiento de Él. Los que más conocen a Al-lah son los que más Lo aman, por esto mismo es que Sus Mensajeros son los que más Lo aman, y los más íntimos de ellos son los que más Lo aman aún; la gente que más Lo conoce es la que más Lo ama.

En toda la creación el único amor real es el amor por Al-lah, pues todo amor por otro será en razón de la permanencia del ser amado; pero Al-lah es el único eterno inmanente y Su amor es eterno. ¿Cómo es que la gente ama a los seres creados y finitos mientras que niega el amor infinito y eterno gracias al cual existe su ser amado? ¿Acaso lo atractivo del ser amado no es resultado de la creación de Al-lah, que hace todo con perfección? Todo aquel que ame algo por alguna perfección o plenitud que haya en ello, debe saber que eso mismo es prueba para el amor a Al-lah, Quien merece más que nadie el amor pleno.

Cuando las almas son pequeñas, sus seres queridos serán en la misma medida pequeños; en cambio, las almas grandes y nobles dedican su amor por lo grande y noble. El punto es que si la persona ve toda la perfección que hay en la creación, verá que es rastro de la creación de Al-lah y es una indicación de la perfección de Quien lo originó todo, así como todo conocimiento que hay en la creación es rastro de Su sabiduría, y todo poder es consecuencia de Su poder.

Atribuir toda la perfección del universo a la perfección de Al-lah es igual que atribuir todo conocimiento, poder y vida de las criaturas a la sabiduría, poder y vida de Al-lah, aunque no haya equiparación entre la perfección del universo y la perfección de Al-lah; tampoco entonces habría comparación entre el amor del siervo a Al-lah y el amor a otros seres creados por Al-lah, por eso dijo Al-lah: {Hay hombres que toman en lugar de Al-lah a otras divinidades, y las aman igual que a Al-lah; pero los creyentes aman más a Al-lah de lo que éstos aman a sus divinidades.} [Corán 2:165]. Los creyentes aman a su Señor al que adoran más de lo que cualquier otro adorador ama a otro adorado, pues Al-lah es el amado, el adorado, al que adoran los corazones con su amor y se someten a Él, le temen y se dirigen a Él ante las dificultades, y le ruegan y se encomiendan a Él en sus asuntos y se sosiegan con Su mención y Su amor”84.

Los creyentes aman a Al-lah de la máxima manera posible, y saben que el amor a Al-lah es el objeto por el que fueron creados, y de este amor extraen fuerzas para soportar las dificultades, sacrificar sus bienes y vidas, y abandonar su tierra. Por este amor es que hallan felicidad y certeza aunque estén, en la vida más difícil y azarosa. Los cristianos se esfuerzan en su amor por Jesús, hijo de María, la paz sea con él, porque creen que es el hijo de Al-lah que se sacrificó por los pecados de la humanidad y que fue crucificado por eso, a pesar de que su libro sagrado no lo manifiesta claramente y más bien está repleto de contradicciones al respecto. Los budistas se dedican al amor de Budha, los brahmánicos aman a Brahma y los zoroastrianos aman a Zoroastro por la santidad que le atribuyen en sus textos sagrados; así, cada religión y culto exige el amor a un ser humano o a un ser mitológico que sus seguidores aman y adoran esperando que los beneficie y los proteja del mal, siendo que su ser amado no puede ni beneficiarse a sí mismo ni protegerse a sí mismo. Y la pregunta aquí es: ¿Han traído estas creencias felicidad y sosiego a sus seguidores?

El musulmán ama a Al-lah que es merecedor por Sí mismo de todo el amor por Sus atributos de perfección, gloria y belleza, como ya indicamos.

Dijo Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él: “El preferir al ser amado por sobre los demás es el resultado del amor y una de sus consecuencias. Si el amor se establece en el corazón exige del sujeto preferir a su ser amado, y esto se convierte a su vez en señal de su amor y se convierte en un factor para facilitar lo que quiere su amado de él y no para lo que él quiere de su amado… de esto se trata el verdadero y sincero amor”85.

Tercero: El amor al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él

El musulmán ama a los Profetas y Mensajeros y no deja de lado a ninguno de ellos, porque son los enviados de Al-lah y presentaron el mejor ejemplo de guía para la humanidad pues la sacaron de la oscuridad a la luz y representaron el mejor liderazgo al prescribir el bien y combatir el mal. Tenían las más altas y puras virtudes, siendo el ejemplo más grande el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que presentó a la humanidad el mensaje final. Superó al resto de la gente con su carácter y moral ejemplares, tanto que su Señor dijo: {Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas} [Corán 68:4].

Al respecto de esto dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Dice Al-lah a Su Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: Tú, Muhammad tienes modales grandiosos y estos son los modales del Corán, con el Al-lah lo educó, es el Islam y su legislación”86.

‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, la madre de los creyentes, cuando se le preguntó por el comportamiento del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Sus modales son el Corán”87.

Por eso los creyentes lo aman, por mandato de su Señor y porque les trajo guía y orientación, y por amor a su perfectas virtudes, pues la gente ama a los que poseen virtudes plenas, más aún si el virtuoso es un guía, mensajero y admonitor. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Ninguno de ustedes tiene fe si no le soy más querido que su padre, sus hijos y toda la gente”88.

Este amor por el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es una señal de la plenitud de la fe y de haber probado su dulzura. Dijo Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Quien tiene las siguientes tres (cualidades) encontrará la dulzura de la fe: que Al-lah y su Mensajero le sean más queridos que todo lo demás, que quiera a alguien sólo por Al-lah y que odie volver a la incredulidad como odiaría ser lanzado al fuego” 89 .

Este amor no debe ser un alegato que se repite de noche y día como hacen los que veneran a sus líderes, ni puede ser una exageración donde se lo exalte más de la cuenta. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibía a sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, que lo exalten o le atribuyan características exclusivas de Al-lah, decía: “No me veneren como veneran los cristianos a Jesús, hijo de María; yo soy sólo siervo de Al-lah, así que digan: siervo y Mensajero de Al-lah”90. El amor de los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, por el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se expresaba sólo en la obediencia a su mandato, la fe en su palabra, evitar sus prohibiciones y la adoración de Al-lah según lo que le reveló su Señor, tal como dijo Al-lah: {Di: Si verdaderamente amáis a Al-lah, ¡seguidme!, y Al-lah os amará y os perdonará los pecados. Al-lah es Absolvedor, Misericordioso. Di: ¡Obedeced a Al-lah y al Mensajero! Pero si se niegan, sepan que Al-lah no ama a los incrédulos} [Corán 3:31,32].

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