Vigilia pascual 15 de abril de 2017 Signo Inicial: Diálogo en torno al fuego



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15 DE ABRIL DE 2017

Signo Inicial: Diálogo en torno al fuego

(Una vez todos reunidos en torno al fuego, se tiene este SIGNO INICIAL, en forma de diálogo, y tal como lo hacen los judíos en la Cena de Pascua, entre el que preside y uno de los más pequeños de la comunidad. Conviene invitar al silencio y a escuchar este diálogo que nos centra en la celebración).

NIÑO: ¿Por qué es grande esta noche?

PRESIDENTE: Para que nunca olvidemos lo que somos: creación de Dios, imagen y semejanza suya; nacidos a la vida por su amor, encargados por Él de hacer de esta tierra, una casa y una familia para todos los hombres.

NIÑO: Pero, ¿qué tiene esta noche distinto de las otras?

PRESIDENTE: Esta noche es la gran Vigilia Pascual, en la que recordaremos la antigua historia, la del pueblo de Israel y la de la primitiva Iglesia, con el fin de no olvidar nunca jamás la Alianza que Dios hizo con los hombres y por la cual Dios nos recogió, haciendo de nosotros un pueblo de santos y profetas, a pesar de que el pecado rompió nuestra existencia y nos hizo vivir divididos.

NIÑO: ¿Por qué esta noche cantamos himnos y canciones?

PRESIDENTE: Con el fin de ser conscientes de que somos libres. Es la libertad la que llena nuestros corazones de felicidad y nuestras bocas de canciones. Porque no hay que olvidar que descendemos de un pueblo de esclavos, que Dios le dio la libertad con mano poderosa y, desde entonces, sus descendientes ya no estamos llamados a la esclavitud, sino que nuestra vocación es la libertad.

NIÑO: ¿Por qué esta noche encendemos luces en medio de las sombras?

PRESIDENTE: El pecado nos hizo hijos de las tinieblas. Y, poco a poco, cuanto más pecado, más oscuro se volvió nuestro corazón y más reñido con la luz, para no ser conscientes de nuestra situación. Pero Dios, luz del mundo, nos hizo renacer a una nueva vida por la gracia del agua y del Espíritu, prestándonos un poco de su luz y exigiéndonos ser traslúcidos para iluminar a los demás.

NIÑO: Pero todo esto son bellas palabras que contradicen, día tras día, los medios de comunicación social con las noticias que nos transmiten ¿Es que queda aún lugar para la esperanza, la belleza y la fraternidad, en medio de un mundo tan roto, donde el odio y la injusticia dividen y enfrentan a los hombres?
PRESIDENTE: A pesar de los pesares aún queda lugar a la esperanza y, por eso, aún merece la pena la vida y el seguir luchando, si sabemos creer, como el viejo pueblo de Israel, confiados en Dios; si sabemos creer en Jesucristo y confiamos que la fe nos hará libres. Dios no ha muerto. Aunque parece mudo y maniatado por el pecado de los hombres, Dios está vivo y presente en medio de nosotros, dándonos una vez más una nueva y gran oportunidad. Por eso, esta noche es distinta. Por eso, esta noche nos reunimos y volvemos a leer la Palabra que Dios nos dirige al corazón, y cantamos himnos y alentamos nuestra esperanza, porque creemos que la noche la encenderá Dios de tal manera que la va a convertir en el amanecer de un gran día, de un muy largo y esplendoroso día.

(Se hace un momento de silencio. A continuación, el Monitor de la celebración realiza el saludo a la asamblea y explica el significado de la celebración de esta noche santa).

Monición de Entrada:

Hermanos: bienvenidos a la Celebración de la Vigilia Pascual. En el diálogo que hemos escuchado, se nos han dicho cuáles son las claves de esta noche y de la celebración que iniciamos: en esta noche que para nosotros se ha convertido en la más brillante y hermosa, en la que el Señor Jesús ha pasado de la muerte a la Vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, diseminados por el mundo, a que se reúnan para orar y celebrar este acontecimiento. En medio de las tinieblas que ahora nos rodean, arde este fuego vigilante que vamos a bendecir. Con él encenderemos el Cirio Pascual. De este modo, entre nosotros brillará esa luz que simboliza a Cristo Resucitado. De su Luz y nueva Vida participamos todos nosotros. Con la alegría que debemos sentir en esta noche feliz que nos habla de resurrección y vida, comenzamos la celebración.




Bendición de fuego por el ministro de la celebración:

El fuego ha acompañado la vida de las personas, y lo sigue haciendo en todas las culturas. El fuego acompaña, calienta, ilumina la oscuridad. Nosotros hemos encendido esta llama que ahora queremos bendecir.



Oremos: Oh Dios y Padre nuestro, que por medio de tu Hijo amado has dado a tus fieles el fuego de tu luz: santifica ╬ este fuego, y concédenos que la celebración de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos sinceros de vivir nuestro seguimiento de Cristo, de quien recibimos una nueva luz y un nuevo ser, para así crear vida en nuestro caminar por la vida. Por Jesucristo Nuestro Señor.
R/ Amén.


(Presenta, bendice y enciende el Cirio Pascual)

CRISTO ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega.
Suyo es el tiempo y la eternidad,
a Él la gloria por los siglos de los siglos.
R/ AMÉN.


Procesión del Cirio Pascual y la Comunidad:

Monición:

Iniciamos la procesión como el gesto de SEGUIR a Jesús, seguir sus pasos hacia la luz y la vida en plenitud. Él es el que ilumina nuestro camino; Él es la Pascua para nosotros, sus seguidores. Todos caminaremos detrás de Cirio pascual, recién bendecido y encendido. En el recorrido, pararemos tres veces y cantaremos “LUZ DE CRISTO”, y se nos ofrecerá la luz para que la repartamos con los demás.
Vivamos este momento, intenso y profundo, y caminemos a la luz de Cristo, el Señor.

Pregón Pascual:

Exulten por fin los coros de los ángeles,


exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de rey tan poderoso,
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante como el fulgor del rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
que resuene este templo,
con las aclamaciones de todo el pueblo.

- El Señor esté con nosotros.


- Y con nuestro espíritu.
- Levantemos el corazón.
- Lo tenemos levantado hacia el Señor.
- Demos gracias al Señor nuestro Dios.
- Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario aclamar con nuestras voces y con todo el afecto del corazón a Dios, el Padre amoroso, y a su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. Porque Él ha pagado por nosotros al Padre eterno la deuda de Adán y, derramando su sangre, canceló el recibo del antiguo pecado.


Porque éstas son las fiestas de Pascua, en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche en que sacaste de Egipto a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.

Ésta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.

Ésta es la noche en la que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos.

Ésta es la noche, en que rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo.

¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡Qué incomparable ternura y caridad! ¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!

Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor!

¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó de entre los muertos.

Ésta es la noche de la que estaba escrito: «Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo». Y así esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia, acepta, Padre santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios. Y aunque distribuye su luz, no mengua al repartirla, porque se alimenta de esta cera fundida, que elaboró la abeja fecunda para hacer esta lámpara preciosa.

¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!

Te rogamos, Señor, que este Cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche y, como ofrenda agradable, se asocie a las lumbreras del cielo. Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que, al salir del sepulcro, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina glorioso por los siglos de los siglos. R./ AMÉN.



Primera Lectura:

Lectura del Libro del Génesis (1,1-2,2)

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla. Y el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Qué exista la luz. Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de las tinieblas: llamó Dios a la luz "Día"; a las tinieblas "Noche"; pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas: E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda "Cielo". —Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Y dijo Dios: Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes. Y así fue. Y llamó Dios a los continentes "Tierra" y a la masa de las aguas la llamó "Mar". Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Verdee la tierra hierba verde, que engendren semillas y árboles frutales que den fruto según su especie, y que lleven semilla sobre la tierra. Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. —Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Y dijo Dios: Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo para dar luz sobre la tierra. Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, y la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. -Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto. Y dijo Dios: pululen las aguas un pulular viviente, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo. Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hace pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar, que las aves se multipliquen en la tierra. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto. Y dijo Dios: Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies. Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces de mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra. A todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento. Y así fue. Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto. Quedaron concluidos el cielo y la tierra y sus ejércitos. Y concluyó Dios para el día séptimo todo el trabajo que había hecho; y descansó el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo103.)

R/. “Envía tu Espíritu Señor, y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor,

¡Dios mío, qué grande eres!

Te vistes de belleza y majestad,

la luz te envuelve como un manto. R.-

Asentaste la tierra sobre tus cimientos,

y no vacilará jamás;

la cubriste con el manto del océano,

y las aguas se posaron sobre las montañas. R.-

De los manantiales sacas los ríos

para que fluyan entre los montes,

junto a ellos habitan las aves del cielo

y entre frondas se oye su canto. R.-

Desde tu morada riegas los montes,

y la tierra se sacia de tu acción fecunda;

haces brotar hierba para los ganados

y forrajes para los que sirven al hombre. R.-

¡Cuántas son tus obras Señor!,

y todas las hiciste con sabidurías,

la tierra está llena de tus criaturas.

¡Bendice, alma mía, al Señor! R.

Oración

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que en todas las obras de tu amor te muestras admirable, concédenos comprender que la redención realizada por Cristo, nuestra pascua, es una obra más maravillosa todavía que la misma creación del universo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Segunda Lectura:

Lectura del libro del Génesis (22,1-18)

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: ¡Abrahán! Él respondió: Aquí me tienes. Dios le dijo: Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moría y ofrécemelo allí en sacrificio en uno de los montes que yo te indicaré. Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y se encaminó al lugar que le había indicado Dios. El tercer día levantó Abrahán los ojos y descubrió el sitio de lejos. Y Abrahán dijo a sus criados: "Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar y después volveremos con vosotros." Abrahán tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos. Isaac dijo a Abrahán, su padre: "Padre" Él respondió: "Aquí estoy, hijo mío." El muchacho dijo: "Tenemos fuego y leña, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?" Abrahán contestó: "Dios proveerá el cordero para el sacrificio, hijo mío." Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo: ¡Abrahán, Abrahán! Él contestó: Aquí me tienes. El ángel le ordenó: No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo. Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, Tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. Abrahán llamó aquel sitio "El Señor ve", por lo que se dice aún hoy "El monte del Señor ve". El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu único hijo, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa.

Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo15.)

R/. “Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,

mi suerte está en tu mano.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré. R.-

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan en mis entrañas,

y mi carne descansa serena:

porque no me entregarás a la muerte

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R.-

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua en tu derecha. R.-

Oración.

Oremos: Señor Dios, Padre de los creyentes, que por medio del sacramento pascual del bautismo sigues cumpliendo la promesa hecha a Abraham de multiplicar su descendencia por toda la tierra y de hacerlo el padre de todas las naciones, concede a tu pueblo responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Tercera Lectura:

Lectura del Libro del Éxodo (14,15-15,1)

En aquellos días dijo el Señor a Moisés: ¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa del Faraón y todo su ejército, de sus carros y de los guerreros. Se puso en marcha, el ángel del Señor, que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió toda la noche sin que los ejércitos pudieran trabar contacto. Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos en medio del mar todos los caballos del Faraón y los carros con sus guerreros. Mientras velaban al amanecer, miró el Señor el campamento egipcio desde la columna de fuego y nube sembró el pánico en el campamento egipcio. Trabó las ruedas de sus carros y las hizo avanzar pesadamente. Y dijo Egipto: “Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto.”Dijo el Señor a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes. Y extendió Moisés su mano sobre el mar; y al amanecer volvía el mar a su curso de siempre. Los egipcios huyendo iban a su encuentro y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que lo había seguido por el mar. Ni uno solo se salvó. Pero los hijos de Israel caminaban por el seco en medio del mar; las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar: Israel vio la mano grande del Señor obrando contra los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este canto al Señor. Palabra de Dios.



Salmo responsorial (Salmo: Ex 15,1-18)

R/. “Cantaré al Señor, sublime es su victoria

Cantaremos al Señor, sublime es su victoria:

caballos y carros ha arrojado en el mar.

Mi fuerza y mi poder es el Señor, él es mi salvación. R.-

Él es mi Dios: yo lo alabaré;

el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.-

El Señor es un guerrero,

su nombre es el Señor.

Los carros del Faraón los lanzó al mar,

ahogó en el Mar Rojo a sus mejores capitanes. R.-

Las olas los cubrieron,

bajaron hasta el fondo como piedras.

Tu diestra, Señor, es fuerte y terrible,

tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.-

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,

lugar del que hiciste tu trono, Señor;

santuario, Señor, que fundaron tus manos.

El Señor reina por siempre jamás. R.-

Oración.

Oremos: Tus antiguos prodigios se renuevan, Señor, también en nuestros tiempos, pues lo que tu poder hizo con las aguas para librar a un solo pueblo de la esclavitud del faraón, lo repites ahora, por medio del agua del bautismo, para salvar a todas las naciones. Concede a todos los hombres del mundo entero contarse entre los hijos de Abraham y participar de la dignidad del pueblo elegido. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Cuarta Lectura:

Lectura del Libro de Isaías (54,5-14)

El que te hizo te tomará por esposa: su nombre es el Señor de los Ejércitos, Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra. Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, repudiada -dice tu Dios. Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré.

En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero -dice el Señor, tu Redentor. Me sucede como en tiempo de Noé: Juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte. Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia ni mi alianza de paz vacilará -dice el Señor, que te quiere. ¡Oh, afligida zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches, tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y murallas de piedras preciosas. Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. Tendrás firme asiento en la justicia. Estarás lejos de la opresión, y no tendrás que temer, y lejos del terror, que no se acercará.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo: 29)

R/. “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, sacaste mi vida del abismo,

me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.-

Tañed para el Señor, fieles suyos,

dad gracias a su nombre santo;

su cólera dura un instante, su bondad de por vida;

al atardecer nos visita el llanto,

por la mañana, el júbilo. R.-

Escucha, Señor y ten piedad de mí,

Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.-

Oración.

Oremos: Señor Dios, siempre fiel a tus promesas, aumenta, por medio del bautismo, el número de tus hijos y multiplica la descendencia prometida a la fe de los patriarcas, para que tu Iglesia vea que se va cumpliendo tu voluntad de salvar a todos los hombres, como los patriarcas lo creyeron y esperaron.

Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Quinta Lectura:

Lectura del Libro de Isaías (55,1-11)

Así dice el Señor: Oíd, sedimentos todos, acudid todos por agua, también lo que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta y salario en lo que n o da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme y viviréis. Sellaré con vosotros la alianza perfecta, la promesa que aseguré a David: a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones; tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti; por el Señor, por tu dios, por el santo de Israel que te honra. Buscad al señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos —Oráculo del Señor. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes. Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come; así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad, y cumplirá mi encargo.



Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo: Is 12,2-6)

R/. “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la Salvación

El Señor es mi Dios y mi Salvador:

confiaré y no temeré,

porque mi fuerza y mi poder es el Señor,

Él fue mi salvación. R.-

Dad gracias al Señor,

invocad su nombre,

contad a los pueblos sus hazañas,

proclamad que su nombre es excelso. R.-

Tañed para el señor que hizo proezas,

anunciadlas a toda la tierra;

gritad jubilosos, habitantes de Sión.

“Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel”. R.-

Oración.

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, única esperanza del mundo, tú que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios que estamos celebrando esta noche, infunde en nuestros corazones la gracia de tu Espíritu, para que podamos vivir una vida digna de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Sexta Lectura:

Lectura del Libro de Baruc (3,9-15.32-4,4)

Escucha, Israel, mandatos de vida, presta oído para aprender prudencia. ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en el país enemigo, que envejezcas en tierras extranjeras, que estés impuro entre los muertos, que te cuenten con los habitantes del Abismo? —Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre. Aprende dónde encuentra la prudencia, el valor y la inteligencia, así aprenderás dónde se encuentra la vida larga, la luz de los ojos y la paz. ¿Quién encontró su puesto o entró en sus almacenes? El que todo lo sabe la conoce, la examina y la penetra. El que creó la tierra para siempre y la llenó de animales cuadrúpedos; el que manda a la luz, y ella va, y le obedece temblando; a los astros, que velan gozosos en sus puestos de guardia los llama y responden: “Presentes” y brillan gozosos para su Creador. Él es nuestro Dios y no hay otro frente a Él: investigó el camino del saber y se lo dio a su hijo Jacob, a su amado, Israel. Después apareció en el mundo y vivió entre los hombres. Es el libro de los mandatos de Dios, la ley de la validez eterna: los que guardan, vivirán, los que abandonan, morirán. Vuélvete, Jacob, a recibirla, camina a la claridad de su resplandor; no entregues a otros tu gloria ni tu dignidad a un pueblo extranjero. ¡Dichosos nosotros, Israel, que conocemos lo que agrada al Señor!



Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo: 18)

R/. “Señor, tú tienes palabras de vida eterna

La Ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante. R.-

Los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del señor es límpida

y da luz a los ojos. R.-

La voluntad del Señor es pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y eternamente justos. R.-

Más precioso que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila. R.-

Oración.

Oremos: Dios nuestro, que haces crecer continuamente a tu Iglesia con hijos llamados de todos los pueblos, dígnate proteger siempre con tu gracia a quienes has hecho renacer en el bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R/. Amén.

Séptima Lectura:

Lectura del Libro de Ezequiel (36,16-28)

Me vino esta Palabra del Señor: Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la profanó con su conducta, con sus acciones, como sangre inmunda fue su proceder ante mí. Entonces derramé mi cólera sobre ellos, por la sangre que habían derramado en el país, por haberlo profanado con sus idolatrías. Los esparcí entre las naciones, anduvieron dispersos por los países; según su proceder, según sus acciones los sentencié. Cuando llegaron a las naciones donde se fueron, profanaron mi santo nombre; decían de ellos: Estos son el pueblo del Señor, de su tierra han salido. Sentí lástima de mi santo nombre, profanado por la casa de Israel en las naciones a las que se fue. Por eso, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino por mi santo nombre, profanado por vosotros, en las naciones a las que habéis ido. Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que soy yo el Señor —oráculo del Señor —, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios. Palabra de Dios.



Salmo responsorial (Salmo: 41)

R/. “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío

Tiene sed de Dios

del Dios vivo:

¿cuándo entraré a ver

el rostro de Dios?. R.-

Cómo marchaba a la cabeza del grupo

hacia la casa de Dios,

entre cantos de júbilo y alabanza,

en el bullicio de la fiesta. R -

Envía tu luz y tu verdad;

que ellos me guíen

y me conduzcan hasta tu monte santo,

hasta tu morada. R.-

Que yo me acerque al altar de Dios,

al Dios de mi alegría;

que te dé gracias al son de la cítara,

Dios, Dios mío. R.-

Oración.

Oremos: Señor Dios nuestro, poder inmutable y luz sin ocaso, prosigue bondadoso a través de tu Iglesia, sacramento de salvación, la obra que tu amor dispuso desde la eternidad; que todo el mundo vea y reconozca que los caídos se levantan, que se renueva lo que había envejecido y que todo se integra en aquel que es el principio de todo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. R/. Amén.

Después de la última oración se encienden los cirios del altar. Llegado a este punto, el sacerdote entona el himno "Gloria a Dios en el cielo". Acabado el himno, el oficiante dice la oración colecta y sigue la lectura de la epístola y del Evangelio.

Oración Colecta.

Oremos: Dios nuestro, que haces resplandecer esta noche santa con la gloria del Señor resucitado, aviva en tu Iglesia el espíritu filial, para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo Vive y Reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Epístola

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (6,3-11)

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a Él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendamos que nuestra vieja condición ha ido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Porque su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios. Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús Señor Nuestro.



Palabra de Dios.

Salmo responsorial (Salmo: 117)

R/. “Aleluya, aleluya, aleluya

Dad gracias al señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia. R.-

La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa.

No he de morir, viviré,

para contar las hazañas del Señor. R.-

La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

Ha sido un milagro patente. R.-

Evangelio

+Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (28,1-10)

En la madrugada del sábado. Al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose. Corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis." Mirad, os lo he anunciado." Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús, les salió al encuentro y les dijo: Alegraos. Ellos se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

Palabra del Señor

Reflexión:Una nueva vida”


Otra manera de de vivir es posible. ¡Feliz Pascua a todos! Celebrar la Pascua no es cuestión de recordar el acontecimiento que cambió el rumbo de la historia humana. Celebrar la Pascua es injertarnos nosotros en ese movimiento que grita a este mundo injusto que otra sociedad sí es posible; que otra manera de relacionarnos sí es posible; que otra manera de vivir y compartir sí es posible. Que la misericordia, el perdón, la ternura y el servicio en bien de los más necesitados es el camino a la vida abundante de Dios. Gritar al mundo que la guerra, la violencia, la arrogancia, la opresión y la exclusión sólo engendran miedo y muerte entre los pueblos y la familia humana. Para nosotros los cristianos la Resurrección es la respuesta de Dios ante un Jesús de Nazaret que parecía ser todo un fracaso. Ante el vil asesinato de Jesús, planificado y ejecutado por las autoridades políticas y religiosas, Dios no pudo permanecer callado; Dios rompió su silencio para decirles a los verdugos de todos los tiempos que ellos no tendrán la última palabra.

Con la resurrección de su Hijo Dios manifiesta al mundo que la solidaridad y el amor, que el perdón y la misericordia, que la fraternidad y la igualdad prevalecerán sobre el poder económico y el poder religioso. La resurrección de Jesús es el grito de Dios a toda la humanidad de que la maldad, la violencia, la guerra y la muerte de los fuertes sobre los débiles, de los grandes sobre los pequeños, jamás triunfarán sobre la tierra. Los poderosos de este mundo podrán cantar victoria, pero su triunfo será efímero; sobre ellos caerá su merecido.

- Creer en la Resurrección no es creer en un hecho pasado. La victoria de Jesús no se puede reducir a una acción pasada. Celebrar la Pascua no es recordar un acontecimiento del pasado como recordamos el día de la bandera o el cumpleaños de un personaje histórico. Celebrar la Pascua es tomar conciencia de que también nosotros estamos llamados a resucitar a una vida nueva. La victoria de Jesús continúa hoy en todo creyente que es capaz de abrirse al poder de Dios. Creer en la Resurrección es creer en la acción de Dios en la historia; Es creer en el poder de Dios que actúa en los pequeños e indefensos; Es creer que la lucha a favor de la vida de los pobres y desvalidos es mucho más fuerte que las bombas más poderosas de cualquier nación o pueblo. Es creer que hasta de lo más débil y frágil, Dios puede hacer surgir algo nuevo. Hasta la persona más aplastada por el pecado, Dios puede levantarla y convertirla en discípulo.

- Creer en la Resurrección es ser capaz de romper con la mezquindad y la mediocridad que todavía queda en nosotros. Es poner la fraternidad por encima de rituales, por encima de movimientos y grupos, por encima de tantas pequeñeces que con frecuencia nos apartan unos de los otros. Es sentir que pertenezco a la comunidad cristiana; que en ella soy acogido y amado; que en mí no hay exclusión para nadie.

Es echar fuera de mí todo egoísmo, toda hipocresía, todo orgullo, todo miedo, todo aquello que no me deja ser yo mismo. Es sabernos protagonistas de esta historia, injertados y sumergidos en el camino de Jesús. Un camino que es de lucha, pero también de esperanza y amor. Un camino que da plenitud al hombre y a la mujer y nos abre al gozo de la creación, liberándonos de la maldad para conducirnos hacia la gran fiesta del Reino eterno.

- ¿Cómo VIVIR HOY la resurrección? Pienso que todos, unos más que otros, ya estamos viviendo la vida del Resucitado. Jóvenes que, en vez de estar en la playa o viendo TV, comparten la Pascua Juvenil y en las celebraciones del Triduo Pascual es señal de que el Resucitado está actuando en ellos. Un equipo de personas que se olvidan de su propia vida personal para acompañar a los jóvenes en la Pascua Juvenil –también ellos ya están viviendo la Resurrección. Y hay otras personas que a lo mejor no pueden realizar ciertos trabajos, sin embargo, se encargan de traer café, leche, jugos, donas, y bizcocho para que otros puedan hacer el trabajo. Eso también es vivir la resurrección. Dar de nuestro tiempo y nuestros talentos sin esperar nada a cambio –eso también es vivir hoy la resurrección. ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya, Aleluya!



Monición antes la Liturgia Bautismal:

Hermanos: después de realizar esa memoria de la Historia de la Salvación, llevada a cabo por Dios a favor nuestro, pasamos a la tercera parte de la celebración: es la LITURGIA BAUTISMAL.

Y es que el Espíritu de Dios que, un día, en el origen del mundo vivificó las aguas, nos hizo a nosotros nacer en las aguas del Bautismo a la vida y a la fe. Dios nos hizo «pasar» de las tinieblas a la luz, de la servidumbre a la libertad; nos hizo hijos suyos. Por eso, en esta Noche de Pascua celebramos su memoria y proclamamos nuestra fe, dispuestos a vivir, como nos ha dicho Pablo, «muertos al pecado y vivos para Dios».

Puestos en pie, nos disponemos a vivir este momento de significado tan especial en nuestro caminar como creyentes y tomamos nuevamente las velas, que las encenderemos de la luz del Cirio Pascual.

(Todos los participantes toman en sus manos las velas y varias personas encienden sus velas en el Cirio Pascual y la van ofreciendo al resto de la Asamblea)


BENDICIÓN DEL AGUA

Presidente de la celebración

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro Bautismo; y pidamos al Señor que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu, que recibimos en el día de nuestra regeneración.

(Después de una breve pausa en silencio, prosigue:)

Señor Dios nuestro, en esta noche en que celebramos la acción maravillosa de nuestra creación y la maravilla aún más grande de nuestra redención, dígnate bendecir  esta agua. La creaste para hacer fecunda nuestra tierra y para favorecer nuestros cuerpos con el frescor y la limpieza. La hiciste también instrumento de misericordia al librar a tu pueblo de la esclavitud y al apagar con ella su sed en el desierto; por los profetas la revelaste como signo de la nueva alianza que hiciste sellar con los hombres. Y cuando Cristo descendió a ella en el Jordán, renovaste nuestra naturaleza pecadora en el baño del nuevo nacimiento. Que de nuevo nos vivifique ahora y nos haga participar en el gozo de la Pascua. Por Jesucristo nuestro Señor. R./ AMÉN.




RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO Y PROFESIÓN DE FE

(Todos de pie y con las velas encendidas en sus manos, se hace la renovación de las promesas bautismales y la profesión de fe)

Presidente de la celebración

Hermanos: por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el Bautismo, para que vivamos una vida nueva. Por tanto, terminado el camino de la Cuaresma, renovemos las promesas del nuestro bautismo.


Así, pues:

¿Renunciáis a Satanás, esto es:


al pecado, como negación de Dios;
al mal, como signo del pecado en el mundo;
al error, como ofuscación de la verdad;
a la violencia, como contraria a la caridad;
al egoísmo, como falta de testimonio del amor?
R/. Sí, renunciamos.

¿Renunciáis a sus obras, que son:


las envidias y los odios;
las perezas y las indiferencias;
las cobardías y los complejos;
las tristezas y las desconfianzas;
las injusticias y los favoritismos;
los materialismos y las sensualidades;
las faltas de fe, de esperanza y de caridad?
R/. Sí, renunciamos.

¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser:


el creeros los mejores;
el veros superiores;
el estar muy seguros de vosotros mismos;
el creer que ya estáis convertidos del todo;
el quedaros en las cosas, medios, instituciones,
métodos, reglamentos, y no ir a Dios?
R/. Sí, renunciamos.

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Y os pregunto desde el corazón:

¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?


R/. Sí, creemos.

¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?


R/. Sí, creemos.

¿Creéis en el Espíritu Santo, en su Iglesia, comunidad reunida en su nombre, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna? 


R/. Sí, creemos.

Y Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su gracia, en el mismo Jesucristo nuestro Señor, para la vida eterna.


R/. Amén.


ASPERSIÓN

Monición

Hermanos: recibimos esta agua, teniendo muy presente su sentido: ya que somos personas nuevas, renacidas en el Bautismo, deseamos renovar nuestro testimonio y nuestra presencia allí donde sea necesario para que toda persona pueda vivir en dignidad. 



(Quien preside, toma un poco de agua de la fuente bautismal en el calderillo y asperja a la comunidad con agua bendita, recorriendo el templo, llegando a todos los rincones. Mientras tanto, la comunidad puede cantar alguna canción de índole bautismal.

Se apagan las velas, y la asamblea se prepara para el momento de la oración compartida, en comunión con todas las comunidades cristianas)



Account Options>Oración de los fieles

En esta noche, mientras esperamos el día una gran luz brota de la tierra. Cristo Luz del mundo ha sido resucitado por el Padre. A ese Padre, por medio de su Hijo querido elevamos nuestra oración diciendo:

R.- DANOS SEÑOR TU NUEVA VIDA.

– Te pedimos por la Iglesia, santa por tu Hijo y pecadora por nosotros, para que este nuevo renacer se haga presente y sea continua luz para los que viven en tiniebla. (OREMOS)

– Te pedimos por los dirigentes de las naciones y por todos los pueblos de la tierra, para que llegue a todos el mensaje de la resurrección de Cristo. (OREMOS)

– Te pedimos por todos los que esta noche viven de espaldas a la Luz para que brille en su interior la luz de Cristo y se alegren por su resurrección. (OREMOS)

– Te pedimos por todos los que viven desesperados, para que asidos a la cruz sea vean confortado por la resurrección. (OREMOS)

- Te pedimos por los catecúmenos, por todos los que en estos días recibirán el bautismo, la primera comunión o la confirmación, para que la luz de Cristo nunca se apague en sus vidas. (OREMOS)

– Por todos nosotros para que vivamos continuamente inmersos en el misterio del Amor de Dios, cruz y resurrección.(OREMOS)

Oración:

Padre en esta noche santa en que recreas el mundo por la Resurrección de tu Hijo, haznos dóciles a tu voz y no permitas que nos alejemos de Ti. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Ofrendas:

-Con este ALELUYA (se presenta un gran cartel) queremos simbolizar el GRAN DIA DE LOS CRISTIANOS. El día de la Resurrección de Cristo. Que nada ni nadie nos haga olvidar el domingo como el día de la alegría y de la vida.

-Con este regalo (se presenta una caja donde ponga en todas sus caras “RESURRECCIÓN”) queremos dar gracias a Dios por el gran regalo que nos ha traído la muerte de Jesús: ¡Gracias, Señor! ¡Moriremos pero tú nos has dado el regalo de una vida eterna!

-Con el pan y el vino, además de recordar el Jueves Santo, queremos decirle al Señor que, los domingos, aquí estaremos para llenarnos de su fuerza, de su poder, de su gracia y de su amor.



Oración para después de la comunión. Gracias, Señor, por quedarte en mí y junto a cada uno de nosotros hecho alimento, para ayudarnos a recorrer el camino. Gracias por las llamadas que continuamente nos haces a seguirte, a testimoniar con nuestra vida el Evangelio, a ser cepas que den buenos y abundantes frutos. Gracias por insistir en las llamadas, pese a que nuestras respuestas casi siempre son negativas, tibias, faltas de coraje y decisión. No te canses Señor. Ayúdanos con la fuerza de esta comunión a dejarnos transformar, a dejarnos podar y entrecavar, para que seamos cepas renovadas, que cada cosecha dan mejores frutos.

Despedida:

Hermanos: hemos participado en la GRAN celebración de la Comunidad Cristiana. Dios ha cumplido sus promesas y ha resucitado al Señor Jesús. Por eso “ALELUYA” es nuestro canto. Ahora, vayamos a la vida y anunciemos esta Buena Noticia; nuestro mundo sigue necesitando de buenas noticias. Que cada uno de nosotros seamos TESTIGOS de Cristo resucitado. Para que lo podamos vivir así, recibimos ahora la solemne bendición pascual.



BENDICIÓN SOLEMNE:

Que nos bendiga Dios Padre


en esta noche solemne de Pascua,
y que su misericordia nos guarde de todo pecado y de todo mal.
R/. Amén

Y el que nos ha redimido


por la resurrección de Jesucristo,
nos enriquezca con el premio de la vida eterna.
R/. Amén

Y a todos nosotros, que,


al terminar los días de la Pasión del Señor,
celebramos con gozo la fiesta de Pascua,
nos conceda también alegrarnos
con el gozo de la Pascua eterna.
R/. Amén

Y que la bendición de Dios,


Padre, Hijo  y Espíritu Santo,
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
R/. Amén


¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí.

HA RESUCITADO. http://t0.gstatic.com/images?q=tbn:and9gcrsm5ze2bj3g4ljtzbat1crcpghgtunsoe1iuqjqyolciosyrbu

FRATERNIDAD FRANCISCANA DE LA CRUZ


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