Viaje a inglaterra y escocia


Día 2 de agosto (domingo)



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Día 2 de agosto (domingo)

Ruta: Londres

Nada más levantarnos salimos en dirección a la estación de tren “Windsor and Eton Riverside”, esta la línea de tren que termina en la estación Waterloo (Londres), es la entrada más importante de comunicaciones de los trenes que llegan a Londres y que nos acerca más a los monumentos que queremos visitar.

La ciudad de Windsor dispone de otra estación de tren “Windsor and Eton Central” con final de línea en la estación en Paddington (Londres), tarda un poco menos en llegar, hay que hacer un transbordo, pero además, te deja un poco más alejado del centro de Londres.

Desde el parking tardamos poco más de 10 minutos en llegar a la estación Windsor and Eton Riverside, sacamos los billetes en la taquilla, pedimos 2 adultos y dos niños ida y vuelta con transporte por el interior de Londres, pagamos con VISA 20,50 libras cada adulto y 10,25 niño, incluye: ida y vuelta incluido viaje ilimitados en todo la red de transporte de Londres. El tren sale puntualmente a las 10,01 (horario de domingo), un cartel indica que tenemos por delante un mogollón de paradas hasta llegar a nuestro destino, tardamos poco más de una hora. El viaje se hace entretenido porque muchas estaciones nos suenan y el paisaje es en algunas ocasiones muy bello.

La primera impresión que tenemos de Londres, después de no haber vuelto en 30 años, es que es una ciudad que flota en la abundancia del turismo, nos da la misma impresión que tuvimos al visitar recientemente Barcelona o la misma Venecia, las tres ciudades han sucumbido al turismo y los turistas se han hecho dueños de la ciudad.

Desde Waterloo vamos andando, atravesamos el puente colgado sobre el río Támesis, hasta que llegamos a la plaza Trafalgar Square, es el lugar donde se halla uno de los edificios más interesantes de la ciudad es The National Gallery.

Se trata del templo de la pintura inglesa cuyos lienzos se hallan en el interior de un edificio de aspecto severo pero a la vez un tanto majestuoso.

La entrada al museo es gratuita, las audio guías en español son 4,50 libras, todos los cuadros del museo no están traducidos solamente una pequeña parte, te dan una pequeña guia donde por lo general el mejor cuadro de cada sala esta explicado en castellano, aunque de los demás se puede escuchar los comentarios en inglés.

Son las doce de la mañana cuando accedemos al museo, dicen que el máximo de tiempo para visitar un museo de pintura con niños no debe superar las dos horas, aunque creo que en este caso lo vamos a superar.

Hace más de treinta años que visitamos el museo, entonces no había audios guías, ni tampoco se comentaban los cuadros, simplemente te deban un pequeño folleto con las salas, recuerdo que hicimos una selección de la pintura española y flamenca, además del gran cuadro de Leonardo da Vinci.

El museo fue fundado en 1838 como una simple Galería, con su aspecto que quería imitar el neo-palladium (estilo seudo clásico que quería copiar las construcciones de Paladio) un edificio muy digno para albergar la colección nacional de pintura.

Por aquella época no había mucho interés en Londres por la pintura pero para entonces los grandes museos de pintura del mundo ya estaban constituidos, París, Madrid, Viena, Berlín o Ámsterdam.

El hecho que hizo cambiar al Gobierno fue la donación de pintura que hizo Ser George Beaumont con la condición de constituirse la Galería Nacional, también la venta de los cuadros de John Julius Angerstein que poseía 38 obras de los mejores maestros: Claude, Rubens y Rembrandt.

En estos momentos decidir que cuadros visitar nos parece complicadísimo decidimos seguir los consejos de una asistente del museo para siguiéramos en exclusiva la guía que nos facilitan con el nombre de “Essential Audio Tour”, corresponde con los mejores cuadros de cada sala.

Iniciamos la visita por el piso 2 donde se encuentra la pintura medieval de los siglos XIII al XV, y por la sala numero 51.

El primer cuadro que comenta la guía es el tríptico “La Virgen y el niño con los santos dominicos y áurea”, es obra de Duccio di Buononsegna, realizado en temple sobre tabla de madera, esta datado sobre 1308; tiene unas medidas de 42,5 x 34,5 cm, fue adquirido por el museo en 1857. Se exponen en la sala 51.

Duccio di Buononsegna nace en 1278 y fallece en la ciudad de Siena (Italia) en 1319, estamos ante el artista más influyente de la ciudad de su época y uno de los fundadores del estilo gótico internacional.

El cuadro nos presenta a una Virgen María con una clara influencia bizantina representando un gran parecido a los mosaicos de la época, en la pintura aparece un niño Jesús un tanto desproporcionado que coge el velo de su madre para intentar acariciarla, en una señal de cercanía de una madre al futuro Dios.

Este pequeño tríptico era una obra de devoción particular, en los laterales podemos ver a los dominicos rodeados de una áurea. Es de destacar la minuciosidad de los detalles en el manto y en el vestido de la Virgen.

El siguiente cuadro se titula “La Virgen y el niño entronizado con escenas narrativas”, es obra de Margarito d’ Arezzo, esta datado entre 1263 y 1264, realizado en temple y huevo sobre tabla de madera; tiene unas dimensiones de 92.1 x 183.1 cm. Se expone en la sala 51.

El cuadro nos presente una escena central con la Virgen y el niño, sentada en el trono, representando la reina en el cielo. A la izquierda se personifica cuatro diferentes escenas narradas: san Juan evangelista, santa Catalina rodeada de ángeles en el monte Sinaí y san Nicolás con un peregrino. A la izquierda san Juan, san Benedicto con sus tentaciones, san Nicolás y santa Margarita.

El siguiente cuadro es un díptico se ha titulado “La Virgen y el niño, El Cristo de los Dolores”, cuadro atribuido al Maestro del Crucifijo Franciscano, era natural de Umbría (Italia) (siglo XIII), esta datado en 1260, fue realizado con temple y huevo sobre tabla de madera de álamo; tiene unas medidas de 32,2 x 22,9 cm. Se expone en la sala 51.

Es una obra de devoción privada estuvo separada hasta 1926 en que fue reconocida como parte de un díptico y posteriormente unida. En la parte izquierda vemos un cuadro de la Virgen como gesticula con la mano derecha mientras que con la izquierda sustenta el cuerpo de Jesús, es una obra eminentemente gótica. A la derecha, se encuentra el cuadro de Cristo de los Dolores, en la parte alta del cuadro podemos ver la figura de los ángeles como se tapan los ojos para no ver la figura decrepita de Cristo.

Quizás el cuadro estrella de la sala 50 se titula “El Cartón de Burlington House con santa Ana, la Virgen, el Niño y san Juanito”, es una obra del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci, esta datado entre 1501 y 1505, realizado en tiza negra, albayalde y difumino sobre ocho hojas de papel pegadas montadas sobre lienzo; tiene unas medidas de 141,5 x 104,5 cm.

Estamos ante uno de los cuadros más valiosos del museo y por sus materiales más difícil de conservar por eso se expone en una sala especial con un control constante de la temperatura y de la iluminación.

El cuadro representa a la Virgen María sentada sobre el regazo de su madre santa Ana. El niño Jesús se encuentra bendiciendo con su mano derecha la figura de su primo san Juan Bautista.

Santa Ana apunta con su dedo al cielo y hace una predicción del futuro en el cielo de Cristo, algunos estudios indican que esa mujer es santa Isabel la madre de Bautista aunque no hay constancia de este tipo de representaciones.

El cuadro seguramente era un boceto para otra obra más compleja, posiblemente, para un retablo en una iglesia de Florencia. Este boceto perteneció a la familia Arconati de Milán, llegó a la Royal Academy que tenia su sede en Burlington House donde le dieron el nombre al cuadro, en 1962 fue vendido a la Nacional Gallery en 800.000 libras.

El siguiente cuadro “La curación del ciego de nacimiento”, obra de Duccio di Buononsegna (1278-1319), fue pintado sobre madera de álamo con temple y huevo, esta datado en 1311, tiene unas medidas de 45,1 x 46,7 cm. Se expone en la sala 51.

El cuadro nos representa en el centro de la composición la figura de Jesús que se inclina ante el ciego, este cuadro pertenecía a un retablo donde se mostraba la parte de la curación como una escena en que Jesús tocaba los ojos del ciego y otra en que el ciego recobraba la vista.

Un estudio del cuadro indica que Duccio solamente pinto las figuras dejando la parte de la arquitectura de los edificios a sus seguidores que trabajan en el taller del artista, también se puede ver como recientemente la cara del ciego ha sido recientemente restaurada porque estaba dañada.

El siguiente cuadro “Crucificado” obra de Segna de Bonaventura, pintor natural de la ciudad de Siena, fue realizado con temple y huevo sobre madera de álamo, tiene unas medidas de 213,5 x 184 cm, esta datado en 1310. Se exponen en la sala 51.

El pintor Segna de Bonaventura era uno de los mejores pintores de la escuela de Siena, fue muy activo entre 1298 y 1331, se caracterizan por la figuras curvas y elegantes con una mezcla muy sutil de colores.

El siguiente cuadro “La Transfiguración”, obra de Duccio di Buononsegna (1278-1319), esta pintura forma parte de un retablo que fue separado de la catedral de Siena en 1711. Tiene unas medidas de 48,5 x 51,4 cm., realizado en temple y huevo sobre madera, esta datado en 1307. Se exponen en la sala 51.

En la obra aparece Cristo transfigurado en estado divino ante los apóstoles Pedro, Juan y Santiago, este se encuentra acompañado, a la izquierda por Moisés, a la derecha, por el profeta Elías.

El siguiente cuadro “Crucificado”, obra del denominado Maestro de San Francisco, esta datado entre 1265, tiene unas medidas de 91,8 x 70,6 cm, fue realizado en temple y huevo sobre madera de álamo. Es un cuadro pequeño ejecutado para la devoción privada. Se expone en la sala 51.

El maestro nos muestra un Cristo curvo una licencia gótica, en el fondo se puede apreciar a las tres Marías con san Juan Evangelista. Era el tipo de crucifijo que se pintaba por ambas caras para ser llevado en las procesiones religiosas, también pudo ser utilizado como relicario porque tiene una cavidad redonda en la cabeza de Cristo.

Más adelante podemos ver la obras “La Virgen y el Niño”, obra atribuida al Maestro Clarisse, posiblemente el autor se trate Rinaldo de Siena, esta datado en 1265; tiene unas medidas de 31,4 x 19,5 cm, fue realizado en temple y huevo sobre madera de álamo. Se expone en la sala 51.

Esta pintura tiene un aspecto iconográfico con clara influencia bizantina. Muestra la imagen de la Virgen con el Niño con cara de miedo arropando al niño en contacto con su cara; en la parte superior aparecen imágenes que nos muestras la redención del hombre por Cristo donde podemos ver una escena de la Crucifixión, le antecede la Anunciación y le precede una escena del Juicio Final.

Los siguientes cuadros forman parte del llamado “Altar de la Santa Cruz, El Descendimiento”, obra de Ugolino di Nerio (1317-1349), los cuadro están datados en 1324; tiene unas medidas de 407 x 58,6 cm, fue realizado en temple y huevo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 51.

Retablo de la Santa Cruz estaba formado por varias maderas con escenas diferentes: la Traición de Cristo, la Deposición, Isaías, los Santos Simón y Tadeo, los Ángeles, los Santos Bartolomé y San Andrés, la Resurrección, Moisés, David, los Ángeles.

No esta documentado pero la pintura de Ugolino di Nerio es muy parecida a la de Duccio por lo que se puede llegar a pensar que estudio en el taller del maestro. La gran obra del artista fue realizada por encargo de la orden de los franciscanos para el retablo de la Santa Cruz de la iglesia de Florencia que se exponen en la National Gallery.

El pintor en su pintura utiliza una gama inmensa de colores por lo que aunque estudio en Siena la mayor parte de su obra la desarrolla en los talleres de Florencia donde se desarrollaban este estilo de pinturas, además de este retablo, esta documentado que realizo otro retablo por encargo de la orden de los dominicos para la iglesia de Santa María Novella.

El siguiente cuadro esta titulado “La Crucifixión”, obra de Jacopo di Ciore, el cuadro esta datado en 1362; tiene unas medidas de 154 x 138,5, realizado en temple y huevo sobre plancha de madera. Se expone en la sala 52.

El cuadro con un fondo dorado de estilo bizantino nos muestra en el centro a Cristo crucificado, a la derecha esta el ladrón bueno, la iglesia lo representa con un aurea en su cabeza, a su izquierda el ladrón malo que por su color de piel indica que aún esta vivo, un jinete trata de romperle las piernas con una espada, sobre su cabeza los demonios tiene un brasero de carbón encendido. En la parte baja de la escena, los soldados sortean las ropas de Cristo. A la derecha están los soldados romanos con los escribas y los fariseos. El centurión que reconoce a Cristo como el hijo de Dios esta sentado sobre un caballo marrón.

En el cuatro aparecen otros personajes ajenos a la crucifixión, a la izquierda, podemos ver a San Pablo y San Juan Bautista, a la derecha San Bartolomé y Santiago el Mayor.

En la parte inferior del cuadro podemos ver las caras, de izquierda a derecha, una santa Femenina, San Bernardo se identifica con el libro, la Virgen María con el Niño, San Antonio Abad y Santa Catalina de Alejandría.

Más adelante podemos ver el tríptico “La Coronación de la Virgen y otras escenas”, obra de Giusto de Menabuoi (1349-1391), esta datado en 1367; tiene unas medidas de 48 x 25 cm., fue realizado en temple y huevo sobre madera de álamo. Expuesto en la sala 52.

Es un tríptico pintado como devocionario privado, en el panel central nos muestra la escena de la Coronación de la Virgen, esta rodeada de santos. En el panel de la izquierda se representa la Natividad, más arriba se puede ver la imagen del Arcángel Gabriel, en el panel de la derecha hay una escena de la Crucifixión, sobre esta, aparece la anunciación de la Virgen. En el reverso de los dos paneles laterales cuando esta cerrado podemos ver escenas de la Natividad y de la vida de la Virgen.

El siguiente cuadro “El Matrimonio de la Virgen”, obra de Nicolo di Buonccorso, cuadro datado en 1380, tiene unas medidas de 50,9 x 33 cm, realizado en temple y huevo sobre madera de álamo. Se expone en la sala 52.

La obra se representa el momento del matrimonio en el templo de Jerusalén, los esposos están acompañados por los padres de la Virgen: Joaquín y Ana, se identifican por sus áureas. Aunque esta celebración nunca ha sido mencionada en los Evangelios pero en el siglo XIV se empezó abordar como un hecho natural que en algún momento de su vida se celebro el matrimonio entre María y José.

El cuadro formaba parte central de un díptico, a sus lados estaban las escenas de la Presentación de la Virgen y formaba parte de un retablo.

El siguiente cuadro se titula “La Coronación de la Virgen y la adoración de los Santos”, obra de Lorenzo Mónaco, esta datado en 1407; tiene unas medidas de 220,5 x 115,2 cm, realizado en temple y huevo sobre madera. Se expone en la sala 53.

La obra es el centro de un panel perteneciente a un retablo desaparecido del monasterio de San Benedetto de Porta Pinti en Florencia. Es una versión reducida de la obra pintada por el mismo autor en 1414.

El cuadro nos muestra a la Virgen María coronada como reina de los cielos por su hijo Jesucristo en la presencia de santos y coros de ángeles celestiales con instrumentos musicales.

Más adelante podemos ver “Incidentes en la vida de san Benito”, obra de Lorenzo Mónaco, está datado en 1407.

Esta pintura es una de las tres que se conservan del retablo de la Coronación de la Virgen y formaba parte de la predala en la que habla de la vida de San Benito.

Los incidentes en la vida de San Benito nos habla de cómo se salvo de morir ahogado al andar sobre el agua. En otra escena representa la visita a su hermana Santa Escolástica, ella reza para que su hermano no se marche durante toda la noche porque se inicia una tormenta.

El siguiente cuadro “La Virgen y el Niño”, obra de Tommaso di Giovanni apodado Masaccio (1401-1429), esta datado en 1426, medidas 135,3 x 73, fue adquirido por el museo en 1916, se exponen en la sala 53 del museo.

El cuadro es la tabla central de políptico. La virgen parece sentada en el trono decorado con las columnas clásicas, dos ángeles a sus pies tocan instrumentos musicales, el niño Jesús se muestra rollizo y tiene los dos dedos de la mano derecha en su boca lo que muestra su dignidad humana. En la obra destaca el color azul de la túnica de la virgen así como el ribete dorado. El autor ha creado una perspectiva lineal muy inspirada en técnicas escultóricas.

Más adelante podemos ver “La Madonna y el niño con ángeles”, también es conocido como La Madonna de la familia Quaratesi, obra de Gentile da Fariano, esta datado en 1425, se expone en la sala número 51.

El panel fue encargado para el retablo que pago la familia Quaratesi en el altar mayor de la iglesia de San Niccolo Oltrarno de Florencia, en otras piezas se podían ver las figuras de María Magdalena, Nicolás de Bari, San Juan Bautista y San Jorge y sobre la predala había escenas de San Nicolás.

El cuadro tiene influencia bizantina, nos ofrece una vestimenta de lujo con ojo labrado que contrasta con el azul del manto de la Virgen, el niño se agarra al manto con la mano izquierda mientras que en la derecha lleva una flor.

El siguiente cuadro es “La Virgen y el niño con seis ángeles y dos querubines”, obra atribuida a Francesco d’Antonio di Bartolomeo, está datado en 1440.

Estamos ante un cuadro devocional de carácter privado en el mismo se representan las figuras inusualmente vestidas, la Virgen aparece con un manto tipo florenciano y en la cabeza lleva una corona a modo de reina.

El cuadro próximo es “El papa San Gregorio y San Matías”, obra de Masolino, esta datado en 1428, se expone en la sala 51.

Esta tabla formaba parte de un retablo de la iglesia Santa Maria Maggiore de Roma estaba acompañado de la imagen de San Jerónimo y san Juan Bautista que se dividieron en dos cuadros.

El siguiente cuadro podemos ver “El rapto de Helena”, obra atribuida a Zanoli Strozzi (1412-1468), esta datado en 1450, realizado en tempera sobre madera; tiene unas medidas de 51 x 60,8 cm., se expone en la sala 51.

Helena, era la esposa del rey Menéalo de Esparta, en la escena esta siendo raptada por Paris junto con otras mujeres en el templo de Apolo y Artemesi en Citera, esta acción dio lugar a las guerras de Troya.

Esta pintura formaba parte de la decoración de algún mueble, posiblemente se trataba de un cofre matrimonial.

El siguiente cuadro es una variedad del anterior “El Rapto de Helena”, esta atribuido al Maestro del juicio de Paris, esta datado en 1440, se encuentra expuesto en la sala 52.

Esta escena esta pintada en una bandeja del parto, era un símbolo que se daba a las mujeres de la clase social alta en el momento de parir un hijo, en la parte posterior se pintaba el escudo de la familia.

El siguiente cuadro es monumental por su tamaño “La Batalla de San Romano”, obra de Paolo di Dono, también llamado Uccello (1397-1475) el pintor nació y falleció en la ciudad de Florencia, realizado en temple al huevo sobre madera, tiene unas dimensiones de 181,6 x 320 cm. fue adquirido por el museo en 1857 y se expone en la sala 54.

Este cuadro era una parte de un tríptico, las otras dos se exponen en la Galería de los Uffizi y Louvre de París.

En cada una de las tablas se representan distintas escenas de la batalle de San Romano que sucedió el 1 de junio de 1432, cerca de Lucca. Enfrentó a los florentinos y los sieneses.

Mas adelante podemos ver el díptico formado por dos pinturas, a la izquierda “San Francisco en la elección del Papa Honorio”, a la derecha “La estigmatización de San Francisco”, obra de Sassetta, se encuentra expuesta en la sala 54.

Estas pinturas formaban parte, junto con siete paneles que se hicieron, para el altar mayor de la iglesia de San Francisco, el retablo llamado Santo Sepulcro. Representa la vida de San Francisco y fue encargado por la orden Franciscana.

El siguiente podemos ver otro de las partes del díptico formado por dos pinturas, a la izquierda “San Francisco y el pobre caballero, a la derecha “San Francisco renuncia a su padre terrenal”, obra de Sassetta, se encuentra expuesta en la sala 54.

Sasseta fue un pintor italiano, el nombre comenzó a utilizarse en el siglo XVIII porque el autor es desconocido. Su pintura es gótica siguiendo la traducción pictórica de la escuela de Siena donde brilla por su hermoso colorido y una línea elegante, asimismo también manifiesta una forma muy expresiva de manifestar el misticismo.

Más adelante podemos ver el cuadro “La Natividad”, obra de Piero Della Francesca (1410-1492) nace y fallece en Borgo San Sepolcro, esta datado en 1470; tiene unas medidas 124,4 x 122,6 cm., fue adquirido por el museo en 1874, se expone en la sala 54.

La escena del cuadro nos muestra como la Virgen María esta de rodillas con las manos en un signo de adoración ante Cristo que acaba de nacer. En el lado contrario de la escena se encuentran cinco ángeles que cantan la bienvenida a su nacimiento.

Al otro lado se puede ver las figuras de dos pastores que han perdido parte de su fisonomía a su lado está José en figura contemplativa con las piernas cruzadas.

El cuadro tiene una gran influencia de las futuras obras flamencas donde las escenas de la vida de Cristo son llevadas por su arquitectura situándose en lugares propios. Aquí Piero sitúa la escena que se desarrolla en Belén en cualquier lugar de la propia Toscana.

El siguiente cuadro “Bautismo de Cristo”, obra de Piero Della Francesca (1410-1492) nace y fallece en Borgo San Sepolcro, esta datado en 1450; tiene unas medidas 167,6 x 116,2 cm., realizado en temple sobre tabla de madera, pertenece al estilo renacentista, fue adquirido por el museo en 1861, se expone en la sala 54.

El cuadro es una de las primeras obras reconocidas de Piero y formaba parte de una parte de un retablo y es quizás su cuadro más famoso. Su datación es un tanto controvertida, algunos especialistas le consideran el primer cuadro del autor situándolo en 1439, porque aparecen elementos iconográficos como la presencia de dignatarios bizantinos.

La obra representa el momento que Cristo, colocado en el centro de la composición, es bautizado por San Juan Bautista, situado a la derecha, al otro lado del árbol podemos ver tres ángeles vestidos con diferentes colores lo que simboliza la santísima trinidad. Al fondo se pueden ver tres dignatarios vestidos con trajes bizantinos, uno de ellos señala el Espíritu Santo que esta descendiendo sobre Cristo bajo el aspecto de una paloma que describe la imagen de la cruz.

Debajo de la figura de Cristo podemos ver con forma de S invertida con las aguas del río Jordán, al fondo se puede ver otro cristiano que se esta despojando de ropa para ser también bautizado.

El siguiente cuadro “San Vicente Ferrer”, obra de Francesco del Cossa, esta datado en 1473, fue adquirido por el museo 1858; realizado en óleo sobre tabla de alamo; tiene unas medidas de 153,7 x 59,7 cm. Se expone en la sala 5.

El cuadro formaba parte central del retablo de Bolonia, muestra la figura de San Vicente Ferrer al convertirse en fraile dominico en 1367, a partir de entonces se hizo un gran predicador y misionero.

El cuadro pone a la figura de San Vicente con una Biblia en la mano y hace referencia a los intensos sermones que daba por lo que se hizo famoso. Sobre su figura se ha pintado una escena de Cristo en el juicio.

El cuadro estaba inicialmente en la capilla de los Griffoni en la iglesia de San Petronio de Bolonia, estaba acompañado de otros dos cuadros con las figuras San Pedro y San Juan Bautista.

El siguiente cuadro “Una Musa Calliope”, obra de Cosino Tura (1431-1495), esta datado en 1455, fue realizado en temple, huevo y aceite sobre madera; tiene unas medidas de 116,2 x 71,1 cm.




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