Valores civilizatorios en el mensaje del islam



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3.5. La fuerza

La fuerza es un elemento importante e insustituible para la vida. Es una señal de salud para las personas y las naciones. Con la fuerza se protege el derecho y se combate la injusticia. También, es un medio de disuasión para elementos hostiles. Es un medio para lograr los objetivos y beneficiar a la sociedad. Por esto mismo es que las naciones poderosas cuentan con una buena educación, con un buen sistema de salud y con ejércitos poderosos, además que mantienen constante comunicación con el resto del mundo.

La fuerza es necesaria en el Islam para garantizar los derechos de la Umma y los de los individuos; para desalentar a los ambiciosos y hostiles y expresar plenamente la soberanía de Al-lah sobre la humanidad. Es también un medio para que la sociedad alcance el nivel de vida digno que la impulse hacia el éxito y la proteja de la corrupción.

La fuerza en el Islam es factor de construcción y un elemento de servicio social, un medio de preservar la justicia y evitar que una clase oprima a la otra. Si en la historia del Islam se encuentra otro uso de la fuerza, pues es una anomalía que no es aprobada por el Islam.

La fuerza no es positiva y beneficiosa si no va acompañada de la honestidad y la confianza. El hombre debe ser fuerte y honesto para que la nación sea fuerte y honesta. Al-lah dijo: {…qué mejor que contratar a un hombre fuerte y honesto} [Corán 28:26].

Otro uso para la fuerza sería generalmente con fines de satisfacer ambiciones de una raza sobre otra o las de un Estado a costa de otro. Por esto mismo se desatan terribles guerras donde los pueblos se desangran. ¡Cuántas guerras de este tipo ha desatado la humanidad, como las dos guerras mundiales o la guerra fría! ¡Cuántos pueblos han sido exterminados por la opresión de los fuertes que no respetan derechos ni ley!

El Islam, que ha dedicado su atención a todos los aspectos de la vida, no ha dejado este aspecto sin la aclaración ni la orientación necesaria. En este sentido vemos que se han dedicado a este tema varios textos de la revelación, y vemos que Al-lah nos manda realizar la preparación necesaria y obtener las fuerzas necesarias para cada situación; Al-lah dijo: {Y preparad contra los incrédulos cuanto podáis de fuerzas [de combate]} [Corán 8:60].

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos indicó las disciplinas más importantes de la guerra en su tiempo y dijo: “¡La fuerza está en los proyectiles! ¡La fuerza está en los proyectiles! ¡La fuerza está en los proyectiles!”. También advirtió que no se debe descuidar el conocimiento de la arquería, pues dijo: “Quien aprende el tiro con arco y flecha y luego lo abandona no es de nosotros –o dijo: ha cometido una falta–”192.

Estas palabras no dejan de sorprender si observamos la tremenda ventaja que tienen los misiles, los bombardeos y otros tipos de proyectiles que se utiliza en combate. Cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo las palabras mencionadas se daba prioridad a la espada, la lanza y otras armas de corto alcance, y sus palabras fueron proféticas realmente.

Estos mandatos respecto a la adquisición y preparación para el uso de la fuerza se refieren al uso de la misma para preservar los derechos de la gente y combatir la opresión y la violencia, esta fuerza está orientada hacia la paz y la justicia; esto mismo es lo que Al-lah nos dice: {Y si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate Al-lah; ciertamente Él es Omnioyente, Omnisciente} [Corán 8: 61].

En los textos de la Shari’a vemos que Al-lah ordena a su Profeta Hud, la paz sea con él, que prescriba a su gente la obediencia y el arrepentimiento para que Al-lah les aumente su fuerza; dice el Corán: {¡Oh, pueblo mío! Pedid perdón a vuestro Señor y arrepentíos, así Él os enviará del cielo copiosas lluvias y os aumentará vuestro poderío, y no os apartéis [de vuestro Señor] ensoberbecidos} [Corán 11:52]; y este consejo dirigido a la gente de Hud está también dirigido a toda la humanidad, como es costumbre en el Corán.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dejó claro que el ser humano debe esforzarse en lo que le conviene para esta vida y la otra por venir, pues el creyente fuerte es más querido para Al-lah que el creyente débil; esto mismo indicó el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con las siguientes palabras: “El creyente fuerte es mejor y más querido por Al-lah que el creyente débil, y en ambos hay bien; esfuérzate con lo que te beneficia, pide ayuda a Al-lah y no te quedes impotente; si te afecta algo no digas: ¡si hubiese hecho tal cosa! Sino que debes decir: ¡Al-lah dispone lo que desea y lo realiza!, pues el ‘hubiera’ le abre las puertas a Satán”193.

Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él, dice en su comentario del hadiz anterior: “La felicidad del hombre está en su dedicación a lo que le beneficia en esta vida y en la otra. Si alguien se dedica a lo que le beneficia, su dedicación es elogiable. La plenitud está en dos cosas: ser dedicado y dedicarse a lo que beneficia. Si alguien se dedica a lo que no le beneficia o hace lo que le beneficia pero sin dedicación, se perderá la plenitud en proporción de lo que le falte en esas dos cosas. El bien está con quien se dedica a lo que le beneficia”.

Ibn Al Qaiem, que Al-lah tenga misericordia de él, agregó al explicar “esfuérzate con lo que te beneficia”: “Porque la dedicación y los actos del ser humano son por la ayuda de Al-lah, Su designio y Su apoyo, se mandó que pida ayuda de Al-lah, Su designio y Su apoyo, se mandó que pida ayuda a Al-lah para cumplir con {Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda}. Otros opinan que este mandato significa ‘pide la ayuda de Al-lah en todos tus asuntos y no la pidas de otros’. Como dijo Al-lah: {Sólo a Ti adoramos y sólo de Ti imploramos ayuda}… el ser humano no puede hacer nada sin la mano de Al-lah, nadie lo puede ayudar en sus asuntos mundanos o religiosos sino es Al-lah. A quien Al-lah asiste le llega la asistencia, y a quien Al-lah da la espalda queda solo”194.

En este hadiz, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos advierte sobre no ser presa de los pensamientos negativos y malos augurios que provocan el pesimismo y la desesperación si el designio divino no coincide con nuestros deseos. Aclaró también que pensar en lo que pudo ser y no fue no beneficia, sino que abre la puerta al arrepentimiento inútil y el sufrimiento. Dijo Al Qurtubi en Al Mufhim: “El significado de este hadiz que citó Muslim, es que ante lo dictaminado y hecho realidad hay que someterse al mandato divino, contentarse con Su designio, evitar pensar en lo que pasó, porque si se pone a pensar en lo que sucedió y a decir: ‘Si hubiese hecho tal y tal’, lo alcanzará el susurro de Satán, al que se prohíbe dar lugar con las palabras…”195.

En resumen, este hadiz encierra cuatro conceptos:

1. Que el creyente fuerte es más querido por Al-lah que el débil.

2. Que al musulmán se le manda procurar lo que le beneficia.

3. Que el ser humano debe pedir la ayuda de Al-lah y no sentirse impotente.

4. Si a la persona le pasa algo que no deseaba no debe lamentarse ni mirar atrás, sino que debe aprender de lo sucedido y esforzarse en procura de lo que desea; al creyente no lo pican dos veces de la misma madriguera.

Así como se le exige al creyente que sea fuerte, los textos de la Shari’a le aclaran cuáles son los medios para ello y le advierten sobre lo que disminuye la fuerza. De lo anterior citamos lo siguiente:

Primero. Debe saber que Al-lah es el Fuerte y el Poderoso y debe recurrir a Él para obtener Su apoyo y ayuda. Se le manda decir en toda circunstancia: la hawla wa la quwata il-la bil-lah (no hay poder ni fuerza sino la de Al-lah), y esto le hace entender que no puede progresar ni tener fuerza sino es con Al-lah.

La mejor prueba de esto es lo que les sucedió a los Profetas, que la paz sea con todos ellos, con los soberbios y prepotentes. Abraham, por ejemplo, debate con Nemrod; Moisés debate con el Faraón, y Muhammad debate con los poderosos de Quraish, y todos los Profetas salieron victoriosos a pesar del poder, fuerza y preparación militar de sus oponentes. Al-lah nos informa que todos los Profetas dijeron a sus pueblos: {Ciertamente nosotros nos encomendamos a Al-lah, pues Él nos ha guiado por Su sendero [recto], y seremos pacientes ante vuestras hostilidades; y es a Al-lah que deben encomendarse quienes en Él confían. Y los incrédulos dijeron a sus Mensajeros: Por cierto que si no volvéis a nuestra religión os expulsaremos de nuestra tierra; pero Su Señor les reveló que exterminaría a los inicuos, y les haría sucesores en sus tierras luego de aniquilarlos. Esta victoria será para quienes teman [el día de] la comparecencia ante Mí y teman Mi amenaza} [Corán 14:12-14].



Segundo: Debe aferrarse a las prescripciones divinas sin titubeos ni vacilaciones; Al-lah le dijo a Moisés: {Y escribimos en las tablas preceptos y los aclaramos detalladamente para que reflexionen. Aférrate a ellos y ordena a tu pueblo que siga todo lo bueno que hay en ellas [las tablas]; ciertamente os mostraré cómo quedaron las moradas de los desviados [para que reflexionéis]} [Corán 7:145]; y de la boca del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, recordó a Bani Israil del pacto que estableció con ellos: {Y cuando celebramos un pacto con vosotros y elevamos el monte por encima vuestro [para atemorizaros, y os dijimos:] Aferraos con fuerza a lo que os hemos dado [la Torá] y recordad lo que hay en ella, que así seréis piadosos} [Corán 2:63]; y también nos informó Al-lah que mandó a Juan aferrarse con fuerza a la revelación y obrar por ella: {[Cuando su hijo alcanzó la pubertad, le dijimos:] ¡Oh, Juan! Aférrate al Libro [la Torá] con firmeza. Y le concedimos la sabiduría desde pequeño} [Corán 19:12].

Esta prescripción de apegarse con fuerza a la revelación se aplica al resto de los asuntos de la vida, los cuales debemos asumirlos con fuerza y determinación. La persona debe procurar su bienestar y el de su gente sin demoras ni pereza.



Tercero: Debe procurar los medios naturales para lograr sus objetivos y encomendarse a Al-lah. La confianza en Al-lah no debe impedir la procura de los medios que lleven a lograr los objetivos; y tampoco el conocimiento de los efectos que producirán los medios que se vayan a utilizar debe ocasionar que se deje de lado el encomendarse a Al-lah. Por esto es que, cuando un hombre le dijo al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “¿Dejo suelto a mi camello y me encomiendo a Al-lah (que lo cuide)?” El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le respondió: “Átalo y luego lo encomiendas”196. En esto hay una clara orden de buscar los medios materiales y encomendarse a Al-lah.

Cuarto: La conformidad con los resultados obtenidos y la conformidad también ante la adversidad, porque el musulmán sabe que lo que le pasó no podía evitarse, y lo que lo evitó no podía alcanzarlo. Por eso mismo las adversidades y los fracasos no deben llevarlo a la indiferencia, el desaliento y la pereza.

Estos dos últimos puntos hacen que el musulmán sea emprendedor y no tema, que sea valiente y no cobarde, calmo en todos sus actos, porque tiene fe profunda de que Al-lah es el que determina todo y es el único apoyo real.



Quinto: la advertencia de no desobedecer a Al-lah, pues cuando la gente desobedece a Al-lah les sobreviene Su castigo. Esta es una ley de Al-lah que no tiene excepciones, aunque el castigo a veces se atrase por algún motivo que sólo Al-lah conoce. Al-lah dijo: {Y los incrédulos dijeron a sus Mensajeros: Por cierto que si no volvéis a nuestra religión os expulsaremos de nuestra tierra; pero Su Señor les reveló que exterminaría a los inicuos, y les haría sucesores en sus tierras luego de aniquilarlos. Esta victoria será para quienes teman [el día de] la comparecencia ante Mí y teman Mi amenaza} [Corán 14:13-14]; y dijo, exhortándonos con el ejemplo de la gente de antes. {¿Acaso no transitan [los incrédulos] por la Tierra y observan cómo terminaron sus antecesores? Al-lah los destruyó; y sabed que todos los incrédulos tienen un destino similar} [Corán 47:10]. Toda la corrupción del mundo es por desobedecer los mandatos de los Mensajeros de Al-lah: {Se puede ver la devastación en la tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres. Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar} [Corán 30:41].

Sexto: La advertencia contra las cosas que disminuyen la fuerza o la eliminan. Estas cosas son dos:

a) Las disputas y el desacuerdo. Al-lah dijo: {Y obedeced a Al-lah y a Su Mensajero, y no discrepéis porque os debilitaríais y seríais derrotados. Sed pacientes y perseverantes, pues ciertamente Al-lah está con los pacientes} [Corán 8:46]. La aleya se refiere a la fuerza en el combate, y el desacuerdo elimina la fuerza y provoca debilidad a nivel de sociedad. A nivel individual, Al-lah nos advirtió de no titubear después de haber tomado una decisión: {Y consúltales en las decisiones. Pero cuando hayas tomado una decisión, encomiéndate a Al-lah. Al-lah ama a quienes se encomiendan a Él} [Corán 3:159].

b) Envanecerse por la fuerza y la cantidad, eso lleva a dejar de encomendarse a Al-lah y a menospreciar y subestimar al enemigo. Al-lah dijo: {Por cierto que Al-lah os socorrió en muchos ocasiones, como el día de [la batalla de] Hunain, cuando os vanagloriabais con vuestra superioridad numérica, pero de nada os valió, y os resultó estrecha la Tierra [cuando os atacaron los idólatras] a pesar de su vastedad, y huisteis. Entonces Al-lah hizo descender el sosiego sobre Su Mensajero y sobre los creyentes} [Corán 9:25-26]. También, Al-lah nos informó sobre el destino de las naciones del pasado que se volvieron soberbias, engañadas por su número y su fuerza que al final no les sirvieron de nada ante Al-lah: {¿Acaso no transitaron por la Tierra y observaron cuál fue el fin de quienes les precedieron? Eran más poderosos que ellos [y aun así fueron castigados], pues nadie puede huir de Al-lah ni en los cielos ni la Tierra. Ciertamente Él es Omnisciente y tiene poder sobre todas las cosas} [Corán 35:44].

3.6. El derecho al desacuerdo

Que uno sea tolerante con los cercanos, aguantar su ignorancia, callar ante sus excesos, ante sus faltas, tratarlos bien aunque sean injustos, esto es algo conocido para los seres humanos; pero ser tolerantes y justos con los enemigos, ser pacientes antes sus excesos, perdonarlos, tratarlos bien y con misericordia, esto no se conoce en la historia de la humanidad, sino de parte de la gente que sigue una doctrina divina de vida. El Corán y la Sunna dan una línea clara de acción para ser justos y tolerantes con los enemigos y los oponentes; citaremos algunos ejemplos:

La obligación de ser justo con el enemigo aunque sea injusto y opresor. Al-lah dijo: {Que el rencor que tenéis por aquellos que os impidieron llegar a la Mezquita Sagrada no os lleve a transgredir [la ley]. Ayudaos unos a otros a obrar el bien y apartarse del mal, y no cooperéis en el pecado y la trasgresión. Y temed a Al-lah; por cierto que Al-lah es severo en el castigo} [Corán 4:2]. ¿Saben cuándo fue revelada esta aleya con tan certeros concejos? Fue revelada poco después de que los idólatras impidieron que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, circunvalaran la Casa Santa de la Meca; vean cómo la guía divina fue revelada de forma clara para que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y su Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos, no transgredieran los límites en su enojo contra sus enemigos, y recordaran la importancia de temer a Al-lah y que Al-lah es duro en Su castigo. Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él, dijo en su exégesis de esta aleya: “Que el odio por la gente que les impidió llegar a la mezquita sagrada no lleve a los creyentes a transgredir los límites impuestos por Al-lah respecto a ellos. Que mantengan la obediencia a Al-lah en lo que les complace y en lo que les disgusta”197. Esta justicia para con el oponente no trae humillación, pues Al-lah prescribió el respeto a los derechos, e instó a perdonar y ser tolerantes, como se explica en el acápite de la justicia (Al ‘Adl) de este capítulo.

Si bien el Islam prescribió la justicia para con los oponentes, también prescribió la obligación de presentar la guía del Islam a otros y compartir con ellos esta inmensa gracia, pues el mensaje del Islam es para toda la humanidad, y no se limita a ningún pueblo o nación. Al-lah le ordenó a Su Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que dijera a toda la gente: {Di: ¡Oh, hombres! Ciertamente soy el Mensajero de Al-lah para todos vosotros} [Corán 7:158].

Comparemos lo anterior con la posición que se le atribuye al Mesías, la paz sea con él en los evangelios respecto a una mujer que no era israelí. “Esta mujer era pagana de nacionalidad sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija. Él le contestó: ‘Espera que se hayan saciado los hijos; no está bien echar el pan de los hijos a los perritos’” (Marcos 7:26-27), y: “No den las cosas sagradas a los perros ni echen sus joyas a los cerdos. Ellos podrían pisotearlas y se lanzarían encima de ustedes para destrozarlos” (Mateo 7:6).

Queda claro que el mensaje del Mesías, la paz sea con él, era exclusivo para el pueblo de Israel y no era para el resto de la gente, tal como se cita en el evangelio de Mateo que puso en claro sus límites: “Estos son los doce que Jesús envió con las instrucciones siguientes: ‘No vayan a tierras extranjeras ni entren en ciudades de los samaritanos, sino que primero vayan en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel’” (Mateo 10:5-6).



Así como se nos prescribió invitar a la gente al Islam, también se nos manda tener paciencia con el oponente si se muestra grosero y ser tolerantes si se muestra ofensivo. Un ejemplo de esto lo tenemos en la anécdota del rabino Zaid Ibn Su’na, quien agredió al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en presencia de sus Sahaba, que Al-lah esté complacido de ellos. Imaginen que siendo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, Mensajero de Al-lah y jefe de Estado, y estando rodeado por sus Sahaba, este hombre de otro pueblo y de otra fe lo agrede, y sin embargo la paciencia y tolerancia del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo encaminó finalmente por la senda del Islam. Veamos pues este relato registrado en los libros de la Sunna de boca de ‘Abdul-lah Ibn Salam, que Al-lah esté complacido de él:

Cuando Al-lah quiso la guía de Zaid Ibn Su’na, este dijo: “Todas las señas de la profecía las reconocí al mirar el rostro del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, excepto dos que no pude notar198: su tolerancia que supere su ira y que el comportamiento grosero no lo haga sino más tolerante; así es que decidí ser amable con él para mantenerme cerca de él y saber si era paciente ante las groserías. Un día salió el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, de sus habitaciones acompañado por ‘Ali Ibn Abi Talib, y se presentó ante él un hombre montado que parecía ser beduino, y dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! Busra, cerca del poblado de Bani fulano, se han islamizado. Yo les había dicho que si se islamizaban les llegaría el sustento en abundancia y les ha azotado la sequía y la hambruna; me temo, ¡Mensajero de Al-lah!, que abandonen el Islam por motivos materiales, así como se islamizaron por motivos materiales. Así es que, si ves oportuno, podrías enviarles algo para ayudarlos’. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, miró a un hombre a su lado, creo que era ‘Ali, y él dijo: ‘¡Mensajero de Al-lah! No queda nada de ello’. Yo me acerqué a él y le dije: ‘¡Muhammad! ¿Quieres venderme una cantidad específica de dátiles del huerto de fulano a entregar en tal plazo?’ Él respondió: ‘No, judío; pero sí te vendo dátiles en cantidad específica a entregar en tal y tal plazo’, y no mencionó el huerto de Bani fulano. Dije: ‘Está bien’. Y se hizo la transacción. Yo saqué de mi cinturón ochenta pesos de oro por una cantidad determinada de dátiles a ser entregada en tal y tal plazo. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tomó el oro y se lo entregó al hombre y le dijo: ‘Apresúrate, dirígete a ellos y ayúdalos con esto’. Cuando aún faltaban dos o tres días para que se cumpliera el plazo de entrega de los dáteles, salió el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con Abu Baker, Omar, Ozman y otros Sahaba. Después que rezaron por un difunto, se apegó a una pared para sentarse. Yo lo tome de sus ropas, le mire con fieros ojos y le dije: ‘¿Cuándo me vas a dar lo que es mío, Muhammad? ¡Por Al-lah! ¡No sabía que los Bani ‘Abdul Muttalib eran malos pagadores, pero ahora sí por haber tratado con ustedes!’ Cuando miré el rostro de Omar, vi que sus ojos giraban como astros en órbita. Me lanzó una mirada aguda y me dijo: ‘¡Enemigo de Al-lah! ¿Le dices al Mensajero de Al-lah lo que oigo y le haces lo que veo? ¡Por el que lo envió con Su verdad! ¡Si no temiese incomodarlo, te golpearía la cabeza con mi espada!’ El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, miró a Omar con pasividad y amabilidad, y sonrió. Luego dijo: ‘¡Omar! Él y yo necesitamos más otra cosa: que me recomiendes ser buen pagador, y a él que le recomiendes corresponder bien. Ve con él y dale lo que es suyo; y agrégale veinte sa’ de dátiles por el susto que le pegaste’. Agregó Zaid: ‘Omar fue conmigo y me entregó mis dátiles agregando veinte sa’ de dátiles. Yo dije: ¿Qué es esta adición, Omar?’ Dijo Omar: ‘El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, me ordenó añadir esto por haberte asustado’. Dije: ‘¿Sabes quién soy, Omar? Dijo: ‘No, ¿y qué fue lo que te impulsó a hacer lo que hiciste y decir lo que dijiste?’ Dije: ‘Todas las señas de la profecía las reconocí al mirar el rostro del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, excepto dos que no pude notar: su tolerancia que supere su ira y que el comportamiento grosero no lo haga sino más tolerante, pero ahora las he visto y te pongo por testigo, Omar, que me complace Al-lah por Señor, el Islam por fe y Muhammad como Profeta; y te pongo por testigo, Omar, que la mitad de mis bienes, pues soy uno de los más ricos, serán una limosna para la nación entera de Muhammad’. Omar dijo: ‘Dirás para parte de ellos’. Dije: ‘Para parte de ellos’. Omar y Zaid volvieron ante el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y Zaid dijo: ‘Doy testimonio que no hay dios sino Al-lah, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero… y creyó en él y le juró fidelidad’, y presenció con él muchos combates”199.

Mediten este sorprendente relato de quien vino a probar al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y acabó islamizándose, y vivió predicando el Islam y murió luchando en la causa de Al-lah.

Ahora tenemos el caso de ‘Abdul-lah Ibn Ubai Ibn Salul, líder de los hipócritas de Medina y cabeza de la hostilidad interna contra el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; el mismo que traicionó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, el día de Uhud y se volvió con un tercio del ejército200. Cuando este hombre falleció, el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, rezó por él y pidió perdón por él.

En el Sahih, Omar Ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido de él, relata: “Cuando murió ‘Abdul-lah Ibn Ubai Ibn Salul se le solicitó al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, que rezara por él. Cuando el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se levantó para ello, le dije: ‘¿Rezarás por Ibn Ubai siendo que dijo tal y tal cosa?’ Y me puse a mencionarles todas sus palabras ofensivas. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sonrió y dijo: ‘¡Dame respiro Omar!’ Cuando le insistí me dijo: ‘Se me dio a elegir y elegí. Si supiese que pidiendo perdón más de setenta veces por él haría que lo perdone Al-lah, lo haría’. Luego rezó por él y se retiró”201. El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, asistió al funeral y le dio al hijo de Ibn Ubai su túnica para que fuera amortajado con ella, y tal vez así Al-lah le reduciría algo de su castigo. ¡Miren qué elevado compartimiento olvidando los errores y las ofensas! El hombre ya había muerto y no se esperaba de él ni bien ni mal; pero las almas nobles no conocen sino el comportamiento noble para con la gente, soportando sus ofensas con paciencia. Los libros de la Sunna profética y la biografía profética están llenos de situaciones en que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue ofendido o combatido por líderes o individuos idólatras y, sin embargo, él los trató del modo que prescribe la Shari’a y propone la lógica y la conducta noble.

El Islam no sólo prescribe la paciencia con el oponente, sino que prescribe tenerle misericordia y esforzarse para salvarlo del fuego. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se esforzaba mucho por encaminar a los incrédulos, por eso Al-lah dijo: {Es posible que te mortifiques porque ellos rechazan y no creen en este Corán} [Corán 18:6]; y dijo: {¿Acaso a quien [Satanás] le hizo ver sus malas obras como buenas [es igual a quien Al-lah ha guiado]? Ciertamente Al-lah decreta el desvío para quien Él quiere, y guía a quien Le place. No te apenes [¡Oh, Muhammad! por la incredulidad de quienes te desmienten]. Por cierto que Al-lah bien sabe lo que ellos hacen} [Corán 35:8].

Ahora veremos un relato que nos muestra cómo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se esforzaba por guiar a sus oponentes hasta los últimos momentos. Había un joven judío que servía al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y se enfermó. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, fue a visitarlo y se sentó junto a su cabeza; luego le dijo: “Islamízate”, y el joven miró a su padre que estaba allí presente y este le dijo: “Obedece a Abul Qasim (al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él)”. Entonces el muchacho se islamizó y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, salió diciendo: “Alabado sea Al-lah, Quien lo salvó del fuego”202.

Las muestras de este método divino para tratar con los oponentes no terminan aquí ni abarca a todas el presente trabajo. Sólo mencionamos lo que invite al lector a extender su conocimiento de sus creencias, sus leyes, principios y valores. Otro ejemplo sería el hecho de que el Corán prescribe que quien ha recibido una ofensa y puede forzar una indemnización, y el ofensor es alguien que merece ser perdonado, pues debe ser perdonado. Al-lah dijo: {Cuando se cometa un delito pasible de la ley del talión, aplicadla [o aceptad una indemnización en compensación por el daño sufrido]; pero quienes sepan perdonar [la injusticia que se les haya cometido] serán recompensados por Al-lah, y sabed que Él no ama a los injustos} [Corán 42:40]; y dijo: {Si os agreden, responded del mismo modo que se os ha agredido [y no os excedáis]. Pero si sois pacientes [y perdonáis] será lo mejor para vosotros} [Corán 16:126].

Por eso mismo, cuando el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entró victorioso a la Meca y tuvo en sus manos a los que agredían y mataban a sus seguidores y los obligaron a todos a emigrar fuera de la Meca, les dijo sus famosas palabras cuando se reunieron en la mezquita sagrada: “¿Qué piensan que haré con ustedes?” Dijeron: “Tú eres un hermano generoso e hijo de un hermano generoso”; les dijo: “Pueden irse, son libres”203.

Pero el buen trato para el oponente no para ahí, sino que Al-lah prescribe el buen trato y la amabilidad para con los oponentes que no combaten a los musulmanes ni los expulsan de sus hogares; Al-lah dijo: {Al-lah no os prohíbe ser benevolentes y equitativos con quienes no os han combatido por causa de la religión ni os han expulsado de vuestros hogares, pues ciertamente Al-lah ama a los justos} [Corán 60:8]. Dijo Ibn Yarir, que Al-lah tenga misericordia de él: “Y la opinión más probable es que significa: Al-lah no les prohíbe ser justos, tratar bien a quienes sean de cualquier otra religión y no los combaten”204. Un ejemplo práctico de este proceder es el de Asma’ Bint Abi Baker, que Al-lah esté complacido de ella, que dijo: “Vino a Medina mi madre siendo aún idolatra en la época del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él; así que le consulte al Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: ‘Mi madre viene y quiere visitarme. ¿Puedo honrar mis lazos con ella?’ Y él dijo: ‘Sí, honra los lazos con tu madre’”205.

Quien lea la biografía del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, verá algunas situaciones que se dieron con algunos judíos y cristianos de su época, no podemos citarlas todas en este trabajo pero podemos afirmar: el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nunca tuvo expresiones de discriminación racial o social contra los judíos o los cristianos. Un joven judío lo servía en su casa; solía comerciar regularmente con ellos como en el caso de Zaid Ibn Su’na; el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, murió y su peto estaba en prenda con un judío206, y asistían a su presencia regularmente los judíos y le relataban lo que sabían de la Tora y él les creía207.

Tampoco los discriminaba por su denominación religiosa, porque la religión de Moisés y la de Jesús, la paz sea con ambos, es la misma religión de Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, en sus fundamentos y bases, ya que todos los Profetas y Mensajeros, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con todos ellos, llegaron con la misma religión del monoteísmo y el seguimiento de los Mensajeros enviados por Al-lah. La mayoría de los judíos y los cristianos en la época del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, habían distorsionado el mensaje de sus Profetas y por eso se les criticaba, se desmentía sus inventos y se refutaba sus alegatos. Al-lah dijo: {Y por haber violado su pacto les maldijimos y endurecimos sus corazones. Ellos tergiversan las palabras [de la Torá] y olvidan parte de lo que les fue mencionado [en ella]. No dejarás de descubrir en la mayoría de ellos todo tipo de traiciones, a excepción de unos pocos; mas discúlpalos y perdónalos. Al-lah ama a los benefactores. Y con quienes decían: Somos cristianos, [también] concertamos el pacto, pero olvidaron parte de lo que les fue mencionado [en el Evangelio]. Y [por tal motivo] sembramos entre ellos la enemistad y el odio hasta el Día de la Resurrección; y [allí] Al-lah les informará lo que hicieron} [Corán 4:13-14]. Mediten las palabras “a excepción de unos pocos”, ya que la aleya no pone a todos en la misma posición, sino que describe y especifica.

En las siguientes aleyas vemos cómo el Corán lamenta la posición negativa de ellos respecto a la verdad y su deseo de impedir a la gente llegar a ella; Al-lah dijo: {Di: ¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué no creéis en los signos de Al-lah? Al-lah es Testigo de lo que hacéis. Di: ¡Oh, Gente del Libro! ¿Por qué intentáis apartar a los creyentes del camino de Al-lah, desviándolos, siendo que sois testigos [de que Al-lah no acepta otra forma de adoración que no sea la que él prescribió]? Al-lah no está desatento de lo que hacéis. ¡Oh, creyentes! Si obedecéis a algunos de la Gente del Libro, lograrán haceros volver a la incredulidad. ¿Cómo podríais dejar de creer cuando se os recitan los preceptos de Al-lah, y Su Mensajero se encuentra entre vosotros? Quien se aferre a Al-lah será guiado por la vía recta} [Corán 3: 98-101].

Aun así, la imparcialidad era la característica del proceder islámico para con los oponentes, tal como dijo Al-lah: {Entre la Gente del Libro hay quienes, si les confías una gran cantidad de dinero, te lo devuelven; y quienes si les confías un solo dinar, sólo te lo devuelven después de pedírselo con insistencia. Eso es porque ellos dicen: No seremos recriminados por no cumplir con quienes no han recibido ninguna revelación. Ellos inventan mentiras acerca de Al-lah a sabiendas} [Corán 3:75]; y agregó: {Ellos no son todos iguales. Entre la Gente del Libro hay quienes son rectos, durante la noche recitan los preceptos de Al-lah y se prosternan. Creen en Al-lah y en el Día del Juicio, ordenan el bien, prohíben el mal y se apresuran a realizar buenas obras. Ésos se contarán entre los virtuosos. El bien que hagáis no será desmerecido. Al-lah conoce bien a los piadosos} [Corán 3:113-115].

Después de haber visto rápidamente los valores y fundamentos del Islam, el lector concordará que es imposible cubrir todo lo que el Islam engloba, pues sabemos que lo que quedó afuera es más de lo que mencionamos. Por eso dijo el Dr. Muhammad ‘Abdul-lah Draz al concluir su libro Ad-Din: “Al investigador objetivo no le queda, al concluir este tipo de investigaciones, sino reconocer que apareció una aleya nueva que muestra que el Corán no es la expresión de una personalidad individual ni la expresión de la cultura de un pueblo ni un registro escrito de una época histórica… es más bien el libro abierto de la humanidad y su fuente accesible. Aunque estén lejos los países y las épocas, aunque varíen las razas, los colores y los idiomas; aunque varíen las tendencias y las influencias, todo buscador de la verdad encontrará un camino fácil hacia Al-lah, con claridad y profundidad”.

Al-lah dijo: {Hemos hecho el Corán fácil de entender y de recordar. ¿Habrá alguien que reflexione?} [Corán 54:17]208.

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