Willie e elaine oliver



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Departamento de Vida Familiar

Unión Puertorriqueña de los Adventistas del Séptimo Día

Preparado por:

WILLIE E ELAINE OLIVER


ALINA BALTAZAR, ROSEMAY CANGY, KATHRYN CONOPIO, CLAUDIO Y PAMELA CONSUEGRA,

TRAFFORD FISHER, LUANA GREULICH, KAREN HOLDFORD, S. JOSEPH KIDDER, LINDA MEI LIN KOH,

PETER LANDLESS, DUANE MCBRIDE, WILLIE E ELAINE OLIVER, MYRTLE PENNIECOOK,

DAVID PENNO, CURTIS VANDERWAAL


http://familias.s3.amazonaws.com/2012/04/logo-ministerio-familia.png

Ministerio Adventista de la Familia

Una publicación del Departamento de Ministerios de la Familia de la Asociación General


Editores: Willie e Elaine Oliver

Asistente editorial: Rosemay Cangy

Diseño y Formato: Daniel Taipe

Traducción: D. Vélez-Sepúlveda
Contribuyentes:

Alina Baltazar * Rosemay Cangy * Kathryn Conopio * Claudio y Pamela Consuegra

Trafford Fisher * Luana Greulich * Karen Holford * S. Joseph Kidder * Linda Mei Lin Koh

Peter Landless * Duane McBride * Willie e Elaine Oliver * Myrtle Penniecook

David Penno * Curtis VanderWaal
Otros volúmenes de esta serie [Family Ministries Planbook] en inglés:

Reavivamiento y Reforma: Construyendo Memoriales Familiares

Reavivamiento y Reforma: Las Familias alcanzando hacia arriba

Reavivamiento y Reforma: Las Familias alcanzando hacia afuera

Reavivamiento y Reforma: Las Familias alcanzando hacia el lado
Disponibles através de:

AdventSource

5120 Prescott Avenue

Lincoln, NE 68506

www.adventsource.org

402.486.8800
A menos que se indique otra cosa, las citas bíblicas han sido tomadas de La Santa Biblia, Nueva Reina-Valera 2000, © 1990, 2000. SOCIEDAD BÍBLICA EMMANUEL. Derechos reservados. Usada con autorización.
© 2016

Departamento de Ministerios de la Familia

Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día

12501 Old Columbia Pike

Silver Spring, MD 20904, USA

family@gc,adventist.org

Website: family.adventist.org.
Derechos Reservados. Los volantes en este libro pueden ser usados y reproducidos en impresos locales de la Iglesia sin permiso de los publicadores. No podrán ser, sin embargo, usados ni reproducidos en otros libros ni publicaciones sin la previa autorización de los dueños de los derechos legales [de “copyright”]. Se prohíbe expresamente la reproducción o reimpresión del conjunto como un todo, ya sea para venta o para distribución gratuita.
ISBN: 978-1-62909-216-4 (en inglés); ___-_-_____-___-_ (en español)

Contenido
Prefacio

Cómo usar este libro


Sermones

El matrimonio cristiano y la Cruz

El plan de Dios para los padres y los hijos

Construyendo el matrimonio y la familia

La Misión, la sanidad y la esperanza
Historia para los niños

El ministerio con marionetas

Tú lo puedes poner de vuelta

Misionero para el Cielo

Y vivieron felices para siempre

En apoyo de las emociones saludables

Creando conciencia acerca de los miembros de la familia de nuestra iglesia que tienen discapacidades

Una perspectiva cristiana sobre el ver la programación secular de televisión


Recursos para el liderazgo

El sexo, las drogas y el alcohol

Dilo a tus hijos

El ministerio pastoral en el tercer milenio: Aprendiendo el arte de la negligencia estratégica

La familia del líder
Artículos re-impresos

Los días largos del verano y el guardar el sábado

Compartiendo la responsabilidad paterna en una ex-relación tóxica
El estante de libros

La conversación real entre la familia: Respuestas a preguntas sobre el amor, el matrimonio y el sexo

JESÚS: ¿Quién es Él?

Locos con el matrimonio

¡Auxilio! ¡Tengo hijos!
Apéndice A – La implementación de los ministerios de la familia

Una aseveración acerca de la Política y de los Propósitos del ministerio de la familia

El líder del ministerio de la familia

¿Qué es una familia?

Guías para el Comité y para la planificación

Una buena presentación logrará cuatro cosas

Los diez mandamientos de las presentaciones

Encuesta sobre el perfil de la vida familiar

Perfil de la vida familiar

Encuesta sobre el interés en el ministerio de la familia

Encuesta sobre la educación de la vida familiar en la comunidad

Muestra y ejemplo de una evaluación


Apéndice B – Votos que se han tomado

Aseveración sobre el matrimonio

Aseveración sobre el hogar y la familia
Prefacio


A través de la inspiración Salomón nos ofrece una colección de dichos sabios para las personas interesadas en vivir una vida sin remordimiento y sin sufrir dolor innecesario. Él aconseja: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre, porque guirnalda e gracia serán a tu cabeza, y collares a tu cuello. Hijo mío, si los pecadores intentan engañarte, no consientas.” Proverbios 1:8-10

Los padres son los responsables por la dirección y la instrucción moral de sus hijos, que llevan a una calidad de vida prodigiosa. Cuando Salomón amonesta al discípulo a escuchar, él sugiere la necesidad de prestar atención al consejo que se le está dando. No solamente se debe prestar atención al padre –sino también a la madre—cuyas enseñanzas son en base a su fidelidad a la Palabra de Dios.

El tema para este año es Familias Saludables para la Eternidad. Esta noción multifacética solamente puede hacerse efectiva en las familias de la Iglesia, al entrenar a nuestros niños a vivir en base a las enseñanzas que Dios nos ha provisto desde el inicio del tiempo. Solo al escoger vivir fielmente podremos disfrutar de la clase de salud relacional que honra a Dios, y que a la misma vez nos prepara para la venida de Jesús.

Para que los padres puedan ejercer una mayor influencia en cuanto a la salud relacional y espiritual de sus hijos es requisito que disfruten de un matrimonio relativamente saludable. Si fuera que los padres no estuvieran casados entre sí, es esencial que tengan una relación robusta y eficiente con la persona junto a quien ejercen el parentesco, así como una relación viable e íntima con Dios para poder crear un ambiente donde pueda germinar el discipulado saludable y dinámico.


Con referencia a la clase de atmósfera que promueve una relación saludable dentro del hogar, y que prepara a la familia para la venida de Jesús, Elena G. de White afirma en El Hogar Adventista: “El más dulce tipo de cielo es un hogar donde preside el Espíritu del Señor. Si se cumple la voluntad de Dios, el esposo y la esposa se respetarán el uno al otro y cultivarán el amor y la confianza.” (Capítulo 1, p. 15 –inglés).

Es nuestro sincero deseo que las familias en nuestras iglesias alrededor del mundo se conviertan en centros de discipulado y de esperanza, donde diariamente se practique el fruto del Espíritu – amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio (Gálatas 5:22-23ª), al confiar en Dios para que nos mantenga listos hasta el día en que Él venga por nosotros.

Confiando en familias más fuertes y saludables,

Willie e Elaine Oliver, Directores

Departamento de Ministerio de la Familia

Asociación General de los Adventistas del

Séptimo Día

Oficina Mundial Central

Silver Spring, Maryland, USA

family.adventist.org

[Nota de traducción:

A través de este libro se utiliza el nombre de los autores principales como Willie e Elaine Oliver. Proponemos que se mantenga la pronunciación de Elaine cercana al original, como si fuera [Ilein]; por eso la conjunción “e”].






Cómo usar este Libro de Planificación



Este Libro de Planificación del Ministerio de la Familia es un recurso anual organizado por el Departamento de Ministerio de Familia de la Asociación General ASD con participación del campo mundial. Es para ser utilizado como una herramienta en las iglesias locales alrededor del mundo, e incluye recursos para las semanas especiales de énfasis sobre la familia, y para los sábados.
Semana del Hogar y del Matrimonio:

25 de febrero – 3 de marzo

La Semana del Hogar y del Matrimonio Cristianos se lleva a cabo en el mes de febrero – marzo y abarca una semana: el Día del Matrimonio Cristiano, en el cual se enfatiza el matrimonio cristiano, y el Día del Hogar Cristiano, en el cual se enfatiza el rol de los padres. La Semana del Hogar y del Matrimonio Cristianos comienza el sábado 23 de febrero y termina el viernes 3 de marzo.


El Día del Matrimonio Cristiano:

Sábado 11 de febrero (Énfasis sobre el matrimonio)

Use el sermón #3 Construyendo el matrimonio y la familia para el Culto de Adoración, y el seminario sobre el matrimonio en un programa de viernes en la noche, de sábado en la tarde o de sábado en la noche.

Simposio de paternidad:

Sábado 30 de septiembre (Énfasis sobre el rol de los padres)

Use el sermón #2 sobre el rol de los padres y la paternidad para el Culto de Adoración, y el seminario sobre el rol de los padres y la paternidad en un programa de viernes en la noche, de sábado en la tarde o de sábado en la noche. Habrá un taller en la Asociación en la tarde para padres.


El Día de la Unidad Familiar:

Sábado 9 de septiembre

(Se enfatiza la Iglesia como una gran Familia)

Use el sermón sobre la familia para el Culto de Adoración, y el seminario familiar en un programa de viernes en la noche, de sábado en la tarde y/o de sábado en la noche.


En este Libro de Planificación hallará sermones, seminarios, historias de los niños, así como recursos para el liderazgo, artículos re-impresos y comentarios de libros que le ayudarán a facilitar estos días especiales y otros programas que usted tal vez quiera implementar durante el año. En el Apéndice A encontrará información útil que le ayudará en la implementación del ministerio de la familia en su iglesia local.




SERMONES

#1 El Matrimonio Cristiano y la Cruz

Elaine y Willie Oliver




Texto Bíblico:

Decía a todos: ‘si alguno quiere venir



En pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque el que quiere salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la salvará”. Lucas 9:23-23.
Introducción

¡Nosotros disfrutamos de la comida! Frecuentemente las personas nos preguntan qué hacemos en cuanto a las comidas durante nuestros viajes frecuentes a diferentes partes del mundo en la ejecución de nuestro ministerio. Muy a menudo la respuesta es la misma: nos gustan todos los tipos de comidas.


A través de los años hemos desarrollado un aprecio por las comidas de todas partes del mundo, y apreciamos las oportunidades de saborear diversos tipos de comidas en cada uno de nuestros itinerarios. Disfrutamos de los platos de la comida india, hispanoamericana, italiana, caribeña, mexicana, tailandesa, china, coreana, japonesa, de África Occidental, sudafricana, rusa, del Medio Oriente, estadounidense y de Europa Oriental. Nos gustan todos.
El mayor reto en cuanto a la comida, sin embargo, ocurre cuando llegamos a casa después de un viaje. ¿Qué comeremos, y dónde? Iremos a comer a un restaurante indio, a uno cubano, o a uno tailandés, o comeremos en casa? La decisión en cuanto a cuál paladar vamos a satisfacer es de crucial importancia para la calidad de nuestro matrimonio en esos momentos.

Nuestro sermón de hoy lleva como título ‘El matrimonio cristiano y la cruz’. Oremos.


La vida de abnegación

En Lucas 9:23-24 se registran las siguientes conmovedoras palabras de Jesús: “Decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque el que quiere salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí, la salvará’”.

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Willie Oliver, PhD, CFLE y Elaine Oliver, MA, CFLE, son los Directores del Departamento de Ministerio de la Familia de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, con oficinas en la cede mundial de la Iglesia en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos de América.

El contexto de Lucas 9 nos muestra a Jesús con sus discípulos, dándoles poder sobre los demonios y las enfermedades, enviándoles a predicar las buenas nuevas del evangelio, escuchando las experiencias misioneras de ellos, y luego, alimentando maravillosamente a cinco mil en las afueras de la ciudad de Betsaida.


Después de un interludio para orar, Jesús continúa su conversación con sus discípulos, pidiéndoles un informe en cuanto a qué dice la gente acerca de Él, aparentemente motivado por las averiguaciones que hace Herodes el Tetrarca, de las que leemos antes en el mismo capítulo. Algunas personas decían que Jesús era Juan el Bautista, quien había sido levantado de entre los muertos, mientras otros sugerían que Jesús podía ser Elías. Jesús, sin embargo, está más interesado en escuchar quién los discípulos decían que era Él. En respuesta a la interrogante propuesta por Jesús, Pedro le responde: Tú eres el Ungido, “El Cristo de Dios”.
La conversación entre los discípulos y el maestro gira en torno a una verificación de la realidad concerniente a las razones por las que Jesús vino a la tierra. Más importante aún, este dialogo se trata de clarificar que el poder que los discípulos habían recibido de parte de Jesús, y que habían visto desplegado en la alimentación de la gran multitud en magnífico esplendor, no era para ganancias personales ni para la obtención de prestigio; servía para transmitir a la humanidad perdida la idea de que Dios estaba de parte de ellos, y que Él se halla infinitamente interesado en los cuidados diarios de ellos. Y aún más allá de esto, el propósito de la venida de Jesús era finalmente para sufrir y morir para hacer posible una vida mejor, y como discípulos suyos, su misión sería semejante a esta.
Los retos del matrimonio

El matrimonio tiene una gran pre-eminencia en las Escrituras Sagradas. En su primer libro, el Génesis, el matrimonio aparece como la primera institución establecida entre un hombre y una mujer por Dios mismo en la Creación de esta tierra; y en el último libro, el Apocalipsis, el matrimonio aparece como una metáfora para describir la íntima relación entre Dios y su pueblo. El segundo capítulo del libro de Juan presenta a Jesús llevando a cabo su primer milagro en las bodas de Caná de Galilea. El hecho de que el matrimonio aparece al final de la semana de la creación, sugiere el ideal de Dios con relación a la raza humana. Y una ceremonia matrimonial colocada al inicio del ministerio público terrenal de Jesús subraya la atención del Cielo sobre esta institución.


Uno de los retos principales del matrimonio es que Dios diseñó esta institución para que fuera una relación vitalicia, de por vida, entre un hombre y una mujer. La Biblia establece en Génesis 2:24: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su esposa, y serán una sola carne”. En una discusión con los fariseos acerca de las posibilidades del divorcio, Jesús cita Génesis 2, como registra Mateo 19:4-6:
Él respondió: ‘¿no habéis leído que al principio el creador los hizo varón y mujer, por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne? Así, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre”.
¿Qué es lo que constituye el matrimonio en un reto? ¿A qué viene la preocupación por el divorcio? Hay tantas relaciones que comienzan con una gran excitación y con euforia, a tal punto que los contrayentes sienten dolor emocional cuando está separado el uno del otro; y al cado de unas pocas semanas, unos meses o algunos años después del día de la boda, aquella excitación y aquella euforia se desvanecen y se esfuman.
No hace tanto tiempo, recibí una pregunta de un hombre, en base a una de las columnas de revista que yo escribo. La pregunta, que incluyo en el libro Real Family Talk (Verdaderas conversaciones de familia)1, es la siguiente:
Jamás me imaginé que esto me sucediera a mí, pero me encuentro muy infeliz en mi matrimonio. Mi esposa y yo no nos comunicamos bien, y cuando lo hacemos, nos gritamos mutuamente, y hay mucha tensión entre nosotros. No parece que nosotros somos compatibles, y no tenemos intereses en común. ¿Cómo puede sobrevivir una relación tan disfuncional? No es posible que esto sea saludable para nuestros hijos. Yo no creo que Dios espere que me quede en una relación tan infeliz. ¿Qué piensa usted?”

Es una pregunta muy interesante, ¿no les parece? Es una pregunta que muchas personas casadas se están haciendo en voz alta, y algunas veces, aún en silencio. Nosotros preguntamos: ¿Qué sucedió con toda aquella excitación, con toda aquella cercanía que existía abiertamente antes del matrimonio, y que algunas veces era algo embarazosa para los familiares y los amigos, cuando dos personas enamoradas literalmente casi se sofocaban el uno al otro sentados a la mesa a cenar?

Lo que sucede cuando dos personas están saliendo juntas (enamorados o comprometidos, en algunas partes del mundo) es que los opuestos se atraen. Por otra parte, durante el matrimonio, los opuestos tienden a repelerse. Esto es lo que hace que el matrimonio sea un reto para tantas personas. Como pecadores, somos inherentemente egoístas. Amamos nuestras propias opiniones, y queremos que todas las cosas fluyan a nuestro gusto. La Biblia nos lo dice de la siguiente manera, en Isaías 53:6ª: “Todos nos descarriamos como ovejas, cada cual se desvió por su camino...”
Solamente toma unas pocas semanas o unos breves meses después de la luna de miel para disiparse la infatuación inicial, para que los cónyuges se vuelvan impacientes y molestosos los unos con los otros, habiéndose vuelto cada uno a su propio camino, a su propia manera de ser.
Las elecciones en el matrimonio

Dios creó el matrimonio para nuestra felicidad y gozo. Para que el matrimonio y otras relaciones sean sustentables, es necesario que sigamos los principios establecidos por Dios. La Palabra de Dios nos dice en Gálatas 5:22-23: “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. Contra estas virtudes no hay ley.”


Piénselo. Si estos principios (o este fruto) operan adecuadamente en nuestras relaciones – especialmente en el matrimonio – cuando haya diferencias de opinión, de deseos, de gustos o de disgustos; al practicar llevar o producir el fruto mencionado por Pablo, nos permitirá manejar las diversidades con bondad, con gentileza y con mansedumbre, en vez de enfrentarlas con enojo, con brusquedad y con indiferencia.
Ningún matrimonio en la Biblia es un matrimonio modelo. Con la excepción de Adán y Eva antes de la caída, cada matrimonio subsiguiente ha sido imperfecto. Para tener un matrimonio cristiano, tenemos que escoger estar en un matrimonio cristiano lo cual es funcional solamente cuando empleamos los valores espirituales dados por Dios en Su Palabra. El escoger un matrimonio cristiano es como escoger ser cristiano/a. Es una decisión que tenemos que hacer cada día, día por día, como el comer y el respirar para mantenernos saludables y fuertes. Para que el matrimonio se mantenga vibrante y viable, los contrayentes tienen que nutrirlo de manera regular y constante. De lo contrario, pronto se debilitará y perecerá.
El hacer buenas elecciones en el matrimonio es poner en práctica el consejo de Efesios 5:15-17 que dice: “Entonces mirad con cuidado cómo andáis, no como necios, sino como sabios. Aprovechad bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor.” También en Proverbios 1:5 nos dice: “Oirá el sabio y aumentará su saber, y el entendido adquirirá destreza.”
Sobre las realidades del matrimonio y las elecciones que los cónyuges tienen que hacer para mantener fuerte su unión, Elena G. de White2 nos ofrece lo siguiente:
Vuestro afecto podrá ser tan claro como el cristal, arrobador en su pureza, y sin embargo, podría ser superficial por no haber sido probado. Dad a cristo, en todas las cosas, el lugar primero, el último y el mejor. Contempladle constantemente, y vuestro amor por él, en la medida en que sea probado, se hará cada día más profundo y más fuerte. Y a medida que crezca vuestro amor por él, vuestro amor mutuo aumentará también en fuerza y profundidad. (Hogar Cristiano. P. 90.4)

El compromiso en el matrimonio

El mismo fundamento de todo matrimonio saludable y profundamente enriquecedor es el compromiso. Es una decisión que cada persona casada tiene que hacer si va a permanecer casada. En este aspecto, el matrimonio cristiano no es diferente de cualesquiera otros matrimonios que hayan sido contraídos con carácter permanente. Cada persona tiene que decidir en cuanto al nivel de su compromiso, el cual será el proporción directa a su nivel de satisfacción matrimonial.


Como cualesquiera otras relaciones en la vida, el matrimonio también experimenta fluctuaciones. Con frecuencia decimos que no hay matrimonios perfectos porque no hay personas perfectas. De modo que, dicho esto, la perfección no es sinónimo del compromiso. Por lo tanto, el compromiso es indispensable, sine qua non, en cualquier relación matrimonial viable, justo como el oxígeno es indispensable para seguir viviendo.
Scott M. Stanley3, notable investigador de la familia y del matrimonio, sugiere que hay dos tipos de compromiso: de dedicación y de restricción
La dedicación es como un compromiso internalizado hacia un proyecto o hacia una persona. Expresa los más grandes deseos e intereses de una persona al asegurarse de que alguna cosa suceda. Por el otro lado, una restricción es más como una obligación de hacer algo, que de no hacerse, los resultados serían catastróficos. Mientras que la dedicación es como una influencia que compele a uno a seguir adelante, la restricción es como una fuerza, como un poder que empuja desde atrás.
La dedicación es operacional en la descripción que hace el apóstol Pablo del amor en 1 Corintios 13:4-8, donde él afirma que:
El amor es sufrido, es benigno. El amor no tiene envidia. El amor no es jactancioso, no se engríe, no es rudo, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se alegra de la injusticia, sino que se alegra de la verdad. El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. ... El amor nunca se acaba.”
Toda relación matrimonial necesita tener ambos compromisos: dedicación y restricción; mientras más elevado sea el nivel de dedicación en la relación, mayor será el nivel de satisfacción. En los momentos en que los niveles de dedicación sean bajos, la restricción habilitará a las parejas a atravesar los oscuros valles que con frecuencia afectan las relaciones matrimoniales. Sin embargo, cada persona involucrada en la relación necesita ejercer el compromiso de la dedicación tan pronto pueda esta recuperarse, para que el matrimonio pueda ser, como dice Elena G. de White4, “un pequeño cielo en la tierra.” (Hogar Cristiano. p. 11.3)
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