Viaje a inglaterra y escocia



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El artista trabajo para familias nobles convirtiéndose en un pintor de la corte, en sus obras tocaba escenas mitológicas un tanto alejadas de la demanda general de cuadros religiosos. En el cuadro sugiere el tema de la fertilidad y su personaje pudiera ser Polimnia, la musa que descubrió el cultivo de los campos.

La composición es un tanto enigmática y un tanto surrealista la musa lleva en su mano una rama con una cereza, aparece con grandes delfines de dientes afilados y aletas torcidas para configurar formas lineales complejas, destacando por la luz incidente que hace que todo sea brillante como el metal y de piedras preciosas creando elementos suntuosos.

El siguiente cuadro “Un hombre leyendo” pudiera tratarse de San Ivo, obra del taller de Rogier van der Weyden, esta datado en 1450, realizado en óleo sobre plancha de madera de roble; tiene unas medidas de 45 x 35 cm, fue comprado por el museo en 1971. Se expone en la sala 56.

El cuadro parece tratarse de la parte izquierda de una pintura devocional que seguramente debía de llevar la inscripción del personaje retratado: Se trata del santo patrón de los abogados y un gran defensor de los pobres, es muy querido en la zona de Bretaña.

Más adelante podemos ver el cuadro “La exhumación de San Hubert”, obra del taller de Rogier van der Weyden, esta datado en 1435, pintado al temple con huevo y aceite sobre madera; tiene unas medidas de 88.2 x 81.2 cm, fue comprado por el museo en 1868. Se encuentra expuesto en la sala 56 del museo.

Este cuadro se pinto para la capilla de San Hubert de la iglesia de Santa Gúdula en Bruselas, seguramente sobre una serie que mostraba la vida del santo y el conjunto formaría un gran retablo.

En el centro de la composición se puede ver el cuerpo de San Hubert que fue exhumado en 825 de la iglesia de San Pedro de Lieja, y se traslado a la abadía de Andagium. Después del tiempo muerto su cuerpo estaba incorrupto por lo que fue declarado santo. En el cuadro aparece a la izquierda el obispo de Lieja, detrás esta el rey Luis el Piadoso, a la derecha el arzobispo de Colonia, detrás están los presentes entre los que pudiera estar la persona que pago el cuadro y era el donante.

El siguiente cuadro se titula “Retrato de una mujer”, obra del taller de Rogier van der Weyden, esta datado en 1460, fue pintado al temple con huevo y aceite sobre madera; tiene unas medidas de 37 x 27.1 cm., llegó al museo en 1895. Se expone en la sala 56.

La composición ofrece una forma geométrica que modelan las líneas de velo, el cuello, el rostro y los brazos y por una iluminación que muestra el peinado, se desconoce el nombre de la mujer.

El pintor fue un gran retratista con un gran análisis de la persona retratada para no solamente poder exponer el cuerpo sino también su interior. En esta obra aparece con gran humildad el personaje y además de una forma muy visible el físico débil, sus ojos bajos y sus manos cruzadas.

Más adelante podemos ver el cuadro “Edward Grinston”, obra de Petrus Christus, esta datado en 1446; realizado en óleo sobre madera de robles; tiene unas medidas de 32.5 x 24 cm. Esta expuesto en la sala 56.

El retrato pertenece a un diplomático al servicio de Henry VI, rey de Inglaterra, sobre la pared se pueden ver en el cuadro los escudos de armas de la familia, sobre su mano lleva una cadena. Fue embajador en Calais y Bruselas pero también posible que trabajase en la ciudad de Brujas donde conoció al pintor.

El siguiente cuadro es “La Piedad”, obra del taller de Rogier van der Weyden, esta datado en 1465, pintado al temple con huevo y aceite sobre madera de roble; tiene unas medidas de 35,5 x 45 cm. Esta expuesto en la sala 56.

Esta es una de la pinturas más famosas de estilo flamenco se conservan varias copias, una de ellas en el museo del Prado, una en Bruselas, otra en Nápoles y esta de Londres, aunque se cree que solamente la de Bruselas fue pintada enteramente por el maestro las demás fueron ejecutadas en su taller.

El cuadro es un desarrollo técnico de la composición y de la estética con una fuerte carga emocional. El cuerpo de Cristo muerto tiene una naturalidad asombrosa, los brazos están colgandos, los dedos se representan flácidos, hay un alargamiento natural de las muñecas representa el sufrimiento de estar colgado en la cruz.

La composición del cuadro esta ocupada por la Virgen que sujeta el cuerpo de Cristo, a su izquierda se halla san Jerónimo, delante de él corresponde la figura del donante, a la derecha esta santo Domingo.

Más adelante podemos ver el cuadro “Retrato del hombre joven”, obra de Petrus Christus, esta datado en 1450, fue realizado en óleo sobre madera de roble; tiene unas medidas de 35.4 x 26 cm: Se expone en la sala 56.

El cuadro podía haber formado parte de la parte de un díptico objeto devocional. En la pared, al fondo, se aprecia colgado una hoja con la cabeza de Cristo con una oración a Santa Verónica.

El siguiente cuadro “La Magdalena Leyendo”, obra de Rogier van der Weyden, esta datado en 1438, tiene unas medidas de 62,2 x 54,4 cm. Realizado en óleo sobre tabla de roble, comprado en 1860. Se expone en la sala 56.

Es uno de los tres fragmentos conservados de un gran retablo. Muestra a una mujer con la piel pálida típico de la mujer de la nobleza de la época, tiene sobre el suelo un tarro de cerámica con los ungüentos lo que la identifica con María Magdalena, esta metida en su lectura en un momento de reflexión, tiene la mirada triste.

El pintor presta mucha atención a los detalles sobretodo en la vestimenta con unos grandes pliegues en las telas, las cuentas de cristal de roca que sujeta la mujer que esta de pie y los paisajes exteriores.

Pasamos a la parte de la sala número 56, es muy importante, donde podemos ver una grandiosa colección de cuadros de Jan Van Eyck. Estamos ante el pintor considerado uno de los más grandes de todos los tiempos. Fue un protagonista destacado de la luminosidad de la pintura flamenca del siglo XV. Sus conocimientos le sirven para introducir nuevas soluciones técnicas y motivos estilísticos no tocados hasta ese momento. Transforma radicalmente la herencia del gótico internacional con novedosas técnicas en la perspectiva. Tiene una lucida visión con la introducción de pequeños detalles, emplea y representa una serie de símbolos, descubre el color de la pintura al óleo para ser un referente de la cultura artística europea.

La siguiente obra “Retrato de un Hombre” Tymothos, obra de Jan Van Eyck, esta datado en 1452, realizado en óleo sobre tabla; tiene unas medidas de 33 x 19 cm., se expone en la sala 56 del museo.

Esta obra junto con el políptico de Gante, que se terminaron en el mismo año, es la primera que lleva la firma del pintor. Es uno de los cuadros más misteriosos del artista posiblemente la solución estaba en el marco original del cuadro que nos hablarían de la identidad y la fecha del retrato. En el cuadro se pueden identificar frases en tres idiomas: francés latín y griego.

Destaca la representación de la piedra por su efecto mimético con la firma del artista, describe unos bordes mellados y una grieta transversal para identificar las marcas del paso del tiempo. Lleva la inscripción “Leal souvenir” que en francés significa recuerdo fiel, entonces esta pintura debe corresponder al recuerdo funerario de la muerte de un hombre.

En latín lleva la firma y la fecha de Van Eyck. Y en griego, la inscripción “TY.MO.THEOS”, se puede leer como “Timoteo” o bien como “Creo en Dios” que es lo que significa ese nombre.

El pintor al emplear tres idiomas quiere decir que la persona retratada sabia leer esos idiomas por lo que podemos deducir que era una persona muy culta, un aristócrata o un humanista. Además lleva un rollo de papel en su mano, quizás era un escriba o notario. Auque si tomamos como verdadero que el nombre de la inscripción es Timoteo de Mileto, se trata del primer músico conocido y una figura que aparece en muchas generaciones de músicos posteriores por lo que podíamos estar ante el retrato de un músico.

La siguiente obra “Retrato de un Hombre”, obra de Jan Van Eyck, esta datado en 1433, realizado en óleo sobre tabla; tiene unas medidas de 26 x 19 cm. Se expone en la sala 56 del museo.

El retrato es conocido como el hombre del turbante, se desconoce la identidad del retratado aunque algunos lo identifican con el propio Van Eyck. Hay un detalle que le hace diferenciador es que el retratado mira directamente al espectador, convirtiéndolo en un protagonista activo. Es una de las novedades del autor, que el público deja de ser un sujeto pasivo y se mete directamente en el cuadro.

El óleo esta firmado en la parte del marco donde se puede leer la fecha de 1433. En la parte superior aparece la leyenda “als ich kann” que se traduce «pintado como puedo» pudiera tratarse un frase modesta pero seguro que era todo lo contrario un alarde de la maestría del pintor.

La pintura esta diseñada para que toda la atención se centre en la cara del personaje, aquí no aparecen las manos, el fondo esta sumido en un negro total lo que hace al color rojo y a la piel está más contrastada.

El otro elemento que domina es el desarrollo de los pliegues del turbante son el resultado de un estudio meticuloso y confiere a esta parte del cuadro, en teoría, marginal en relevante en el cuadro.

En realidad no lleva un turbante, sino un chaperón cuyos extremos normalmente cuelgan anudados sobre su cabeza, era un accesorio de protección que se ponían los pintores sobre su cabeza lo que se ha hecho pensar que podría tratarse de un pintor y del propio Van Eyck.

El siguiente retrato se titula “Un hombre joven que sujeta un anillo” obra de un seguidor de Jan Van Eyck, esta datado en 1450, realizado en óleo sobre tabla de madera de roble, tiene unas medidas de 17,8 x 12,4 cm., se expone en la sala 56 del museo.

El retrato es de un personaje desconocido se distingue por el anillo en la mano, este accesorio es recurrente en algunos retratos del maestro Van Eyck, en esta caso pudiera tratarse del retrato hecho como desposorio regalado antes del matrimonio, o bien para identificar la profesión de orfebre del retratado.

Más adelante podemos ver “La Virgen y el niño en el interior”, obra de un seguidor Robert Camping, podría tratarse de Jacques Daret, esta datado en 1432, realizado en óleo sobre tabla; tiene unas medidas de 18.7 x 11.6 cm, fue adquiro por el museo en 1987: Se expone en la sala 56.

La virgen se encuentra sentada frente a una chimenea de leña encendida, la Virgen esta ricamente ataviada con un manto con tela de oro y con inserción de piedras preciosas. El niño Jesús acerca la cara a la Virgen no como su hijo sino más bien con el gesto de un amante de ella, lo que sugiere que la Virgen puede ser representada como la esposa de Cristo.

El autor es desconocido pero se le atribuye a Jacques Darte como un miembro destacado del taller de Campin, cuyas pinceladas son muy similares a las analizadas en este cuadro.

Más adelante podemos ver “Retrato de un franciscano”, obra de un seguidor Robert Campin, esta datado en 1432, realizado en óleo sobre tabla; tiene unas medidas de 18.7 x 11.7 cm., fu adquirido por el museo en 1966. Se expone en la sala 56.

Por su atuendo parece ser un miembro de la orden de los franciscanos por su habito color gris, lleva como complemento un rollo de pergamino por lo que es de imaginar que se trataba de un artista de la escritura.

El siguiente cuadro “La Virgen y el niño sobre el fondo de una mampara”, obra de un seguidor de Robert Campin, esta datado en 1440, realizado con temple y aceite sobre tabla. Tiene unas medias de 63,5 x 49,5 cm fue legado al museo en 1910. Se expone en la sala 56.

El cuadro nos presenta a la Virgen madre, esta apretándose el pecho para sacarse un poco la leche. El cuadro esta lleno de detalles, el libro, la copa, el paisaje en la ventana, los rizos del pelo de la virgen.

La virgen esta sentada sobre un banco de madera frente a una mampara de mimbre que hace una forma de áurea. Ella se muestra como la reina del cielo en su palacio. Su vestido esta ricamente ornamentado para dar una imagen llena de esplendor. Por el contrario el niño Jesús se muestra desnudo con aire plácido para mostrarse como un hombre.

El siguiente cuadro “Una Mujer y un hombre”, es una de las primeras obras, esta atribuido a Robert Campin, esta datado en 1435, tiene unas medidas de 40,7x 27,0 cm., fue adquirido en 1860, realizado en temple sobre madera. Se exponen en la sala 56.

Este cuadro fue pintado junto con el cuadro del marido, se hacían al casarse o bien a lo largo de su vida para dejar su imagen, es un ejemplo precoz de uno de los retratos a una familia burguesa. Son piezas de compañía y estuvieron unidas como un díptico, ahora se muestran una frente a la otra.

Los respaldos del cuadro son de mármol lo que indica que no fueron destinados a ser colgados sino más bien para estar apoyados sobre un mueble.

El siguiente cuadro es uno de los iconos de la pintura de todos los tiempos “Giovanni Andorfini y su esposa”, obra de Jan van Eyck, esta datado en 1434, realizado óleo sobre panel de madera, oficialmente se indica que fue comprado en 1842. Se expone en la sala 56.

Estamos ante un cuadro donde ya se manifiesta sin ningún tipo de tapujos la pintura burguesa del siglo XV. La escena se desarrolla en el interior de un dormitorio. El matrimonio era muy acaudalado y el cuadro lo muestra abiertamente, Giovanni Arnolfini era un gran mercader de Lucca y ella Giovanna Cenami, era la hija de un rico banquero. El matrimonio vivía en la ciudad de Brujas, a él le había nombre Felipe el Bueno el titulo de caballero. Hasta este momento se había interpretado la escena como una boda pero estudios posteriores se inclinan por unos esponsales, pues en la representación de una boda aparecerían en el cuadro los anillos o las diestras enlazadas.

El pintor trata al cuadro con todo tipo de detalles para indicar como era la vida del matrimonio, él lleva una capa de piel y terciopelo abierta por los laterales y deja al descubierto sus pies; la mujer lleva un vestido rojo, los famosos paños flamencos, es bastante abultado lo que da a entender que pudiera estar embarazada, aunque en este punto también hay controversia porque era otra forma de entender la riqueza utilizando metros de tela. Están en una lujosa habitación donde podemos ver una lámpara de araña, un espejo al fondo, una ventana realizada con mucho detalle, además de otros pequeños objetos hasta los simples zuecos son descritos con una perfecta minuciosidad. El perro aparece en le cuadro al pie de la mujer femenina como un signo de fidelidad conyugal.

El espejo es otro de los detalles que reproduce una fracción de la realidad que refleja una parte de la escena, en este caso el espejo se convierte en un médium de perspectiva, sirve para dilatar el ambiente. De esta forma el espectador participa doblemente de la visión del cuadro que proyecta una versión de la realidad.

El pintor pinta los objetos para describir como era la vida de esta familia por lo que nada de los que describe el cuadro es algo casual si no todo lo contrario. Hasta hace muy poco la pintura europea era eminentemente religiosa y también para algunas figuras de la familias reales, que eran quien podía pagar a estos artistas, con la llegada de la burguesía la pintura se traslada al ámbito civil pero no es ajena a buscar simbolismos ocultos.

De esta forma se han hecho muchos estudios para tratar de entender los misterios del cuadro, por ejemplo, la lámpara de araña lleva una sola vela encendida eso pudiera significar la figura de Cristo que todo lo ilumina como único testigo para bendecir el matrimonio. Sobre la cabecera de la cama hay una figurita de madera que podría representar a Santa Margarita como patrona de las embarazadas o bien a Santa Marta como patrona del hogar por su escobilla que esta a la izquierda. Las naranjas era un lujo en la Europa del Norte y eran consideradas como la fruta prohibida.

La cama tiene en el cuadro un papel destacado relacionado con la clase burguesa, representa la continuidad en el linaje, el color rojo simboliza la pasión, los zapatos eran considerados en la pintura como un pasaje del Antiguo Testamento, “no te acerques quítate las sandalias de los pies porque el lugar que pisas es la Tierra Sagrada”.

El espejo es uno de los más estudiados, en el marco aparece unas escenas de la Pasión de Cristo y ejerce como el eje central de la composición del cuadro y representa la posición social de los retratados porque los espejos era considerados un articulo que solamente podían adquirirlos muy pocas personas. Es un espejo curvo que se denominaba bruja porque proporcionaba un aumento de visión, como un ojo de pez, generaba otra perspectiva, esto inspiro a Velázquez en las Meninas, aunque en esa ocasión utilizo un espejo plano.

Estamos ante un cuadro mítico y lleno de historia, el cuadro lo firma Van Eyck en 1434 y no costa contrato del pintor con el matrimonio, lo que hace pensar que pudo ser un regalo de amistad, ya en esa época los Arnolfini eran una familia importante de la ciudad de Brujas. El cuadro estuvo en poder de la familia que lo había encargado hasta 1516 en que llegó a manos de Diego de Guevara, embajador ante la corte de Borgoña y Habsburgo en Holanda, era un coleccionista de arte que logro atesorar una importante colección.

Diego regala el cuadro a la gobernadora de los Países Bajos Margarita de Austria, en 1530 el cuadro es heredado por su sobrina María de Hungría, hermana del emperador Carlos V, esta muere en 1556 y cede sus bienes a su sobrino al rey de España Felipe II quien lo cuelga en el Real Alcázar de Madrid. En esos años Diego Velázquez era pintor de cámara de los reyes y tuvo contacto con el cuadro inspirándose en algunos detalles que plasmo en las Hilanderas, Las Meninas o la Venus del espejo.

En la nochevieja de 1734 se produce un grave incendio en el Real Alcázar que duro cuatro días y afecto a más de 500 obras de arte entre ellas algunas de Diego Velázquez, aunque se sabe que el cuadro se salvo porque en 1794 estaba inventariado para el nuevo Palacio Real de Madrid.

Con la invasión de Napoleón muchas de las obras de arte españolas fueron saqueadas, sobretodo las obras de menor tamaño y fácil de transportar como motín de guerra, entre ellas debió de estar el cuadro del Matrimonio Arnolfini. Antes de abandonar España los franceses son atacados por tropas al mando del duque de Wellington que participo en la Guerra de Independencia Española, en la batalla de Vitoria el duque recupera unos 90 cuadros que son ofrecidos su devolución a Fernando VII pero este no le parece importante el hecho y se desentiende, aunque el cuadro no estaba entre estos cuadros que el duque los deposita en su casa de Londres.

Poco después la obra aparece en 1816 en casa del coronel James Hay, del que se sabe que había luchado en España, lo que hace pensar que durante la batalla se apodero de este cuadro. Aunque él indico que se hizo con el cuadro después de la batalla de Waterloo en la ciudad de Bruselas.

El coronel pensó que nunca podría ser propietario de ese tipo de cuadro con esa historia y se la regalo al príncipe regente, Jorge IV en 1816, este piensa que es un regalo envenenado y se lo devuelve dos años más tarde al coronel. La obra queda en depósito de un amigo del coronel durante diez años y se pierde su paralelo durante trece años. Hasta que se funda la National Gallery en 1842 y el cuadro sale a la luz sin los postigos laterales y el marco original.

Volviendo a la pintura italiana del museo podemos ver “La Virgen con el Niño con Santos”, obra de Pisanello, esta datado en 1435, realizado con temple con huevo sobre madera. Se expone en la sala 55.

Es una escena donde sobre un sol se representa la figura dorada de la Virgen y el Niño, es una referencia de la Apocalipsis descrita en el Nuevo Testamento. La escenario esta protagonizado por San Antonio con sus atributos: la campana y el cerdo.

El siguiente cuadro nos muestra “La visión de San Eustaquio”, obra Antonio Pisano llamado de Pisanello (1395-1455), esta datado en 1438, realizado en temple con huevo sobre madera. Cuadro de estilo renacentista italiano. Tiene unas medidas de 54,6 x 65,4 cm. Se encuentra expuesta en la sala 55.

Estamos ante unos de los primeros cuadros renacentistas italianos más importantes. Se representa a San Eustaquio vestido con un llamativo traje de túnica dorada y un tocado azul, esta de caza a lomos de un caballo. Es una pintura devocional con escenas caballerescas lo que indica para quien pudo ser pintada.

El siguiente cuadro “La Virgen con el Niño”, obra de Ambrogio Bergognone, esta datado en 1488; tiene unas medidas de 55,2x 36 cm, realizado en óleo. Se expone en la sala 55.

El cuadro nos presenta a un niño de unos meses, esta vestido y lleva un rosario en su mano con la otra sujeta al niño. Bajo la mano hay un libro abierto donde se puede leer un pasaje en latín los salmos 51 y 70. La virgen lleva un halo con la inscripción: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor este contigo.

En el paisaje se puede ver a la derecha es la Cartuja de Pavia durante su construcción lo que indica que debió de pintarse para dejar patente el momento arquitectónico.

El siguiente cuadro “La Virgen entronizada con el niño”, obra de Cosimo Tura, esta datado en 1470, realizado en óleo y huevo sobre madera; tiene unas medidas de 239 x 101.6 cm, fue adquirido por el museo 1867. Se encuentra expuesto en la sala 55.

Este cuadro formaba parte de la tabla central del retablo de la familia Roverella de la iglesia de San Giorgio de Ferrara.

El niño Jesús esta completamente dormido y los ángeles interpretan su música para ver si se despierta para poder abrir la puerta del Cielo.

Más adelante “Adoración de los Reyes”, obra de Vincenzo Foppa, esta datado en 1500, realizado en óleo sobre madera. Tiene unas medidas de 239 x 211 cm. Se encuentra expuesto en la sala 55.

El cuadro nos muestra la llegada de los tres reyes que llegan a Belén con sus ofrendas, el pintor nos presenta un establo dentro de un palacio en ruinas, principalmente dentro de una moda en la pintura para situar ciertas escenas de la vida de Jesús dentro de un nuevo orden.

El siguiente cuadro “San Jerónimo”, obra de Cosimo Tura, esta datado en 1470, realizado al óleo y huevo sobre madera; tiene unas medidas de 101 x 57.2 cm., fue adquirido en 1867. Se encuentra expuesto en la sala 55.

El cuadro representa a San Jerónimo penitente, se trata del panel central de un posible retablo, está cortada la parte superior.

El cuadro nos muestra a San Jerónimo dando golpes en el pecho con una piedra mientras reza al cielo. La piedra la ofrece en modo de ofrenda mientras en el pecho brotan gotas de sangre. En el cuadro aparecen otros atributos del santo como el león, también aparece la figura de un búho que simboliza el mal.

El siguiente cuadro “El martirio de San Sebastián”, atribuido a los hermanos Antonio y Piero del Pollaiuolo, esta datado en 1475, realizado en óleo sobre tabla, tiene unas medidas de 291,5x 202,6 cm. fue adquirido en 1857. Se muestra en la sala 57.

El cuadro muestra la leyenda de San Sebastián en el momento de la condena a muerte por ser descubierto como cristiano. Murió atado o un árbol y por el disparo de flechas.

Destaca el cuadro por la figura del santo que se toma desde un punto de fuga muy bajo lo que le hace estar como en un pedestal. Al fondo se puede ver el paisaje toscano.

El cuadro fue encargado para el oratorio de la familia Pucci en la iglesia de Florencia de la orden de los Siervos de María. Era una familia muy rica con lazos con la familia los Médecis.

El siguiente cuadro se titula “La Virgen y el Niño”, obra de Domenico Ghirlandaio, esta datado en 1480, realizado en temple sobre madera; tiene unas medidas de 88.9 x 57.8 cm., fue adquirido por el museo en 1924. Se expone en la sala 57.

Es un precioso cuadro que destaca por su color, el juego de luces y el rico tratamiento de los detalles. El pelo de ambos es rizado color oro, las transparencias en los velos, la bufanda de seda, el niño Jesús descansa sus pies sobre un cojín al borde de un alféizar de una ventana.

Más adelante podemos ver el cuadro “La Virgen y el Niño con San Juan”, obra de David Ghirlandaio, está datado en 1490, realizado en temple sobre madera; tiene unas medidas de 78,8 x 46,5 cm., llegó al museo en 1910. Se expone en la sala 57.

La pintura nos muestra muchos parecidos con las pinceladas de su hermano Domenico, también por el tratamiento de la luz y los detalles.

En la espalda de los personajes el pintor pinta un paisaje basado en los grandes monumentos de Roma en el que se incluyen el Panteón, el Coliseo y el Arco de Constantino.

El siguiente cuadro “La Virgen y el Niño con los Santos Jerónimo y Domingo”, obra Filippino Lippi, está datado en 1485, realizado en temple sobre madera de álamo; tiene unas medidas 203.2 x 186.1 cm, y un peso de 239 kg. Se encuentra expuesto en la sala 57.

El cuadro fue pintado para la capilla de la familia Rucellai de la iglesia de San Pancracio de Florencia, perteneciente la orden de los monjes Benedictinos.

A la izquierda se representa a San Jerónimo con la piedra entre las dos manos, al fondo se puede ver la entrada a la cueva del santo con un león y un oso.

En el centro vemos a la Virgen con el niño dándole pecho, destaca el vestido, las transparencias del velo, a la derecha Santo Domingo por encima esta un hospital de la caridad.

Más adelante podemos ver “El retablo de Santa Trinidad de Pistoia”, obra del taller de Francesco Pesellino y Filippino Lippi, esta datado en 1455, realizado en temple con huevo, temple y aceite sobre madera. Tiene unas medidas de 184 x 181,5 cm.

Es una parte del retablo de la Compañía de Sacerdotes de la Trinidad de la ciudad italiana de Pistoia.

La obra fue comenzada por Pesellino pero murió y la dejo a medias por lo que su maestro y su taller Filippino Lippi se tuvo que ocupar de terminarla.

El siguiente cuadro “La Virgen de las Rocas”, obra de Leonardo da Vinci, esta datado en 1491, realizado en óleo sobre madera. Llegó al museo en 1880; tiene unas medidas de 189.5 x 120 cm. Se expone en la sala 57.

Hay dos versiones de este cuadro, la otra se conserva en el museo del Louvre de París. El cuadro fue encargado para presidir el altar de la capilla de San Francisco el Grande de Milán (Italia). Esta demostrado que esta es posterior a la del Louvre porque apunta a unas pinceladas más maduras aunque se ha llegado a la conclusión que en este cuadro participaron otros pintores, quizás los hermanos Predis.

La Virgen esta sentada sobre un suelo rocoso entre las montañas, el paisaje que aparece en el fondo es alpino, con su mano derecha sujeta a san Juanito, a la derecha hay un ángel, abajo esta la imagen de Jesús que mira a San Juan.

Más adelante “La Virgen con el Niño y dos ángeles”, obra de Andrea del Verrocchio, realizado en temple sobre madera, llegó al museo en 1910; tiene unas dimensiones de 69.2 x 49.8 cm. Se expone en la sala 57.

Andrea del Verrocchio es un artista florentino que destaco principalmente por su trabajos en escultura y en su estudio formo a muchos escultores entre ellos Leonardo da Vinci. Aunque tuvo una época que se dedico a la pintura aunque en su figura dejaba la impronta de su formación como escultor.

El siguiente cuadro “La adoración de los reyes”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1470, realizado en temple sobre madera de álamo, llegó al museo en 1878; tiene unas medidas de 130.8 x 130.8 cm. Se exponen en la sala 57.

Cuadro fue pintado con forma de tongo, en la imagen se representa a una madre después del parto, el reto de esta forma de cuadro es hacer una composición circular, como mirar a través de una mirilla.

La imagen de la adoración de los Reyes Magos se hizo muy popular en el siglo XV en la ciudad de Florencia, en la iglesia de San Marcos había una cofradía que hacia espectaculares procesiones alrededor de la ciudad.

El siguiente cuadro “San Francisco de Asís con ángeles”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1475, realizado en temple con aceite sobre madera, llegó al museo en 1858. Se expone en la sala 57.

El cuadro muestra al fundador de la orden franciscana, lleva un crucifijo en la mano, la devoción por Cristo era tan grande que llegó a tener en su cuerpo sus propios estigmas.

En la parte inferior de su pedestal se puede leer el himno de San Francisco. La pintura nos presenta a un personaje de forma sencilla, la figura esta recortada sobre un fondo dorado.

El siguiente cuadro “La adoración de los reyes”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1470, realizado en temple sobre madera, llegó al museo en 1857; tiene unas medidas de 50.2 x 135.9 cm. Se expone en la sala 58.

La imagen se ve a un rey arrodillado ante la Virgen besando los pies a Jesús, a la derecha se ven unos pastores y a la izquierda los reyes y su séquito.

El siguiente cuadro “Natividad mística”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1500, realizado en óleo sobre lienzo, llegó al museo en 1878; tiene unas medidas de 108,5 x 74,9 cm.

El cuadro representa una escena llena de alegría y celebración, sobre la tierra y el deleite celestial, los ángeles se encuentran bailando en la parte superior de la pintura. En la parte superior hay premoniciones oscuras, aparece el niño indefenso descansa en una hoja que evoca el sudario en el que se envolvería un día su cuerpo, mientras que la cueva en la que se establece la escena recuerda a su tumba. Los reyes de la izquierda no llevan regalos, pero su propia devoción. En la parte superior de la pintura doce ángeles vestidos con los colores de la fe, la esperanza y la caridad, están bailando en un círculo tomando ramas de olivo, y por encima de ellos el cielo se abre en una gran cúpula dorada, mientras que en la parte inferior de la pintura tres ángeles abrazan tres hombres, parece que los están levantando del suelo. Ellos tienen pergaminos que proclaman en latín, “paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. Detrás de ellos siete demonios huyen al inframundo, algunos empalados en sus propias armas.

El siguiente cuadro “Venus y Marte”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1485, realizado en temple y aceite sobre madera de álamo, llegó al museo en 1874; tiene unas medidas de 69 x 173 cm. Se expone en la sala 58.

El tema central del cuado es el amor, esta pintura fue posiblemente encargada con ocasión de una boda de la familia Vespucci, perteneciendo al género de los cassoni. Por el tipo formato, estrecho y alargado, es posible que la obra formara parte de un “espaldar” que adornaría el dormitorio de los novios.

La pintura trata de la victoria amorosa. Una arboleda de mirtos, el árbol de Venus, forma parte del telón de fondo para los dos dioses que están tumbados, uno frente a otro, en un prado.

La diosa del amor está totalmente vestida y peinada, con los pliegues del un lujoso vestido blanco cayendo plácidamente, lo mismo que sus rizos. Vigila atentamente el sueño del desnudo personaje de Marte, que está durmiendo, en una representación escultórica del desnudo masculino. El dios de la guerra se ha quitado su armadura y yace sobre su capa de color rojo; todo lo que lleva es un trapo blanco sobre los genitales. Se retrata aquí a un bello adolescente, encarnando la belleza ideal.

Más adelante “Constanza Caetani”, obra de Domenico Ghirlandaio, esta datado en 1480, realizado en temple y aceite sobre madera, llegó al museo en 1910; tiene unas medidas de 57.2 x 37.5 cm. Se expone en la sala 58.

El cuadro es una retrato de una niña que por la inscripción se sabe que era miembro de la familia Médici, este tipo de cuadros se realizaban en el momento de la petición de mano con un ciudadano florentino. Tiene en sus manos un colgante y tres anillos sobre una almohada pueden hacer referencia a la dote para el matrimonio.

Más adelante “Retrato de un hombre joven de rojo”, obra de Domenico Ghirlandaio, esta datado en 1480, realizado en temple sobre madera, llegó al museo en 1910; tiene unas medidas de 38.7 x 27.6 cm. Se expone en la sala 58.

El cuadro nos presenta el retrato de un hombre muy joven, destaca porque el pintor lo ha encuadrado dentro de un paisaje, era una nueva tendencia en el retrato holandés que Domenico incorporó en sus cuadros.

El siguiente cuadro “Los Argonautas en Cólquida”, Obra de Bartolomeo di Giovanni, realizado en temple y aceite sobre madera, esta datado en 1487; tiene unas medidas de 83,2 × 163,8 cm. Se expone en la sala 58.

El cuadro representa una historia clásica como era la llegada de los argonautas a Cólquida –fue un antiguo estado, reino y después región de la actual Georgia– para apoderarse de la hija del rey.

Bartolomeo di Giovanni inicia su experiencia como pintor narrativo. En esta pintura que hábilmente va montado los complicados detalles de esta leyenda en una sola estructura dentro de un paisaje. También adaptó la historia para lo que proporcionó un complemento adecuado a Lorenzo Tornabuoni y Giovanna degli Albizzi, cuya boda esta pintura celebra. Medea ya no es una bruja malvada, pero es la ayudante virtuosa de su futuro esposo Jason.

El siguiente cuadro “Retrato de un hombre joven”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1480, realizado en temple y óleo sobre madera, llegó al museo en 1859. Tiene unas medidas de 112 x 157 cm. Se expone en la sala 58.

El retrato de Botticelli es de un joven que destaca por la minuciosidad del trazado, lo ejecuta sobre un fondo negro. Su túnica marrón coincide con el color de sus ojos, en la cabeza lleva un sombrero rojo conocido como “beretta”.

La mayoría de los retratos realizados que se realizaban en Florencia y en otras partes de Italia se ejecutaban con una vista de perfil. Esta posición es inusual en su formato, la pintura puede haber sido originalmente más grande y haberse recortado.

El siguiente cuadro “Retrato de una dama”, obra de Alesso Baldoninetti, realizado en temple y óleo sobre madera, esta datado en 1465; tiene unas medidas de 62,9 x 40,6 cm., fue adquirido por el museo en 1866. Se expone en la sala 58.

El cuadro nos muestra una dama vestida de amarillo, durante siglos la obra fue mal atribuida como un retrato de la condesa de Palma de Urbino, atribuido a Piero della Francesca. En 1911 el historiador de arte Roger Fry estableció que las pinceladas eran de Baldovinetti. Sin embargo, no hay evidencia definitiva de la autoría y se mantiene la incertidumbre sobre la identidad de la persona retratada; la teoría más plausible es que ella es Francesca Delgi Stati de Urbino.

La mujer se muestra en el perfil, lo que refleja el renacimiento temprano por el interés en el antiguo. El fondo lo fija sobre un azul uniforme, creando un lienzo que es en gran parte plano y carente de cualquiera de perspectiva o profundidad. Se centra en los detalles del vestido y el refinado tocado.

El siguiente cuadro “Los milagros de San Zenobio”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1500, realizado en temple sobre madera, llegó al museo en 1924; tiene unas medidas de 66,7 x 149,2 cm. Se expone en la sala 58.

Distintos cuadros presentan escenas que ilustran episodios de la “Vida de San Zenobio” llamado Fra Clemente Mazza. En este caso el santo exorcita a los demonios de dos jóvenes poseídos como resultado de la maldición de su madre; resucita a un niño muerto, aquí tumbado en el regazo de los lamentos de su madre; y le devuelve la vista de un pagano ciego que había prometido a convertirse al cristianismo.

Más adelante podemos ver “El combate del amor y la castidad”, obra de Gherardo di Giovanni del Fora, esta datado en 1475, llegó al museo en 1885. Tiene unas medidas de 42,9 x 34,9 cm. Se expone en la sala 58.

Esta pintura fue realizada para decorar un mueble, en ella se representa una escena clásica de como el amor tira flechas contra la castidad, esta agita una cadena para atacar al amor.

El siguiente cuadro “Cuatro escenas de la vida de San Zenobio”, obra de Sandro Botticelli, está datado en 1500, realizado en temple sobre madera, llegó al museo en 1924. Se expone en la sala 58.

Esta pintura nos muestra tres Milagros de San Zenobio una serie que ilustra la vida del santo en el siglo V cuando era obispo. Es uno de los santos patronos de Florencia, quizás fueron hechas como decoraciones para una familia patricia.

Los paneles ilustran episodios de la vida de San Zenobio renuncia a su futura esposa; es bautizado por San Teodosio, obispo de Florencia; su madre es bautizada; es consagrado obispo de Florencia por el Papa.

Más adelante podemos ver “La lucha entre lapitas y centauros”, obra de Piero di Cosimo, esta datado en 1500, fue realizado en óleo sobre madera. Se exponen en la sala 58.

Esta pintura fue probablemente el tablero de un banco para un palacio florentino. Este tipo de muebles se hacían a menudo para celebrar el matrimonio. Se representa una escena de la metamorfosis de Ovidio. Y muestra centauros borrachos interrumpiendo la fiesta de la boda del rey de los lapitas, uno de ellos cogiendo a la novia por su pelo. Entre los muchos incidentes grotescos y lascivos es un episodio lírico del centauro Hylonome besando a su amante Cyllarus mientras muere de una herida de jabalina.

La siguiente pintura “Salida de los Argonautas”, obra del Maestro de 1487, probablemente pueda ser Pietro Donzello, esta datado en 1487, realizado en óleo sobre madera; tiene unas medidas 83.8 × 163.8 cm. Se expone en la sala 58.

Esta tabla se realizo para el matrimonio de Lorenzo Tornabuoni (primo de Lorenzo de Médici) .Colgaba en la cámara de Lorenzo en Florencia del palacio de su familia, en su habitación privada, donde se podía entretener a los invitados especiales, así como el sueño de su esposa.

El alto nivel de educación de Lorenzo Tornabuoni estaba particularmente interesado en las antiguas leyendas griegas de Jasón y sus argonautas. Aquí, los argonautas abandonan la casa de Jason de Argos, y se preparan para zarpar en busca del vellocino de oro. Esto permitiría a Jason para recuperar su reino de su tío Pelias.

Más adelante podemos ver “Apolo y Dafne”, obra de Antonio del Pollaiuolo, esta datado en 1470, fue realizado en óleo sobre madera, llego al museo en 1876. Se expone en la sala 58.

En el cuadro se representa Apolo alcanzando a Dafne mientras ella intenta escapar. Apolo es un joven florentino. Dafne es representada durante el proceso de transformación, de hecho sus brazos están tomando la forma de ramas mientras huye e implora a su padre que la rescate de Apolo.

Más adelante podemos ver “Políptico de Santo Domingo” es también conocido como “Retablo Demidoff”, obra de Carlo Crivelli, esta datado en 1476, realizado en temple sobre madera de álamo; tiene unas medidas de 137.5 x 40 cm. Se expone en la sala 59.

El retablo fue construido para el altar mayor de la Iglesia de San Domenico en Ascoli Piceno (Italia). El políptico estaba compuesto por ocho paneles más pequeños con Santos, también en la Galería y el panel central. Originalmente había una predela (sección inferior del retablo), hoy perdido y una Lamentación en forma de luneta arriba (ahora expuesta en Nueva York, Metropolitan Museum of Art).

El retablo tuvo un tercer nivel de Santos más pequeños, ahora reconocido como parte de un políptico separado de la misma iglesia. Todo el complejo ha sido conocido como “El retablo de Demidoff” ya que su dueño era el coleccionista de pintura Príncipe Anatole Demidoff en el siglo XIX.

El siguiente cuadro “La Anunciación con San Emidio”, obra de Carlo Crivelli, esta datado en 1486. Se expone en la sala 59.

El cuadro representa la arquitectura de la ciudad de Ascoli, en esos momentos estaba bajo dominio papal y en 1482 el Papa Sixto IV le concedió un alto grado de autogobierno.

La obra formaba parte del retablo que fue pintado para la iglesia de SS. Annunziata en Ascoli para celebrar el evento. En el margen inferior del cuadro se pueden ver los escudos de armas del Papa a la izquierda y del obispo local, Próspero Caffarelli a la derecha. Las noticias del nuevo estatus de Ascoli llegó a la ciudad en la fiesta de la Anunciación, el 25 de marzo, se convirtió en el día de fiesta en que celebraba su libertad.

Es raro para incluir un santo con el Arcángel Gabriel, en una representación de la Anunciación. San Emigdio, el santo patrón de Ascoli, se muestra la realización de un modelo de la ciudad.

La siguiente obra se ha llamado “El Retablo de Certosa” está compuesta de tres cuadros “El Arcángel Miguel”, “La Virgen con el niño y un ángel” y El Arcángel Rafael con Tobías”, obras de Pietro Perugino, están datados en 1496. Realizados en óleo sobre tablas de madera, tiene unas medidas de 114x176 cm. Se exponen en la sala 60.

Los cuadros son conocidos como Políptico de la Cartuja de Pavía. El tríptico fue encargado por Ludovico Sforza para la Capilla de San Miguel Certosa di Pavia (Italia), es el símbolo de un edificio patrocinado por Visconti-Sforza.

El retablo original, fue instalado sobre el altar del monasterio en 1499 tenía seis paneles, se mantiene en su lugar en la parte superior del panel central donde vemos a Dios dando la bendición del padre entre los ángeles. Otras partes del retablo fueron desvalijadas en 1784, y llegaron en 1856 a la Galería Nacional de Londres.

El siguiente cuadro es una de las obras de arte más reconocidas “La Crucifixión Mond”, obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1502, tiene unas medidas de 283,5 x 167,3 cm., fue realizado en óleo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 60.

El cuadro recibe el nombre porque el anterior propietario era Luwing Mond. Rafael realiza una composición muy hermosa y perfectamente equilibrada y estática. Los colores son brillantes, matizados, de una variación extremadamente conseguida hasta el punto de crear un ritmo interno en el cromatismo que acompaña perfectamente al ritmo de la estructura compositiva.

La pintura muestra a Cristo en la cruz, a su altura está acompañado por dos ángeles que recogen la sangre que cae en cálices. Cuatro figuras dolientes observan la crucifixión. A la derecha de Cristo se arrodilla María Magdalena, con Juan el Evangelista de pie tras ella. A su izquierda está la Virgen María, y San Jerónimo, a quien se dedica este altar, está arrodillado. Al pie de la cruz, «RAPHAEL/ VRBIN / AS /.P.[INXIT]» («Rafael de Urbino pintó esto») está escrito en letras plateadas.

El siguiente cuadro es “La Procesión del calvario”, obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1504, tiene unas medidas de 283,5 x 167,3 cm., fue realizado en óleo sobre madera. Se exponen en la sala 60.

El cuadro se representa en el centro la procesión del Calvario donde Cristo lleva la cruz en su camino hacia el Gólgota. Detrás de él está Simón de Cirene, que ayuda a soportar el peso de la cruz. A la izquierda se ve el desmayo de la Virgen que se apoya en las otras tres Marías y San Juan Evangelista, a su lado, se retuerce las manos.

La pintura formaba el centro del panel de la predela debajo de un retablo de la Virgen y el Niño con los Santos, que hoy se conoce como el nombre “Retablo Colonna”. Fue ejecutado para la Iglesia de Santa Antonio, Perugia (Italia). El panel central, coronado por una luneta, así como una parte de la predela, se encuentra ahora en Nueva York (Metropolitan Museum of Art). Otras partes de la predela están en Boston (Museo Isabella Stewart Gardner), y en Londres (Dulwich Picture Gallery).

El siguiente cuadro es “Santa Catalina de Alejandría”, obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1507, tiene unas medidas de 72,2 x 55,7 cm., fue realizado en óleo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 60.

El cuadro fue pintado hacia el final de la estancia de Rafael en Florencia y muestra el joven artista en una fase de transición. La representación de la pasión religiosa en la pintura sigue siendo una reminiscencia de Pietro Perugino. Pero la gracia en la pose de Catherine es típico de la influencia de Leonardo da Vinci sobre Rafael.

Santa Catalina se muestra con la mirada ida aunque tiene un aspecto sereno, se encuentra apoyada sobre la rueda en que fue condenada a morir, pero que consiguió romper.

El siguiente cuadro es “La Madonna de los Ansidei”, obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1505, tiene unas medidas de 274 x 152 cm., fue realizado en óleo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 60.

La pintura fue un encargo de Niccolò Anside para una capilla privada de la familia Ansidei en la iglesia de San Fiorenzo de Serviti en Perugia. Sin embargo, pronto fue sustituida por una copia de Nicola Monti, mientras que el original acabó por formar parte de la colección de Lord Robert Spencer, para pasar al final a la del Duque de Marlborough en el Palacio de Blenheim y de aquí a la Galería Nacional de Londres en el año 1885.

El cuadro muestra a la Virgen María está sentada sobre un trono de madera con el Niño Jesús en su regazo. A su derecha está san Juan Bautista, en adoración de la Virgen, y a su izquierda está leyendo un libro san Nicolás de Bari.

El siguiente cuadro es “San Juan Bautista predicando”, obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1505, fue realizado en óleo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 60.

Este cuadro es uno de las dos pinturas que formaban la predela de retablo de Raphael en la capilla de los Ansidei Madonna de la iglesia de San Fiorenzo, Perugia. Se coloca debajo de la imagen de San Juan en el principal retablo, que se muestra aquí con el mismo traje.

Por debajo de la Virgen y el Niño era una representación de su compromiso y por debajo de San Nicolás un de sus milagros: no parecen haber sobrevivido estos paneles.

El siguiente cuadro es “Una Alegoría (Visión de un rey)”, obra de Raffaello Santi, conocido como Raphael, esta datado en 1505, fue realizado en óleo sobre madera de álamo. Se exponen en la sala 60.

En el cuadro se ve a un caballero durmiendo puede tener como objetivo representar al héroe romano Escipión el Africano (236-184 a.C), que fue presentado en un sueño con una elección entre la Virtud (detrás de quién es una trayectoria escarpada y rocosa) y el placer (con ropas más flexibles). Pueden representar los atributos ideales del caballero: el libro, la espada y la flor que sostienen sugieren los ideales del hombre, soldado y amante que un caballero debe combinar.

Siguiendo con el mismo autor “La Madonna de Garvagh”, también es conocida como “Aldobrandini Madonna” obra de Raffaello Santi, conocido como Rafhael, esta datado en 1509, tiene unas medidas de 38.9 x 32.9 cm., fue realizado en óleo sobre madera. Se exponen en la sala 60.

La imagen representa a la Virgen Madre, a su lado Jesús y el niño Juan el Bautista, es una de las muchas pinturas de Rafael sobre este tema. Es a partir de principios de su tercera etapa o época romana, donde los cambios distintivos son vistos desde su periodo de Umbría o en el llamado estilo florentino, se caracteriza por el uso del color, y la introducción de temas más naturales.

La escena de la pintura tiene lugar dentro de una habitación, con un telón de fondo de un paisaje romano que se puede ver a través de las ventanas. El pilar oscuro entre las ventanas pone el reflejo sobre la cara luminosa de la Virgen que está sentada en un banco, sosteniendo al niño Jesús a quien comparte una flor con el niño Juan. La pintura también se ha referido como la Virgen del Giglio (o del clavel rosa) de la flor que el infante Juan dio al niño Jesús. Además de la dulzura de la pintura, es muy considerada por su gracia, belleza y habilidad técnica. Sólo los discretos halos del anillo implican algo más que una escena muy humana.

Pasamos de sala y vemos “Sansón y Dalila”, obra de Andrea Mantegna, obra datada en 1500. Realizado al aceite sobre lienzo; tiene unas medidas de 36,8 x 47 cm. Se expone en la sala 61.

El cuadro tiene una técnica especial por imitar a un camafeo de marfil mediante una técnica de grisalla, al estilo de los relieves romanos. Se representa a Dalila con Sansón dormido confiadamente a sus pies. Dalila corta personalmente los cabellos de Sansón, (en otras obras, lo hace un siervo por ella) donde reside su milagrosa fuerza. Una fuente a la derecha de la escena y un árbol que proporciona sombra completan los elementos relajantes del episodio que acabará en la detención del héroe judío. Al fondo, los colores ígneos recuerdan otras acciones punitivas de Sansón, como la quema de campos filisteos.

El lienzo narra el episodio bíblico ocurrido durante el tiempo de los Jueces de Israel y descrito en el libro homónimo. Sansón con su extraordinaria fuerza, ejecutó grandes actos de venganza contra los enemigos de Israel, que en esos momentos eran los filisteos, por lo que gobernó durante veinte años. Estos, buscaban doblegarlo para lo que contrataron a Dalila quien tenía que descubrir el secreto de su descomunal fuerza. Por su insistencia, Sansón desveló su misterio y, mientras dormía en el regazo de Dalila, ella le cortó sus trenzas, despojándolo de su fuerza. Los filisteos capturaron y cegaron a Sansón, indefenso ante sus enemigos.

Más adelante podemos ver “Introducción del culto de Cibeles en Roma”, obra de Andrea Mantegna, está datada en 1500, realizado en aceite sobre lienzo; tiene unas medidas de 73.5 x 268 cm. Se expone en la sala 61.

Esta grisalla cuenta la historia que en el año 204 a.C. los romanos introdujeron el culto a Cibeles, la diosa oriental de la victoria, desde Pessina, Asia Menor, hasta Roma.

Este es uno de los cuatro cuadros encargados en 1505 por Francesco Cornaro, era un noble veneciano, que se decía descendiente de la familia Cornelii.

En la composición a la izquierda sale un palanquín que lleva un busto de la diosa coronada de torres. En el fondo dos pirámides truncadas cuyas inscripciones revelan que son las tumbas de Cornelio Escipión Gneus Nasica padre, y Publio Cornelio Escipión, el padre de Escipión el Africano.

En el centro de la mesa, antes del palanquín, el primer carácter muestra a Cornelio Escipión Nasica que alberga la diosa (una inscripción en la base especifica el: S HOSPES numinis idaei C es “Por decreto del Senado, la ciudad acoge la de llegada de la diosa”) con un grupo de hombres con togas, soldados armados se aprecian a la derecha de la tabla, cerca hay una escalera que conduce a la casa de la diosa.

El siguiente cuadro “Retrato de Fray Teodoro de Urbino como Santo Domingo”, obra de Giovanni Bellini, realizado en óleo sobre lienzo, esta datado en 1515. Se exponen en la sala 61.

La fecha del cuadro de 1515 indica que este es el último cuadro que realizo Bellini antes de su muerte. Una inscripción parcialmente destruida en la parte inferior de la pintura anuncia que se trata de Fray Teodoro de Urbino. Es probablemente un monje de la orden de los dominicos del convento de San Zanipolo. Fray Teodoro está vestido con un manto negro y un gorro negro sobre la cabeza. En su mano derecha sostiene un lirio blanco, uno de los atributos de los dominicos y un libro en el que una tarjeta brilla en un escrito de San Domingo. La cara del monje se representa muy realista con una mirada lejana que parece inclinado a un punto en la distancia, la boca ligeramente hacia abajo. En el fondo se puede ver una llamativa cortina con oro bordado y motivos florales, donde el lirio parece ser la flor.

Sin embargo, no queda claro si la pintura está destinada a ser un retrato de Fray Teodoro, que quiere expresar su solidaridad con su orden, o bien un retrato de Santo Domingo con la imagen de Fray Teodoro. Sobre el autor son relativamente claras por que el cuadro lleva la firma de Bellini.

El siguiente cuadro “La Virgen y el niño con la Magdalena y San Juan Bautista”, obra de Andrea Mantegna, esta datado en 1490, realizado en temple sobre lienzo. Se expone en la sala 61.

El cuadro fue realizado para un retablo pero no se sabe para qué iglesia podía haber estado. Por primera vez está documentada la presencia del lienzo en Milán (Italia).

En la imagen se representa a la Virgen María con el Niño Jesús, en el centro de la composición, está sentada en un trono alto de intenso color rojo. A la izquierda está san Juan Bautista vestido como un ermitaño, sosteniendo su báculo en forma de cruz en torno al cual hay una filacteria enrollada. Por un lado se lee en fragmentos: (Ec)/ce agnu(s dei) (ec)ce q(ui tollit pec)cata m(un)di; es una frase evangélica bien conocida (Jn 1, 27): He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Por detrás aparece Andreas Mantinia C.P.F., que es la firma del autor (Andrea Mantegna) y la última letra, F., se refiere a fecit (hizo esto). Cabe la duda de qué significaban las otras dos letras, C.P.; se ha apuntado que pudieran ser “Comes Palatinus”, un título de caballero que Mantegna había recibido en 1469, pero quizá sea más lógico entenderlas como C(ivis) P(atavinus), esto es, “ciudadano de Padua”.

A la derecha aparece la figura de María Magdalena, representada con una larga melena suelta, símbolo de su anterior vida pecaminosa; sostiene en su mano derecha un pequeño frasco de ungüentos.

El siguiente cuadro “La Sagrada familia con san Juan”, obra de Andrea Mantegna, esta datado en 1500; tiene unas medidas de 71,1 x 50,8 cm., llegó al museo como un legado en 1946. Se expone en la sala 61.

La temática del cuadro tiene una composición inusual, lo que sugiere es que es un trozo cortado de otro cuadro.

En él se puede ver a San Juan el Bautista como apunta con el dedo al Niño Jesús, que sostiene una rama de olivo, símbolo de paz, y, como Salvador del Mundo, un globo. Ellos están a lado de la Virgen María que apenas se la puede ver, aunque parece que está con la costura, detrás está la figura de San José mirando a otro lado.

El siguiente cuadro “La Virgen y el Niño”, obra es probable que sea de Giovanni Battista Cima de Conegliano, realizado en óleo con huevo y temple sobre madera; tiene unas medidas de 69,2 x 57,2 cm., fue adquirido por el museo en 1858. Se expone en la sala 61.

Estamos ante uno de los cuadros más importantes del pintor Cima por los colores brillantes e intensos azules y verdes que han conseguido ofrecer una imagen muy bella, así como las transparencias del velo es una de las mejores obras de Cima. La pose del niño Jesús es otra de las facetas conseguidas con una liguera torsión del cuerpo.

El fondo muestra una vista del siglo VI de Conegliano, la ciudad natal de Cima, también es plasmada en otras pinturas. La firma de Cima incluye normalmente “de Conegliano”. Su ausencia en el cuadro sugiere que esta imagen fue hecha por el mismo Conegliano, donde no habría tenido necesidad de distinguirse de cualquier otro pintor.

Más adelante “La Madonna de Meadow”, obra de Giovanni Bellini, está datada en 1500, realizada en aceite y huevo en el panel sintético, transferido de la madera; tiene unas medidas de 67,3 x 96,4 cm. Se exponen en la sala 61.

El cuadro se refiere a una iconografía medieval de la Virgen de la humildad, está sentada ante un paisaje rural completo y brillante, tanto con el aspecto devocional y el aspecto del paisaje tienen la misma importancia. Está lleno de pequeños detalles de la vida cotidiana, este paisaje contribuye al tono íntimo y familiar de las dos figuras. El buitre en el árbol también posiblemente simboliza la muerte. Las poses de las figuras invitan meditación sobre la muerte y la pasión de Jesús, recordando a la Piedad en las composiciones con el Jesús adulto muerto en el regazo de su madre.

Más adelante “La Virgen y el Niño”, obra atribuida al taller de Giovanni Bellini, realizada en temple y huevo sobre madera de álamo, está datada en 1480; tiene unas medidas de 90.8 x 64.8 cm., fue comprado en 1890. Se exponen en la sala 61.

Esta pintura es una de la muchas imágenes de la Virgen y el Niño que hizo el taller de Bellini y, a menudo se llama “La Madonna de la granada” por la fruta que la Virgen aunque no se identifica con mucha certeza, pero bien podría ser una granada, símbolo de la Pasión. Frutas como manzanas y peras aparece en muchas pinturas de Bellini de la Virgen y el Niño. La tela verde que tiene el cuadro en el fondo también son características comunes de Madonnas de Bellini

El siguiente cuadro “Cristo coronado de espinas”, obra es probable que sea de Giovanni Battista Cima de Conegliano, realizado en óleo sobre madera; tiene unas medidas de 36,8 x 29,2 cm., fue comprado en 1890. Se expone en la sala 61.

El cuadro muestra Cristo con una corona de espinas sobre su cabeza y el manto llevaba en el momento de la burla de los soldados antes de la crucifixión. El episodio se narra en el Nuevo Testamento

La imaginería emocional de este tipo de obras fue diseñada para descargar la ira con la contemplación de los sufrimientos de Cristo, y parece haberse sido introducido en Italia por los pintores flamencos y que casi podría pasar por una pintura barroca española.

Más adelante “La Circuncisión”, obra del taller de Giovanni Bellini, esta datado en 1500, realizado en óleo sobre madera; tiene unas medidas de 74.9 x 102.2 cm., fue adquirido en 1895. Se exponen en la sala 61.

La circuncisión es la ablación en el ritual judío del prepucio cuando se habla de Cristo se denomina Santo Prepucio, y es una de las reliquias cristianas más preciadas. La ley mosaica, por mandato divino, prescribía: «Serán circuncidados a los ocho días de nacer todos vuestros varones de cada generación». El evangelista Lucas cuenta cómo se cumplió esta ley a los ocho días del nacimiento de Jesús; en un acto en que también «le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuera concebido».

El Nuevo Testamento relata cómo después de su nacimiento, Jesús fue circuncidado según la tradición judía. La circuncisión es una obra pintada hacia alrededor de 1500, por el taller de Giovanni Bellini. El fondo negro parece ser original. Este tipo de pinturas sobre este tema fueron muy populares en Venecia a finales del siglo XV y principios del siglo XVI; esta composición era muy popular y fue muy copiada.

El siguiente cuadro “Retrato de un hombre mayor”; obra de Francesco Bonsignori, esta datado en 1487; tiene unas medidas de 41.9 x 29.8 cm, realizado en temple sobre madera, adquirido por el museo en 1864; tiene unas medidas de 62.2 x 47 cm, recibido en legado en 1910. Se expone en la sala 62.

El protagonista del cuadro no ha podido ser identificado aunque por su vestimenta lo más probable es que se trate de un senador veneciano.

Otros estudios lo han identificado como un miembro de la familia patricia Cappello de Venecia, más específicamente como Giovanni Cappello, un senador y procurador de San Marco, de 1466.

Se pudiera tratar de un patricio de pelo gris se representa llevando un vestido escarlata con una piel en el cuello, un abrigo negro sobre sus hombros, y un gorro negro.

El siguiente cuadro “Retrato de un hombre”, obra de Alvise Vivarini también conocido como Luigi Vivarini, esta datado en 1497, realizado en óleo sobre madera. Se exponen en la sala 62.

El retrato se desconoce la identidad del hombre, solamente se sabe la firma del autor por la inscripción que registra Alvise Vivarini de Murano hizo esto. Murano es una de las islas de la laguna veneciana. Es el único retrato del artista que está autenticado por su firma.

Alvise Vivarini fue un representante de la corriente más inmovilista del arte veneciano de su época, el estilo de Alvise es más avanzado que el de sus progenitores, incorporando efectos de perspectiva arquitectónica. Sus mejores obras consiguen comunicar una calidez y un lirismo que le hacen un artista de acentuada personalidad, capaz de conseguir bellos efectos lumínicos gracias a su dominio del color.

El siguiente cuadro “Virgen y niño”, obra de Alvise Vivarini, esta datado en 1483, realizado en óleo sobre madera; tiene unas medidas de 80,2 x 64,8 cm, el cuadro llego al museo en un legado. Se exponen en la sala 62.

La Virgen ofrece un abrazo solidario y ante la dulce expresión de Cristo como él mira a su madre transmitiendo intimidad. El pintor veneciano que admiraba mucho la obra de Bellini, Vivarini adopta motivos empleados por el maestro como un ilusionista que lo transmite a su obra.

Más adelante “Doge Leonardo Loredan”, obra de Giovanni Bellini, esta datado en 1459, realizado en óleo sobre madera de álamo; tiene unas medidas de 61,6 x 45,1 cm., fue comprado por el museo en 1844. Se expone en la sala 62.

Leonardo Loredan era el Dux de Venecia entre 1501 hasta 1521. Belline pinta al dux utilizando sus túnicas de estado. El sombrero y los botones ornamentados son parte del su vestuario oficial. La forma de la gorra proviene de la tradición de los sombreros ducales. La pintura es parte de una tradición veneciana de pintar retratos formales de los gobernantes de la ciudad vestidos con túnicas estatales. Está pintado en el estilo de los bustos esculpidos populares de la época. Estos a menudo se inspiran en la escultura romana. Bellini firmó su nombre en su forma latina, IOANNES BELLINVS.

La pintura inicialmente habría estado en Venecia y probablemente fue saqueado cuando Napoleón conquistó la ciudad. Fue comprado por William Beckford en 1807 por trece guineas (13 £ 13s). Él lo vendió a la Galería Nacional en 1844 por 630 libras.

Una de las características más notables del retrato del dux Leonardo Loredan es la forma sensual con la que el pintor representa los tejidos de sus ropas formales. Es un reflejo del lujo que tenia la vida en Venecia donde la plata y el oro se plasmaban en los brocados.

Bellini trata de materializar al Doge intentando retratar a una persona que se muestra con sabiduría y a la vez con una aptitud inflexible, pero lo que mas destaca es la mirada que ha sido calificada como “una mirada de acero”.

El siguiente cuadro “Retrato de un muchacho”, obra de Jacometto, esta datado en 1476, realizado en temple y óleo sobre madera; tiene unas medidas de 22.9 x 19.7 cm., fue un legado particular en 1910. Se expone en la sala 62.

Esta pintura fue atribuida inicialmente a Antonello da Messina, luego a Andrea Solario, Alvise Vivarini y Giovanni Bellini. La mayoría de los críticos han llegado al acuerdo que las pinceladas coinciden con las de Jacometto.

Jacometto sintió una clara influencia por el retrato realista procedente de Holanda de la mano de Antonello da Messina, quien viajó a Venecia en 1475-1476. El retrato del muchacho pone en evidencia una reacción muy inmediata a la pintura de Antonello. Jacometto también estaba estilísticamente influenciado por la pintura de Giovanni Bellini.

Más adelante podemos ver “Retrato de un hombre”, obra de Antonello da Messinia, obra datada en 1475, realizado en madera de álamo; tiene unas medidas de 25,5 x 35,5 cm., fue comprado por el museo en 1883. Se exponen en la sala 62.

La obra representa a un hombre cuya identidad es desconocida, sus atuendos demuestran que pertenecía a la clase media-alta de la época. Lleva una blusa de cuero, debajo una camisa blanca, y una boina de paño rojo.

Se le representa de tres cuartas partes, a diferencia de la tradición de la época. El fondo es oscuro y la composición esencial derivada de la escuela flamenca, con una influencia de Petrus Christus, a quien conoció personalmente Antonello en Italia.

El siguiente cuadro “La Piedad”, obra de Giorgio Schiavone, esta datado en 1456, tiene unas medidas de 37 x 26 cm. Se expone en la sala 62.

Este cuadro se piensa que fue una parte de un retablo que muestra el Cristo muerto sostenido por dos ángeles es probablemente una obra relativamente temprana por Schiavone. Se imagina pudo ser estar pintada para la iglesia de San Nicolás, de Padua (Italia).

La palabra Piedad significa tanto la piedad y como la compasión. Se refiere a una representación del Cristo muerto, que por lo general siempre aparece con la figura de su madre la Virgen María, y a veces por ángeles y otros santos.

Más adelante podemos ver el cuadro “Cristo muerto apoyado en los santos”, obra de Marco Zoppo, esta datado en 1465, realizado en huevo sobre madera; tiene unas medidas de 26.4 x 21 cm., fue comprado por el museo en 1857. Se exponen en la sala 62.

El cuerpo de Cristo crucificado y muerto está apoyado en una tumba. Esta ayudado por la figura de San Juan Bautista y con otro santo que no se ha podido identificar, este está vestido con una larga barba y una capucha, coloca sus manos cuidadosamente sobre la cabeza de Cristo.

La parte posterior de esta pintura está decorada con una imitación a mármol, lo que sugiere que se trataba de un trabajo independiente, hecho para la devoción privada y que podía verse por ambas caras.

El siguiente cuadro “La sangre del Redentor”, obra de Giovani Bellini, esta datado en 1460, tiene unas medidas de 47 x 34 cm, realizado en temple sobre madera. Se expone en la sala 62.

Estamos ante una de las primeras obras Bellini, donde se muestra a Cristo como el Redentor. El cuadro pudo haber servido como la puerta de un sagrario.

Cristo se muestra después de la crucifixión, como el Hombre de los Dolores, cuya sangre salva al mundo del pecado. Él se apoya en su cruz, sobre la cabeza lleva la corona de espinas. Un ángel llena un cáliz con la sangre como semejanza a los utilizados en la misa.

El siguiente cuadro “Bendición de Cristo”, obra de Antonello da Messina, esta datado en 1465, realizado en óleo sobre madera, tiene unas medidas de 38,7 x 29,8 cm. Se expone en la sala 62.

El cuadro muestra a Cristo levantando la mano en señal de bendición. La mano se encuentra en movimiento gracias al tratamiento transparente que nos permite ver como la mano fue dibujada ligeramente de diferente forma.

El siguiente cuadro “Cristo Crucificado”, obra de Antonello da Messina, esta datado en 1475, realizado en óleo sobre madera; tiene unas medidas de 41.9 x 25.4 cm., fue comprado por el museo en 1884. Se expone en la sala 62.

El cuadro esta centrado en la figura de la Cruz a los pies esta la Virgen y San Juan. A medio camino se puede ver a tres mujeres: María Magdalena, María, mujer de Cleofás y María la madre de Santiago.

Más adelante podemos ver “Cristo lleva la cruz”, obra de un artista veneciano o italiano, esta datado en 1500, realizado en óleo sobre tabla; tiene unas medidas 36.4 × 29.9 cm, Se expone en la sala 62.

El cuadro representa la figura de Cristo portando su propia cruz en el camino del Calvario donde fue crucificado. El espectador ocupa la posición de las mujeres santas que miraba como Cristo como pasa de largo.

El autor es un pintor veneciano desconocido con una clara influencia de Giovanni Bellini y Giorgione.

El siguiente cuadro “El cuerpo de Cristo apoyado en ángeles”, obra de Giovanni Bellini, esta datado en 1465, realizado en temple y óleo sobre madera; tiene unas medidas 94,1 x 71,8 cm. Se exponen en la sala 62.

Bellini trabajo para muchos encargos privados y este cuadro por las medidas debió de ser uno de ellos para un uso devocional. El pintor realizo algunas variantes sobre el mismo tema, en este se ve el cuerpo musculoso de Cristo después de la crucifixión esta apoyado por dos ángeles, destaca la expresión de su cara junto con su barba y cabellos trenzados y cubiertos por la cruz de espinas.

El siguiente cuadro “La oración en el huerto”, obra de Andrea Mantegna, esta datado en 1458, realizado en temple sobre madera; tiene unas medidas de 62,9 x 80 cm. Se exponen en la sala 62.

El cuadro muestra en la parte superior como un grupo de cinco ángeles portando cruces se aparecen ante a Cristo en el momento de la oración mientras sus discípulos duermen. En el fondo se puede ver a Judas que llega con un grupo de soldados para arrestar a Cristo. El árbol muerto y el buitre pueden indicar la muerte. Jerusalén (que está representado aquí como una ciudad amurallada), y que estaba entonces bajo dominio romano, se puede imaginar una estatua ecuestre, una columna con escultura en relieve, y un teatro como el Coliseo, todas inspiradas en los monumentos que sobreviven en Roma.

El siguiente cuadro “La oración en el huerto”, obra de Giovanni Bellini, esta datado en 1465, tiene unas medidas de 81,3 x 127 cm., realizado en huevo sobre madera. Esta expuesto en la sala 62.

El cuadro nos muestra a Jesús en la parte derecha sobre una montaña como ora en el huerto de Getsemaní, mientras que sus tres discípulos: Pedro, Santiago y Juan duermen el sueño. Un ángel revela una taza y una patena, símbolos de su sacrificio inminente. En el fondo se puede ver a Judas como se acerca con los soldados romanos para arrestar a Jesús.

Más adelante podemos ver “El cardenal Bessarion con el relicario Bessarion”, obra de Gentile Belline, esta datado en 1472, realizado en huevo y temple con oro y plata sobre madera, tiene unas medidas de 102,3 x 37,2 cm. Se exponen en la sala 62.

Gentile Belline recibe el encargo de la cofradía veneciana de la Caridad para realizar un cuadro con en momento de la llegada de los fragmentos de la Vera Cruz por el cardenal griego Bessarion.

El siguiente cuadro “Carlomagno en la reunión de San Joaquín y Santa Ana ante la puerta Dorada”, obra de Jean Hey, esta datado en 1491, realizado en óleo sobre madera de roble, tiene unas medidas de 72,6 x 60,2 cm. Se expone en la sala 63.

El cuadro presenta a los padres de la Virgen San Joaquín y Santa Ana delante de la Puerta Dorada de las murallas de Jerusalén. Fue en esta reunión donde se anuncio que la Virgen había sido concebida milagrosamente, ante la presencia de Carlomagno.

Este es un fragmento de la parte izquierda de un retablo; en el lado de la derecha, que representa la Anunciación, está en la ciudad de Chicago. El emperador Carlomagno se incluye como un asistente del santo en la escena central que falta.

Jean Hey pinto este tríptico para el retablo de la catedral de Moulins en Francia, hecha para la corte borbónica.

El siguiente cuadro “La misa de San Gil”, obra atribuida al Maestro de San Gil, esta datado en 1500, realizado en óleo sobre madera de roble, tiene unas medidas de 62,3 x 46 cm. Se expone en la sala 63.

El cuadro formaba parte junto con otro similar de un retablo. En este se representa el milagro delante del altar mayor de la abadía de Saint-Denis, cerca de París. Muchos de los objetos que se muestran se puede demostrar que ha existido en la iglesia. Esta es la representación única que ha sobrevivido de la iglesia como era hacia aproximadamente el año 1.500.

En el cuadro aparece Carlos Martel (A la izquierda de rodillas) –fue el Mayordomo de palacio del reino de Austrasia desde el año 715 hasta su muerte. Era hijo ilegítimo de Pipino de Heristal (llamado el Joven o Pipino II) y de su concubina Alpaïde de Bruyères– no se atrevía a confesar un pecado. Pidió a San Giles que orarse por él. Mientras Giles estaba celebrando la misa, un ángel colocó sobre el altar un papel en el que estaba escrito el pecado del rey y su perdón, dependiente de su arrepentimiento. El incidente se dice que tuvo lugar en Orléans en 719.

El siguiente cuadro “San Gil y los ciervos”, obra atribuida al Maestro de San Gil, esta datado en 1500, realizado en óleo sobre madera de roble, tiene unas medidas de 65,4 x 48,4 cm. Se expone en la sala 63.

Es la parte derecha del retablo de San Gil, en este se muestra la imagen probablemente el rey de Francia se arrodilla con un obispo a pedir perdón a San Gil. Un miembro de la guardia real había disparado en Saint Giles a los ciervos hiriendo al santo.

El siguiente cuadro es una de las mejores obras de arte del museo “El Tríptico de Donne”, también conocido como “La Virgen y el niño con los santos y donantes”, obra de Hans Memling, esta datado en 1478, tiene unas medidas de 71 x 70,3 cm. Se expone en la sala 63.

El cuadro fue pintado por encargo en Brujas del noble galés Sir John Donne al que pinta de rodillas a la derecha de la Virgen en la tabla central. Cristo niño, sentado en las rodillas de su madre aparece bendiciéndole. En las hojas aparecen los dos santos patronos del donante: San Juan Bautista y San Juan Evangelista. El conjunto es de gran luminosidad y colorido. El reverso de las hojas muestra a San Cristóbal y a San Antonio Abad pintados en grisalla. Por su tamaño demuestra que es un cuadro devocional para una casa privada.

El Panel central muestra a la Virgen entronizada con el niño sobre sus rodillas y los donantes en posición de adoración a los lados. A la izquierda el donante, John Donne, y a la derecha su esposa junto con su hija mayor, Anne. Junto al donante aparece Santa Catalina presentándolo y junto a su esposa aparece santa Bárbara. Por el ventanal del fondo vemos los símbolos de estas dos santas, la rueda de molino propia de Santa Catalina y la Torre propia de Santa Bárbara. Dos ángeles músicos entretienen al niño, uno de ellos le muestra la manzana símbolo de la caída del hombre para cuya redención Él vino al mundo. La Virgen aparece leyendo mientras que el Niño, distraído pasa las hojas del libro. Los donantes llevan los collares propios de la corte Británica, ya que fueron comisionados por Eduardo IV para organizar la boda de su hija Margarita con Carlos el Temerario, duque de Borgoña.

El panel izquierdo muestra a San Juan Bautista portando un cordero, “El Cordero de Dios” realizado con gran realismo. Es considerado el primo-hermano o primo segundo de Jesús y como uno de los profetas.

El panel derecho muestra a San Juan Evangelista. La tradición cristiana más antigua le asigna ese nombre desde casi el primer momento por considerarle el autor del evangelio de su propio nombre Juan.

Los dos siguientes cuadros “Fragmentos del retablo de San Bertin” a la izquierda “Un coro de ángeles”; a la derecha El alma de San Bertín lleva a Dios”, obra de Simon Marmion, esta datado en 1459, tienen unas medidas cada uno de 57,7 x 20,5, realizado en óleo sobre roble. Esta expuesto en la sala 63.

Estos dos fragmentos del retablo representan episodios de la vida de San Bertin son dos claros ejemplo de la pintura gótica encargado para la abadía de Saint Bertin en Saint-Omer, el norte de Francia.

Los dos siguiente cuadros son fragmentos de un tríptico “San Juan Bautista y San Lorenzo”, Obra de Hans Memling, realizados en óleo sobre madera de roble, tienen unas medidas de 57,5 x 17,3 y 57,5 x 17,1 cm., están datados en 1480. Se exponen en la sala 63.

Los siguientes cuadros pertenecen al panel derecho e izquierdo de un tríptico de las cuales el panel central es una Virgen con el Niño y ángeles, ahora en la Galería de los Uffizi, Florencia. A la izquierda está San Juan Bautista, llevando el cordero que simboliza a Cristo. A la derecha está la temprana mártir cristiano San Lorenzo, llevando parrilla en el que fue asado en su muerte.

El siguiente cuadro “La Virgen y el niño”, obra de Dirk Bouts, realizado en óleo con huevo y temple sobre madera de roble, esta datado en 1465, tiene unas medidas de 37,1 x 27,6 cm. Se exponen en la sala 63.

El cuadro muestra la imagen de la Virgen y el niño, ella lleva una bonita túnica azulada, tiene abierto el pecho y con su mano derecha sujeta un pecho para que el niño pueda comer, el niño esta sobre un cojín al borde una ventana. Al fondo se puede ver una ventana con un paisaje. El cuadro muestra una clara influencia de la escuela de Rogier van der Weyden.

El siguiente cuadro “El Entierro”, obra de Dirk Bouts, temple sobre lienzo, esta datado en 1450, tiene unas medidas de 87,5 x 73,6 cm. Se exponen en la sala 63.

El cuadro fue pintado para un gran retablo, probablemente pintado para un encargo de alguna iglesia en Italia.

El cuadro representa el momento en que el cuerpo de Cristo esta siendo bajado a la tumba. Las miradas de las figuras masculinas fijan directamente en el cuerpo de Cristo, los ojos de los Mujeres están abatidos. María se aferra al brazo de Cristo, en un gesto de despedida dolorosa pero a la vez tierna. En la distancia es puede ver un paisaje excepcionalmente sutil y convincente.

El siguiente cuadro “Retrato de un hombre, Jan Van Winckele”, obra de Dirk Bouts, temple y huevo sobre madera de roble, esta datado en 1462, tiene unas medidas de 31,6 x 20,5 cm. Se exponen en la sala 63.

La pintura esta data en 1462 por la inscripción que se puede leer en el fondo del retrato En el fondo de la venta se puede ver una escena de un paisaje holandés.

El modelo del vestido es de estilo sencillo es el tipo de ropa que se usaba en la Universidad de Lovaina, cuyos estatutos de la época indican que los estudiantes se visten con ropas clericales. Jan van Winckele se hizo notario de la Universidad en 1462 y el retrato podría haber sido pintado para conmemorar esta ocasión.

El siguiente cuadro “Cristo coronado de espinas”, obra de Dirk Bouts, realizado con óleo, temple y huevo sobre lienzo impuesto sobre madera, esta datado en 1470, tiene unas medidas de 43,8 x 37,1 cm. Se exponen en la sala 63.

Cristo se muestra dentro de todo el sufrimiento y en el dolor, lo que refleja una de las dos grandes estilos de representación única retrato populares a mediados a finales del siglo décimo quinto. Está coronado de espinas, la sangre brota de ambas manos, en el pecho y en la cara.

El siguiente cuadro “La Virgen y el niño con san Pedro y san Pablo”, obra del taller de Dirk Bouts, realizado con óleo sobre madera de roble, esta datado en 1460, tiene unas medidas de 68,8 x 51,6 cm. Se exponen en la sala 63.

El cuadro se representa a la Virgen María que tiene en brazo al niño Jesús, a la izquierda esta san Pedro San Pedro con su llave al cielo delante de él, muestra a la Virgen un libro iluminado, mientras que San Pablo, a la derecha, con su espada a su lado, ofrece a Jesús una clavel, un símbolo de la pasión. A las espaldas hay unas vidrieras de la izquierda con una representación del adulto Cristo en majestad. El edificio en sí es sugerente de que pudiera ser una iglesia.

El siguiente cuadro “La Natividad y la noche”, obra de Geertgen tot Sint Jans, realizado en óleo sobre madera de roble, esta datado en 1490, tiene unas medidas de 34 x 25,3 cm. Se exponen en la sala 63.

Geertgen tot Sint Jans en español significa “Gerardo de la orden de San Juan Bautista” (conocidos estos últimos también como Caballeros de San Juan u Hospitalarios). Su vida, supuestamente corta, de apenas 28 años, y su limitada producción han hecho que sea poco conocido. Es considerado como uno mayores maestros menores de la pintura flamenca.

El siguiente cuadro “Virgen y niño”, obra de una seguidor de Hugo van der Goes, esta datado en 1485, realizado en óleo sobre madera de roble, tiene unas medidas de 32,3 x 21,4 cm. Se exponen en la sala 63.

El tríptico presenta un panel central por un seguidor o algún taller miembro del flamenco pintor Hugo van der Goes o Gerard David.

La imagen central es un retrato íntimo María acunando al niño Jesús, que juega con un rosario rojo atado alrededor de su cuello.

La obra en el siglo XIX fue comprada por un comerciante de arte, con el panel central lo inserto en un tríptico haciendo un retablo. El panel central lleva evidencia de que fue cortado ligeramente hacia abajo para encajar en el marco.

El panel central se ha atribuido a una serie de pintores primitivos flamencos, entre ellos Rogier van der Weyden, Gerard David y van der Goes. Seguramente fue iniciada por algún seguidor y terminada en algún momento por el maestro, esto era común porque era una industria próspera y bien remunerada.

En los paneles laterales indica:



Panel izquierdo




Panel derecho




Ave
Sanctissima
Maria m[ate]r
Dei Regina
Celi porta
Paradisi
Domina
Mu[n]>di pura
Singularis
tu es Virgo
Tu sine pec[cat]o
Concepta
concepisti
Ih[esu]m sine
o[m]ni macula.

Dios te salve,
Santísimo
María, Madre
de Dios, Reina
del Cielo, Puerta
del Paraíso,
Dama
del mundo,
tú eres una única
virgen pura;
concebido a sí mismo
sin pecado,
concebiste
Jesús sin
cualquier mancha.

Tu
Peperisti
Creatorem
et saluatore[m]
Mundi
In quo non
Dubito
libera me
Ab omni
malo Et
Ora pro
Peccato
Meo
Amen..

Usted
hemos soportado
el creador
y Salvador
del mundo
en quien yo
No dudes.
Líbrame
Desde todos
mal y
orar por
mi
pecado.
Amén.



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