Zumba que te zumbarás, van y vienen sin descanso



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Zumba que te zumbarás, 
van y vienen sin descanso
de flor en flor trajinando 
y nuestra vida endulzando.
(Las abejas)

Mi picadura es dañina,
mi cuerpo insignificante,
pero el néctar que yo doy
os lo coméis al instante.
(La abeja)



Aunque no soy florista 
trabajo con flores 
y por más que me resista 
el hombre arrebata 
el fruto de mis labores.
(La abeja)



De celda en celda voy
pero presa no estoy.
(La abeja)



Soy sabia y no tuve escuela
para mí no hubo doctrina
soy maestra de cocina 
y cocino sin candela.
(La abeja)

Vive en el desierto,
mata a las personas,
debajo de las piedras,
muy bien se acomoda.
(El alacrán)



No vuela y tiene un ala,
no es camión y hace "cran".
(El alacrán)

Chao, chao,
rabito «alzao».
(El alacrán)





Nunca camina por tierra,
ni vuela, ni sabe nadar,
pero aún así siempre corre,
sube y baja sin parar.
(La araña)

En rincones y entre ramas 
mis redes voy construyendo, 
para que moscas incautas, 
en ellas vayan cayendo.
(La araña)

En alto vive, en alto mora,
en alto teje, la tejedora.
(La araña)

Teje con maña
caza con saña.
(La araña) 



¿Quién hace en los troncos 
su oscura casita
y allí esconde, avara,
cuanto necesita?
(La ardilla)

¿Quién allá en lo alto
en las ramas mora
y allí esconde, avara,
todo lo que roba?
(La ardilla)



Iba una vaca de lado,
luego resultó pescado.
(El bacalao)

Sobre la vaca, la "o",
a que no lo aciertas, no.
(El bacalao)



Mi reinado está en el mar,
soy de peso regordeta;
un día, siglos atrás,
me tragué entero a un profeta
aunque luego lo expulsé
al pensar que estaba a dieta.
(La ballena)

Es la reina de los mares,
su dentadura es muy buena,
y por no ir nunca vacía,
siempre dicen que va llena.
(La ballena)



Sal al campo por las noches
si me quieres conocer,
soy señor de grandes ojos
cara seria y gran saber.
(El búho)







¿Cuál será aquel animal
que rebuzna y no es borrico;
en la cara, en el hocico
y en el cuerpo es casi igual;
que trabaja irracional,
que lo que come merece,
tiene de burro la cara,
no es borrico y lo parece?
(La burra) 



No lo parezco y soy pez,
y mi forma la refleja 
una pieza de ajedrez.
(El caballito de mar)







¿Cuál es el animal 
que tiene silla 
y no se puede sentar?
(El caballo)



Lo rascaba llorando 
de la crin a la cola
y en él se iba trotando 
por una loma.
(El caballo)

Desde hace miles de años
hemos transportado al hombre;
ahora nos lleva escondidos
en el motor de su coche.
(Los caballos)

Donde nadie sube, trepo,
donde nadie anda, trisco,
muy poco estoy en el valle,
pues lo mío son los riscos.
(La cabra)







Tengo tinta, tengo plumas
y brazos tengo, además,
pero no puedo escribir,
porque no aprendí jamás.
(El calamar)



No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
(El camaleón)

Al principio una cama
y una fiera después.
¿Alguno de vosotros 
sabe qué animal es?
(El camaleón)



Animal soy, desde luego;
me llaman el jorobado,
y que tengo cuatro patas,
ya se da por descontado.
(El camello)



Mamífero rumiante 
de cuello alargado,
por el desierto, errante,
siempre anda jorobado.
(El camello)



La jaula es su casa,
su ropaje amarillo,
con su canto alegra 
a todos los vecinos.
(El canario)

Dos pinzas tengo,
hacia atrás camino,
de mar o de río
en el agua vivo.
(El cangrejo)



Adivina quien yo soy:
al ir parece que vengo,
y al venir, es que me voy.
(El cangrejo)

Adivina, adivinajera:
no tiene traje y sí faltriquera.
(El canguro)



¿Qué es, qué es,
del tamaño de una nuez,
que sube la cuesta 
y no tiene pies?
(El caracol)



Voy con mi casa al hombro, 
camino sin tener patas,
y voy marcando mi huella
con un hilito de plata.
(El caracol)



Nunca pongo mala cara,
aunque siempre me dan col,
acierta bobalicón.
(El caracol)

Sin salir de su casa
por todos los sitios pasa.
 (El caracol) 



Me encuentras en la playa
a la sombra y al sol, 
mi nombre tiene cara 
y también tiene col.
(El caracol)

Un solo portero,
un solo inquilino,
tu casa redonda
la llevas contigo.
(El caracol)



¿Quién es este que se arrima 
trayendo su casa encima?
(El caracol)

Jamás de su casa sale
y corre el monte y el valle.
(El caracol)



Envuelto en un cobertor,
haga frío o calor.
(El carnero)

Llevo pijama a diario 
sin guardarlo en el armario.
(La cebra)



Mis patas largas, 
mi pico largo,
hago mi casa 
en el campanario.
(La cigüeña)

Es blanca como la nieve,
es negra como el carbón,
las patas como una vela,
el cuello como una hoz.
(La cigüeña)



En alto vive,
en alto vuela,
en alto toca 
la castañuela.
(La cigüeña)

Anido en las torres,
largo cuello tengo
y todos los años
por San Blas vengo.
(La cigüeña)



Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
(La colmena)

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
(La colmena)





Tiene las orejas largas,
tiene la cola pequeña,
en los corrales se cría
y en el monte tiene cuevas.
(El conejo)



Orejas largas, rabo cortito;
corro y salto muy ligerito.
(El conejo)





Dicen que la tía Cuca, 
se arrastra con mala racha. 
¿Quien será esa muchacha? 
(La cucaracha) 

Soy dama cruel, temerosa,
me paseo en verde prado,
y todo aquel que me mira
se queda muy espantado.
Yo luzco un largo vestido
que en tienda no fue comprado,
no fue por mano de sastre,
ni medido ni cortado.
(La culebra)



Donde nadie sube, trepo,
donde nadie anda, trisco,
muy poco estoy en el valle,
pues lo mío son los riscos.
(La cabra)







Tengo tinta, tengo plumas
y brazos tengo, además,
pero no puedo escribir,
porque no aprendí jamás.
(El calamar)



No es cama, ni es león
y desaparece en cualquier rincón
(El camaleón)

Al principio una cama
y una fiera después.
¿Alguno de vosotros 
sabe qué animal es?
(El camaleón)



Animal soy, desde luego;
me llaman el jorobado,
y que tengo cuatro patas,
ya se da por descontado.
(El camello)



Mamífero rumiante 
de cuello alargado,
por el desierto, errante,
siempre anda jorobado.
(El camello)



La jaula es su casa,
su ropaje amarillo,
con su canto alegra 
a todos los vecinos.
(El canario)

Dos pinzas tengo,
hacia atrás camino,
de mar o de río
en el agua vivo.
(El cangrejo)



Adivina quien yo soy:
al ir parece que vengo,
y al venir, es que me voy.
(El cangrejo)

Adivina, adivinajera:
no tiene traje y sí faltriquera.
(El canguro)



¿Qué es, qué es,
del tamaño de una nuez,
que sube la cuesta 
y no tiene pies?
(El caracol)



Voy con mi casa al hombro, 
camino sin tener patas,
y voy marcando mi huella
con un hilito de plata.
(El caracol)



Nunca pongo mala cara,
aunque siempre me dan col,
acierta bobalicón.
(El caracol)

Sin salir de su casa
por todos los sitios pasa.
 (El caracol) 



Me encuentras en la playa
a la sombra y al sol, 
mi nombre tiene cara 
y también tiene col.
(El caracol)

Un solo portero,
un solo inquilino,
tu casa redonda
la llevas contigo.
(El caracol)



¿Quién es este que se arrima 
trayendo su casa encima?
(El caracol)

Jamás de su casa sale
y corre el monte y el valle.
(El caracol)



Envuelto en un cobertor,
haga frío o calor.
(El carnero)

Llevo pijama a diario 
sin guardarlo en el armario.
(La cebra)



Mis patas largas, 
mi pico largo,
hago mi casa 
en el campanario.
(La cigüeña)

Es blanca como la nieve,
es negra como el carbón,
las patas como una vela,
el cuello como una hoz.
(La cigüeña)



En alto vive,
en alto vuela,
en alto toca 
la castañuela.
(La cigüeña)

Anido en las torres,
largo cuello tengo
y todos los años
por San Blas vengo.
(La cigüeña)



Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
(La colmena)

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.
(La colmena)





Tiene las orejas largas,
tiene la cola pequeña,
en los corrales se cría
y en el monte tiene cuevas.
(El conejo)



Orejas largas, rabo cortito;
corro y salto muy ligerito.
(El conejo)





Dicen que la tía Cuca, 
se arrastra con mala racha. 
¿Quien será esa muchacha? 
(La cucaracha) 

Soy dama cruel, temerosa,
me paseo en verde prado,
y todo aquel que me mira
se queda muy espantado.
Yo luzco un largo vestido
que en tienda no fue comprado,
no fue por mano de sastre,
ni medido ni cortado.
(La culebra)




¿Cuál es el animal 
que siempre llega al final?
(El delfín)



Vivo en el mar sin ser pez 
y soy siempre juguetón; 
nunca me baño en el Rhin, 
pues soy el mismo del fin.
(El delfín)



Tiene famosa memoria, 
gran tamaño y dura piel, 
y la nariz más grandota 
que en el mundo pueda haber. 
(El elefante)





Para ser más elegante
no usa guante ni chaqué
sólo cambia en un instante
por una "efe" la "ge".
(El elefante)

Todo lo lleva delante,
los colmillos para la lucha
y la trompa para la ducha.
(El elefante)



Es negro como un curita 
y no se cansa de hacer bolitas.
(El escarabajo)

Cerca del polo, desnuda,
sentada sobre una roca,
suave, negra, bigotuda.
(La foca)



Lo mismo que un galgo valgo,
su retrato soy y amigo,
y si por el campo salgo,
las liebres mucho persigo,
y es cierto que no soy galgo.
(La galga)

María Penacho
parió un muchacho, 
ni vivo ni muerto,
ni hembra ni macho.
(La gallina y el huevo)



Adivina, adivinanza
¿quién puso el huevo 
en la paja?
(La gallina)

Adivina, adivinanza
¿cuál es el ave 
que pica en la granja?
(La gallina)



Mientras ella cacarea,
él va buscando pelea.
(El gallo y la gallina)





Tengo de rey la cabeza
calzo espuela pavonada,
llevo barba colorada,
mi sueño temprano empieza
y madrugo a la alborada.
(El gallo)

Alto, altanero,
gran caballero,
gorro de grana, 
capa dorada, 
espuelas de acero.
(El gallo)



Soy un turco pues sustento 
las mujeres que me dan,
con quien hago de galán;
repártoles el sustento,
de celos padezco afán.
Roja diadema me adorna,
el traje Dios me lo dio,
y aunque carezco de dientes
tengo fama de cantor.
(El gallo)

Canta cuando amanece
y vuelve a cantar
cuando el día desaparece.
(El gallo)



No es león y tiene garra,
no es pato y tiene pata.
(La garrapata)

Garra pero no mata,
pata pero no de vaca.
(La garrapata)



Tiene ojos de gato y no es gato, 
orejas de gato y no es gato; 
patas de gato y no es gato; 
rabo de gato y no es gato,
maúlla y no es gato.
(La gata)



Si preguntas mi nombre
mi inicial está en guante
y mi segunda letra
anda siempre ambulante.
La tercera y la cuarta
se hallarán en total .
Soy el más listo y guapo...
pero el menos cordial.
(El gato)



¿Cuál es el animal
que es dos veces animal?
(El gato, porque es gato y araña)

¿Qué animal de buen olfato,
cazador dentro de casa,
rincón por rincón repasa
y lame, si pilla, un plato.
(El gato)

Instrumentos musicales



Tengo un sonido tan suave,
que ángeles tocan en mí;
mis cuerdas acompañaron
los salmos del rey David.
(El arpa)

Soy bella, soy muy fuerte;
cuando hablo todos me oyen
y tengo un solo diente 
que muevo constantemente
(La campana)



Una vieja con un diente
que llama a toda la gente.
(La campana)

Dama con pendiente
que toca deprisa 
para que la gente
no pierda la misa.
(La campana)



Entre pared y pared 
hay una santa mujer
que con el diente
llama a la gente,
con las muelas
a las mozuelas,
con los colmillos 
a los chiquillos.
(La campana)

Con su gran boca
y un solo diente 
desde lo alto 
llama a la gente.
(La campana)



La habrás oído tocar,
piensa, medita, recuerda,
¿qué instrumento musical 
no tiene más que una cuerda?
(La campana)

Buenas y sonoras 
cuerdas tengo;
cuando me rascan, 
a la gente entretengo.
(La guitarra)



Puedo ser alegre o triste, 
según quien me toque esté:
con que me rasgues las cuerdas, 
buen sonido emitiré.
(La guitarra)

Me rascan continuamente
de forma muy placentera,
mi voz es muy bien timbrada
y mi cuerpo de madera.
( La guitarra)



A pesar de no ser buque
tengo cuerdas y atavíos,
también tengo un regio puente, 
pero nunca he visto un río.
(La guitarra)





Brazos con brazos, 
panza con panza, 
rascando en medio, 
surge la danza. 
(La guitarra)

Una niña tontiloca,
con la boca en la barriga, 
y las tripas en la boca.
(La guitarra)



Instrumento musical,
jaranero y redondico,
que todos saben tocar
del virtuoso al borrico
y que resulta esencial 
si cantas un villancico.
(La pandereta)

Cien amigos tengo,
todos en una tabla,
si yo no los toco,
ellos no me hablan
(El piano)



En una larga abertura 
tengo yo mi dentadura
y luego que empiezo a hablar,
todas mis piezas se mueven 
sin poderlas yo parar.
(El piano) 

Se toca con dos palillos,
sale siempre en la procesión
y es un instrumento de percusión.
(El tambor)



Sobre una piel bien tensada,
dos bailarines saltaban.
(El tambor)

Mis caras redondas,
¡qué estiradas son!
a fuerza de golpes,
así canto yo.
(El tambor)



Con tan sólo cuatro cuerdas,
que un arco pone en acción, 
esta caja melodiosa 
te alegrará el corazón.
(El violín)

Zumba que te zumba,
se oye mi son,
en las noches navideñas,
hasta que aparece el sol.
(La zambomba)

Profesiones



Ha bogado muchas veces,
ya lo creo,
entre togas de los jueces,
por un reo.
(El abogado)

Preparo el terreno
y la semilla siembro;
siempre esperando 
que el sol y la lluvia
lleguen a tiempo.
(El agricultor)



Ni torcida ni inclinada
tiene que estar la pared,
para eso tengo plomada
y me ayudo del nivel.
(El albañil)

Hago paredes, 
pongo cimientos 
y a los andamios
subo contento.
(El albañil)



Todos los días del año 
me levanto muy temprano
a quitar los desperdicios 
y basuras de tu barrio.
(El barrendero)

Con una manguera, 
casco y escalera
apago los fuegos 
y las hogueras.
(El bombero)



Con madera de pino,
de haya o de nogal
construyo los muebles 
para tu hogar.
(El carpintero)

Caminar es su destino
y, yendo de casa en casa,
de su valija de cuero
saca paquetes y cartas.
(El cartero)



La cartera, compañera,
me acompaña con frecuencia,
voy de portal en portal
llevando correspondencia.
(El cartero)

Agita el cartucho,
carga la pistola,
pasa un algodón,
y con un azote
pone la inyección.
(La enfermera)



No soy bombero,
pero tengo manguera
y alimento a los coches
por la carretera.
(El "gasolinero")

Tocando el silbato
y moviendo los brazos
ordeno y dirijo
los coches del barrio.
(El guardia de tráfico)



Vivo junto al bosque,
mi casa es de piedra,
yo talo los árboles
y corto madera.
(El leñador)





Un valiente domador
que tiene la intrepidez
de enseñar a la niñez.

(El maestro)

¿Quién es aquel caballero
que me causa maravilla,
que mientras alzan la hostia,
está sentado en su silla?
(El organista)



Con unos zapatos grandes
y la cara muy pintada,
soy el que hace reír 
a toda la chiquillada.
(El payaso)







Mi pueblo es costero, 
sueño con el mar, 
en mi viejo barco 
me voy a pescar.
(El pescador)



Se puede quedar sin duros 
por culpa de los peludos.
(El peluquero)







Sobre lienzo, o en papel,
que bien aplica el color,
con lápices o pincel.
(El pintor)



Con destreza y sin desastre
hace las mangas al traje
(El sastre)

Bajo la bandera 
para iniciar la carrera.
(El taxista)



Con traje de luces 
estoy en la plaza,
delante de un bicho
que, a veces, me mata.
(El torero)

Sin ser cojo usa muleta,
y espada larga de acero,
y ante el toro no se inquieta.
(El torero)

Cuerpo


Una pregunta muy fácil 
sabiéndola contestar, 
¿qué planta se riega justo,
cuando la van a cortar?
(La barba)

Treinta y dos sillitas blancas
en un viejo comedor,
y una vieja parlanchina
que las pisa sin temor.
(La boca)



Una capilla llena de gente
y un capellán en medio
que predica siempre
(La boca)

Al dar la vuelta a la esquina
tropecé con un convento,
las monjas iban de blanco
y el sacristán en el centro.
(La boca)



Cueva con treinta y dos machacantes 
que dispone de un solo habitante.
(La boca)

Con ella vives, 
con ella hablas, 
con ella rezas
y hasta bostezas.
(La boca)



Pozo hondo,
soga larga,
y si no se dobla
no alcanza.
(La boca y el brazo)

Unas son redondas
otras ovaladas, 
unas piensan mucho, 
otras casi nada.


(La cabeza)



Al revolver una esquina 
me encontré con un convento,
las monjas vestidas de blanco,
la superiora en el centro,
más arriba dos ventanas,
más todavía un par de espejos
y en lo más alto la plaza 
donde pasean los caballeros.
(La cara)



Hay en la plaza nueva
un monte, y en él dos cuevas.
Más abajo un pozo hondo
que tiene el brocal rojo.
Altas ventanas, iguales,
y en ellas, dos niñas bellas
que, a través de los cristales,
todo lo ven y lo observan.
(La cara)



Ordenes da, órdenes recibe,
algunas autoriza, otras prohíbe.
(El cerebro)

En la jirafa descuella,
bajo la barba del rey,
lo tiene cualquier botella,
la camisa o el jersey.
(El cuello)



Cinco hermanos muy unidos
que no se pueden mirar,
cuando riñen aunque quieras
no los puedes separar.
(Los dedos)

Dicen que son de dos
pero siempre son de una.

(Los dedos)



Uno larguito,
dos más bajitos,
otro chico y flaco,
y otro gordazo.
(Los dedos)

Cuando sonríes asoman
blancos como el azahar
unas cositas que cortan
y que pueden masticar.
(Los dientes)



Formamos, como soldados, en una fila
y somos carniceros toda la vida
(Los dientes)

Aunque sepas esto 
mago no serás, 
si no sabes dónde 
lo digerirás.
(El estómago)



Como la piedra son duros;
para el perro un buen manjar
y sin ellos no podrías 
ni saltar ni caminar.
(Los huesos)

Dos hermanos sonrosados,
juntos en silencio están,
pero siempre necesitan
separarse para hablar.
(Los labios)



Uno se cree superior,
el otro inferior se siente,
sin decirse nunca nada
mucho se quieren, 
tanto que siempre 
se están besando.
(Los labios)

¿Quién seré yo que encerrada 
soy donde quiera que voy,
me encuentro siempre mojada
y al cielo pegada estoy. 
(La lengua)



Guardada en estrecha cárcel
por soldados de marfil,
está una roja culebra,
que es la madre del mentir.
(La lengua)





Una señora, 
muy enseñoreada, 
siempre va en coche 
y siempre va mojada.
(La lengua)

Entre dos murallas blancas
hay una flor colorada,
que con lluvia o con buen tiempo,
está siempre bien mojada.
(La lengua)





Cinco hijitos tiene cada una
y dan tortazos como ninguna.
(Las manos)



Si aciertas esta pregunta
te anotarás un buen tanto:
¿qué cosa acabada en punta
tienes entre risa y llanto?
(La nariz)

Tengo un tabique en el medio
y dos ventanas a los lados
por las que entra el aire puro
y sale el ya respirado.
(La nariz)



Dos fuentes muy cristalinas
están en medio de un llano
y cuando las fuentes manan
no está muy contento el amo.
(Los ojos)

Dos niñas asomaditas
cada una a su ventana;
lo ven y lo cuentan todo,
sin decir una palabra.
(Los ojos)

En un huerto no muy llano
hay dos cristalinas fuentes,
no está a gusto el hortelano
cuando crecen las corrientes.
(Los ojos)



Si los abro veo
si los cierro sueño.
(Los ojos)

Dos negritos, se quieren juntar, 
pero un cerro no los deja pasar.
(Los ojos)



Vive en la panza
y se enseña en ciertas danzas.
(El ombligo)

Adivina, adivinanza.
¿Qué tienen los reyes en la panza
igual que cualquier mendigo?
(El ombligo)



Una señora muy aseñorada 
que lo escucha todo
y no entiende nada.
(La oreja)

Tiene grandes pabellones,
pero no tiene habitaciones.
(La oreja)



Laterales parapetos
que van siempre por parejas;
les encantan los secretos.
(Las orejas)

Atrás panza
y delante espinazo,
aciértamelo 
pedazo de ganso.
(La pantorrilla)



Adivina, adivinanza,
tiene un solo ojo 
y una cara ancha.
(La panza)

Parecen persianas 
que suben y bajan.
(Los párpados)



A muchos se lo suelen tomar
si antes no se ha ido a pelar.
(El pelo)

Porque no se caiga pagan, 
pero, en cayendo, 
nadie se agacha 
a recogerlo.
(El pelo)



Podrás tocarlos, 
podrás cortarlos, 
pero nunca contarlos.
(Los pelos)

Sólo tres letras tengo 
pero tu peso yo sostengo. 
Si me tratas con cuidado,
te llevaré a cualquier lado.
(El pie)



Enfundados siempre van
y hay que tener cuidado 
con las patadas que dan.
(Los pies)

Juntos vienen, juntos van,
uno va delante, otro va detrás.
(Los pies)



No son flores,
pero tienen plantas 
y también olores.
(Los pies)

¿Qué planta será
la que en el hombre está?
(La planta del pie)



Ni raíz ni rama tiene
esta conocida planta.
Anda y anda por el mundo 
y el peso del hombre aguanta.
(La planta de los pies)

Dos niñas van a la par
y no se pueden mirar.
(Las pupilas)



Mucha o poca, larga o corta,
ponte las gafas que a nadie le importa.
(La vista)


Verduras








Una señora muy enseñoreada,
con el sombrero verde 
y la falda morada.
(La berenjena)



Una señorita
va por el mercado
con su cola verde
y el traje morado.
(La berenjena)





Ver, ver, ver,
cierra la puerta y ¡zas!
(Las berzas)



Vive bajo tierra, 
muere en la sartén,
sus diez camisitas
llorando se ven.
(La cebolla)

Me abrigo con paños blancos
luzco blanca cabellera
y por causa mía llora,
hasta la misma cocinera.
(La cebolla)



En el campo me crié, 
atada con verdes lazos, 
y aquel que llora por mí 
me está partiendo en pedazos.
(La cebolla)

Fui a la plaza 
y las compré bellas,
llegué a mi casa
y lloré con ellas.
(Las cebollas)



Col es parte de mi nombre,
mi apellido es floral,
mas si lo quieres saber
a la huerta has de marchar.
(La coliflor)

Col, col, colera; 
flor, flor, florera: 
si estamos juntas, 
¿Qué planta apuntas?
(La coliflor)



Dentro de una vaina voy
y ni espada ni sable soy.
(El guisante)




Tengo vaina y no soy sable,
el que lo sepa, que hable.
(El guisante)



Soy una loca amarrada
que solo sirvo
para la ensalada.
(La lechuga)





Si te digo: tres, catorce 
y, además, digo mentiras, 
¿es planta que tú conoces? 
(El pimiento) π



Pi, pi, cantan los pájaros,
miento y digo la verdad;
por muy listo que seas,
creo que no acertarás.
(El pimiento)



Rabo tiene,
raba no
y ya te lo he dicho yo.
(El rábano)

Comienzo con una nota,
una nota musical
y termino como un ave,
como un ave de corral.
(El repollo)

Un palito muy derechito
y en su cabeza un sombrerito.
(La seta)



Un señor gordito,
muy coloradito;
no toma café,
siempre toma té.
(El tomate)



No toma té,
ni toma café,
y está colorado,
dime ¿quién es?
(El tomate)

Frutas


Agua pasa por mi casa,
cate por mi corazón.
El que no lo adivinara,
será un burro cabezón.
(El aguacate)

Ave soy, pero no vuelo;
mi nombre es cosa muy llana:
soy una simple serrana,
hija de un hijo del suelo.
(La avellana)



Ave me llaman a veces
y es llana mi condición.
(La avellana)

Soy ave y soy llana,
pero no tengo pico ni alas.
(La avellana)



Ave y no vuela,
llana y es curva.
Quien no adivine ésta,
no adivinará ninguna.
(La avellana)

Son de color chocolate,
se ablandan con el calor
y si se meten al horno
explotan con gran furor.
(Las castañas)



Tiene ojos y no ve,
tiene agua y no la bebe,
tiene carne y no la come
tiene barba y no es hombre.
(El coco)

Si tú me quieres comer,
me verás marrón peludo
y no me podrás romper
porque por fuera soy duro.
(El coco)



Tengo duro cascarón,
pulpa blanca
y líquido dulce en mi interior.
(El coco)





Me conocen en la guerra,
mi nombre es de capital,
si me pones en la mesa
seguro que he de gustar.
(La granada)

Una madre con cien hijas
y a todas pone camisas.
(La granada)





Agrio es su sabor,
bastante dura su piel
y si lo quieres tomar
tendrás que estrujarlo bien.
(El limón) 



Somos verdes y amarillas,
también somos coloradas,
es famosa nuestra tarta 
y también puedes comernos
sin que estemos cocinadas.
(Las manzanas)

A esta fruta se le culpa
y fue cosa del demonio,
pues comieron de su pulpa
los del primer matrimonio.
(La manzana)



Amarillo por fuera
amarillo por dentro
y con un corazón en el centro.
(El melocotón)

Ni espero que me lo aciertes
ni espero que me bendigas
y, con un poco de suerte,
espero que me lo digas.
(El níspero)



Es como algunas cabezas
y lleva dentro un cerebro,
si la divido en dos piezas
y la como, lo celebro.
(La nuez)





Arca, monarca,
llena de placer;
ningún carpintero
te ha sabido hacer.
(La nuez)

Del nogal vengo
y en el cuello del hombre me cuelgo.
(La nuez)



Una vieja arrugadita 
que de joven daba vino
y ahora es una frutita.
(La pasa)

Una señorita muy arrugadita 
con un palito atrás,
pasa tonto, que lo acertarás.
(La pasa)



Blanca por dentro, verde por fuera.
Si quieres que te lo diga espera.
(La pera)



Campanita, campanera,
blanca por dentro, 
verde por fuera, 
si no lo adivinas, 
piensa y espera.
(La pera)



Somos cien hermanitos,
todos muy igualitos
y estamos encerrados
en un globo bonito.
(Los piñones)





Oro parece, 
plata no es, 
el que no lo sepa 
un tonto es.
(El plátano)

No soy de plata,
plata no soy;
ya te he dicho
quién soy.
(El plátano)



A mi me tratan de santa
y traigo conmigo el día,
soy redonda y encarnada
y tengo la sangre fría.
(La sandía)





Es santa y no bautizada,
y trae consigo el día,
gorda es y colorada
y tiene la sangre fría.
(La sandía)

Verde por fuera
roja por dentro
y con bailarinas en el centro.
(La sandia)



El sol las madura,
las manos recogen,
el pie las tritura,
la boca las come.
Las uvas



A veces blanquita,
a veces negrita
y siempre bolita.
(La uva)



Soy redonda como el mundo
al morir me despedazan,
me reducen a pellejo
y todo el jugo me sacan
(La uva)

Si la dejamos se pasa; 
si la vendemos se pesa; 
si se hace vino se pisa; 
si la dejamos se posa. 
(La uva)

Comidas


En verdes ramas nací,
en molino me estrujaron,
en un pozo me metí,
y del pozo me sacaron 
a la cocina a freír.
(El aceite)

De verde me volví negra 
y me molieron con tino, 
hasta que al final del todo,
de mí hicieron oro fino. 
(La aceituna)



Negra por dentro, 
negra por fuera,
es mi corazón 
negra madera.
(La aceituna)

Blanquilla es mi nombre
y endulzo la vida al hombre.
(El azúcar)



Blanco soy como la nieve,
me sacan de una caña,
y aunque soy del otro mundo,
ahora ya nazco en España.
(El azúcar)

Blanca fue mi niñez,
morada mi mocedad,
negra y prieta mi vejez,
adivina qué será.
(El café)



Con el dinero lo compro,
con los dedos lo deslío,
por la cara me lo como.
(El caramelo)

Somos blancos, larguiruchos,
nos fríen en las verbenas,
y dorados, calentitos,
nos comen nenes y nenas.
(Los churros)



Blanca soy
y, como dice mi vecina,
útil siempre soy 
en la cocina.
(La harina)

Fríos, muy fríos estamos
y con nuestros sabores
a los niños animamos.
(Los helados)



Vengo de padres cantores
aunque yo no soy cantor,
traigo los hábitos blancos
y amarillo el corazón.
(El huevo)

Una cajita chiquita, 
blanca como la cal: 
todos la saben abrir, 
nadie la sabe cerrar. 
(El huevo) 



Blanco es,
la gallina lo pone,
con aceite se fríe
y con pan se come.
(El huevo)



De bello he de presumir: 
soy blanco como la cal, 
todos me saben abrir, 
nadie me sabe cerrar. 
(El huevo)



Mi madre es tartamuda,
mi padre es «cantaor»,
tengo blanco mi vestido,
amarillo el corazón. 
(El huevo)

Estando sano me cortan,
sin ser enfermo me curan
y en lonchas o pedacitos,
dicen que estoy exquisito.
(El jamón)



¿Qué se corta sin tijeras
y aunque a veces sube y sube
nunca usa la escalera?
(La leche)

Agrio es su sabor,
bastante dura su piel
y si lo quieres tomar
tienes que estrujarlo bien.
(El limón)





Yo soy el diminutivo
de una fruta muy hermosa,
tengo virtud provechosa,
en el campo siempre vivo 
y mi cabeza es vistosa.
(La manzanilla)

¿Qué alimento ése será 
que suelen llevar en un cesto
y dicen que está más fresco
cuanto más caliente está?
(El pan)





Cuanto más caliente, 
más fresco y crujiente.
(El pan)

De leche me hacen
de ovejas y cabras que pacen.
(El queso) 







Se hace con leche de vaca,
de oveja y de cabra
y sabe a beso
¿Qué es eso?
(El queso)



Quiere leche 
y no es lechera
¿Qué será?
(La quesera)

La mujer del quesero, 
¿qué será? 
(La quesera)



Y la casa del quesero, 
¿qué sería? 
(La quesería)

Te digo y te repito 
que si no lo adivinas 
no vales un pito. 
(El té)



Te lo digo y te repito
y te lo debo avisar,
que por más que te lo diga
no lo vas a adivinar.
(El té)

En la mejor ocasión
al lado del mazapán y
a la espera del champán.
(El turrón)



Soy blanco, soy tinto, 
de color todo lo pinto, 
estoy en la buena mesa 
y me subo a la cabeza. 
(El vino)

De claro como el agua
al rojo oscuro,
salud y alegres fiestas 
os procuro.
(El vino)



Soy el jugo de la uva,
de la copa el contenido,
de la mesa el gran señor,
de todos apetecido.
(El vino)


Familia


Se parece a mi madre
pero es más mayor,
tiene otros hijos 
que mis tíos son.
(La abuela)



Empieza por «a»
y no es ave,
sin ser ave, vuela.
¿Quién será?
(La abuela)





Duerme bien en su cunita
a veces es un llorón,
pero también se sonríe
tomando su biberón.
(El bebé)



¿Qué parentesco tendrás 
con la hija de una dama
que está con papá casada?
(La hermana)

De tus tíos es hermana,
es hija de tus abuelos
y quién más a ti te ama.
(La madre)



Pensando me vuelvo loco,
pensando me quedo enano.
¿Qué relación tengo yo
con la suegra de la mujer
de mi hermano?
(Mi madre)

La hermana de mi tía
aunque no es tía mía,
¿sabrías decirme qué es mío?
(Mi madre)



Dos hermanas, mentira no es,
la una es mi tía, la otra no lo es.
(La madre)

Mi abuelo tiene un hijo, 
el hijo tiene otro hijo, 
y ese otro hijo soy yo. 
Busca bien mi parentesco 
con la persona anterior. 
(El nieto)



El hermano de mi tío
no es tío mío, ¿qué es mío?
(Mi padre)





Nieto de tu bisabuelo,
padre de tus hermanos,
de tus primos es el tío
y de tus tíos hermano.
(El padre)

Son hijos de tus abuelos,
de tus padres hermanos son.
Tus hermanos con tus hijos 
tendrán esa relación. 
(Los tíos)

Ropa


En las manos de las damas
casi siempre estoy metido,
unas veces desplegado
otras veces recogido.
(El abanico)

De pergaminos, o sedas,
o papel hechos estamos;
en verano gusto damos;
las manos han de estar quedas,
si es que nuestro oficio usamos.
(Los abanicos)



Soy de piel o paño gordo
y me adhiero a tu cuerpo, 
para que no pases frío 
cuando llega el invierno.
(El abrigo)





Chiquito, redondo,
barrilito sin fondo.
(El anillo)

Ani lloró todo el día;
perdió lo que más quería
(El anillo)



Redondo, redondo,
sin tapa, sin fondo. 
(El anillo)

Redondito, redondón,
no tiene tapa ni tapón.
(El anillo)



Guardado en invierno, 
lo luzco en verano, 
es mi único traje 
en sitios de baño.
(El bañador)

Rodeo cuellos y cuellos,
tanto de ellas como de ellos.
(La bufanda)



Juntos, en ovillo,
duermen los mellizos;
cuando se separan,
estirados andan.
(Los calcetines)

Hoy cuando me levanté, 
puse uno en cada pie. 
Como no son los zapatos, 
dime tú... ¿qué puede ser?
(Los calcetines) 



El pie tapo al instante
igual que si fuera un guante.
(El calcetín)

¡Escapa, escapa!
que esto que te digo,
aunque no te obligo,
te abriga y te tapa.
(La capa)



No he de darte más razones,
sin mi perderías los pantalones.
(El cinturón)





Tengo corazón 
sin ser persona,
tengo bata 
sin ser mujer.
y el hombre elegante
me lleva delante.
(La corbata)

Mi padre al cuello la ata
y, poco a poco, la aprieta
hasta llegar a su meta.
(La corbata)



Colgada voy por delante 
y al hombre hago elegante.
(La corbata)

Aunque la quite del agua,
sigue en agua.
(La enagua)



Con dos patas encorvadas
y dos amplios ventanales
quitan sol o dan visión
según sean sus cristales.
(Las gafas)

Tengo cinco habitaciones, 
en cada una un inquilino,
en invierno cuando hace frío, 
están todos calentitos. 
(El guante)



Una piel que es otra piel,
una mano que no es mano
y el frío se aguanta bien.
(El guante)

Dos guaridas cálidas
con sus escondrijos,
para dos hermanas 
y sus quintillizos.
(Los guantes) 



Tienen justo cinco dedos 
como la mano;
se rellenan en invierno,
se vacían en verano.
(Los guantes)

Me pones y me quitas,
me tomas y me dejas,
conmigo no tiritas
y estoy hecho de madejas.
(El jersey)





Puedes llevarlo en el pelo
y, a veces, en los zapatos,
se coloca en la cintura
y en el rabo de los gatos.
(El lazo)



Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.
(La media) 

Resuélveme este dilema:
«soy una, pero soy media».
(La media)



Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
(Las medias)

Dos buenas piernas tenemos
y no podemos andar,
pero el hombre sin nosotros
no se puede presentar.
(Los pantalones)



Para salir a la esquina
ponte pan en el talón y camina.
(El pantalón)

En tus manos estoy limpio,
en tus ventanas me ensucio,
si sucio, me ponen limpio,
si limpio, me ponen sucio.
(El pañuelo)



Ahí vienen dos:
uno se moja
y el otro no.
(El paraguas)

Con varillas me sostengo
y con la lluvia voy y vengo.
(El paraguas)



Nuestra dueña nos coloca
uno a cada lado,
siempre pendientes,
siempre colgados.
(Los pendientes)

Destacan en las orejas 
creyéndose independientes,
van casi siempre en parejas.
(Los pendientes)



Se pone para dormir,
aunque no es un camisón,
puede ser de lana, seda o algodón.
(El pijama)

Por la noche me lo pongo,
por el día me lo quito
y en la siesta lo uso un poquito.
(El pijama)





Santa con nombre de flor,
y, a pesar de este retrato,
me confunden con zapato.
(Las sandalias)



Tamaño de una cazuela,
tiene alas y no vuela.
(El sombrero)

Una copa redonda y negra,
boca arriba está vacía,
boca abajo está llena.
(El sombrero)



Tengo copa y no soy árbol,
tengo alas y no soy pájaro;
protejo del sol a mi amo,
en invierno y en verano.
(El sombrero)

Me lleváis,
me traéis,
y si sois nuevos
quizás me mordéis.
(Los zapatos)



Me pisas y no me quejo,
me cepillas si me mancho,
y con mi hermano gemelo
bajo tu cama descanso.
(Los zapatos)

No me utilizan los patos
más me llevan de apellido,
con «Z» empieza mi nombre,
¡y ya el resto es pan comido!
(Los zapatos)



Dos hermanitos muy igualitos,
en llegando a viejecitos
abren los ojitos.
(Los zapatos)

De día llenos de carne,
de noche con la boca al aire.
(Los zapatos)





Pisados, siempre en el suelo,
recibiendo malos tratos,
y sin señales de duelo.
(Los zapatos)



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