Vencedores o vencidos



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Vencedores o vencidos (en http://www.elseptimoarte.net/foro/index.php?topic=9892.0)

FICHA TÉCNICA:
Título Original: Judgement at Nuremberg
Año: 1961
Nacionalidad: Estados Unidos
Dirección: Stanley Kramer
Intérpretes: Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Maximilian Schell, Marlene Dietrich, Montgomery Clift, Judy Garland, Edward Binns, William Shatner
Guión: Abby Mann (basado en una de sus novelas, de idéntico título)
Música: Ernest Gold
Fotografía: Ernest Laszlo
Productora:  MGM / UA 
Duración: 178 minutos
Premios: Nominada a 11 Oscars, ganó 2, al menor actor (Maximilliam Schell) y al mejor guión adaptado. Schell también ganó el Globo de Oro al mejor actor.

SINOPSIS
En 1948, tres años después del final de la 2ª Guerra Mundial, Dan Haywood (Spencer Tracy), magistrado estadounidense jubilado, llega a la ciudad de Nüremberg para encargarse de la difícil labor de juzgar a cuatro jueces nazis por su complicidad en la aplicación de las políticas de esterilización y eugenesia del Tercer Reich. Ante el tribunal, defensa y acusación defenderán sus posiciones sobre si los jueces nazis eran conocedores o no del exterminio que estaba realizando el gobierno alemán apoyándose en testigos que sufrieron esta injusta política. Mientras, ya en plena guerra fría, los países europeos prefieren convertir el juicio en un mérito trámite y empezar a olvidar el pasado.

ANÉCDOTAS Y/O CURIOSIDADES:
1) “Los juicios de Nüremberg” fue el subtítulo que se le dio en España y el título principal en Hispanoamérica.
2) Originariamente iba a ser una película para la televisión, pero finalmente se estrenó comercialmente en cines.
3) Maximilian Schell, que consiguió el Oscar al mejor actor protagonista, fue el actor que menos cobró por una película en la historia de estos galardones. Su sueldo fue bastante inferior al de Tracy, Lancaster, Widmark y Dietrich. Bien es verdad que tenía menos “nombre” que ellos. Tuvo tantos problemas para memorizar sus diálogos que sus escenas tuvieron que ser rodadas en repetidas tomas.
4) La primera elección para interpretar el papel de Ernst Janning fue Laurence Olivier. Finalmente lo interpretó Burt Lancaster.
5) El guion no tuvo carácter propagandístico en absoluto. Incluso  el abogado de la defensa Hans Rolfe (Schell) plantea argumentos tan espinosos como el apoyo de la Corte Suprema de Estados Unidos a las prácticas eugenésicas o las palabras de elogio de Winston Churchill hacia Adolf Hitler.
6) Ni Montgomery Clift ni Judy Garland atravesaban sus mejores momentos personales cuando participaron en esta película. El primero murió 5 años más tarde.
7) En 2001 se realizó una adaptación teatral de la película que se estrenó en Broadway dirigida por John Tillinger y protagonizada por George Grizzard, Michael Hayden y el mismo Maximilian Schell, que retoma la historia cuarenta años después, esta vez en el papel del juez nazi Ernst Janning.

LOS JUICIOS DE NÜREMBERG
La 2ª Guerra Mundial ha sido la guerra más cruenta de la historia de la humanidad, con más de 60 millones de muertos y la contienda donde por primera vez el porcentaje de muertos civiles fue superior al de militares.
Una nación (Alemania), un dictador (Hitler) y su ideología (el nacionalsocialismo) se extendieron como una plaga por toda Europa. El 30 de abril de 1945, Hitler y su reciente esposa, Eva Braun, se suicidaron en el búnker de los jardines de la Cancillería, ante su inminente derrota. Ese mismo año, las naciones vencedoras, impulsaron la iniciación de procesos jurídicos contra los principales líderes del genocidio que terminó con la vida de millones de personas. Fue la primera vez en la historia en que una nación vencida fue juzgada por un tribunal internacional por sus acciones de guerra, pero también fue la primera vez en la historia que una nación cometió un genocidio semejante.
En Nüremberg, una ciudad alemana, se estableció un Tribunal Militar Internacional, creado por la Carta de Londres, que se integró con los siguientes jueces titulares: Geoffrey Lawrence, por el Reino Unido, Francis Biddle, por Estados Unidos, Henri Donnedieu de Vabres, por Francia, e Iona Nikitchenko, por la Unión Soviética. Cada uno de ellos contaba con un suplente. El jefe de fiscales fue Robert H. Jackson, un juez norteamericano. Esos cuatro países (Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña y Francia, fueron los primeros suscriptores del Acuerdo de Londres del 8 de agosto de 1945, al que luego se sumaron 19 Estados.
Tras 216 sesiones, la primera de ellas ocurrida el 1 de octubre de 1946, donde se usaron como pruebas documentos y películas, en algo más de 10 meses se llegó a la siguiente sentencia:
De los 24 juzgados, tres fueron absueltos: el Ministro y Vicecanciller, Franz von Papen, Hans Fitzsche, quien había participado en la propaganda nazi, y el ex presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht. 
El Ministro de Armas, Albert Speer, se mostró arrepentido y fue condenado a veinte años de prisión. Lo mismo sucedió con el líder de las Juventudes Hitlerianas, Baldur von Schirach. El gobernador de la Polonia ocupada, también se expresó arrepentido, pero aún así, su condena fue capital. También fueron condenados a muerte, el secretario del partido nazi, Martin Bormann que según luego se supo, ya había fallecido, durante la caída de Berlín (se lo juzgó en ausencia) y el Ministro del Interior, Wilhelm Frick, entre otros. 
Rudolph Hess, quien fue condenado a cadena perpetua, se mostró orgulloso de haber servido a Hitler, aunque su comportamiento en el proceso hizo dudar sobre su salud mental. (Este hombre murió hace poco. Era el único ocupante de una cárcel alemana que esperaba a que muriera él para cerrarse. ¿Os acordáis?)
Hermann Göring, el segundo líder después de Hitler, Ministro de aviación y fundador de la Gestapo, fue sentenciado a la horca. Mostró una actitud desafiante, criticando a sus compañeros nazis por no asumir sus actitudes y defender sus ideologías. 
La ejecución de los once condenados a muerte fue cumplida, por ahorcamiento, el 16 de octubre de 1946. Dos de ellos se suicidaron antes, Hermann Göring y Robert Ley.
Los delitos que se les imputaron fueron catalogados como crímenes contra la humanidad, pues además de los crímenes de guerra, caracterizados por la realización de actos violatorios a las leyes de guerra, como torturas y asesinatos, que no corresponden a enfrentamientos a armados, y de población civil, se sumó la muerte de millones de personas por motivos raciales. En total fueron cuatro los cargos imputados: Crímenes contra la paz (fueron los nazis los que planificaron e iniciaron el sangriento conflicto), contra la humanidad (genocidio, persecución racial, torturas), crímenes de guerra (sustracción de bienes, matanza de rehenes, torturas, etc) y conspiración (para cometer los delitos anteriores).
Si bien la mayoría de las voces se alzaron en apoyo de estos procesos, también hubo algunas opiniones aisladas que criticaron el modo de llevarse a cabo los juicios y, sobre todo, la imparcialidad de los juzgadores, ya que eran los vencedores de la guerra en la que los procesados habían resultado vencidos.
El Tribunal Militar de los Estados Unidos, llevó a cabo otros doce procesos, entre los cuales se hallan los denominados Juicio de los Doctores y Juicio de los Jueces, donde se juzgaron a 199 personas, de las cuales 36 fueron condenadas a muerte. En 18 casos se cumplió la ejecución.
La importancia jurídica de este proceso, además de su sentido de justicia y como promotor de paz, es que fue el origen del actual Derecho Penal Internacional.

COMENTARIO PROPIO:
Es ésta una de esas películas que aúnan dos de los temas cinematográficos que más me gustan, el nazi y los juicios. Ésta es la tercera vez, puede que la cuarta, que la veo y me sigue gustando tanto como la primera vez que la vi. Pero no os confundáis, “Vencedores o vencidos” no es, únicamente, una película más de juicios. No es solamente una película donde podemos apreciar grandes actuaciones de un reparto impresionante. ¿Os habéis fijado? Mirad de nuevo el reparto, por favor. Spencer Tracey, Burt Lancaster, Maximilliam Schell, Marlene Dietrich, Judy Garland, Richard Widmark, Montgomery Clift, William Shatner... Estamos ante una obra en la que se nos plantea un interesante dilema moral. ¿Es un hombre responsable de sus actos? ¿Se debe condenar a todo el país y no sólo a sus verdugos y carniceros porque consintió que ocurriera? ¿Es responsable alguien que cumple órdenes? ¿Hasta qué punto debemos desobedecer en virtud de nuestros principios, sin que nos llamen o acusen de antipatriotas? ¿Debemos el resto de la humanidad olvidar y perdonar tan fácilmente lo que en esa guerra ocurrió durante esos terribles casi 6 años?

El reparto es verdaderamente espectacular y el nivel interpretativo sencillamente impresionante. Richard Widmark como el incisivo fiscal, muy comprometido con la causa porque junto a sus hombres liberó un campo de concentración y nunca pudo olvidar lo que allí encontró. Maximilliam Schell, en una de las mejores interpretaciones de su carrera, como convincente y apasionado abogado defensor. Increíble Montgomery Clift en un pequeño papel, una única intervención, dramática, conmovedora y completamente arrolladora como modesto panadero que sufrió en sus carnes las leyes de castración nazi. Una Marlene Dietrich, como fría y resentida alemana, esposa de un General alemán juzgado y ajusticiado dos años antes y en cuya casa vive ahora Spencer Tracey, intentando convencer a cualquiera de que el pueblo alemán no sabía nada de lo que estaba ocurriendo, y que su marido era un militar, pero no un asesino y que fue tratado injustamente. Una conmovedora Judy Garland, perfecta, emotiva y absolutamente convincente... Pero si tengo que destacar a alguien de entre este magnífico reparto, sin duda destacaría a dos, a Spencer Tracey y a Burt Lancaster. El primero como juez imparcial y justo, que lleva la mayor parte del peso de la película sobre sus hombros, secundado por Schell y Widmark. Y el segundo como uno de los acusados, un prestigioso juez alemán. Impresionante Lancaster con sus miradas y sus silencios, y eso que su papel no es de los más relevantes ni con más diálogo de la película, pero ni falta que le hace. Demoledora su declaración final. O cuando el abogado defensor está acosando fieramente a Judy Garland y él se pone de pie y le dice: “¿Es que vamos a empezar de nuevo?” ¡Qué mirada! ¡Qué presencia! Realmente impresionante, de verdad.


Estamos ante de un juicio contra los “jueces”. Jueces nazis que ejecutaron pavorosas sentencias bajo el régimen del III Reich. Ya en las primeras imágenes, con los títulos de crédito, se ve una cruz gamada (svástica) coronando un edificio y, según desaparecen las últimas letras, dicho símbolo salta por los aires, dinamitado. Ésa es la idea que se va a plantear en la película, el acabar con el nazismo y con todo lo que representó, juzgando y castigando a los culpables. Y se eligió esa ciudad precisamente, Nüremberg, porque en ella era donde el partido nazi, con Hitler y toda su plana mayor a la cabeza, celebraba sus concentraciones.
En los primeros minutos del juicio, los personajes alemanes hablan en alemán y se usan traductores. Luego, para dar agilidad narrativa, todos hablan en español (la he visto doblada), aunque se mantienen los cascos en las orejas y se sobreentiende que sigue habiendo traducciones. La acusación dice que los jueces alemanes han de ser castigados por las atrocidades que ordenaron y consintieron, precisamente ellos que debían ser los valedores de la justicia. La defensa alega que ellos sólo cumplieron las leyes vigentes en su país en aquel momento y que, de no hacerlo, hubieran sido traidores a su patria y posiblemente perseguidos por ello. Pero no es la típica película de los aliados son los buenos y los alemanes son los malos, y ya está. Las razones que se exponen tanto por parte de la acusación como de la defensa tienen su peso específico y nos hacen meditar en lo que nos exponen. Pocas veces las cosas son blancas o negras, sin ninguna duda.
Resulta espeluznante la película (real) sobre un campo de concentración que la acusación aporta como prueba. Te pone los pelos de punta, escalofriante, en serio. 
La película dura casi 3 horas. Sí. Pero en absoluto se hace larga ni pesada, y no sobra ni uno solo de esos minutos. (Sé que Jescri y alguno más no va a pensar igual). Los diálogos y monólogos son tan intensos y tan brillantes que mantienen al espectador siempre atento a lo que ocurre y se dice, con ciertas pausas que le permiten a uno reflexionar sobre que está escuchando.
En fin, que podría llenar páginas y páginas hablando de esta película, buscando calificativos buenos para ella y sus protagonistas, pero no quiero ser pesado y reiterativo. Yo que tú, sí, tú, el que ahora mismo está leyendo esto, no perdería más tiempo y haría lo posible por verla cuanto antes, y luego, en conciencia, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Para acabar, una frase de la película: “Ser lógico no significa ser justos. Y no hay nada en la Tierra que pueda hacerlo justo”.


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