Vi recital internacional de poesía desde el sur kachkaniraqmi: “A pesar de todo aquí estamos todavía”



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VI RECITAL INTERNACIONAL DE POESÍA DESDE EL SUR

Kachkaniraqmi: “A pesar de todo aquí estamos todavía”:

Memoria e identidad andina en la poesía peruana*


Rosina Valcárcel
Preludio: Mi infancia en México marcó mi vida. Entre 1951-‘56 en el exilio escuché diversos relatos, leyendas, corridos, respiré el “amor a la patria”. Ello nutrió mi inclinación y afecto no sólo por la literatura popular, sino por sus raíces, ritmos, colores e identidad. Mi temprana revelación del umbral cultural de Mesoamérica y los Andes me adoptó, y conocí no solo una sino muchas historias sobre qué es la literatura, los libros, los autores.

La lucha por la independencia en los Andes centrales de América del Sur produjo el surgimiento de una nueva sensibilidad literaria y social. Mariano Melgar (Arequipa, 1790-Puno, 1815), poeta, revolucionario independentista, iniciador del romanticismo en esta parte del mundo, creador privilegiado de la expresión de un sentimiento andino/mestizo antes por nadie concebido en el que se aliaron la qasida mozárabe1 y el harawi quechua dentro del cantar dolido que recreó.2 La sociedad colonial veía agravadas sus grietas 3. Al iniciar la poesía verdaderamente peruana sin acudir a la inspiración europea sino apoyándose en la poesía indígena, de órfica y rebelde entonación. 4 La poesía de Melgar sugiere la necesidad de la liberación del colonialismo español. Veamos, parcialmente, versos de la “Oda A la libertad5:

11 Sonó en toda la Esfera / Voz tan dulce: los Polos retumbaron; / El eco derramaron/ Sobre la tierra entera,/ Y la América toda en el momento/ Saltó llena de gozo y de contento.

12 ¿Pero quién ejercita / Este poder?/ ¿En dónde se comienza a formar la obra inmensa del remedio a que incita esta voz celestial/ así decía: Y empezó mi país desde aquel día.6


El proceso histórico de la independencia política en América Latina tuvo diferentes ritmos, lo que facilitó la conformación de grandes ejércitos macrorregionales. La lucha en Perú tuvo dos momentos. . Uno dirigido por la élite quechua-aimara, la cual con un programa libertario logró movilizar grandes contingentes andinos y creó un imaginario insurreccional en todo el continente. Entre ellos destacan los movimientos de Túpac Amaru II y Túpac Catari (1780), con vastas repercusiones en América del Sur. Decapitadas cruelmente las rebeliones indígenas, y perseguida la cultura andina, el sector más independentista de los criollos asume la ideología de la Revolución Francesa y el liderazgo de la lucha por la independencia. Sin embargo, este lapso tiene sus particularidades: una vinculada a Simón Bolívar, su pensamiento y acción sobre la unidad latinoamericana, la otra la retrata el sector criollo más aristocrático, el que se apodera de los frutos de la lucha emancipadora. Y refeudaliza al Perú, lo convierte en un país dependiente de Inglaterra. La joven república ingresó a una etapa de caos político y social. ¿Cómo imbricar procesos sociales y literarios? Cuando las contradicciones clasistas se mezclan con otras de contenido étnico, como es el caso del Perú (…) la ambigüedad de los sujetos sociales se hace mucho más profunda7.

Antecedentes: El s. XIX está signado por esas características históricas a través de tres autores paradigmáticos: Narciso Aréstegui Zuzunaga (Cusco, ¿1820?-Puno, 1869), con la novela El padre Horán, (1848) 8la primera peruana, en cuyos rasgos costumbristas y románticos se advierte el umbral del pensamiento orientado hacia el realismo y el naturalismo, de ella deriva la narrativa indigenista. Manuel González Prada (Lima, 1844-1918) poeta, lúcido ensayista, pensador anarquista de vasta obra, Nuestros indios (1904), Horas de lucha (1908), en las que analiza las causas de la derrota de la guerra que enfrentó al Perú con Chile entre 1879 y 1881 en la Guerra del Guano y el Salitre, enjuicia a la oligarquía peruana y por primera vez señala el problema del indio en relación con la nacionalidad y nuestra clase trabajadora. Como poeta, vinculó las tradiciones de ambos mundos. Aunque el realismo de MGP se da más que nada en sus ensayos y en su prédica a sus seguidores (Clorinda Matto, Abelardo Gamarra), porque en su poesía predomina más el parnasianismo. Por eso la historiografía literaria lo ubica como "Precursor del Modernismo americano", el cual –como se sabe– asumió la “fusión” de varias escuelas. Chocano metaforizó esta propuesta señalando: “En el arte caben todas las escuelas como en un rayo de luz todos los colores.” MGP fustigó a los gobiernos y a la sociedad de su época con acritud. Y la humanista Clorinda Matto de Turner (Cusco, 1852-Buenos Aires 1909) cuya Aves sin nido (1889), fue perseguida por sus ideales de igualdad. Cuando Matto enfrenta la escritura conoce, por experiencia directa, y denuncia la tiranía del cura, el gamonal y el juez provincianos, lo cual implicaba revalorar la realidad andina y en especial la situación del indio en las serranías del sur, como los requerimientos de la modernidad; y en ambos están vigentes las necesidades de cambio surgidas luego de la derrota del Perú ante Chile 9



10. Es indudable que el carácter nacional que Matto asigna a su obra, grafica las relaciones de poder en los Andes expresadas en el cura, el gamonal y el Estado. De hecho su enfrentamiento con el clero fue en más de una ocasión frontal. 11 La lectura de Aves sin nido como una alegoría de la nación, o mejor de su proceso formativo, permite situarla no sólo dentro del complejo y variado discurso que enfocó esta temática desde el origen mismo de la República –y que aún con grandes modificaciones, ciertamente, sigue operando hasta nuestros días–, sino también dentro de las configuraciones imaginarias, rara vez explícitas, que transfieren la problemática nacional a otras esferas, incluyendo las de la vida privada. En todo caso, de manera directa, Aves sin nido se relaciona con las preocupaciones nacionales del XIX.12

Adolfo Vienrich: Registro de la cultura popular andina

Ya en el s. XX Azucenas quechuas (1905) y Apólogos quechuas (1906) de Adolfo Vienrich marcan el jalón inicial del registro de la tradición oral peruana. Vienrich se lamenta, en el prólogo de su primer libro, del desconocimiento y la ignorancia en que se vive respecto a la literatura incaica, cuyos fragmentos mutilados hablan de una grandeza pretérita incomparable. Su recopilación fue la generosa respuesta a la solicitud lanzada por Abelardo Gamarra desde las columnas de La Integridad para vertebrar nuestro folclor. Lo dedica “a Manuel González Prada, por su antiespañolismo en el Perú”.13 Vienrich es quien plantea la educación intercultural bilingüe. A través de su obra se empiezan a valorar las tradiciones populares. Vienrich pertenece a la generación de intelectuales tarmeños influidos por González Prada y el positivismo, que en nuestro continente desempeñó un papel progresista “que piensa la región en términos modernos y cuyo ideario se inspira en la idea del progreso: asumen que tienen que superar el oscurantismo, la brutalidad y la ignominia que era incentivada por la 14Iglesia, los conservadores y los terratenientes, todos ellos ajenos a los aguijones de la modernización burguesa (…).15

El siglo xx se iniciará con la crisis de la feudalidad, la inserción de la economía peruana en el circuito del naciente imperialismo norteamericano en calidad de semicolonia, el desarrollo del capitalismo nativo dependiente y la formación de nuevas clases sociales.

En este marco aparece en el Perú la vanguardia literaria, como expresión de la Reforma Universitaria de 1910 y en conjunción con el indigenismo, muchas veces “sincretizando” ambas corrientes. En el sur andino (Cuzco-Arequipa-Puno). Ejemplo, el Grupo Orkopata aglutinado alrededor de Gamaliel Churata (Puno, 1897-Lima, 1969) cuyo libro representativo, El pez de oro, trata de la cosmovisión aimara, asume una postura comprometida y, con el indigenismo como temática principal, editan el Boletín Titikaka. 16 Alejandro Peralta fue otro de los animadores (hermano del anterior). José Carlos Mariátegui consideró su obra trascendente y ultramoderna, vertiendo lo genuino del alma nativa al castellano. Sus imágenes logran una versatilidad propia, conjugando el vanguardismo y su tradición icónica.17



Vanguardias y rupturas

La vanguardia ha sido una de las corrientes literarias más representativas en el devenir del proceso cultural peruano. Con intensa fuerza expresiva, formal, estructural e ideológica se concentró fundamentalmente en el género poesía, vía la edición de poemarios, revistas, manifiestos, proclamas o adhesiones y compromisos políticos. El vanguardismo fue un tránsito hacia una conciencia de ruptura social. Aportaron decisivamente en este proceso autores como César Vallejo, César Moro, Xavier Abril y Martín Adán, pero también Emilio Armaza, Armando Bazán, Federico Bolaños, Blanca Luz Brum, Enrique Bustamante y Ballivián, Mario Chabes, Nazario Chávez Aliaga, Gamaliel Churata, Nicanor de la Fuente, Serafín Delmar (precursor de la Literatura Social del Perú), Alberto Guillén, Alberto Hidalgo, Juan José Lora, Rafael Méndez Dorich, César Alfredo Miró Quesada, Carlos Oquendo de Amat, Juan Parra del Riego, Enrique Peña Barrenechea, Alejandro Peralta, Julián Petrovick, Magda Portal, Luis de Rodrigo, César Atahualpa Rodríguez, José Varallanos, Adalberto Varallanos y Juan Luis Velásquez. 18

Desde 1915 la vanguardia literaria limeña estuvo muy ligada a la lucha antioligárquica de la juventud universitaria, a la de los obreros por las ocho horas de trabajo, así como al vínculo intelectual entre estudiantes y clase trabajadora, cristalizándose en la “Universidad Popular Manuel Gonzáles Prada”. Ella irrumpe contra el modernismo, la literatura y mentalidad colonial. Será en la prosa y la narrativa de Abraham Valdelomar, donde lo andino irá percibiéndose históricamente dentro del entramado de la sociedad. Caracteriza este período Abraham Valdelomar y la revista Colónida, que fue uno de los medios pioneros que pugnó por integrar a la vanguardia latinoamericana. Abraham Valdelomar cultivó el cuento, la novela, el teatro, la poesía, el periodismo y el ensayo, pero destaca en sus cuentos, que con ternura narran historias de las ciudades provincianas y, en menor medida, relatos de Lima o cosmopolitas.19.A continuación José Carlos Mariátegui, Jorge Falcón, entre otros, aportan significativamente a su desarrollo en el campo del ensayo.

Trujillo es otro centro de irradiación vanguardista, con las figuras de César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892-París, 1938), Alcides Spelucin (La Libertad, 1895-Argentina, 1976) y Antenor Orrego (Cajamarca,1892 - Lima, 1960), filósofo, periodista, político y pensador; el pintor Macedonio de La Torre. Por cierto, también lo es Lima. Hasta 1920 el modernismo predominaba en el cuento y la poesía.


César Vallejo, por sí solo, con su obra vigorosa e innovadora en el lenguaje y centrada en la condición humana, representa el ícono más sólido de la vanguardia en el Perú. Aunque según poetas como Julio Carmona: Vallejo estuvo contra la vanguardia, y el hecho de que innovara el lenguaje poético, no amerita su inclusión, esa innovación no es patrimonio privativo de la vanguardia 20 Lo propio de la vanguardia poética en el Perú radica en la articulación de la universalidad (esto es propio también del marxismo), que logra el genial santiaguino exaltando la raíz andina mediante una expresión casi campesina pero cosmopolita.21

Vallejo había mostrado pesimismo, desesperación en Los heraldos negros y en Trilce. Entendemos que las diversas agresiones padecidas en la sociedad de entonces lo desencantaron. Entre 1925 y 1930 hizo periodismo en Mundial y Variedades (Lima); en la revista Bolívar (Madrid), ocasionalmente en Amauta, Nosotros y Repertorio Americano; a partir de estos años los artículos van envueltos más en una determinada concepción filosófica-política de la vida y del mundo, hasta culminar en los textos dialécticos: Rusia ante el segundo plan quinquenal y Rusia en 1931.22 Mediante esta labor puede advertirse cómo el concepto vallejiano del arte, de la literatura, de la función artística, va asumiendo la dialéctica.23 En 1926, en el N° 1 de Favorables París Poema, en un artículo sobre la poesía nueva, critica con criterio positivo a la poesía que se llama nueva sólo porque usa palabras o imágenes nuevas; la poesía nueva que él propugna habrá de ser a base de sensibilidad nueva (…) simple, humana y a primera vista se la tomaría por antigua o no atrae la atención sobre si es o no moderna. 24 Luego reprocha a sus compañeros generacionales de tomar prestado tanto el “espíritu nuevo” (…): No se trata aquí de una conminatoria a favor de nacionalismo, continentalismo ni intereses raciales (…) Hay un timbre humano, un sabor vital y de subsuelo, que contiene, a la vez, la corteza indígena y el sustratum común a todos los hombres, al cual propende el artista, a través de no importa qué disciplinas, teorías o procesos creadores. Dése esa emoción sana, natural, sincera, es decir, prepotente y eterna y no importa de dónde vengan y cómo sean los menesteres de estilo, técnica, procedimiento, etc. A este rasgo de hombría y de pureza conmino a mi generación. 25



Pregunto ¿Hay que quemar a los vanguardistas? Monguió recuerda: Y, nuestro César, seguidamente acaba atacándolos cuando lo son por cobardía o indigencia poética, porque carecen de la “necesidad sagrada de la emoción auténtica y humana”.

Carlos Oquendo de Amat (Puno, 1905-Navacerrada 1936), su biógrafo Carlos Meneses señala: «fue capaz de transmitir pasión a través de un arduo y concienzudo trabajo estético.  Oquendo abandonó Lima en 1930, a la muerte de Mariátegui. Fue a Puno, parece que vivió con su familia materna en Juli, ya estaba con tbc. Y debió ser a partir del ‘31 cuando acomete la dura tarea del activista. Mier y Terán, el máximo comisario en Arequipa lo hizo perseguir hasta que lo capturaron. No se puede olvidar su actitud política, al intervenir como él lo hizo directamente en esa batalla,26demostró que la vida supera la escritura, era necesario asumir teorías sobre la lucha de clases. La "gestión" política de Oquendo la realizó durante las presidencias de Sánchez Cerro y Benavides, entre 1931 y 1935. Publiqué Tránsito de Oquendo de Amat en 1973, el título fue sugerido por Enrique Peña Barrenechea. Nuestro poeta tuvo como influencias principales al surrealismo, ultraísmo y creacionismo. Su libro 5 metros de poemas fue el primer libro vanguardista en el Perú.

Controversia: Para algunos poetas resulta extraño que el escritor Meneses sostenga que los Cinco metros de Oquendo haya sido el primer libro vanguardista del Perú. Pues el paradigma del vanguardismo peruano es Vallejo y su libro paradigmático como tal es Trilce, editado en Lima en 1922. El libro de Oquendo es de 1927. Según Julio Carmona esto resulta discutible, porque el mismo Vallejo no lo admite. 27 Otros poetas habían publicado poemas sueltos pero no un libro.28 29 Este proceso se ejemplifica en Amauta, dirigida por José Carlos Mariátegui, quien tras su experiencia europea hasta el fin de sus días30 logró una articulación entre el socialismo y lo andino. En la acogida en esa revista de poemas suyos, algunos incluidos luego en su libro 5 metros de poemas, ve Carlos G. Belli31 una cala en el alma de la primera vanguardia latinoamericana, cristalizada en los años ’20 pero desarrollada en los albores de su juventud. Para Oquendo, la poesía tiene una forma cinematográfica, y él se la da incluso en la diagramación del libro, cuyo diseño se compone de cuadros, enlazados en continuidad tal como se suceden las vistas que la gran innovación del siglo ha traído.
Alberto Hidalgo (Arequipa, 1897-Buenos Aires, 1967), poeta exaltado y narrador cuya obra contribuye con el vanguardismo. Luis Valle Goicochea (La Libertad; 1908-Lima; 1953). Poeta, narrador y periodista. Los introductores del vanguardismo fueron un poeta y un ensayista que conformaban una asociación intelectual muy sólida: Abril y Mariátegui.

Abril estuvo con los surrealistas en París, conoció a Breton y vinculó epistolarmente a Breton con Mariátegui. Nuestro ensayista, desde las páginas de Amauta, desarrolló una excelente e inigualable labor de difusión y defensa del vanguardismo en el Perú y sobre todo del surrealismo. Todo esto desde los años 25.



Magda Portal (Lima, 1900-1989) fue una poeta, narradora y activista política. José Carlos Mariátegui la elogió, calificándola como la "primera poetisa" del Perú. La hemos estudiado en la antología Di tu palabra. 9 poetas alzadas (Lima, 1998 Arteidea, 65 pp.) 32

Adela Montesinos (Lima, 1910-1976): Vio la luz en Lima,33 se crió en Arequipa34. Se vuelve lideresa de las causas feministas publicando bajo el seudónimo de «Alma Moreva», escribió artículos en periódicos, se hizo conocida y se vinculó a otros sectores progresistas. Con gran sensibilidad y sencillez, tuvo militancia política. En 1931 se casó con Pompeyo Herrera, que era un dirigente del PC. Al ser detenido éste y exiliado (1932-1933), Adela radicó en Chile hasta 1937. Revistas de Puno y Cuzco le editaron sus poemas. De vuelta al Perú, en 1938, se casó con el ingeniero agrónomo Gustavo Espinoza.35 Adela, destaca como la primera mujer feminista de Arequipa. Floreció ya hace cien años, y su voz tiene los visos de su tierra rebelde al dominio centralizante que en el Perú signa el acontecer. Su poemario Arcos hondos (Stylo, Lima) se editó recién en 1973. El 12 de diciembre de 1979 Ernesto More, a modo de tributo, dio una conferencia sobre su poesía en la Biblioteca Pública de la Municipalidad de Jesús María. Un rasgo de su talento para la denuncia se demuestra en el fragmento de su poema «¿Cuándo?»:

(...) ¿Cuándo por fin podrá una en la noche / cerrar los ojos apaciblemente, / sabiendo que todos han comido / y tienen, porque es justo, // un techo sonriente y una cama? / ¡Qué bien podríamos entonces descansar! / Hasta el sabor del pan, sería nuevo. / ¡Ningún remordimiento al masticar! / Amanecer del mundo, Yo TE ESPERO.



Defensa de lo andino: Otras perspectivas

Sergio Quijada Jara (1914, Huancavelica-Huancayo1990). Estudia Derecho en la Universidad de San Marcos, fue laureado en los Juegos Florales Universitarios (1940) con Estampas huancavelicanas, cuya dedicación fue el folclor andino. Manuel Baquerizo dice: «En Sergio Quijada Jara hay que admirar a uno de los primeros recopiladores de la cultura popular de nuestra región (…), y también a uno de los iniciadores de la literatura narrativa. Tuvo el gran acierto de mostrar el paisaje y el entorno social, a través del relato y el cuento; y de recuperar la tradición nativa del pueblo, mediante la compilación de cuentos, leyendas, canciones y la descripción de las costumbres, como se puede ver en sus primeros libros (…) Por esa misma época, había surgido también en el Cusco la primera escuela de investigación folklórica, creada por Víctor Navarro del Águila (1909-1948), que luego vino a ser el semillero de grandes estudiosos de la cultura popular, como Efraín Morote Best, Gabriel Escobar, Andrés Alencastre, Josafat Roel Pineda y los hermanos Delgado Vivanco, entre otros más. Los reunió Waman Puma (1941-1944). Morote Best le daría posteriormente a esta escuela un nuevo impulso, en los años ‘50, con la publicación de la revista Tradición (1950-1958).36

Por su lado, José María Arguedas (Andahuaylas, 1911-Lima, 1969) empezaba a recoger en Sicuani las canciones quechuas y a escribir sobre los ritos de la siembra y la cosecha, la feria y los carnavales, publicando sus artículos en La Prensa (1941-1944) de Buenos Aires. El padre Jorge A. Lira hacía lo propio en la ciudad del Cuzco. Había, desde luego, otros cultores autodidactas, en Puno y Piura…». El impacto de nuestra raíz cultural en la literatura peruana –es decir, la llamada “inclusión” del potencial de la narrativa andina– se visibilizó a través de Arguedas, uno de los peruanos más singulares, escritor latinoamericano cardinal y, paradójicamente, uno de los menos comprendidos. Aunque, por un lado, su obra resulta un referente paradigmático de los procesos de transculturación que caracterizan la región y su cultura, por otro, su suicidio, en 1969, sella el fin y el fracaso de un gran proyecto literario y cultural. Coincide con transformaciones en la narrativa continental, como el fenómeno llamado "Boom". JMA nunca se sintió cómodo con la imagen del escritor e intelectual. Escribió, al revés, terapéuticamente. Sentía la agonía de su cuerpo, en su propia piel y en su intensa vida. Por las agudas contradicciones de la modernización de la sociedad, padeció en la relación de ésta con la tradición y el ámbito indígena-andino. Experimentó, de forma agónica, las tensiones generadas por la confluencia y complicidad entre modernización y el legado colonial, con sus propios conflictos nutridos en su infancia. JMA procede de la orfandad, del desgarramiento por problemas muy frecuentes en nuestro país. Son consecuencia característica de condiciones socioculturales, al incidir en su biografía revelan lo individual, y al configurarse la intencionalidad del narrador centrada en su universo interior deviene expresión y campo de manifestación del fenómeno colectivo. De hecho, JMA vincula el conocimiento del país al esclarecimiento personal, escribir implica asumirse y examinarse como producto social, hijo de una época y de circunstancias bien definidas. Es también explícito el hecho de que la intuición de sí mismo y el autoanálisis le permitieron profundizar la comprensión de las fuerzas actuantes en la sociedad peruana37. Puesto que lo escrito, denunciado e interpretado acerca de la vida y drama de los andinos es aún escaso, su obra adquiere hoy una refrescante vigencia. Se precisan más autores como él no sólo para que muestren lo hostil que es al indígena la vida en la sierra, sino para comprender nuestros tiempos. La valoración de lo andino, debido al efecto de la honda crisis económica y la sui generis violencia política, responde a esa confrontación de los dos mundos de distinta tecnología y encontradas idiosincrasias, que es resistida por medio de los resortes culturales que signan la sensibilidad del pueblo. La literatura y antropología arguedianas, sigilosamente, empezaron a desarrollarse en las aulas de San Marcos y en La Agraria. Si bien es cierto que Arguedas comprendía los “cambios” que se estaban produciendo en los Andes, su actuación como escritor, maestro y socialista le permitía precisar los posibles rumbos de estas culturas y había una consecuencia que para él era muy importante: la resistencia cultural, visible en este fragmento de “A nuestro Padre Creador Túpac Amaru”:

(…) De tu inmensa herida, de tu dolor que nadie habría podido cerrar, se levanta para nosotros la rabia que hervía en tus venas. Hemos de alzarnos ya, padre, hermano nuestro, mi Dios Serpiente. Ya no le tenemos miedo al rayo de pólvora de los señores, a las balas y la metralla, ya no le tememos tanto. ¡Somos todavía! Voceando tu nombre, como los ríos crecientes y el fuego que devora la paja madura, como las multitudes infinitas de las hormigas selváticas, hemos de lanzarnos, hasta que nuestra tierra sea de veras nuestra tierra y nuestros pueblos nuestros pueblos. (…). 38

Generación del ‘50

Hay poemas que cantan a héroes de los Andes como Alejandro Romualdo y su célebre Canto coral a Túpac Amaru, Gustavo Valcárcel: “Balada y elegía a Micaela Bastidas”, 39 entre otros. Magda Portal también escribió un hermoso poema a Micaela Bastidas.



MARIO FLORIÁN (MF) Cajamarca, 1917-Lima, 1999

Novelista, cuentista, ensayista neoindigenista de obra vasta. Se distingue como estudioso de la cultura andina, y uno de los vates más caudalosos y de sublime significación cultural en el Perú contemporáneo. Leamos:

Por amansar tus ojos, tu sonrisa,/ perdido entre la luz de tu manada/ está mi corazón, en forma de allqo./ cuidándote, lamiéndote, llorándote…/ Pastorala/ Pastorala” (de Urpi) Autoproclamado como Juglar Andinista y Poeta del Pueblo, dos títulos propios de su producción. Para González Vigil, las dos líneas del proyecto creador de MF resultan convergentes: el pueblo peruano es en gran proporción la masa campesina, su pasado glorioso no es otro que el de las culturas autóctonas, su identidad colectiva y energía creadora (su futuro como nación…) debe basarse en las raíces andinas. Poesía peruana siglo XX.40...

Efraín Miranda EM (Puno) en 1925

Uno de los poetas más destacados de nuestra literatura. Nació en Putina. Obras: Muerte cercana (1954), Choza (1978), Vida (1980), Padre Sol (1998). Leer: “E G”

Es verdad que están aquí mis raíces/ pero no es menos cierto que trasplantes extranjeros/ han encontrado terreno propicio a mi lado: /¡no me dejan crecer!/
¡no me dejan andar!/ ¡me inmovilizan!/ y, están seguros de extinguirme./
Llegan de Europa y USA;/tirando sus fragmentos culturales,/
cortando nuestros intereses naturales,/atando con sogas, nuestra sabiduría, a los cerros./ Nos gritan con sus ojos azules / que tienen el poder mundial (…)// Nos gritan que son la sociedad histórica;/ la asociación viviente, elegida y selecta/ del porvenir humano.// Nos golpean con sus instituciones transplantadas,/ nos entrecruzan con las cadenas de su jurisprudencia,/ nos doblan con las imágenes de sus religiones,/ y nos gritan a la razón, diciendo que somos taciturnos,/ enigmáticos, misteriosos para que lo seamos.// Han introducido el individualismo,/ han consagrado el egotismo (…) La poca luz que producimos/ La apagan tal como a una mecha de sebo./ (Choza, 1978)

La lectura de los poemas Efraín Miranda es una urgencia, una necesidad, frente al silenciamiento de cierta crítica ociosa y excluyente. Efraín Miranda es el poeta, un gran poeta. No solo es el poeta indio, del que hablé en los ochenta. Su poesía antisistema, irreverente, nos llega como la contracultura frente a los envasados que hoy abastecen las librerías».41 Darle a Miranda su lugar en la historia del pensamiento lírico nacional es un acto de justicia que venimos intentando desde sus primigenias realizaciones juveniles.


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