Valores civilizatorios en el mensaje del islam



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CAPÍTULO TERCERO

LOS VALORES ADMINISTRATIVOS

Si los capítulos anteriores trataron el lado científico y el lado social, pues ahora hablaremos de algo que no le puede faltar a ninguna nación, Estado o civilización; se trata de los valores administrativos. El Islam no ha dejado de lado este aspecto sino que le ha puesto especial cuidado y dedicación, y le dispuso bases y fundamentos. El capítulo se divide en seis acápites que son:



3.1. Primero: La universalidad de principios y creencias

Una característica del Islam es que es amplio y universal; abarca todo, al Creador y a la criatura, a lo terreno y a lo espiritual, a la religión y a lo mundanal, al residente y al viajero, al ser humano, al universo, a los animales y a las plantas. Esta generalidad afecta a sus fundamentos, sus bases, sus principios, sus leyes y sus objetivos.

Esto hace que los jueces, los políticos y los musulmanes en general, que están en necesidad de reglas y leyes, tengan más fácil su búsqueda y no se vean obligados a esperar la opinión del erudito para cada situación, sino sólo en las cuestiones más complejas, y no se vean sorprendidos por cambios en la ley por las transformaciones y el avance del tiempo; todos conocen los fundamentos, las bases y los principios.

Esta religión tiene todo lo que necesita el musulmán; Al-lah dijo: {No hemos omitido nada en el Libro} [Corán 6:38]; y dijo: {Ciertamente Nosotros tenemos poder para resucitar a los muertos, y registramos lo que hubieren realizado y las consecuencias [buenas y malas] de ello; y todo está mencionado en un libro claro [ la Tabla Protegida ]} [Corán 36:12]; y dijo: {Todas las cosas las hemos explicado detalladamente} [Corán 17:12]170.

Dijo Ibn Yarir sobre el significado de la aleya: “Y todo lo aclaramos con una explicación suficiente para ustedes, ¡oh gentes!, Para que agradezcan a Al-lah por lo que los ha agraciado, y le dediquen la adoración a El exclusivamente y no a los dioses e ídolos”.

Lo lícito está aclarado y lo prohibido está aclarado; los fundamentos de la creencia están claros; la legislación es clara y aplicable; la moral es universal; los objetivos son precisos.

Esta amplitud y alcance hizo que los politeístas en la época de la profecía lo hallasen excesivo, pues nunca habían visto tal amplitud de alcance y profundidad, y les decían a los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos: “Su amigo aquí les enseña todo”. Salman, que Al-lah esté complacido de él, relató: “Los idólatras nos dijeron: ‘Vemos que su amigo les enseña todo, hasta cómo defecar’. Y él respondió: ‘¡Claro que sí! Nos prohibió limpiarnos con la mano derecha o encarar la qibla durante la evacuación; nos prohibió limpiarnos con huesos o excremento de animal y nos dijo: ‘Deben limpiarse por lo menos tres veces’171.

Abu Dharr, que Al-lah esté complacido de él, nos informó de esta amplitud: “El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos dejó en una situación que ni siquiera el aleteo de un ave quedaba sin explicación. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Se les aclaró todo lo que acerca al Paraíso y todo lo que aleja del fuego”172. Y dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Lo lícito está claro y lo prohibido está claro; entre ambos hay asuntos sutiles que no conoce mucha gente. Quien evita las cuestiones sutiles pone a salvo su honra, y quien cae en estos asuntos sutiles cae en lo haram (lo prohibido), como el pastor que pastorea su ganado cerca de los pastos reservados, en cualquier momento su ganado pastará de lo prohibido. Así pues, todo rey tiene pastos reservados, y los pastos reservados de Al-lah son sus prohibiciones. En el cuerpo hay un órgano que si está bien todo el cuerpo está bien; y si se corrompe, se corrompe todo el cuerpo; se trata del corazón”173.

Al-lah dijo aclarando las cosas que prohibió a Sus siervos: {Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis benevolentes con vuestros padres, no mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Nosotros Nos encargamos de vuestro sustento y el de ellos, no debéis acercaros al pecado, tanto en público como en privado, y no mataréis a nadie que Al-lah prohibió matar, salvo que sea con justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que razonéis. No os apropiaréis de los bienes del huérfano si no es para su propio beneficio [del huérfano] hasta que alcance la madurez; mediréis y pesaréis con equidad. No imponemos a nadie una carga mayor de la que puede soportar. Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque se trate en contra de un pariente, y cumpliréis vuestro compromiso con Al-lah. Esto es lo que os ha ordenado para que recapacitéis. Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis} [Corán 6:151-153]; y aclaró en Surat ul Isrá los fundamentos de la legislación que se reveló a los Profetas: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátales con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño… esto es parte de la sabiduría que tu Señor te ha revelado. No atribuyáis copartícipes a Al-lah porque seréis arrojados en el Infierno, condenados y humillados} [Corán 17: 23-39].

El lector puede notar las prescripciones y su amplitud de alcance de forma evidente en este lugar.

Las reglas, principios y disposiciones que exige la constitución de un Estado están disponibles en esta fe. Por esto mismo es que el Estado islámico, desde su nacimiento, no ha enfrentado el problema de lograr consensos sobre las prohibiciones y lo ilícito o sobre los derechos y obligaciones; ni siquiera ha tenido el problema de enfrentar un proceso constituyente, pues poseía una constitución brillante, justa, amplia y libre de lo que afectó a muchas constituciones y procesos constituyentes de conservadurismo, de procesos largos y penosos para comprobar si las leyes incluidas son apropiadas para solucionar los problemas enfrentados que derivan en todo el mundo en procesos de adición y renovación.

Los juristas alfaquíes o jueces del Estado islámico no pueden ni siquiera analizar la posibilidad de legislar el adulterio y permitirlo, ni la usura ni las relaciones homosexuales o el alcoholismo, pues estos vicios son parte de las cosas prohibidas sobre los que no se puede negociar en el Islam, mientras que vemos los Estados que lo permiten y lo legislan. Cuánto sufren los Estados para solucionar problemas generados por la legislación de tales disposiciones, como cuidar de los enfermos de SIDA y la concientización contra este mal, o la prohibición de que los ebrios conduzcan automóviles, etc.

Y que no piense el lector que por el hecho de que el Islam se reveló catorce siglos atrás no está sujeto a renovaciones ni se ocupa del adelanto tecnológico; más bien, el Islam tiene muchos sistemas que incluyen la adaptabilidad, la apertura al cambio y los procesos progresistas.

El Islam tiene predisposición para el cambio, la expansión, el progreso y la cobertura de cada situación nueva sin tener que contradecir sus frutos, principios y leyes. A esto es lo que se refiere en los libros del fiqh como “capítulos del Iytihad, sus cuestiones, sus parámetros y límites”. Alabado sea Al-lah, que perfeccionó Su gracia y aprobó el Islam para nosotros como religión.



3.2. Segundo: El respeto y garantía de los derechos

Esta época que vivimos casi podríamos llamarla la “era de los derechos”, pues este concepto es el tema dominante, donde diariamente vemos gente manifestando y exigiendo derechos humanos, derechos medio ambientales, derechos de los animales, etc. Tal vez el motivo principal de este fenómeno sea la frecuencia con que se violan estos derechos en estos tiempos, por ello se extreman recursos para exigir su respeto y se firman acuerdos para llevarlos a la práctica, declarando como criminales a los países que los transgreden, etc.

Otra causa de la violación sistemática de los derechos es que la humanidad se perdió lejos de la Shari’a divina que garantiza los derechos, imponiéndose intereses personales, raciales, nacionales, sobre la defensa de estos derechos.

Quien estudia las legislaciones divinas sabe que su objetivo desde Adán hasta el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, es preservar los derechos y combatir las injusticias. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo aclaró con todo detalle; aclaró la importancia de los derechos y de su respeto, y advirtió contra violarlos.

Así también llegaron las evidencias generales y específicas sobre el cumplimiento de los derechos generales y específicos, detallando cada uno de ellos.

Los principales derechos que garantizan las legislaciones divinas son los de Al-lah, luego los derechos de las criaturas unas sobre otras, hombres o mujeres, menores y mayores, cuerdos o locos, amigos o enemigos, residentes o extranjeros, aves o cuadrúpedos o genios o medio ambiente.

Todos tienen sus derechos garantizados de un modo que no lo pueden garantizar los tratados internacionales.

Citaremos algunos textos relacionados con los derechos y su protección, y no mencionaremos todas las evidencias específicas de cada derecho, pues se extenderían mucho, y aun así no podremos cubrirlas todas.

A continuación, citaremos algunos de los derechos más importantes:

3.2.1. Los derechos del Creador:

Sus derechos son: ser obedecido en todo, ser agradecido por todo, ser mencionado constantemente, ser adorado y no negado.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo a Mu’adh, que Al-lah esté complacido de él: “¡Mu’adh! ¿Sabes cuál es el derecho de Al-lah sobre Sus siervos?”, dijo: “No”. Dijo: “El derecho de Al-lah sobre Sus siervos es que Lo adoren y no Le atribuyan ningún copartícipe”. Después de un rato, dijo: “¡Mu’adh! ¿Sabes cuál es el derecho de los siervos sobre Al-lah si hacen eso? Que no los castigue”174.

Al-lah aclaró que creó a Sus criaturas con este objeto: {Por cierto que He creado a los genios y a los hombres para que Me adoren} [Corán 51:56]; la adoración a Al-lah no se limita a realizar un ritual en un templo una vez al día o a la semana, el concepto de adoración es más amplio. La adoración a Al-lah incluye obedecer Su Shari’a, seguir Su senda, acercarse a Él por medio de todo lo que ama. Uno de Sus mayores derechos es reconocerle únicamente a Él el derecho a la legislación; Al-lah dijo: {¿Acaso [los idólatras] tienen cómplices [en la incredulidad] que les han establecido preceptos religiosos que Al-lah no ha permitido?} [Corán 42:21] Este derecho ha sido usurpado ahora por la sociedad civil, y la legislación es un atributo de soberanía. Al-lah es el que legisla la religión y las prescripciones que rigen los asuntos de la gente.



3.2.2. Los derechos de los Profetas:

Los Profetas tienen muchos derechos sobre sus seguidores, entre ellos el de ser acreditados en lo que informan, el de ser obedecidos en lo que prescriben, que no se adore a Al-lah sino como ellos prescribieron o que se evite lo que prohibieron.

El musulmán profesa la fe en todos los Profetas y Mensajeros, los respeta y acredita que su profecía proviene de Al-lah, quien dijo: {El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Al-lah, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros. Y dicen: Oímos y obedecemos. Perdónanos, Señor nuestro, pues ciertamente a Ti volveremos} [Corán 2:285], y agrega que la gente debe obedecerles; dijo Al-lah: {No hemos enviado a ningún Mensajero sino para que sea obedecido con el permiso de Al-lah. Si después de haber sido injustos hubieran recurrido a ti y pedido perdón a Al-lah, y también el Mensajero hubiera pedido perdón por ellos, habrían encontrado que Al-lah es Indulgente, Misericordioso} [Corán 4:64].

3.2.3. Los derechos de los padres sobre sus hijos:

Nos basta decir que este es un gran derecho, pues Al-lah puso al lado de la obediencia a Él la obediencia a los padres, y acompaña la mención del politeísmo con la obligación de obedecerles y de tratarlos cariñosamente. Al-lah dijo: {Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátalos con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño} [Corán 17:23,24]; y dijo {Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y seréis benevolentes con vuestros padres} [Corán 6:151].



3.2.4. Los derechos de los hijos sobre los padres:

Son numerosos; el primer derecho de un bebe surge antes de su nacimiento y es el de elegirle una madre, de vestirlo bien y alimentarlo bien, darle un buen nombre y educación, hacerle su ‘aqiqa, mostrarle el bien y el mal, y no hay bien mayor que la fe correcta con sus evidencias para que no sea un imitador ciego. Otros de sus derechos son mantenerlo adecuadamente, casarlo cuando sea el momento, rogar por él con todo bien, amarlo y tratarlo con cariño… y ya mencionamos que no citaremos las evidencias específicas de cada caso para no extendernos mucho.



3.2.5. Los derechos de los esposos uno sobre otro:

Estos derechos son de los más mencionados en la legislación; nos limitaremos a citar tres aleyas del Corán que son elocuentes, amplias y precisas sobre la magnitud de esta gracia de Al-lah que es el lazo entre ambos cónyuges:

1. {Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan} [Corán 30: 21]; el lector debe meditar las expresiones {…esposas de entre vosotros} y {…en ellas sosiego}, que son muy elocuentes.

2. {Ellas son vuestra protección (lit. “vestimenta”) y vosotros la suya} [Corán 2:187], se refirió a cada uno de los cónyuges como una vestimenta para el otro. ¿Y acaso haya algo más cercano al cuerpo que su vestimenta? No lo abandona y está pegada a él.

3. {Tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Al-lah haya decretado, a pesar de esto, un bien para vosotros} [Corán 4: 19], nos indica que la relación entre los esposos debe ser según lo que se reconoce públicamente como bueno.

3.2.6. El derecho de una persona sobre otra:


  • Ser recibida con un rostro sonriente. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No desprecien las buenas obras, aunque sea recibir a su hermano con buena cara”175.

  • Ser saludada.

  • Ser visitada cuando se enferme.

  • Que se responda a sus invitaciones.

  • Que se acompañe su funeral cuando muera.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El derecho del musulmán sobre su hermano es: responder al saludo, visitar al enfermo, seguir los funerales, responder a las invitaciones y decirle iarhamak Al-lah si estornuda”176.

  • No ser dañada. Cuando los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, preguntaron al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuál es el mejor Islam, él les dijo: “El de aquel musulmán cuyos hermanos están a salvo de su daño físico o verbal”177.

  • Que se respete su vida, sus bienes, su honra y su fe; por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, anunció estos fundamentos en la mayor reunión a la que asistió en su vida durante el peregrinaje de despedida: “Vuestras vidas y propiedades –uno de los transmisores dice: ‘Creo que dijo: …y vuestra honra’– son sagrados para vosotros; así como este día, esta ciudad y este mes lo es. Vosotros os encontraréis con vuestro Señor y Él os preguntará por vuestras obras. ¡Oíd! ¡No volváis después de mí a la perdición, golpeándoos unos los cuellos de otros!”178 y dijo: “Para el musulmán, la vida, la propiedad y la honra del musulmán son sagradas”179.

Hay varios otros derechos, pero no deseamos extendernos más de la cuenta.

3.2.7. El derecho del vecino:

Gabriel, la paz sea con él, se lo recomendó tanto que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que pensó que haría heredar al vecino como un familiar más. Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Gabriel me recomendó tanto a favor del vecino, que llegué a pensar que lo haría recibir herencia”180.

El Corán aclaró que hay tres tipos de vecinos: el que tiene derecho por la vecindad, la consanguinidad y el Islam; el que tiene derecho por la vecindad y el Islam; y el que tiene derecho por la vecindad solamente. Al-lah dijo: {Adorad a Al-lah y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres, parientes, con los huérfanos, pobres, vecinos parientes y no parientes} [Corán 4: 36]. Así pues, prohibió dañar a los vecinos y aclaró que este sería uno de los peores pecados; dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ¡Por Al-lah que no es creyente! ¡Por Al-lah que no es creyente! ¡Por Al-lah que no es creyente!” Se dijo: “¿Quién, Mensajero de Al-lah?” Él dijo: “Aquel cuyo vecino no está a salvo de su maldad”181.

Estos son algunos de los derechos que propuso el Islam, aunque mencionamos que hay otros derechos de importancia, tales como el derecho del erudito, el derecho del viandante, el derecho del necesitado, el derecho de viudas y huérfanos, el derecho del necesitado que pide ayuda, el derecho del incapaz y el loco, los derechos de los enemigos, los derechos de animales y genios, y el derecho del medio ambiente.

Quien estudia los textos del Corán y la Sunna sabrá que hay mucho material al respecto, y también en los libros especializados de los derechos humanos en el Islam.

3.3. Aumentar la riqueza y conservarla

Los bienes son la base de la buena vida y los conductos de la economía. {No confiéis a los incapaces los bienes cuya administración Al-lah os ha confiado. Alimentadlos y vestidles con ellos; y habladles con cariño} [Corán 4:5]; por eso Al-lah prohibió a Sus siervos dar sus bienes a los incapaces o tontos, pues ellos no saben administrar su dinero ni conservarlo.

Los bienes materiales (la propiedad) son una dádiva que Al-lah nos dio para que la administremos según Su voluntad. Dijo Al-lah: {…dándole parte de las riquezas con las que Al-lah os ha agraciado} [Corán 24:33], como prueba para que mostremos cómo obramos: y dijo Al-lah: {Hicimos que vosotros os sucedierais unos a otros en la Tierra, para observar cómo obrabais} [Corán 10:14].

También, Al-lah nos permitió comprar y vender para aumentar nuestra propiedad: {…pero Al-lah permitió el comercio y prohibió la usura} [Corán 2: 275]; y dijo: {¡Oh, creyentes! Cuando se convoque a la oración del día viernes, acudid al recuerdo de Al-lah y abandonad el comercio, pues ello es lo mejor para vosotros. ¡Si supierais! Y cuando haya culminado la oración dispersaos por la Tierra y procurad el sustento, y recordad mucho a Al-lah que así triunfaréis} [Corán 62: 9-10]. El objetivo del comercio no se limita a la supervivencia; el Islam no prohíbe enriquecerse y procurar la ganancia lícita, por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La riqueza está bien para quien teme a Al-lah”182.

Sin embargo, el comercio debe ser según dispone la Shari’a, libre de usura, engaño estafa, desconocimiento o perjuicio para el comprador o el vendedor, y que no se comercie con bienes robados. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La propiedad es como un dulce: a quien la adquiere justamente y la dispone justamente le será de gran ayuda; pero quien la adquiere injustamente será como quien come y no queda satisfecho nunca”183; y le dijo a ‘Amru Ibn Al ‘As, que Al-lah esté complacido de él: “¡Amru! ¡Qué buena es la fortuna lícita para el hombre justo!”184, y permitió consumir de ella sin derrochar ni ser tacaño. Al-lah dijo: {¡Oh, hijos de Adán! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas. Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados} [Corán 7:31].

Es lícito que la persona agraciada por Al-lah con fortuna exhiba sus muestras. Abu Al Ahwas relata que su padre se presentó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y él lo vio despeinado y lleno de polvo como un beduino y le dijo: “¿No tienes bienes acaso?”, y él le respondió: “Al-lah me ha agraciado con toda clase de bienes”. Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Cuando Al-lah agracia a uno de Sus siervos con fortuna, le gusta que él exhiba las muestras de ello”185.

Es obvio que exhibir las muestras de fortuna no debe significar llegar a la vanidad; por esto mismo, cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió la vanidad algunos de los Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, pensaron que eso significaba dejar de tener buena apariencia. Abdul-lah Ibn Mas’ud, que Al-lah esté complacido de él, relata que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No entrará en el Paraíso quien tenga una pizca de vanidad en su corazón”. Entonces un hombre dijo: “uno gusta que su ropa sea buena y que su calzado sea bueno”. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah es Bello y ama la belleza; la soberbia es negar la verdad y ser injusto con la gente”186. Al-lah invitó a la gente a gastar en proyectos lícitos, promoviéndolo de forma explícita y general; Al-lah dijo: {Creed en Al-lah y en Su Mensajero. Haced caridad de los bienes que Él os agració. Quienes de vosotros hayan creído y hecho caridades recibirán una gran recompensa} [Corán 57:7]. Y aclaró que en la fortuna de los ricos hay una parte reservada para quien pide y padece pobreza, Al-lah dijo: {Y parte de sus bienes la daban en caridad al mendigo y al indigente} [Corán 51:19].

Al-lah también hizo obligatorio el pago del Az-Zaka entregado directamente a sus beneficiarios, tal como explican los libros de la Sunna con todo detalle la cantidad y la proporción porcentual. El Corán también aclaró cuáles son los destinatarios únicos de este subsidio para que no haya lugar a caprichos o malas intenciones que impidan a la gente merecedora acceder a su justo derecho.



3.4. La justicia (Al ‘Adl)

Al ‘Adl es un término árabe que hace referencia a lo opuesto de la injusticia y la corrupción; es lo que la gente conoce como recto y justo; deriva de Al ’Adala, que es el equilibrio, la rectitud y la inclinación por la verdad y la justicia187.

Al-lah se autoimpuso este asunto y lo impuso sobre Sus siervos prohibiéndoles la injusticia, mucha o poca. Esto es porque la vida no prospera con injusticia, aunque la gente sobreviva sufriendo, oprimidos y sin esperanzas.

Los Estados y las civilizaciones no pueden surgir sin un régimen de justicia, igualdad de derechos y respeto de los pactos. Mientras la gente no tenga seguridad de que accederá completamente a su justo derecho, mientras no sepa el injusto que tendrá su merecido, pues no surgirá la civilización ni el Estado ni habrá seguridad.

Por esto mismo es que son abundantes los textos del Corán y la Sunna que prescriben la justicia y prohíben la opresión, que aclaran la recompensa del imparcial y advierten contra la corrupción y su fin, describen el castigo de los injustos y el éxito de los equitativos en esta vida y la otra por venir. Parte de lo anterior es el hecho de que Al-lah se prohibió a Sí mismo la injusticia, pues dijo: “¡Siervos míos! Son sus propias obras las que registro detalladamente; así es que quien tenga un buen resultado que alabe a Al-lah, y quien lo tenga de otro modo que no se culpe sino a sí mismo”188.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, aplicó la justicia de la manera más completa, hasta el punto de que en su agonía temió dejar esta vida y encontrarse con su Señor habiendo sido injusto con alguien; así que salió de su casa apoyado en su primo Al Fadl Ibn ‘Abbas, que Al-lah esté complacido de él, hasta que llegó al minbar de la mezquita. Pero dejemos que sea Al Fadl, que Al-lah esté complacido de él, quien nos relate este hadiz, él dice: “Vino a mí el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, caminando con mucha dificultad, y se había amarrado una venda alrededor de su cabeza. Dijo: ‘Toma mi mano, Fadl’; así que lo sujeté de su mano hasta que subió al minbar Luego dijo: ‘Si tengo algún bien de alguien, pues aquí están mis bienes, que tome algo de allí’. Un hombre se levantó y dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! Me debes tres dirhams’. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: ‘Yo no desmiento a nadie ni le hago jurar. ¿De qué era lo adeudado?’ Y el hombre dijo: ‘¿No recuerdas que se presentó ante ti alguien pidiendo tal cantidad y me ordenaste que le diera? Dijo: ‘Dale, Fadl’”.189

En ese tiempo sucedió un robo y la ladrona era del clan Bani Majzum, un clan de Quraish, la tribu del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Los Bani Majzum era gente de mucha alcurnia; Jalid Ibn Al Walid, que Al-lah esté complacido de él, el gran comandante militar de su tiempo era de este clan. Ante el robo y su desenlace, la gente de Quraish trató de lidiar con el problema según sus costumbres pre-islámicas que favorecían a los nobles y eran estrictas con los humildes. Algunos buscaron a quien pudiera interceder por la ladrona de Majzum y eligieron para tal motivo a Usama Ibn Zaid, que Al-lah esté complacido de él, y le pidieron que intercediera a favor de la mujer noble aunque fuese culpable. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se molestó mucho por la solución errada que plantearon y aclaró que este parcialismo es el sendero de las naciones atrasadas y bárbaras. ‘Aisha, que Al-lah esté complacido de ella, relató: “Una mujer de los Banu Majzum robó algo y la gente dijo: ‘¿Quién habla al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, (intercediendo) por ella?’ Nadie se atrevía a hacerlo y Usama Bin Zaid fue a hablarle. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: ‘Los israelíes acostumbraban a dejar libres a los nobles que robaban y acostumbraban a cortar (la mano) al humilde que robaba. ¡Aunque sea Fátima (hija del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le corto la mano!’”190

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, les aclaró que la justicia se debe aplicar a todos los individuos por igual, aunque la ladrona fuese su hija Fátima, que Al-lah esté complacido de ella, aunque ella nunca robaría. La justicia es obligatoria en el Islam, ya sea con los cercanos o los lejanos, con el enemigo o el amigo, aunque la persona haya sido injusta eso no es motivo para cometer una injusticia con ella. Al-lah dijo: {Que el rencor que tenéis por aquellos que os impidieron llegar a la Mezquita Sagrada no os lleve a transgredir [la ley]. Ayudaos unos a otros a obrar el bien y apartarse del mal, y no cooperéis en el pecado y la trasgresión. Y temed a Al-lah; por cierto que Al-lah es severo en el castigo} [Corán 5:2].

Y dijo: {¡Oh, creyentes! Sed realmente equitativos cuando deis testimonio por Al-lah, aunque sea en contra de vosotros mismos, de vuestros padres o parientes cercanos, sea [el acusado] rico o pobre; Al-lah está por encima de ellos. No sigáis las pasiones y seáis injustos. Si dais falso testimonio o rechazáis prestar testimonio [ocultando la verdad] sabed que Al-lah está bien informado de cuánto hacéis} [Corán 4:135], recordándonos la obligación de ser justo sin importar la riqueza o el parentesco.

Después de la expansión del Estado islámico, el comandante Qutaiba, que Al-lah esté complacido de él, liberó la ciudad de Samarcanda y asentó en ella algunos musulmanes sin consultar a los habitantes originarios de la misma; estos se incomodaron y enviaron una comisión que reclamó ante el Califa por la decisión del comandante Qutaiba, que Al-lah esté complacido de él, de asentar musulmanes en la ciudad. El Califa Omar, que Al-lah esté complacido de él, dispuso que su representante comisionara un juez que dirimiera la cuestión, y si era lo justo, que ordenara la salida de los musulmanes. El juez designado fue Yami’ Ibn Hadir Al Bayi, quien dictaminó la salida de los musulmanes. Cuando los habitantes de la ciudad vieron que la decisión estaba en sus manos, admitieron a los musulmanes nuevamente en la ciudad191.

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