Viaje a inglaterra y escocia


Día 5 de agosto (miércoles)



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Día 5 de agosto (miércoles)

Ruta: Windsor-Salisbury Km. 139; tiempo 1h40

Nos levantamos y al salir nos damos cuenta que hay un ambiente raro en el parking, he ido a tirar la basura y parece que el responsable de los parking del municipio esta llamado la atención al vigilante del parking sobre las autocaravanas, la máquina expendedora de tickets la han puesto una lona y no podemos sacar el ticket diario.

Mientras hacemos tiempo llega una autocaravana inglesa y por los gestos parece que se han quejado de nuestra presencia, el vigilante le indica donde debe de aparcar y levanta la veda para que pueda sacar el ticket.

Nosotros le indicamos que queremos visitar el castillo y después nos vamos a marchar a media mañana, nos dice que saquemos un ticket para 4 horas para que nos dé tiempo para la visita al castillo de Windsor.

Nos tomamos con calma la visita a la ciudad, aprovechamos para ir tranquilamente dando un paseo por el jardín cercano, atravesamos una de las plazas más bonitas de la ciudad, es la Jubilee Fountain. Llegar hasta el castillo no ofrece ninguna dificultad porque se encuentra situado sobre un promontorio y desde cualquier parte de Windsor se ven las torres de piedra de sus murallas.

Nada más llegar al castillo en la taquilla hay una importante cola, me da tiempo a entrar a la iglesia cercana de Parish Church, destaca del exterior su cementerio, las baldosas con la que se ha formado el camino de entrada esta construido con cientos de piedras funerarias del cementerio.

La iglesia parroquial de Windsor Parish Church es una de las principales iglesias de la ciudad. El edificio actual es del siglo XIX, construido en 1822. Sustituyó a la Iglesia sajona y Normanda de San Juan Bautista, que databa de alrededor de 1110. En 1870 se añadieron el presbiterio y ábside y luego en 1898 se añadió el coro coincidiendo con la celebración de los 60 años de la reina Victoria. Su interior tiene un marcado estilo neo-gótico con una disposición protestante, en las galerías laterales se han construido unos palcos para albergar el doble de fieles. Esta presidida por la pintura de la Última Cena siglo XVII, situada sobre la entrada, posiblemente pintada por Franz de Cleyn.

Enseguida se ponen en marcha la fila para acceder al castillo, el precio del ticket de tarifa familiar 2 adultos y 2 niños es de 49,70 libras.

El castillo es una de las residencias oficiales de la Reina Isabel II, lugar donde la Reina reside dos veces al año: en Semana Santa y en el mes de junio, aprovechando la celebración del oficio anual de la Orden de la Jarretera. Es el lugar que sirve como alternativa para recibir las visitas solemnes de los jefes de estado extranjeros. Además la Reina y el Duque de Edimburgo se trasladan para pasar la mayor parte de los fines de semana que no tienen actos oficiales.

El castillo está dividido en tres zonas que se denominan “recintos”. El recinto inferior es la entrada pública. La parte central es el promontorio coronado por la torre redonda, constituye actualmente los archivos reales y las Colección Fotográfica Real. La parte superior es el lugar donde están los aposentos reales.

El castillo ofrece un aspecto correspondiente al resultado de numerosas reformas efectuadas durante casi mil años. Fue fundado por Guillermo el Conquistador, posteriormente Eduardo III le dio un gran impulso y una impronta gótica; más adelante Carlos II le transformó en el estilo barroco; Jorge IV le dio un aspecto romántico transformando el exterior, además de hacer un cambio suntuoso de su interior.

La historia del castillo comienza en el año 1070 cuando Guillermo el Conquistador ordena su construcción, las obras terminan en 1086 era un castillo de madera. El rey trataba de crear una cadena de fortificaciones para rodear Londres y aprovecha Windsor como un enclave natural sobre el río Támesis, era el más pequeño formado por solo dos recintos y el foso que rodea las murallas exteriores. No es hasta la llegada de Enrique II en que se reconstruye de piedra. Eduardo III era llamado: “el rey guerrero” por sus amplias campañas en Francia durante la Guerra de los Cien Años, se gasto 50.000 libras en transformar una fortificación militar en un palacio gótico que refleja el ideal de la monarquía cristiana y caballeresca.

El rey había encargado que derribaran la mayoría de los edificios viejos del castillo y en su lugar levanto bellas y lujosas nuevas estancias, atrayendo la mayoría de la mano de obra de la zona especializada en mampostería y carpintería.

En el siglo XIV Eduardo IV que era biznieto de Eduardo III empezó la construcción de la actual capilla de San Jorge situada al oeste de la capilla de Enrique III. Fue construida dentro de un especial estilo gótico con arcos ojivales y bóvedas palmeadas, este ejemplo creo una corriente arquitectónica que predomina en todo Windsor.

La sepultura de Enrique VIII se encuentra en la capilla de San Jorge, junto con su tercera esposa y favorita, Jane Seymour que murió justo después de haber dado a luz a un varón que se convirtió en el futuro rey Eduardo VI.

El castillo está construido con sillares muy mal tallados y mal ordenados, los maestros utilizan pequeñas piedras de pedernal para nivelar las filas de sillería sobre la base de mortero. Esta técnica se la conoce con el nombre de “gallonado”, luego se empleo también con un aspecto decorativo, aplicándose sobre los cuatro lados del sillar.

Carlos II le da un nuevo impulso al castillo hasta convertirlo en un palacio real, dando órdenes al arquitecto Hugh May con quien había compartido el exilio del rey en Holanda, recibió el encargo para modernizar sus aposentos oficiales barrocos más espléndidos de toda Inglaterra. Las obras de restauración duraron más de 11 años.

El castillo dejo de ser meramente defensivo para convertirse en un verdadero palacio, se abrieron grandes ventanas de arco de medio punto en las murallas. Se interrumpió la antigua línea de la muralla del castillo para formar las principales estancias reales.

Cada grupo de aposentos empezaba con una sala de la guardia repleta de armamento, solamente para recordar al visitante que los miembros de la familia real estaban muy bien protegidos.

Carlos II establece que se permitiria el paso a la Sala de las recepciones privadas a “todos los individuos gentilhombres de categoría y buena fortuna” y a todas las esposas e hijas de los nobles.

El rey nombra al muralista napolitano Antonio Verrio para las decoraciones y pinturas del edificio. En total decoró 23 techos y las paredes de las escaleras que llevan a los aposentos del rey y la reina con escenas mitológicas que se encargaran de glorificar la dinastía recién restituida.

El lujo llega a todos los aposentos incorporando tejidos costosos con bordes de oro y plata en los doseles del trono y las principales habitaciones. Las salas se llenan de obras de arte, principalmente con los retratos de Van Dyck.

Exteriormente el rey presta atención a los jardines y a los prados de las proximidades, se plantan olmos a lo largo de un paseo de 4 Km. Crea un teatro y una nueva orquesta de la corte, llamada los veinticuatro violines, inspirada en la idea del rey francés en Versalles.

El palacio de Windsor a la muerte del rey queda un tanto apagado y no es hasta la coronación de Jorge III cuando se convierte en el centro social de la vida de la cortesana. También, encargo un ambicioso grupo de cuadros a gran escala sobre la vida de Eduardo III y el Príncipe Negro.

Cuando Francia amenaza a la monarquía británica el palacio de Windsor se convierte en el bastión simbólico de la nación. Se vuelve a decorar y rehabilitar dentro del estilo gótico y se vuelve a impulsar la Nobilísima Orden de la Jarretera

La llegada de Jorge IV supone la continuación de la transformación hacia el estilo gótico y además logra crear unos aposentos reales más cómodos y palaciegos. En el exterior hay un cambio notable y es volver a que el palacio tenga más parecido con el de un castillo. Se prolonga la altura de la Torre Redonda de Enrique II, se reviste el exterior de sólida mamposterías y se añaden nuevas torres y almenas. Se crean dos grandes espacios: la cámara de Waterloo, como lugar que conmemore la victoria sobre Napoleón en 1815 y la ampliación del salón de San Jorge.

El castillo vuelve a brillar durante el reinado de la reina Victoria pero para una vida rural fuera de la vida brillante de la ciudad de Londres. El príncipe Alberto, inspirado en Versalles, crea granjas en miniatura, un inmenso huerto capaz de proporcionar fruta fresca, verduras, y flores a toda la familia real. Organizó la Biblioteca Real y el Gabinete de Estampas, reunió la colección de reproducciones de las obras de Rafael. En el castillo contrajeron patrimonio sus hijos mayores. La reina abrió al público la Aposentos Oficiales a partir de 1840. Se abrió la línea de ferrocarril porque en aquel tiempo se tardaba en llegar un día completo y la reina empezó a utilizarlo en sus traslados a la capital.

El hecho más importante del castillo fue el incendio de 1992 que se declaro en la capilla privada de la reina Victoria, al parecer por la caída de un foco encendido sobre una cortina encima del altar, enseguida destrozo el Gran Salón de San Jorge y el Salón de Recepciones y destruyó la capilla privada, el Corredor de Gala, el Salón Carmesí y una docena de estancias secundarias.

Durante cinco años se trabajo para la restauración hasta devolverlas el aspecto que tenían con Jorge IV, las obras terminaron el 20 de noviembre de 1997, para el aniversario de la boda de la reina y el duque de Edimburgo.

La visita al palacio comienza por la Puerta Normanda del siglo XVIII, llegando al recinto central dispuesto entorno a la Torre Redonda, en dirección de la Terraza Norte.

Bajamos hasta el recinto inferior donde discurría la vida eclesiástica porque allí se localiza la capilla de San Jorge y la residencia de los Caballeros Militares de Windsor. Cerca esta la sala de guardia y la explanada donde se realizan las paradas militares.

Comenzamos por la Capilla de San Jorge, su construcción comenzó bajo el reinado de Eduardo IV en 1475, fue completada por el coro en 1484. Destaca la entrada por de su magnifica bóveda de piedra con forma de abanico, este fue un añadido un poco después durante el reinado de Eduardo VII.

La capilla es la sede actual de la Orden de la Jarretera y el lugar que también sirvió de sepultura para algunos miembros de la familia real.

Su característica arquitectónica es que estamos ante uno de los mejores ejemplos del gótico tardío inglés, con grandes ventanales altos y esbeltos pilares y una sensación de armonía y elegancia. Tiene una gran ventana que ilumina la nave central de 11 metros de altura con una hermosa vidriera del siglo XVI. A lo largo de la nave podemos ver numerosos monumentos funerarios: el rey Jorge V y la reina María; la princesa Carlota, hija única de Jorge IV que murió en el parto en 1817; el rey Jorge VI; la reina Isabel y la princesa Margarita están sepultados en la capilla situada al norte de la nave lateral del coro. Además, podemos ver monumentos y las tumbas de Eduardo IV, Enrique VI y el rey Eduardo VII y la reina Alejandra. En la entrada a la cripta podemos ver el féretro de Enrique VIII, y el rey Carlos I se encuentra bajo la parte central del coro.

A lo largo de la capilla se pueden ver algunos ejemplos de los trabajos en madera y hierro medievales. La puerta occidental de la capilla original (actual capilla en memoria de Alberto), que data de 1240. La magnifica sillería del soberano, que actualmente utiliza la Reina, fue construida a finales del siglo XVIII.

Entre los tesoros podemos ver la espada de 2 metros de Eduardo III, seguramente fue tomaba en una de sus principales batallas; la cruz de Gnethe, un relicario que donó Eduardo II y se dice que contenía un trozo de la Vera Cruz.

Llegamos al antiguo claustro de los canónigos, su construcción se remonta hacia 1350 y corresponde con el claustro más antiguo de Inglaterra de los que se conservan. Las galerías tienen amplios ventanales góticos, en las paredes se levantan bancos corridos de piedra, el jardín tiene una enorme fuente presidida por la estatua dorada de san Jorge matando serpientes.

Una de las dependencias del claustro es la capilla dedicada a la memoria del Príncipe Alberto, fue levantada en el siglo XV, originalmente dedicada como la capilla de Enrique III, en la década de 1240 y luego modificada por Enrique VII, la actual capilla es obra de George Gilbert Scott para la reina Victoria, como muestra de su amor por su esposo el príncipe Alberto. Tiene un techo abovedado contiene un mosaico dorado de Antonio Salviati, donde destacan los paneles laterales con incrustaciones de mármol de Henri de Triqueti en los zócalos de la parte inferior de las paredes. La imagen de mármol situado en el extremo del altar, es también una creación de Triqueti.

Desde la parte inferior del castillo subimos en dirección de los aposentos reales, en la planta baja se encuentra la casa de muñecas de la reina María, fue iniciada en 1924, nunca fue concebida como un juego infantil. La empezaron la princesa María Luisa, prima de Jorge V, con la ayuda del arquitecto Edwin Lutyens, tratando de conseguir una reproducción casi exacta de la casa aristocrática del centro de Londres. La casa tiene agua corriente y luz eléctrica, contiene miles de objetos que eran creados por distintos artistas y artesanos más destacados de cada materia. La casa se ha considerado como un gran monumento por su perfección y detalle. Al frente también se creo un jardín obra de Gertrude Jekyll. Una vez terminada se ubico en la entrada de la planta baja del palacio. Uno de los objetos que se muestran con mayor detalle es un gramófono de cuerda hecho a escala que se coloco en la habitación infantil de la Casa de Muñecas, tiene unos 14 cm de altura, reproduce grabaciones como uno de gran tamaño.

Accediendo a los aposentos reales por la escalera principal, tiene una bóveda gótica acristalada, esta decorada con trofeos y armaduras, situados en las escaleras. Se llega al Vestíbulo Principal, tiene un techo gótico y alberga una importante colección de armas y reliquias, procedentes de la colección de Jorge IV.

Llegamos a la cámara de Waterloo es una gran sala que fue diseñada por Jeffry Wyatville para el rey Jorge IV. Conmemora la victoria del ejército británico en la batalla de Waterloo, donde Napoleón cayó derrotado. El techo es una verdadera obra de arte que recuerda la forma de un barco. En esta sala se celebra el almuerzo de la Orden de la Jarretera, ofrecido por la reina a los caballeros y damas de la Orden, se celebra todos los años en el mes de junio.

Entramos en el interior de los aposentos reales, es una sucesión de habitaciones construidas entre 1675 y 1678 para Carlos II y su reina, Catalina de Braganza, constituyendo una serie de aposentos barrocos más importantes de Inglaterra, destacan por los frescos de los techos y de las paredes, la decoración con tallas de Grinling Gibbons, los tejidos de seda que fueron añadidos durante el reinado de Jorge II.

El gabinete del rey Carlos II, era lugar donde el rey recibía las visitas más importantes y además mantenía reuniones con la corte. Esta sala marca la frontera entre las estancias públicas al este y las estancias privadas del rey al oeste. Era el lugar donde se reunían los cortesanos para rendir pleitesía al rey. Se convirtió en la capilla ardiente de Jorge IV en 1830, para el acontecimiento se revistió las paredes de terciopelo negro y se alumbro con velas. En esta sala se decoro con las obras del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens y se la conoce a la sala con el nombre de Sala Rubens.

La habitación del rey también se celebraban ceremonias oficiales, se acostaba y se levantaba en presencia de los miembros de la corte. Recibía a sus ministros y consejeros y negociaba los asuntos de estado más confidenciales. La decoración actual se debe al rey Jorge II, quien sustituyó los paneles del siglo XVII con la seda carmesí que en estos momentos recubre las paredes.

Cuando el rey quería un poco más de intimidad recurría a un espacio más pequeño que se denominaba el Vestidor del Rey. Carlos II instaló en este cuarto a una de sus favoritas Louise de Kéroualle, duquesa de Portsmouth, en una alcoba situada debajo, y a otra, Nell Gwyn, en otra casa separada al sur del castillo. En 1830 se decoró el techo con el escudo y anagrama de Guillermo IV, donde aparecían las anclas y los tridentes, motivo que aluden a la vida marinera en la armada.

La sala siguiente se llamo “Recámara del Rey”, se creo en 1804 para Jorge IV, uniendo dos habitaciones más pequeñas. Era el lugar donde se guardaba algunos de los tesoros más importantes.

Guillermo IV decoró en 1833 el techo de escayola con las armas y anagrama de su corte. Actualmente están colgadas varias de las mejores pinturas renacentistas italianas que posee la Colección Real.

La siguiente sala es el Gabinete de la Reina, fue diseñada por Hugh May para que pudiera convertirse en el Gabinete de Catalina de Braganza. Al igual que las paredes del rey estaban tapizadas y los trechos pintados con frescos. La reina Adelaida, en el siglo XIX, la llamó la Galería de Pinturas porque se colgaron numerosos cuadros de los antiguos maestros. Actualmente están los mejores retratos de los Tudor y Stuart de la Colección Real.

La siguiente estancia es el Comedor del Rey Carlos II, conserva en su techo una de los tres que los frescos de Antonio Verrio han sobrevivido, dedicados como tema a el banquete de los dioses. Esta situado entre los aposentos del rey y de la reina para que ambos pudieran comer en él.

La siguiente estancia es el Salón de Baile de la Reina, fue construido como una cámara de danza de Catalina de Braganza, cuando fue remodelada se eliminaron los frescos de Verrio con el tema “Carlos II liberando a Europa”. En la actualidad se exponen cuadros de Antonio van Dyck.

La siguiente estancia la Sala de Audiencias de la Reina, era utilizada por la reina para las audiencias privadas, se conserva los frescos del techo obra de Verrio, que representan a Catalina de Braganza en un carro tirado por cisnes, que se dirige hacia el templo de la virtud. Sobre las paredes se presentan alguno de los tapices que adquirió Jorge IV en 1820, estos solamente se colgaban cuando la reina visitaba el palacio.

La siguiente es la Sala de Recepciones Privadas de la Reina, era utilizada como sala de espera para la visitas. Los frescos del techo representan a Catalina de Braganza sentada bajo un palio. En el centro de la sala hay una gran chimenea, sobre la repisa de chimenea hay una escultura de mármol, posteriormente se incorporó un reloj.

La siguiente estancia es la Sala de la Guardia de la Reina, es la entrada natural a los aposentos de la reina, en este punto los alabarderos de la guardia real impedían el paso a toda persona que no tenía autorización de entrada.

La sala era el lugar donde se exponía una importante colección de armas y armaduras, la mayoría procede de la colección de Jorge IV. Esta presidida por el busto de mármol del escultor de la corte Sir Francis Chantey del almirante lord Nelson, de 1835, fue un encargo de Guillermo IV expresamente para ésta estancia.

La sala más impresionante del palacio es el Salón de San Jorge, fue un encargo de Jorge IV, tiene 55,5 x 9 metros. Esta sala fue una de las más afectadas durante el incendio. Para su restauración se sustituyó la anterior techumbre por una de madera con vigas expuestas en roble verde, usando técnicas de carpintería medievales. Sobre el hastial se decoró con una enorme Jarretera, la rosa de Malta de yeso pintada, fue un regalo de las naciones de la Commonwealth con 53 pétalos que simbolizan los países miembros.

El salón es el lugar donde en los últimos 600 años se celebra el acto anual donde se reúne la reina con los 24 caballeros de la Orden antes de celebrar el oficio en la Capilla de San Jorge.

La siguiente sala también esta reconstruida después del incendio, es la Antecámara de la Linterna, fue construida por la reina Victoria, está revestida con madera de contrachapado de roble, en el suelo hay incrustada un enorme insignia de la orden de la Jarretera.

Las siguientes estancias fueron rehabilitadas tras el incendio y corresponden con los Aposentos Semioficiales, eran utilizados por los reyes como salas privadas, en la actualidad se utilizan para recibir a sus huéspedes.

La siguiente estancia era la antigua biblioteca, ahora el Salón Verde, fue construida por Jorge IV, durante el incendio se daño el extremo septentrional y el resto quedo empapado en agua.

Más adelante pasamos por el Salón Carmesí, quedó muy dañado durante el incendio, el techo se hundió y las paredes ardieron. Durante la restauración se volvió a copiar de los bocetos originales. En las paredes cuelgan los cuadros de los hermanos de Jorge IV y los retratos oficiales del rey Jorge VI y la reina Isabel.

Las siguiente dos salas son sendos comedores, uno era utilizado para invitados oficiales. La sala se ha restaurado después del incendio según el proyecto gótico de Wyatville.

En el pasillo se expone una de las colecciones más importantes de porcelanas que introdujo la reina María en 1920, sobretodo son notables las elaboradas en China y Japón en el siglo XVII, también se expone la famosa vajilla de Manchester, fue creada en la fábrica de Sêvres en 1769, fue un regalo del rey de Francia a la duquesa de Manchester.

La siguiente estancia es una copia de los salones de espera franceses, se trata de El Gran Salón de Recepciones, las paredes están revestidas de estucos dorados formando un gran conjunto de estilo rococó.

La sala más majestuosa y lujosa del palacio es “el Salón del Trono de la Jarretera”, era el lugar donde la reina ponía las condecoraciones a los nuevos Caballeros y Damas de la Jarretera con la insignia de la Orden. Aquí recibe la reina a las visitas más importantes sentada en su trono de marfil de la india.

Aquí terminamos la visita y regresamos directamente al parking donde tenemos la autocaravana con la intención de comer y partir lo más rápidamente posible, cuando llegamos todo ya parece normalizado porque cuando lo dejamos el vigilante estaba un poco rebotado, habían cortado el acceso a la zona donde se ponen las autocaravanas, luego cuando hemos vuelto del castillo estaba todo un poco más calmado.

Nuestro siguiente destino es Salisbury, para llegar tenemos que andar por una zona estrecha y lenta hasta llegar a Asford, luego cogemos una autopista. Ya parece que nos desenvolvemos mejor conduciendo por la izquierda parece que nos sale como algo natural, además tenemos la ayuda del tom-tom que te lo señala muy bien.

A las 16,00 llegamos a Salisbury, directamente vamos al parking Central, el tom-tom nos mete en una trampa a la entrada al parking, hay que atravesar las vías del tren señalizado el túnel a 2,75 metros, antes de meternos podemos darnos la vuelta y acceder por otra calle que tiene indicado autobuses.

El parking utilizado para autocaravanas en Salisbury (Reino Unido) se encuentra situado en el mismo centro de la ciudad. Las coordenadas GPS del lugar corresponden con: N 51.07265// W1.798652.

El parking tiene algo complicado para no utilizar más de una plaza por las marcas del suelo hay que coger las plazas de los extremos o las que están situadas frente a los árboles y jardines para dejar la trasera que no ocupe un doble sitio. El precio es para todo un día (24 horas) 7,40 libras, también se puede pagar por horas.

Nada más llegar nos vamos directamente hacia la catedral, antes de que cierren. Es fácil situarse ayudados por el pináculo de la torre de la linterna que se eleva sobre cualquier edificio de la ciudad.

La catedral fue construida dentro del estilo gótico inglés, en esos momentos en completo desarrollo, su construcción comienzo en 1220. La catedral fue construida en un solar donde no había restos de otras obras, como sucede en otros templos que se ejecutan sobre restos románicos. El arquitecto tuvo libertad de realizar su propio edificio sin ninguna interferencia y además aprovechando que los recursos no escaseaban, aunque el terreno elegido no fue el más adecuado porque estaba en una zona pantanosa por lo que tuvo que levantar los cimientos de los pilares sobre una base a todo lo largo de la iglesia.

El dinero para la construcción venia mayoritariamente de la familia de los marqueses de Salisbury, encabezado por William Longspée, hijo de Rosamunda, era concubina del rey Enrique II. El marques fue una persona muy influyente en el reinado de su hermanastro, el rey Juan, obligándole a firmar la Carta Magna (lo que daría con el paso del tiempo a la primera constitución de Inglaterra).

Estos personajes rozaban la epopeya y estaban obligados para mantener el prestigio caballeresco gracias a las acciones más extraordinarias. Marchó a Tierra Santa para la defensa de Damietta (uno de los enclaves más importantes en Egipto bajo los dominios del Reino de Jerusalén), después llegó a Gascuña para defender la ciudad de Burdeos, después de mil batallas y peligros regreso a Inglaterra, a los tres meses de la llegada, en su propia casa, fue asesinado y su fama consiguió hacerle un verdadero mártir. Sus restos reposan en la catedral; su estatua fue tapada de una malla de acero hasta cubrir su boca.

Las obras siguen su curso y en cinco años se han ejecutado la mayoría de la catedral permitiendo que se celebre su primera misa. Contribuyó a su popularidad que el altar mayor y toda la iglesia estuviera dedicada a la veneración de la Virgen, mientras que otras iglesias y catedrales se dedicaban a un mártir local o a uno de los apóstoles. Aunque, a mediados del siglo XIII, la devoción por la Virgen era la que predominaba en la iglesia católica.

La obra fue encargada a un arquitecto canónigo llamado Elías de Dereham, fue elegido como el rector de la nueva catedral de Salisbury, cargo que desempeño durante veinticinco años, después de la finalización de la obra.

Pese a la rapidez en levantar las columnas y las bóvedas la catedral no se consideró terminada hasta 1266, lo que indica que se tardó en realidad 46 años desde el día en que se puso de la primera piedra.

La diferencia de la catedral de Salisbury con la de Westminster es que la primera sigue los patrones del estilo gótico inglés, mientras que la de Londres sigue el modelo francés. La estructura de Salisbury revela una mejor compresión en las bóvedas y contrafuertes, pero en el aspecto exterior la de Salisbury ejecuta la fachada lateral y el ábside como una catedral de segundo orden, y mencionar que tampoco sabe resolver la fachada principal que se eleva formando una especie de tabique para esconder las tres naves.

La parte mas sobresaliente es la torre del crucero, que según los ingleses, es la torre más bella de toda Europa. Construida en tres cuerpos de ventanas superpuestas y encima una pirámide octogonal muy alta.

Las torres góticas, con sus enormes campanas, durante siglos han sido unos de los orgullos de Inglaterra. Muchas de ellas terminan en pirámides agudas, como estas, pero la mayoría ha quedado desmochada por el rayo y han cambiado al perder el capuchón puntiagudo del remate. Esto sucedió con las torres de Canterbury y Lincoln, cuyas torres de madera estaban revestidas de cobre. La de Salisbury se protegió de los rayos de la naturaleza, mediante la propia fe medieval, en la punta se coloco una caja con un pedazo de la camisa de la Virgen María.

La entrada a la catedral de Santa María la hacemos por el claustro para acceder al interior en la fachada sur. Lo primero que podemos ver es una maqueta realizada durante su construcción, dicen que se dilato mucho porque las obras se paralizaban durante el invierno por culpa de que la argamasa se congelaba.

Nos llama la atención las líneas características del gótico primitivo inglés mucho mejor resuelto que en la catedral de Lincoln. Las tres naves de la catedral están separadas por pilares compuestos de un machón central y columnitas apoyadas de mármol negro de Purbeck; los capiteles son simples collares de molduras sin adornos. Los arcos de separación de las naves, como los de la galería del triforio, son excesivamente agudos, con un peralte que imita al gótico francés.

La catedral tiene sus tres elementos de arcadas, triforio y ventanales, es muy parecido al francés, aunque en este caso pero todo el conjunto tiene mucha menor elevación. Las catedrales inglesas no pretenden que sus columnas se eleven hasta el cielo como las francesas, pero si se proyectan para que parezcan más largas como un barco; sus catedrales se alargan desmesuradamente por el ábside. El altar mayor lo ponen en el centro, en el crucero.

A su lado se encuentra la parte baja del reloj medieval, está considerado como el más antiguo del mundo en funcionamiento, fue construido en 1386.

En el centro de la nave hay una espectacular pila bautismal modernista, fue construida en el año 2008, fue diseñada por William Pye con motivo del 750 aniversario. El agua sobre la pila está en continuo movimiento, configura un espacio de atracción a los visitantes porque se ven reflejados las vidrieras y las bóvedas de la iglesia.

Caminando por la nave central, en el lado derecho, podemos admirar la tumba de William Longespée (1226), constituye la primera persona que se enterró en la catedral, era el hermanastro del rey Juan y se constituye en su asesor durante las negociaciones para la elaboración de la Carta Magna.

Un poco más adelante y en la misma posición se encuentra la estatua yaciente de Elías de Dereham, era un misterioso cura que supervisará la construcción de la catedral, después fue el encargado de divulgar la Carta Magna por toda Inglaterra, fue un documento que se firmó en 1215 por el rey John y los barones Runnyden y que luego serviría como base para la futura constitución de los Estados Unidos.

El claustro de la catedral fue creado para albergar la comunidad monástica que administraba el edificio, la parte más monumental corresponde con la sala capitular. Tiene una planta octogonal, con una bóveda radiada sustentada por un pilar único en el centro.

Es un tipo de construcción sin precedentes para aquella época, que hace honor a los arquitectos ingleses y que define sus diferencias. Tiene una decoración escultórica que revela arte y técnica avanzadas. Esta distribuida en una serie de relieves en las enjutas de los arcos ciegos de la parte baja para que puedan ser mejor admirados. Los temas que se representan son bíblicos y no añaden más que una representación más moderna y los personajes de la Biblia van vestidos con trajes ingleses del siglo XIII y protegidos con armaduras de los cruzados.

Aprovechamos el resto de la tarde para pasear por la ciudad, en breves instantes queda prácticamente sin gente, solamente nos queda tiempo para pasear viendo escaparates y podemos entrar en una tienda que todo lo que ofrece esta a precio fijo de 1,5 euros.

Cuando regresamos al parking ya se han marchado la mayoría de los vehículos por lo que tenemos todo el tiempo para elegir otro nuevo emplazamiento que no este tan en el centro y que respete las marcas de señalización del suelo. Nos colocamos frente a unos árboles, durante la noche llega otra autocaravana que nos acompañará.





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