Vueltas morosas en torno de la convocatoria para artistas



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- OBRA DE ARTE, OBRA DE TIEMPO Y OBRA DE FE EN LA ÉPOCA DEL ADVERTISING -

VUELTAS MOROSAS EN TORNO DE LA CONVOCATORIA PARA ARTISTAS

DE LA VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA Y ORGANIZACIÓN CORONA




LO ÚNICO QUE TENGO ES TIEMPO dice el músico que se hace llamar Lazarus Man, mientras sobre el muro del cuarto oscuro la fotógrafa pega un aviso para persuadirse del lapso concedido a la obra HAY TIEMPO
N. B. - Suspendido entre uno y otro anuncio de mayor o menor influencia, el autor de esta líneas pide perdón, en primer lugar por pedirlo ex abrupto, a falta de circunstancias que lo justifiquen de manera asaz manifiesta, en segundo, ya sin tanto convencimiento, por haber desplazado de su nicho original las páginas siguientes ignorando la exigencia de señas explicativas que podrían remitir a una eventual matriz, no sólo en el orden de premisas demasiado implícitas, recurrencias truncas o picadas de ojo ciego, sino también en lo que concierne a las fuentes de algunos textos de apoyo anteriormente mencionadas siguiendo las pautas características de la redacción universitaria pero aquí definitivamente perdidas de vista, al tratarse en efecto y en conjunto de un moroso desperezo de la serie de conferencias relativas a las reuniones que a título de Sueños - Animales - Despertares se prolongaron durante el 1er semestre de 2006 en respuesta a una solicitud de los estudiantes de pre-grado del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional de Bogotá, entregas marcadas desde un principio por el ensayo de Jacques Derrida Fichus - Discours de Francfort (Galilée, París, 2002 Fráncfort, 2001 - Trad. Patricio Peñalver Gómez en : J. D., “Acabados” seguido de “Kant, el judío, el alemán”, Trotta, Madrid, 2004, 9-38), las que desde entonces siguen dirigiéndose ocasionalmente al mismo grupo de estudio y a otros interlocutores virtuales haciendo caso omiso de conexiones que no sean contingentes o noctámbulas, cuando no sumergidas en lagunas parentéticas indiferentes al panorama teórico, así como los llamados “miembros fantasmas”o los segmentos de un anélido metámero se relacionarían en pleno corte y en razón del corte. Se ruega por ende al lector, en particular al que se preocupe de manera exclusiva por las circunvoluciones más adherentes a la CONVOCATORIA PARA ARTISTAS DE LA VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA Y ORGANIZACIÓN CORONA que sin el menor escrúpulo procure evitar el abuso de inanidades literarias, micrologías afrancesadas e infantilismos semiautobiográficos alusivos a un contexto en entredicho y bajo todo punto de vista susceptibles de distraer el justo apremio del momento, demostrando su indulgencia con trasladarse ahora mismo a la mitad del 2º renglón de la página 21, sino in medias res por lo menos un poco más cerca.

23.11.07

Bajo el lente del que parece cuadrarse por detrás de quien narra espiando al sumo mirón mientras cree no ser visto a través de las celosías de la renglonadura barajadas con los peldaños de la capilla de Combray en que, gracias a los recientes adelantos de la tecnología de membranas sintácticas, se entreveran mármol de Commendatore y sangre de Don Giovanni, picado el ojo al lector donde ya no hay ni mirada ni ojo sino órbita de nanofiltración fisonómica tanto más pendiente de sí cuanto más difusa en ínfimos detalles, no más estables que mañas nodulares de equivoquista joyceano reabsorbido en circunvoluciones de trémulo topless, bamboleo impecable de pompas cada vez embargadas sin embargo por el estertor de la indecisión, siempre la última, no la del funámbulo ex-convicto firmando Lo que quedó de un Rembrandt desgarrado en cuadraditos muy regulares, y echado al cagadero, con su vírgula mercurial vivita y coleando por más sumisa que parezca a la obra soberana, sobraría más, mucho más, turbieza de nácar, capelo de cobra, sino la de una persecución perdida de cordel en cordel, habida casi cuenta de la “tachadura” o biffure (oscura descendiente de cierta bifilis, a su vez de bifilum, “doble hilo”, o de una no menos hipotética biffe, “objeto de dos fisuras”, salida de bifida, femenino substantivado de bifidus, “bifurcado”) escarificando el bisílabo en medio de una declaración de propósitos de largo alcance e infrasecreteo aparentemente ajenos a los toques de color de las causeries del salón de la princesa Mathilde u otro cercado de cactáceas repulidas, chispas del recto del folio nº 52 casi todas destinadas al empaste del claroscuro sociolingüístico del Marqués de Norpois, a veces de puntuación incompleta y géneros cruzados, membra disiecta en el regazo de la libreta utilizada entre otoño de 1914 y otoño de 1917, una de las cinco adquiridas en Kirby, Bird & Cie, esquina de Auber con Scribe, que Mme Straus, viuda del compositor Georges Bizet, madre de Jacques Bizet, condiscípulo de Proust en el Liceo Condorcet, regaló al escritor el 1º de enero de 1908,  tachadura tachada o meramente virtual por no tener el suscrito ninguna idea del software que le permitiría abatir aproximadamente el mismo bisturí sobre el primero y el último grumo de signos del quinto renglón de esta página con sólo rozar las mallas ad hoc de la retícula del teclado : - “Comparar mi libro con el buey de Françoise se necesita que haya bebido todo la gelatina jugo -Comparer mon livre au boeuf de Françoise il faut qu’il ait bu tout la gelée jus*, parecido al que taja el substantivo equivalente en la última página del cuarto carnet, última de toda la serie por haber quedado sin uso el quinto, tris de pañoleta intacta, hubiera querido agitarla al borde del escenario, hoy 21 de julio, desde el butaco de un palco de aire, mientras me veía en compañía de Monsalve, el teatrero, allá abajo, entrando a una suerte de sótano de muros de cemento pero al descampado, donde actores y músicos están reuniéndose, enmascarados los dos y a paso de danza, “hojarasquines” pensé, después de haber obedecido a la voz nevosa de Harold Riascos desde Pasto, que el camino de la reunión no era el de la mostaza en que se me hundían los zapatos, sino otro a medio asfaltar, por lo que me había tocado retrousser chemin, literalmente “arremangar camino”, revenir, “recoger los pasos”, como si fuese camisa o sotana el cammin di nostra vita SÚBETE LA MINIFALDA HASTA LA ESPALDA faldellín de conejita acólita que Sami no se cansa de citar mientras nos acercamos al aeropuerto con Maya, que regresó de Venezuela hace rato y hoy sale para Brasil, domingo 22, letras de niños, estrofas de telesentido sonámbulo dando tumbos, volteretas de putium y praeputium en bonete circunciso, sobre playa de peeler bar síncopes mediático-neurales, ondeados hemorrágicos de parasomnia, obra pluscuamcompleta, cortísima, atajo total) : no necesariamente en piyama, ni antes de dormirse, si alguna vez durmió de veras, quizás por la misma época en que resuelve añadir los elogios del ex-embajador, según Callu y Compagnon ausentes de las “pruebas Grasset”* :

“Y en efecto, sobrexcitada por la ambición de realizar para un invitado notable una comida sembrada de dificultades dignas de su habilidad, Françoise se había tomado un trabajo que ya no se tomaba cuando estábamos solos, y había vuelto a encontrar su incomparable manera -manière- de Combray. ‘Esto sí que no se puede conseguir en una casa de comidas, ni siquiera en las mejores: un estofado de buey donde la gelatina no sabe a cola -une daube de beuf où la gelée ne sente pas la colle- y en el que el buey ha tomado el perfume de las zanahorias, ¡es admirable! Permítame volver a él

-Permettez-moi d’y revenir-, añadió haciendo seña de que quería más gelatina. Sentiría curiosidad por juzgar ahora a su Vatel en un plano completamente distinto, me gustaría ver, por ejemplo, cómo se las arregla con el buey Stroganof’”**,

asimila devolviendo, trueca el bocado que desea regustar por el coprolito mnésico de lo que podría haber comido y devuelto de la misma manera en otro tiempo, antes de tiempo, antes de cualquier tiempo, para embalsamar esta presencia traspasada, este simulacro de verificada actualidad cada vez que el elemento propiamente masticable del complejo escultórico sería menos “presentado” (Armiño) que “tendido” (Salinas), “acostado -couché- por el Miguel Ángel de nuestra cocina sobre enormes cristales de gelatina que parecían bloques de cuarzo transparente”***, y adoba el carnet (no siempre nada que combinar con “carne”, del latín caro, todo con el provenzal quern, de donde también cahier, “cuaderno”) con el símil invocado casi diez años antes en la carta que menciona Armiño, pendiente del Stroganof uncido con ocasión de alguna remota faena diplomática del alto manteco, no sin el riesgo de desleír los tomos de una Pietá de estación astronáutica en poza de solomillo zarista :



“Especialidad rusa de carne de buey sazonada con una salsa a base de crema levemente amarga. En Monsieur Proust, Céleste Albaret afirma que este plato era citado a menudo por Proust como una metáfora de su estilo; y en una carta a Céline Cottin (12 de julio de 1909) felicitándola por un boeuf mode servido en su casa, Proust relaciona ese plato con su escritura: ‘Querría que me saliese tan bien como a usted lo que voy a hacer esta noche, que mi estilo sea tan brillante, tan claro, tan sólido como su gelatina - que mis ideas sean tan sabrosas como sus zanahorias y tan nutritivas y frescas como su carne’ (Corr., t. IX, pág. 139)*,
especies eucarístico-librescas del símil de la autoasimilación que en octubre de 1917 el sibarita ascético se arrepiente de haber asociado con los poliedros solares cuya cohesión, no obstante el titubeo de las aristas, no puede ser refutada por la capacidad de absorción de unos trozos de pulpa que despidieron flujos reconciliados con humores de zanahorias y especias innominadas, no sin haber descuadernado la armonía del monumento y la coherencia político-religiosa del conjunto, no sin haberse rendido a la brega de recalentar y disolver la sustancia que habría de ser devuelta al cuerpo que la emanó : ni jugo voluble ni gelatina constante, recobro perdido y pérdida recobrada, el secreto de lo históricamente comprendido depara la insipidez de “esa inverosímil obra maestra que es el acto de fe”**, a fe de Jean Wahl, cuya influencia en la actitud de Derrida a favor de Kierkegaard hay que tener por determinante confiando en una síntesis de rasgos determinada, suponiendo la fisonomía de “este Derrida”*** entre otros, la de quien procura pensar el sumo recato absolviendo a Kierkegaard de la acusación de patetismo impúdico... por ejemplo, y si el invitado clandestino escondiese todas sus orejas de sobra, una paleta de Opuntia ficus-indica envuelta en pasamontaña e inclinada sobre el insomne incapaz de distinguir circunvoluciones sucesivas aunque le consten los principios básicos del manoseo psíquico que, en condiciones normales, sin el retintín in crescendo de las aguas de tejer de la luna, le congraciarían la paz del alma : - “Es indispensable, por supuesto, recordar con precisión la forma del nudo, y sobre todo no inmiscuir -nicht vermengen- el primero con el segundo”*, una de las máscaras de ébano negrísimo surgidas de los cactos que rodean la casa, no del círculo de vecinos que, como el narrador, suelen decir “para nosotros”, für Uns, aunque púas y pelusas de unos y otros se entrecruzarían si la ocurrencia del sujeto en cuestión no fuese el fruto anodino de su neurosis de desenraizamiento, chumba figa y frase chimba : - “‘Ninguna cerca, sino espectadores de gorra’, me pasó por la cabeza -‘Kein Zaun, sondern Zaungäste’, ging es mir durch den Kopf** (bajo la cama el polizonte : - “... juego de palabras intraducible entre Zaun = cerca, vallado, y Zaungäste = literalmente ‘los que miran por encima de la cerca, los que asisten al espectáculo sin pagar’”***), más bien materia prima de un sesudo sonsonete lejanamente local, recién venida lección que túmidas jetas de otrora y allende regalarían con el golpe de ala de una visera arrevesada, hadas madrastras afro-baleáricas acosando al lunático que intenta reemplazar abstractos amarres mentales por un tropel de perífrasis y refranes, más y menos atávicos testigos de su inmersión en el contexto sociocultural, a bulto de Sancho indígena, sin el propósito de disipar soplos sorbonardos sobre determinada fase o faceta de un pensamiento que ya empaña la superficie de recepción de lo entendido al hablar de “influencia”****, vaho que afectaría los contornos del ente influenciador y del influenciado socavando el in de la fluencia, tal cual, Qual Quelle, “tormento fuente”, hervores a ras de Wahl, nombre común de género femenino, “elección”, “comicio”, “escrutinio”, “alternativa”, archipiélago de circunloquios, excesos de aproximación y abusos de escogencia, burbujeos ojiabiertos en taza de caldo de narciso a la mesa de su manantial, reserva de “esa singular operación de división multiplicante que transforma el origen en efecto y el todo en parte”*, antes de que se arreglen para el himno y la foto el autor que se narra sin lograr encerrarse y la esencia autoinocultable, la llave del origen entre apéndices gelatinosas (tentáculos de Physalia physalia, flotador pneumatóforo de color azul iridiscente, vulgo Portuguese Man-o-War**) :

“La esencia de Dios no pueden ser los celos porque Encerrarse uno mismo con la llave de

la esencia, o sea la energía de la presencia, el Da,

no puede celarse -se cacher- hide itself- nasconder- su verdugo arrullador -berceur- lull-



si. La esencia no es celosa, los celos no son esen-

ciales o son apenas el negativo de la esencialidad. ing- cullante- que reemplaza su llaga

En la esencialidad pura los celos son totalmente re-

levados -relevée- relieved- ri-levata. Hegel recono- por otra, por un objeto despegable

ce, es cierto, que hubo, que habrá habido alguna ne-

gatividad en Dios (inquietud, cólera que le saca de que es eso mismo que asquea y apega

sí, etc., tormento, torsión originaria: Qual Quelle;

como si empezara por castrarse para erguir su Da, -écoeure et attache- disgusts and

o para ponerse arrecho por recortarse -par bander

pour se recouper -by banding erect in order to over- attaches- disgusta e attacca- con su

lap himself- con l’eccitarsi per sovrapporsi a sé-;

como si en este simulacro, se medusease él mismo, o insidioso poder.

más bien viniese a él mismo -se médusait lui-même,

ou plutôt venait à lui-même -he was Medusa’ing La llave: ‘trabada en la cerradura’.

himself, or rather he was coming to himself- si pie-

trificasse da sé, o meglio giungesse a sé medesimo-,

a su Dasein, por la medusa. La ortiga de mar, el aca-

lefo, la medusa a la deriva se llama, Hegel no lo dice, Lo que quedó de un Rembrandt des-

Qualle); lo que dice de la religión absoluta y del Dios

no celoso no vale sino al término del proceso de rea- garrado en cuadraditos, y echado al

propiación del absoluto por él mismo. Antes del tér-

mino, hay finitud y por ende celos. Pero celos de sí. cagadero. La extraña palabra de

¿De quién podría estar Dios celoso sino de sí mismo,

por ende de su propio hijo? La Némesis, el judaísmo, asco -mot d’écoeurement- word

el kantismo son momentos necesarios, pero abstractos

de este proceso infinito. En el Sa, ya no tienen lugar (and mode) disgust- parola di dis-

los celos. Vienen siempre de la noche del inconsciente,

de lo ignoto, del otro. La pura vista releva todos los gusto.

celos. No ver lo que se ve, ver lo que no se puede ver y

que no puede presentarse, tal es la operación celosa.

Siempre concierne a la traza, jamás a la percepción.

Visto desde el Sa, el pensamiento de la traza sería por

ende un pensamiento celoso (finito, filial, servil, igno- En el cuarto - imposible encerrarse

rante, mentiroso, poético). Tradición desde la metafísi-

ca de Aristóteles: ‘Así que con todo el derecho puede en él con el verdugo que deja ver

estimarse más que humana su posesión [de la filosofía,

de la ciencia suprema]. De tantas maneras en efecto la la llave entre la escuadra de sus

naturaleza humana es esclava que, según Simónides,

‘tan sólo Dios puede gozar de este privilegio’ [Simóni- piernas - llamado de aire, vidrio au-

des de Ceos] y que no conviene que el hombre no se

atenga a la búsqueda de la ciencia a su medida. Si sente. Éste ha sido remplazado, él

por ende hubiese alguna verdad en lo que narran los

poetas, y si los celos fuesen naturales para la divinidad también. ¿Pero con qué? ¿con”*

no querer ni poder decir las espiras del “perdonar-se**, abolidos en limpio los retortijones de la fontana absoluta, automedusobredosis y pegajoso arrullo de It is because it is, ofrenda del lugar en persona - ¿aló ? - “aquí Isaac”*** - toda vez que

“no podremos hundirnos aquí en la inmensa cuestión (semántica y exegética) de la retractación de Dios, de su retorno sobre sí mismo y sobre su creación, de todos estos movimientos de reflexión y de memoria que le llevan a regresar -revenir- sobre lo que no hizo bien, como si a la vez fuera finito e infinito (tradición que podría igualmente seguirse en Eckart, Boehme, Hegel, etc.)”****

en vez de precipitarnos hacia la cuestión del Tsimtsum, más adelante quizás nos veamos, si eso será vernos y no husmear la húmeda veguedumbre de una resquebradura, atisbando las agudezas de Isaac Luria por encima del hombro de Gershom Scholem, ya no en esta entrega porque si uno de ustedes no me hubiese llamado anoche para hablar de fotocopias y estudios de culinaria y yo no hubiese creído dar tregua a los ronquidos y despertar sin el menor sobresalto, querida/os estudiantes, hoy no despacharía estas palabras de ensueño telefónico, tan mal improvisadas, el día de la Dormición y Asunción de la Virgen, pezón y pez de hostia escabullida a través de lengua y dientes en una pausa de la plegaria que entona el viejito cegatón de cabello blanco y voz sorprendentemente firme, cuando menos lo pienso doblada la esquina blandengue de los veranos de mi infancia sin haber decidido qué solfa resultaría menos empecinada, los compases de Tú reinarás o una plática del capellán de la cárcel de Popayán subvertida por Manuel Quintín Lame, baba de dragón por pañales, niño en trueque de aliento candente y pico de juglar agustiniano en los brazos de una Reina de la Naturaleza cuyo himen no necesita blindaje dogmático para desvirtuar los pleitos del adentro por fuera y del afuera

por dentro entre humanos y no humanos, piedras, bestias y árboles*, mucho menos para verter

de un hemisferio al otro remezones telúricos, incensarios y estandartes vacilantes, clarinetes, bombos y luciérnagas, floreros en todas las ventanas, noches en que la procesión de la Inmaculada recorría el Villaggio Svizzero, emblemáticas casitas prefabricadas que el gobierno suizo había entregado después de la guerra a un centenar de familias sin techo, detrás del

Ospedale Militare, al borde de los potreros de la periferia de Milano, cada 15 de agosto,

sabios rodeos de una naturaleza que, impoluta aunque puta S H E K I N Á – SERVICIO DE

CERRAJERÍA – CAMBIO DE GUARDAS – MANTENIMIENTO DE LAVADORAS – SERVICIO A DOMICILIO – CARRERA 7 Nº. 47-39 – RICARDO TEL: 3124022260 – WILLIAM TEL: 3118222243 como para Filón de Alejandría, José María Arguedas y Evo Morales, de hecho es una gracia,  de  vagabunda,

“esa Reina llamada Naturaleza de que tanto me ha indicado la Ontología allá en el bosque donde alcancé a divisar el jardín de la ciencia llamada la Teodisea la que me indicó cómo se debía interpretar el pensamiento humano y cómo debía defenderme, porque en la noche era un Santuario de luz y de día ese Santuario estaba rodeado de una nube muy blanca cuando subía yo a recibir el pan de Dios a la Eucaristía el día domingo que había misa en la Capilla de los panópticos”*,

de lobo a hombre y de hombre a hormiga, abeja, águila, asno y paloma torcaz **, sin que la
condición de ciudadano educado en la manigua parisina se imponga sobre la del preciso animal

o meteoro salvaje que se le meta y encarame para ser cargado y cargarle, de golpe sin ningún golpe, doble mandoble de la negrura al azul en la torre anteriormente citada :

“La imagen del pensamiento dos veces la conocí, y la conocí lleno de embeleso a pesar de haber pasado como pasa el relámpago que rompe el soberbio manto que tienen los dioses de la oscuridad en altas horas de la noche; el viajero de repente mira por medio de dicho relámpago el traje azul con que se viste la Naturaleza. Así también conocí yo por esa imagen ya citada en el presente después de once meses de estar incomunicado en uno de los calabozos de la Penitenciaría de Popayán”*,
a lo largo y a lo corto de los corsini e ricorsini del que piensa la traza envidiosa de sí, penseur de secret con y sin coca o tabaco, investidura no claramente determinada, noctívaga, irrealista, literaria, falsa de no toda falsedad, muy caché en todo caso, aunque sin regreso o resumen recuperable por los colados del caso, “excolantes culicem, camelum autem glutientes” (Mt 23, 24), supuestos analistas de las prosopopeyas de Derrida o de la pura fe de las preces del indio, unas y otras no tan rendidas a la inercia de la teología negativa y a las barras católicas vigentes como algunos quieren dar a entender**, más bien a salvo de reconstrucciones museológicas PARQUE NACIONAL DE LA CULTURA AGROPECUARIA – P A N A C A – DE ACUERDO CON LA FILOSOFÍA DE ESTE CENTRO INTERACTIVO Y NATURAL EL OBJETIVO ES OFRECER LAS MARAVILLAS DEL CAMPO Y REVIVIR LAS TRADICIONES RURALES y escriturísticas, de la codicia teórica y del ahorro de arcanos y malebeneficios anexos, sin ínfulas lenitivas ni designios patógenos, no sólo por rumor de homofonía dignidad análoga a la del “médico de secreto”, “‘panseur de secret’, o sea cualquier persona, hombre o mujer, que pretende curar en virtud de un secreto cuya posesión constituye un privilegio excepcional sumiso a normas consagradas por una tradición secular”*, reglas no por eso menos expuestas a la jugosa disautonomía del sigilo, “recinto” de “secreto”, Gehege de Geheimnis, a la inestabilidad de la voûte, a descontrapelo de la esencia ESSENZA SIMPLIFICA TU VIDA - SOSTIENE TRES BOTELLAS DE CHAMPÚ. INCLUYE GANCHOS PARA MÁQUINAS DE AFEITAR Y TOALLAS - ORGANIZADOR DE BAÑO FAMILIAR que presuma introevacuar ACCESORIOS & ACABADOS - 6915330 BOGOTÁ, D. C. - SELF-FLUSH - TOTO® PERFECTION BY DESIGN temblor y sonrisas del sedimento de la vez o las veces en que la imagen pudo hacerse y hacerse a la idea de seguir haciéndose, cada vez que “se necesita la continuidad de la extrañeza -estranheza- para que alguien deje de ser un misterio y se vuelva extranjero”**, arte y chambonería de envoûtement, laboriosa dejadez de fetiche

demasiado difusa en el ámbito de las prácticas y saberes populares franceses, no sólo franceses

ni exclusivamente populares*, para que sea necesario enfocar detalles de ésta o de aquella

“figurita (o ‘voût’)”** mal parida por el galopillo de Saturno acostumbrado a empastar, coser y emparchar “recortes de uñas, mechones de pelo, fragmentos de las heces de la víctima”***, tecnología demasiado echada a las calles, aulas, alcobas y oficinas más respetables para que una doméstica telenovelera ignore sus rudimentos o no los tergiverse con la mejor voluntad, máxime al final de la busca, si alguna vez acabó en serio, al deducir de una sastrería la enjundia parabólica del Opus Magnum en sí reinserto, de sí prendado hasta el carcoma, al sacarla del vidrio de la ventana de la cocina substituido por un jirón de periódico y al llevarla hasta la mesa del comedor, de strip en strip, de “tira” en “tira”, de morceau en morceau, de “trozo” en “trozo”, pelambre poblada de sabandijas fervorosas, papel comido, cristal carnudo agradecido

al mariposeo de su jugo y gelatina beneficiada por su carne, recremento, humor que después de segregado vuelve a ser absorbido por el organismo, oratorio y laboratorio sin alquimista que no se ciña con mandil de serva padrona, a condición de que una gracia tan adherente no sobresalga, que no descuelle la cola, que nadie ni nada espere jeter du jus, giro idiomático correspondiente a “producir un efecto bárbaro”, literalmente “echar jugo”, en este caso rechupado al vuelo para que no más se evidencie una celosa puntica de tamaña falta de evidencia, virtud de dandi parisino, desilusionada cortesana de la época Bunka-Bunsei, caníbal de sí propio :

“A fuerza de pegar -coller- unos a otros aquellos papeles que Françoise llamaba mis papelotes -paperoles-, iban desgarrándose aquí y allá. En caso necesario, ¿no podría Françoise ayudarme a consolidarlos, de la misma forma que ponía remiendos en las partes gastadas de sus vestidos, o, en espera del vidriero como yo del impresor, pegaba en la ventana de la cocina un trozo de periódico en el lugar de un cuadrete -carreau- roto? Françoise me diría, mostrándome mis cuadernos roídos como la madera donde ha entrado el insecto: ‘Está todo apolillado -mité-, mire, es una pena, mire esta porción de página que no es más que un encaje’, y examinándola como un sastre: ‘No creo que pueda rehacerla, se ha perdido. Una lástima, quizás sean vuestras ideas más bellas. Como dicen en Combray, no hay peleteros tan entendidos como las polillas. Siempre se meten en los mejores paños’.

Por otro lado, como las individualidades (humanas o no) están hechas en un libro de impresiones numerosas que, tomadas de tantas muchachas, de tantas iglesias, de tantas sonatas, sirven para hacer una sola sonata, una sola iglesia, una sola muchacha, ¿no haría yo mi libro a la manera en que Françoise hacía aquel boeuf mode, apreciado por M. de Norpois, y cuya gelatina enriquecían tantos trozos de carne añadidos y selectos?”*,
ninguna prioridad para un “rezador” o prieurn** de su impropia iniciativa llevado a la vacilación

del pregar (“orar, suplicar, de precari”, que Cejador y Frauca remite a “llegar, legar, plegar,



pregar de plicar(e)”, no sin recoger en la goja del Vocabulario medieval espigas herméticas de acepciones asidas a la momia fiambre : “Cerrar. Cron. gral., c. 696: un ataut... et fizol pregar con clavos de plata”) dondequiera que “el rezo debería quedarse interrumpido (...) porque el otro me dirá lo que quiero decir”*, salpicadura de las llagas de Moncaio, Tontizio y Sonpronio, progenie de ese Caio que el censo de Oli y Devoto no identifica a plena luz pero cuya vocación comaleóntica justificaría de todas maneras el “nombre que en compañía de Tizio y Sempronio suele emplearse para indicar a una persona cualquiera”, lágrima del Hijo del Hombre en sí y por sí jodido, gota de congoja cuyo reflejo hubiera coronado el telesmalte digital del primer mandatario con el brillo de la savia de un cedro del Líbano erguido en la Plaza de Bolívar, quién sabe cuándo ni quién sería el que supiese, uñuela, falangeta y falanges inflexibles, ayer, todos los días, con o sin sparkling índice de incredibilidad superior al de la Columna de Leo del 15 de febrero de 1947 : - “Con, del sánscrito (no del francés), quiere decir precisamente con, exactamente lo contrario de sin. De tal manera que por parte de con no hay dificultades ni evasivas”**, mucho menos efectos especiales que involucren la frente de Regina Olsen con la sien hinchada de Albertine o el ceño de Agostinelli, el hambre cardioinfantil de Proust con la talamofobia de Kierkegaard, el blasement de los coágulos de lo mismo con el recelo de los arabescos capilares que congestionan el ya atrabajado estilo del desagüe diario... a no ser suspensivos, cintos herniarios de la resignación, Alcofribas y Lucho Lloreda, Matías Aldecoa y Nando Cabarcas me valgan, con estas digresiones y regresiones, confiando en amagos de irrespeto al protocolo de la conversio macerada por Joannes de Silentio a lo largo del proceso

educativo indispensable para participar en la obra de la sierva de la obra del Señor :

“Exijo de todo hombre que aparte de sí cualquier inhumano pensamiento -taenke umenneskeligt- que le inhibiera de entrar en esos palacios donde habitan no sólo el recuerdo de los elegidos -Udvalgte- sino los elegidos mismos. No se debe adelantar hasta ellos invocando cierto parentesco; en cambio debe uno sentirse colmado de alegría cada vez -hver Gang- que se inclina ante ellos; pero debe ser al mismo tiempo franco y confiado -frimodig og tillidsfuld- courageux et confiant- y ser siempre algo más que una moza de servicio -Gangkone- femme de ménage-, porque jamás uno será admitido adentro si no quiere tener un poco más de educación. Y justamente en esa angustia y miseria -er netop Angsten og Nøden- cette angoisse et cette détresse- que los grandes hombres han conocido hallará consuelo; si no, y si tiene un poco de tuétano en los huesos, estos grandes únicamente podrán despertar una justa envidia. Y las cosas grandiosas solamente a la distancia, las cosas a las cuales se pretende conferir una altura hecha de palabras huecas quedan reducidas por eso, ellas y uno mismo, a nada.

¿Quién alcanzó en este mundo la grandeza de esa bendita mujer, la Madre de Dios, la Virgen María? Y sin embargo ¿cómo se habla de ella? No proviene su grandeza de que fuera bendita entre las mujeres, y si una extraña coincidencia no permitiera que el auditorio piense con la inhumanidad del predicador, cualquier muchacha debería sin

duda preguntarse: ‘¿por qué no he sido yo también bendita entre todas?’”*,
escrúpulo rumiado tras una mantilla de frisa tan oscura como la que, en cierta madrugada de 1850, siete años después de la publicación de Temor y temblor, frente al Capitolio y a la iglesia de Santa Clara, habría cubierto los cabellos cerdosos de una niña oriunda de Suba salida en busca de brasas, las que solía pedir a los vecinos en provecho del vergonzante desayuno o contraparva de su señora, “entregada al misticismo inconsciente, como sucede a las personas que escogen ese género de vida por no tener oficio en sus casas ni cacumen para comprender los goces que produce al espíritu el empleo del tiempo en verdaderas obras de caridad; poseedora de fortuna considerable, representada en fincas urbanas y rurales, de las que no se acordaba sino cuando llegaba el día primero de cada mes para cobrar los arrendamientos, que

caían al pozo de Donato de sus cofres, en donde quedaban condenados a encierro perpetuo”**,



si un grupeto de galanes no hubiese distraído también a la china rabona, vestidos con ruanas de bayetón y veladas las caras con pañuelos de seda, gentes en extremo concienzudas, “provistas de famoso cocinero, en previsión de las pocas aptitudes que debía tener la de la casa”*, las que intempestivamente aunque con esmerado respeto ganaron los penetrales de la tebaida de doña María Josefa Fuenmayor de Licht sorprendiéndola en la alcoba del segundo piso, no más para disfrutar de su compañía durante veinticuatro horas sonadas, “como Ulises, en esa nueva isla de Calipso, secuestrados del mundo profano”**, sin llevarse ni un resuello, aventando más bien las apagadizas oraciones diarias de la terrateniente cargada hasta el altar del oratorio para ofrecer con ella el día agradeciendo a la Providencia los favores recibidos y los que no todavía, rezando el Ángelus con aplomo de beatífica empinadura, alborotando lenguas de cirios en torno del “rosario más circunstanciado que haya llegado a nuestro conocimiento”*** y arrematando la jornada con efusiones no menos encendidas que el acto de contrición crepuscular, cuando “parecía que se iban a romper las costillas con los furibundos golpes de pecho que se daban”****, no sin haber antes derretido a la doña, entre una y otra genuflexión, con “agudísimos chistes y crónicas escandalosas de la ciudad”*****, ni haber dejado de servirle a las diez “un almuerzo de recién casados”******, por la tarde una “espléndida comida” y por la noche una colación “exquisitamente preparada”*******, amén de otros halagos dignos del último carnet de Proust : el jubiloso grito de auxilio al fin espetado por la matrona desde el balcón de su casa a la madrugada siguiente y que había de apresurar la despedida de los visitantes,

no sólo debería resonar a oídos de todas las adolescentes dispuestas a suspender in péctore la pregunta que, por desvío de Gang, “camino”, “curso”, “lapso”, repercute entre singularidad y servidumbre, toque de hora fetal y carrerita de cotidianidad viciosa, hver Gang y Gangkone, “cada vez” y “moza de servicio”, refutando con De Silentio el acabose de la trasgresión espontánea y la rutina sumisa a la jerarquía reformista, vándalo altivo y mezquino encogido, reacios por igual al trabajo de la distancia que es preciso emprender en colonias puntuales de texto expansible, puntos heridos que su resplandor abocarda, punzadas de ultracronómetro PAGANINI CERO UNO CERO – PRIMER RELOJ DEL PLANETA CON VOLANTES DE MOVIMIENTO PERPETUO – MODELO DUCHESNE-WINTER por decir algo sin añadir ni pío a la puntualidad de una joven en pos de fuego, eterna novia del aprendiz de curandero desplazado del Bajo Putumayo que, en la penumbra de la trastienda de la gasolinera de la Séptima con 46, antes de agitar hojas puntisecas de graminácea Pariana sp. reunidas en abanico para acariciar a distancia la última taza de jugo fangoso (muy espeso para ser chocolate, verosímilmente el tónico amazónico susceptible de inducir visiones, claras sobre manera para ser cuentas, obtenido mediante la cocción de trozos del tallo, corteza repicada y follaje de dos lianas malpigiáceas de propiedades químicas complementarias, Banisteriopsis caapi y Diplopterys cabrerana, cuando las hojas no pertenecen al arbusto Psychotria viridis, compuesto al que pueden sumarse otros ingredientes pero cuyo factor íntimo e imprescindible hoy se atribuye a la dimetiltriptamina, gracias a los análisis que dejaron casi por entero olvidado el alcaloide telepathine reconocido “aparentemente” por Chen y Chen desde 1939*), apretado el cigarro litúrgico, antes de chuparme la coronilla y rodearme con hálito de aguardiente, humo y chundur (tubérculo sin identificar), demora el fosforito entre los dedos del párvulo que sigue siendo, acostumbrado a canjearlos por caballos y darse los aires de tamborilear la obertura del Guillermo Tell sobre el yermo de este cojín de letras, aires al galope, sean salvajes, vaqueros o soldados ARRIVANO I NOSTRI con o sin plumas, con y sin uniformes, sueños, los que sean, los que no sean, arriban, de pies a cabeza sin cabeza ni pies, temidos redentores en trance de abrir anillos de carromatos uno tras otro en otro, traspasar paréntesis, deshojar paranthèses, enamorar pantéresis, turba de mesías campesinos asesinados por comanches jolivúdicos y hurones ponquetos que sobre la culata del edificio aledaño trasuntan el remedo de un cambuche de graffiteros subversivos en cuartel de las fuerzas regulares del alucine, campaña de Leo Burnett financiada por Philip Morris y dirigida por Ricardo Mendoza CUANDO EMPLUMADO DE ORGULLO NO ESTÉS ARCO SIN FLECHA SERÁS - DE TIERRA NUESTRA - PIELROJA - EL TABACO ES NOCIVO PARA LA SALUD te detienes dudando de la popularísima marca de la tabacalera fundada en 1924, adquirida hace tres años por una multinacional legataria de la sabiduría indígena, corajuda defensora de los recursos naturales y del amor propio del ciudadano, arresto de cliente sin poder y poder sin cliente, si no estupor catatónico en el extremo límite de la melancolía de uno de los “caballeros de la resignación infinita -Ridderne af den uendelige Resignation* temeroso de llegar al duelo y al óxido de una otomana palaciega convertida en camilla del 5o nivel oo ode la mina de sal de Wieliczka, Polonia, sanatorio para asmáticos adaptado a las urgencias de un campo de concentración comercial cuya atmósfera sumamente salobre no restituiría la concordia que en sus meandros el pecho angosto reclama y hostiga, ni de fundas ni de cucas, más vale admitirlo, si acaso la blandura esponjosa de un ritmo que se contradiga identificándose de ninguna vez por ésta, esta vez en todas desgarrada, a que el discreto llamado de la reeducada viuda de Licht retumbe desde las entrañas de la tierra para todo espíritu sensible a los términos del concurso abierto el 19 de septiembre de este año, auspiciado por la Vicepresidencia de la República y por la Organización responsable de los dispositivos sanitarios de los que se ufana el aeropuerto El Dorado de Bogotá (recientemente entregado a inversionistas privados en beneficio de su modernización y explotación comercial : Houston Airport System Development Corporation, Siemens Project Ventures, Constructora Colpatria S. A., MHC Ingeniería y Construcción de Obras Civiles, Dorsh Consult Airports y Airs Internacional Holdings, LLC), anuncio que merece reproducirse integralmente o por lo menos sin recortes de bombachos acuchillados al rojo pontificio, en esta plaza, tal vez en la siguiente página, acatando más bien elipsis avergonzadas, rendidas al caudaloso trayecto argumental capaz de encolar un listado de atroces delitos y relativos reajustes terapéuticos con el catálogo de las Unidades de Negocio en que se ramifica y expande dicha Organización, sin anticipar contrapuntos visuales, testimonios fotográficos o esquemas comparativos al servicio de semejante contigüidad, tarea divulgativa más bien confiada a los convocados muy por encima de la memoria que, de albor en albor, de proceso asimilativo en labor digestiva, de remisión excretoria en compromiso higiénico, en obediencia al proyecto de los mecenas debería apaciguarse con el paso y el peso del tiempo reconfigurados cada mañana antes de salir al trabajo quien lo tenga o al rebusque el que no, sin o con rebanadita de queso y tajada de pan, con o sin utensilios de mesa a la moda, a lo largo y a lo corto del autoanálisis gastrointestinal de quien se las arregla para desembarcar normalmente al otro lado de la noche :

“pues sólo desde la otra orilla, desde la claridad del día, es lícito apostrofar el sueño a fuerza de anámnesis -Traum aus überlegener Erinnerung angesprochen. Este más allá del sueño sólo es alcanzable mediante una ablución análoga al aseo y que, no obstante, difiere totalmente de él. Pasa por el estómago. Quien está en ayunas habla del sueño, como si hablase dormido -Sie geht durch den Magen. Der Nüchterne spricht von Traum, als spräche er aus dem Schlaf*,


aunque no cualquier navegante del bostezo disponga de las informaciones indispensables a la orientación ética y política, emocional y promocional del buen gusto de sus compatriotas, ni sepa el primer empiyamado como bajar a la “Salita para desayunar” de Benjamin, quien por su parte no tendría dificultad, todo lo contrario, en concebir que alguien prefiera rehuir la traumática fricción de lo oscuro y lo claro “mediante la combustión del sueño en un concentrado trabajo matinal, cuando no en la oración -durch die Verbrennung des Traumes in konzentrierte Morgenarbeit, wenn nicht im Gebet**, sin quedarse por eso “a palo seco”, vale decir nüchtern, sino calcinando plumas corvinas de realidad incomestible, “a lo colombiano”, como hoy repetía un vendedor de lápices multicolores en el bus que me dejó en la 63, tizón de salamandra haciendo del sueño su alimento, mascando brasas de duermevela en atanor incidental, porque, vamos, ningún recién venido se arrima al bien planchado mantel de los hechos para vaciar el buche nocturno sobre un set de bowl, mug y plato-postre en provecho de la tranquilidad de los consumidores, sino el tutor virgiliano al tanto del trasiego pedagógico de un relato que el mencionado ejecutivo del Instituto Internacional de Asuntos Oníricos definiría como “informe sobre sueños -Bericht über Träume”, en nero d’ossa di fossa comune

fresco de nuestro Pontormo de Combray reducido a dimensiones perfectamente manipulables, entregado a la miniaturización doméstica según los formatos de las plantillas anexas y en acatamiento a los dictámenes preliminares relativos a todo lo que deba entenderse por “Reconciliación”, instrucciones afianzadas en sucinto muestrario de supérstites seleccionados ad hoc, bajo todo punto de vista suficientemente heroicos e imaginativos para llamar la atención del Estado y alcanzar el corazón del público en general, por iniciativa propia reapropiada al compás de Víctimas Visibles, por ejemplo de ejemplos, serie de entrevistas televisivas a cargo de la Presidenta del Senado y la Decana de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la U. Sergio Arboleda, en cualquier caso, por uno u otro canal, por una u otra vuelta de la mesa redonda en cuestión, ruleta humanitaria donde se la jugarían persona y sociedad, singular y plural democráticamente refundidos de albur en albur, confín de víctimas y victimarios vibrante de venias recíprocas, cada vez que el perdón sea un envite del croupier de la casa :

3. Por qué vale la pena apostarle a la Reconciliación

La Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación reconoce como una necesidad fundamental la generación y el fortalecimiento de múltiples espacios orientados hacia la reconciliación nacional, sustentados en la participación ciudadana y la consolidación de la democracia en las regiones azotadas por la violencia.

En tal sentido, la CNRR entiende que ‘la reconciliación es tanto meta como proceso de largo plazo, de personas o sociedades, encaminado a construir un clima de convivencia pacífica basado en la instauración de nuevas relaciones de confianza entre los ciudadanos y las instituciones del Estado y entre ellos mismos, así como la profundización de la democracia, con la participación de las instituciones y la sociedad civil’ (CNRR - Documento de Definiciones Estratégicas)

En esta definición, al hablar de Reconciliación no se hace referencia a una superación de la violencia de forma precipitada, ni a una experiencia personal que obligue al perdón, ni exclusivamente al resultado de otros procesos de justicia, verdad y reparación.

Por tanto, es sumamente importante entender que los múltiples espacios de reconciliación son una oportunidad para que se genere al interior de la sociedad un debate interno tras los golpes y daños que ha dejado la violencia, convirtiéndose así en una especie de terapia de autoreconociminto. (…)

En este contexto se destacan importantes experiencias de reconciliación (…)


3.1 Experiencias de reconciliación

Como experiencia de reconciliación podríamos mencionar las siguientes:


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